El día que Pelé detuvo una guerra


Durante su largo período de esplendor, Pelé cautivó al mundo con su buen juego y habilidad para convertir goles. Fue tan grande su fama que logró que una trágica guerra civil se detuviera por un momento para verlo jugar.

El día que Pelé detuvo una guerra




Antes de ser el hábil declarante pro-FIFA de todas las horas, Pelé fue el mejor jugador de fútbol de su tiempo, según tantas personas, libros e instituciones que sería imposible enumerarlas.

El futbolista nacido como Edson Arantes do Nascimento en 1940, debutó en 1956 en el Santos, en donde jugó hasta 1974. En ese período ganó todo lo imaginable. En 1974 se despidió del Santos y del fútbol, pero contratiempos económicos lo obligaron a ponerse a camiseta nuevamente. Por eso en 1975 se tomó un avión rumbo a Nueva York para jugar en el Cosmos hasta 1977. En paralelo, con la selección brasileña consiguió los mundiales de 1958, 1962 y 1970. Es decir, las tres primeras Copas del Mundo que la selección verde-amarella consiguió hasta ese momento.

Pero Pelé no jugaba solo. Era un engranaje más que importante de un equipo en el que descollaban Pepe, Zito, Mengálvio, Lima, Coutinho, Dalmo, Mauro, Calvet, Lima, entre otros. Esa maquinaria de buen juego y mucho gol fue un producto de exhibición brasileño. En largas giras alrededor del mundo, el Santos de Pelé participaba de torneos amistosos y partidos especiales para que los locales pudieran conocer el espectáculo futbolístico del que tanto se hablaba.

En una de esas giras, el equipo sensación llegó a Nigeria en 1967. Nigeria, que se había proclamado independiente en 1960, se veía inmerso en una cruda guerra civil que comenzó en 1967 y que se extendería hasta 1970, en la que tomaron parte desde las sombras los países colonialistas europeos de siempre. Para tener una idea del calvario que atravesó el país en esos tres años, se estima que en total murieron entre uno y tres millones de personas (a causa de la guerra, de hambre y por enfermedades). Sin embargo, las dos facciones enfrentadas acordaron un alto al fuego de 48 horas para ver jugar al Santos de Pelé. Lamentablemente, fueron tan solo 48 horas.