Verón: "Yo no soy un vendido ni un traidor"



A la hora de hablar de una personalidad con ascendiente en un equipo de fútbol existen señales que trascienden la contingencia de un partido. Si se toma como referencia lo que ocurrió en el seleccionado ante Venezuela, la cuestión es clara respecto de la actitud de Juan Sebastián Verón: aun con una experiencia traumática a cuestas -la que le tocó digerir tres días antes en el Monumental-, se hizo cargo de la situación desde el primero hasta el último minuto. Como para darle una respuesta tácita al requerimiento, instalado de alguna manera, de que en el equipo de Marcelo Bielsa aparezca un líder nítido.
Pero la conducta de la Brujita más allá de la cancha también habla de eso. Los años de roce internacional le moldearon el carácter y le confirieron un manejo público irreprochable. El, sin embargo, relativiza el tema; prefiere que se refleje por sí solo antes que declamarlo con palabras. "No creo que este equipo tenga un único líder. Somos varios los que estamos desde hace mucho tiempo y por eso los más chicos se apoyan en nosotros. Pero no imponemos nada. Sí tratamos de hacernos cargo de algunas situaciones especiales y de que conozcan lo que es moverse dentro del seleccionado", contaba el volante de la selección pocas horas antes de dejar Caracas rumbo a Londres, para reincorporarse a su equipo, Chelsea.
Se lo veía distendido, sereno. Con tiempo como para ofrecérselo a quien se lo requiriera. Lo hizo sonreír el recuerdo del episodio inesperado que vivió en medio del partido, cuando un admirador irrumpió en el juego después de burlar la seguridad y lo corrió para pedirle algo. Su imagen llevando abrazado al chico hacia afuera fue otro trazo que lo pinta como un referente clave, especial. "Se me abrochó, me abrazó y me dijo que me quería conocer. Yo lo acompañé más que nada para que la policía no lo tratara mal", contó.
-Con Chile y con Venezuela, además de jugar bien, fuiste el eje del equipo, pero vivís una situación de rechazo entre la gente. ¿Lo tomás como algo injusto?
-No, con tranquilidad. Por supuesto que no me gusta que me silben ni que me dediquen banderas o cantos. En parte es entendible, porque después de un fracaso de equipo y personal no podía esperar que me aplaudieran de pie. Pero creo que fue también un poco desmedido. Yo fracasé en lo deportivo pero no le metí la mano en el bolsillo a nadie. Desde ese punto de vista se exageró un poco. Tendré que aprender a convivir con eso.
-¿Alguna vez pasó por tu cabeza la idea: "somos nosotros contra el mundo"?
-Esto está claro: el grupo es lo más importante. Después viene lo demás. Si pensamos las cosas desde afuera hacia adentro, nos equivocaremos. Tiene que importarnos lo que nos pasa como grupo; si las cosas andan bien ahí, el resto va a ser más simple y nos vamos a poder integrar todos un poco mejor.
-¿Vos cómo te sentís?
-Bien... En todo momento me sentí bien. Más allá de lo que se diga sobre mi fracaso deportivo, siempre fui leal y siempre hice todo para el bien del grupo. Nunca pensé en primera persona. Y la luché. Eso me deja tranquilo. Nunca me imaginé que me podían tratar así. Yo no soy un vendido ni un traidor. Por eso no es algo que me toque o que me llegue.
-¿Imaginás un futuro cercano en el que eso se revierta o ya te da lo mismo?
-Me da lo mismo, pero el desafío sí es revertir eso hacia un reconocimiento. No quiero ser ni el más amado ni el más odiado; sólo que reconozcan las ganas que le pongo al seleccionado. No va a ser fácil y llevará su tiempo.
-¿El grupo mantiene el hambre anterior al Mundial o hay un desgaste?
-El desgaste es natural porque nosotros somos una generación que por esas cosas no tuvo la posibilidad de ganar nada. Entonces, el desgaste se sufre y lo hace sentir la gente. Pero si no tuviéramos hambre o ganas de ganar algo, no estaríamos acá en la selección. Como grupo tenemos el mismo hambre, pero tenemos claro que no será fácil. Los que estamos acá le ponemos el pecho a eso.
LAS VECES QUE JUGÓ DE 5
CARACAS (De un enviado especial).- Aunque hoy la posición de Juan Sebastián Verón como volante central es observada como novedosa y motivó distintos análisis, su debut en la selección fue jugando como número 5. Bajo la conducción de Daniel Passarella, su primer partido fue el 20 de junio de 1996 y la Argentina le ganó por 2-0 a Polonia, con goles de Balbo y Simeone. En el ciclo conducido por Marcelo Bielsa actuó mayormente como enganche, pero fue utilizado por primera vez como mediocampista central en un amistoso ante Gales (1-1), el 13 de febrero del año último. Después jugó en otras cuatro oportunidades allí: versus Camerún (2-2, el 27/3/02), versus Holanda (0-1, el 12/2/03) y los dos primeros encuentros de estas eliminatorias.







Traidor






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Veron