Bianchi volverá a poner a los jugadores en sus posiciones naturales: Ledesma de 8 y Erbes de 5.

Si hay algo que caracterizó al viejo -pero más joven- Carlos Bianchi fue poner el inodoro en el baño y la mesita de luz en el dormitorio. Este Bianchi de hoy, en cambio, llegó a sorprender hasta a sus propios jugadores y poner los muebles donde no corresponde. Con San Lorenzo, sin embargo, empezó a poner las cosas en su lugar con la reaparición de Ledesma como volante por derecha. Y en la práctica de ayer siguió con el rediseño interior y Erbes se movió como número 5.

Más allá de que se trató de una prueba con una formación suplente, el Virrey no suele poner en un ensayo previo al partido a jugadores que piensa como titulares en posiciones que no son las suyas. En todo caso, hubiera hecho como la semana pasada y ubicado de volante central a Escalante, que quedó fuera de los concentrados, y a Erbes a la derecha. Pero no lo hizo y eligió devolver a Pichi al lugar que mejor se siente. Se movió como volante tapón, delante de Chiqui Pérez y Komar, cerró bien hacia los costados, buscó recuperar y tocar corto y rápido.

Los propios jugadores, durante todo este tiempo que jugaron fuera de su lugar, no podían creer lo que pasaba. Ledesma, incluso, llegó a confrontar en una conferencia de prensa y decir que su puesto era volante derecho, por más que el Virrey sostuviera que no lo veía más en esa posición porque sentía el desgaste del ida y vuelta y su físico no lo aguantaba.

La charla que tuvo Bianchi antes de la práctica con sólo cuatro jugadores siempre es una señal. Además de hablar con Erbes (entraría por Bravo), lo hizo con Miño, Acosta y Riaño, otros que deben estar atentos porque tienen chances de meterse entre los 11, si es que el Virrey ve que alguno de sus titulares está tocado luego de los tres partidos en ocho días. Lo más importante es que, juegue quien juegue, el Virrey quiere poner cada cosa en su lugar.