Boca Juniors inició mal su camino en la 54ta. edición de la Copa Libertadores de América, su torneo predilecto, ya que fue vencido 2 a 1 por el Toluca de México, en La Bombonera, en un partido válido por el grupo 1 del máximo torneo de clubes del continente.



Ni el regreso de Carlos Bianchi como técnico a la Libertadores (disputó cuatro finales y ganó tres) alcanzó para estimular a un equipo que otra vez se mostró inconexo, con gruesas fallas defensivas y que no supo capitalizar el haberse puesto en ventaja.

El encuentro se jugó en La Bombonera y Santiago Silva, de tiro penal, abrió el marcador para el local a los 22 minutos de la primera etapa.

Pero el equipo mexicano revirtió el desarrollo en el segundo tiempo y se llevó el partido con goles de Carlos Esquivel, a los 13 minutos, y Edgar Benítez, a los 27. En esta etapa, a los 6 minutos, Orión le contuvo un tiro penal a Carlos Rodríguez.

Bianchi modificó el esquema para este partido y presentó un 4-4-2, sin Leandro Paredes como enganche, pero el rendimiento del equipo volvió a ser tan flojo como lo fue en el verano y en el debut en el torneo Final ante Quilmes.

En este dibujo táctico, con Lautaro Acosta y Walter Erviti abiertos, y Cristian Erbes y Leandro Somoza por el centro, quedó claro que Boca no mejoró su solidez defensiva, no generó más juego y tampoco fue más profundo.

Quizás porque los interlocutores no sean los más indicados para esta forma de juego. Ejemplo: Erviti demasiado a la izquierda.

No en vano abrió el marcador con un tiro penal convertido por Silva, lo mejor del uruguayo mientras estuvo en cancha.

Además, el equipo de Bianchi sufrió por los costados y hasta apareció lento en sus reacciones, como si todavía estuviera en la pretemporada.

El equipo mexicano, que está 15to. en el torneo local y viene de tres derrotas consecutivas, la última 4-1 como local con Tigres, trató mejor la pelota a partir de la inteligencia del brasileño nacionalizado Sinha (36 años) y con la velocidad de Benítez y el ingresado Esquivel complicó al fondo xeneize, en especial a los laterales.

Al punto que Bianchi sacó a Christian Cellay y lo reemplazó por Lisandro Magallán. Claro que éste es central y no lateral, y tampoco le fue bien en la marca de los delanteros de la visita. Lo que indujo a preguntarse ¿porqué no el uruguayo Albín en el banco?

En este contexto el Toluca fue ganando en ánimo y llegó al triunfo pese a marrar un tiro penal (muy mal pateado por Rodríguez).

Primero con un derechazo cruzado de Esquivel (Clemente Rodríguez jugó mal al off-side) y luego con una exquisita definición de "emboquillada" de Benítez, aprovechando el callejón del cuatro y una salida apresurada de Orión.

Es cierto que Boca arrinconó después al Toluca y tuvo un par de chances para empatar, en especial un derechazo de Lucas Viatri en el palo, pero también lo es que el equipo mexicano pudo aumentar de contra y Orión respondió bien.

En definitiva, una derrota de local que en un certamen como la Libertadores puede costar y mucho, más allá de que haya sido el primer partido, porque la localía pesa y, además, porque Boca no tendrá ningún partido de visitante accesible.