Entre las grandes estrellas del fútbol de Europa, con sus millonarios salarios, abundan los padres que se llevan una buena tajada de las ganancias de sus hijos

Messi no ha sido el único ‘tumbado’
Lionel Messi durante una gala de premiación, al lado de su padre, Jorge Horacio Messi, agente y representante

Messi

Lionel Messi está a un paso de una imagen que parecía imposible para sus seguidores: sentado ante un juez, no como un criminal ni vestido de rayas de cebra o color zanahoria como los detenidos en Guantánamo, sino en un juicio para responder por una supuesta defraudación al fisco español. Son 4,1 millones de euros correspondientes al IRPF (Impuesto sobre la renta de las personas físicas) de sus ingresos por derechos de imagen entre 2007 y 2009.

El juez ha considerado que, a pesar de que Messi declaró el año pasado en el proceso que los negocios los manejaba su padre, y “él solo se dedicaba a jugar”, el 10 del Barcelona y de la selección Argentina, “podría haber consentido la creación y mantenimiento de una estructura societaria ficticia”. Es decir, que de alguna manera, los destinos del dinero que percibía por los derechos de su imagen, manejados por su padre, Jorge Messi, los conocía. El juez argumenta que no es necesario que Lionel tenga “pleno conocimiento de todas las operaciones contables o societarias ni la cuantía exacta de lo defraudado, sino que basta con que conozca la finalidad defraudatoria y la consienta”.

No es la primera vez que la sociedad, que tiene como célula a la familia, desmonta un paradigma de un ídolo atlético con sus entornos, que enseñan caminos hacia el éxito. El deporte también es reflejo de la sociedad, y Lionel y Jorge nos enseñan que hasta en la abundancia los padres se equivocan.

“FUTURO CAMPEÓN”. Detrás de cada deportista exitoso hay una historia familiar que ha favorecido su desarrollo. James Rodríguez es la muestra más mediática con su salto al Real Madrid y el traspaso récord de 80 millones de euros. A la luz ha salido, además, el esfuerzo de su mamá y un padrastro que desde los 10 años vieron en el fútbol un proyecto de vida.

Toda familia se estructura basada en las habilidades de sus miembros y buscando satisfacer las necesidades y cumplir con las responsabilidades de cada uno, explican sociólogos. El deporte es simple y muy divertido cuando los niños lo practican por salud, para evitar el sedentarismo, por recreación, relaciones sociales e impulso de sus padres, explican psicólogos. Pero llega el día en que abandona esta intención, porque el niño comienza a mostrar un talento y el entrenador habla del “futuro campeón” y las expectativas de la familia se elevan.

El portal web especializado en tenis puntobreak explica: “En general, un deportista de élite gana más dinero del que pueda asimilar antes de ser lo suficientemente maduro para saber cómo administrarlo correctamente, pero, casi siempre ocurre que una familia que ha sido incapaz de posicionarse en la elite de una sociedad a través de sus propios medios, pueda asimilar la fama y el dinero de su retoño”.

Desde ese momento en que el deporte deja de ser un juego y se hace una responsabilidad para los padres, y para el potencial deportista, hay un compromiso que puede a traer conflictos y ansiedades a cualquier familia.

El empresario de futbolistas en España, Rafael Rodríguez, cuenta que los padres viven de los hijos. “Conozco a futbolistas que han ayudado a sus padres durante toda su carrera, con un sueldo incluso, y ya retirados no saben cómo van a hacer ellos mismos para salir adelante”.


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