La historia se trata de Bayan Mahmud, un joven ghanés de 18 años, quien huyó de su país por una guerra entre tribus, en la cual murieron sus padres, y recaló sin saber en esta parte del mundo. La dirigencia “xeneize” lo vio jugando en una plaza y ahora defiende los colores del club en la Cuarta División como lateral derecho. ¿Podrá ser alternativa para el puesto que está "de remate"?

El fútbol esconde muchas cosas, además de ser un juego y ’22 jugadores atrás de una pelota’. Tiene historias poco conocidas y muy particulares. Dentro de esta sintonía se encuentra la de una joven promesa de la cantera de Boca: Bayan Mahmud, un ghanés de 18 años.

En 2005, y con tan sólo 10 años, perdió a sus padres a raíz de una guerra entre tribus y quedó sólo en el mundo con su hermano. Lograba sobrevivir, pero en 2010 el panorama se puso más oscuro y, con temor a que le pase lo mismo que a sus progenitores, decidió escaparse.

"Me subí a cualquier barco, no sabía que estaba viniendo a este país. Cuando llegué acá, estuve tres días sin hablar. Hasta que me encontré con un par de senegaleses y nos pusimos a charlar del Mundial de Sudáfrica 2010. Ellos son muy buena gente, me llevaron a migración y de ahí me mandaron a una pensión de refugiados en Flores. Después, me fui a Constitución, donde hay muchos africanos", comentó sin tapujos.

Ya asentado en Argentina, Mahmud comenzó a jugar, por plata, en una plaza y el destino volvió a guiñarle el ojo. Allí, lo vieron dirigentes del elenco ‘xeneize’ y decidieron hacerle una prueba en 2011, la cual superó. Hoy, ya está habilitado por la AFA y juega en la Cuarta División.

Si bien puede hacer toda la banda derecha, actualmente juega de lateral. Si, justamente el puesto que está "de remate" en Boca. Este ghanés podría llegar a ser la solución para Carlos Bianchi, pero su sueño va mucho más allá: “Quiero ser el primer negro en jugar en la Selección argentina".

Se escapo de su pais en guerra para jugar en Boca.