Independiente igualó y se hunde en el descenso
Terminó 1-1 con Unión en Avellaneda. El Rojo necesitaba ganar en un partido clave por la permanencia. Quilmes y Rafaela tienen la chance de alejarse en los promedios.
Independiente se hunde en la B, por un año (según cantero)


Todos los nervios que en la previa en Avellaneda precedieron al choque crucial para escaparle a la zona de descenso entre Independiente y Unión de Santa Fe se multiplicaron luego del pitazo final de Juan Pablo Pompei, consumado el empate 1-1. Si bien el Rojo pudo irse al descanso en ventaja por el gol del pibe Fernández, la visita, que no merecía irse en derrota, igualó en la segunda etapa por un cabezazo de Aleman.

En la semana mucho se había hablado acerca de la continuiad del DT del Rojo, Américo Gallego, de la falta de gol, de las amenazas de la barra a los jugadores y del hecho de que Ernesto Farías ni siquiera ocupe un lugar en el banco de suplentes. Y en el inicio del juego muchos de estos nervis se vieron en la cancha. Es que al dueño de casa le costó hacerse de la pelota y jugar. Incluso, Fabián Vargas, tal vez el mejor jugador de los de Gallego, perdió una pelota impropia de su clase que casi termina en gol a los 25, cuando MAgnín perdió en el mano a mano con el arquero Rodríguez.
La superioridad de Unión duró hasta casi los 30 y en esa media hora llegó claro con un cabezazo desviado de Correa al principio del partido. De hecho, en dos minutos, los dirigidos por Facundo Sava llegaron claro tres veces: con un zurdazo cruzado de Magnín, la jugada del error de Vargas y un zurdazo de Cosaro apenas desviado tras u nrebote de un tiro de esquina.
Para Independiente, el joven centrodelantero Fernández avisó de su peligrosidad a los 7, con un apalomita que hizo lucir a Limia. De hecho, el paraguayo abrió el marcador, no sin polémica, a los 40, con un zurdazo luego de un centro desde la derecha de Montenegro. Las dudas se generan porque el jugador bajó la pelota con la mano y el árbitro Juan Pablo Pompei la juzgó casual. Los nervios iniciales, culminados los primeros 45, se tornaban desahogo.
En la segunda etapa, Independiente perdonó en dos ocasiones a Unión, una con un remate del ingresado Víctor Zapata que dio en el traveaño y otra con una mala definición de Ferreyra ante el achique de Limia. Y lo pagó caro, ya que a los 35 los santafesinos llegaron al empate merced del gol de cabeza de Aleman, que a centro de Lizio se anticipó a la salida desesperada del arquero Rodríguez. Al resultado, la igualdad le sentaba más justa.
Terminado el partido, la preocupación era denominador común en los rostros de los hinchas del Rojo que, con el correr de las fechas, ven a su equipo sumido en zona de descenso y, a falta de diez partidos, sin demasiadas perspectivas de escaparle.




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