La mistica copera no existe y Bianchi gano todo en el pasado gracias al plantel que tenia, Ahora es puro humo, Viatri le sigue robando a Boca y el Burrito martinez sigue desaparecido.


Boca no puede, y Bianchi no sabe que hacer !



El debut de Boca pasó de fiesta a drama: el Xeneize cayó 2-1 con Toluca a pesar de arrancar ganando. Silva puso el 1-0, pero los de Bianchi durmieron en el segundo tiempo y los mexicanos dieron la sorpresa.

La Bombonera llena, Bianchi, Riquelme (por ahora desde las tribunas)... y la Libertadores. El sueño de Boca tenía todos los condimentos para empezar a cocinarse a fuego lento, para empezar a aplicar esa receta copera tan conocida por el Virrey. Sin embargo, se quemaron los papeles: el Toluca sorprendió y le ganó al Xeneize 2-1 en su casa en el debut por el grupo 1.

Y eso que Boca tuvo un primer tiempo con algo de la estirpe de los grandes equipos bianchistas. Con un Somoza patrón del mediocampo, un Acosta punzante por la banda derecha, posición en la que lo prefiere Bianchi, y un conjunto plantado en campo rival. Justamente al Laucha le cometieron el penal que Silva transformó en gol, ese gol que alegraba e ilusionaba a la Bombonera. Pero el equipo argentino tenía un déficit: por momentos se le escapaba el ritmo del partido.

Y se le escapó totalmente en la segunda parte. Sinha, el experimentado volante de los mexicanos, se hizo cargo de los hilos vacantes del partido. El Toluca comenzó a crecer y avisó con un penal que atajó Orion. Boca no acusó recibo: siguió durmiendo y dos cachetazos lo sacudieron fuerte, con los tantos de Esquivel y Benítez. ¿Reacción? Esta vez no hubo heroísmo como contra Quilmes: apático, el Xeneize no supo seguir batallando y fue entregándose casi sin llegar al arco rival, salvo un remate tremendo de Viatri que se estrelló en el poste.

Luego de una previa y un primer tiempo a la altura del sueño copero, Boca se cayó ante un equipo que se creía más débil. Tendrá que salir a ganar puntos afuera, a jugarse la piel de visitante. Bianchi tiene experiencia y a un Riquelme que, por ahora, espera desde la tribuna. ¿Alcanzará para volver a prender la ilusión?


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