Antes de comenzar con este post quiero aclarar que mi intención no es armar forobardo, ni alabar/criticar la gestión Grondona al frente de la AFA.

Simplemente comparo la situación que vivió uno de los clubes más importantes de la historia del fútbol argentino a través de una nota publicada por Edgardo Martoglio en el Diario Perfil, periodista partidario y confeso hincha de la institución de Avellaneda.

También les voy a contar la historia de otro equipo importante en el mundo del fútbol como lo es el Glasgow Rangers, que le tocó pasar por una situación similar hace no mucho tiempo (año 2012) y les intentaré contar con lo que se conoce por estos pagos, cual fue el accionar de la Federación Escocesa.

Yo les voy a dejar las fuentes de información abajo del post, pero quiero decirles que voy a resumirles ambas notas según lo que piensa mi cabeza, no me corazón y voy a intentar "sacarme la camiseta", aunque muchos podrán estar acuerdos, pero otros tantos no.


Paralelismos Racing de Avellaneda-Glasgow Rangers


Primero les dejo un resumen de la nota del Sr. Martoglio de lo que me parece más importante de destacar, luego si quieren gastar 10 minutos más en leerla completamente, la pueden leer en la pagina web del diario Perfil:

mandiyu

Racing club


Si el suceso de un periodista se mide por la cantidad de enemigos que colecciona en su carrera, yo estoy en la cima. Cada vez sumo más ‘adversarios’, por llamarlos de manera deportiva y en contrapartida a la avalancha de insultos que me dedican cada vez que hablo (bien) del recién desaparecido Julio Humberto Grondona. Me dicen, los aún amigos, que las redes sociales racinguistas me ‘pegan’ más que nadie, especialmente quienes saben que soy hincha de la ‘Academia’. No hay perdón ni olvido para mí: lisa y llanamente y en el mejor de los casos soy un traidor de la causa (?).
No tengo cuenta ni sigo ninguna red social pero, por una cuestión racinguista –hincha al fin–, quiero responderles contando algo que pretendía guardar en la intimidad de mis fuentes:cómo y porqué Grondona resucitó a Racing y no salvó a ‘su’ Independiente… Pues, así como el tiempo le permitió demostrar que en su presidencia afista Independiente podía irse a la ‘B’ (¡Imaginen lo que dirían los irracionales de siempre si el ‘Rojo’ descendía sólo y después de su muerte!), también le dio la increíble oportunidad de salvar a Racing de su extinción. Nada menos. Dos hechos que demostraron su valor dirigencial y sus valores humanos.

futbol para todos


El viernes 6 de julio de 1998 cuando el entonces ostentoso presidente de Racing, Daniel Lalín, a través de la abogada del club Beatriz Fabre, presenta formalmente ante la justicia nacional la quiebra de la entidad. El 13 se formaliza (...)

El calvo e histriónico Lalín sentenciaba, ese día y de ese modo, con alguna razón económico-financiera lo que jamás entendería la hinchada deportiva: que había que esfumar al club (enfermo) para refundarlo (saludable). “En Racing no hay plata ni para pagar la luz”, fueron sus palabras de aquella jornada doblemente invernal. Tres meses antes Lalín había dicho que haría lo que hizo pero, como siempre, nadie le creyó: la gente no acepta la realidad (...)

La prensa, siempre aportando su granito de arena, removió los sentimientos de la hinchada colocando en duda si la ‘Academia’ continuaría jugando en Primera o no; o si sería desafiliada. La deuda era otra historia. Las masas jamás entienden que en los incendios hay que apagar lo que genera el fuego y no las llamas de los extremos que se apagarán solas. El buen abogado de aquella AFA, doctor Santiago Agricol de Bianchetti, por orden de su presidente, Julio H. Grondona, informó que nada interrumpiría la participación de Racing en los torneos, ni su localía en el mítico cilindro de Avellaneda. Pero… Don Julio no actuaba por actuar, conocía la caja que tenía en AFA y sabía de antemano sus propios movimientos… que no comentó con nadie: él pondría la plata, de los cofres afistas, para subsanar los problemas subsecuentes del club de Mozart y Corbatta. No podía hacerlo público; los de la vecina calle Bochini, ex Cordero, lo matarían; posiblemente de modo literal.

Como sucede en estos casos –en todo el mundo y con cualquier entidad en situación semejante–, el ahogado precisa de un salvavidas que le permita continuar flotando: después renegocia su deuda. Si por lo menos el 70% de los acreedores acepta la propuesta de reducción de deuda, nunca inferior al 30% (las Leyes 24.522 y 25.563 fueron modificadas en 2002 y 2009) todos cobran menos y el deudor vuelve a respirar. El problema es no cesar las actividades, seguir operando que era lo que Racing ya no podía hacer.

“Las puertas de Racing no se van a cerrar”, me dijo, horas después, Grondona en una de las pocas comunicaciones telefónicas que mantuve con él: en ese momento yo era uno de los directores asociados del Diario Perfil, en su primera etapa. “No creas en eso que dicen de que se va a sellar con un faja de clausura la puerta de la sede; te lo garantizo, no va a pasar mientras yo esté aquí”, fueron sus palabras (...)

Si Grondona hubiese sido de Morón, San Isidro o Rosario, quizás Racing hubiese, efectivamente, cerrado sus puertas como alguna vez las cerró el Pro Vercelli italiano, el Sête francés o el Wanderers de Londres, grandes clubes en su época. Grondona conocía a toda la gente de Avellaneda que pasó por Racing: especialmente al controvertido dirigente racinguista que no fue ajeno a la debacle albiceleste pero luego, por su simple existencia, digamos, potenció el auxilio grondoniano: Juan Destéfano (…)

quiebra


El síndico designado fue una mujer, Liliana Ripoll. Esos dos nombres, Destéfano y Ripoll son claves en esta historia y pueden ser las fuentes que oficialicen el episodio salvador. Claro que tres décadas antes de ese final infeliz/feliz, comenzó a escribirse el capítulo inicial de esta novela: coincidentemente cuando yo era director de la revista Racing y pasaba muchas horas en Avellaneda y en el club.

En esa primera mitad de los años setenta, Juan Destéfano además de estar metido en las entrañas de Racing lo estaba en las de la convulsionada política argentina. No por acaso en 1974, cuando el peronismo volvió al país, se convirtió en el Secretario General que manejaba todos los hilos en la gobernación bonaerense del sindicalista Victorio Calabró.

Pero la historia que nos importa es de 1973, cuando secuestraron a Humbertito Grondona, hijo de Don Julio, con 14 años en ese momento y hoy entrenador de carrera con los juveniles argentinos a su cargo. Grondona en ese preciso instante no ocupaba ningún cargo en Independiente ni había llegado, claro, a la AFA. Vivía un impasse. Solo se entretenía de sus siempre exitosos negocios personales (ya poseía algunas estaciones de servicio) con su amado Arsenal de Sarandí: era el presidente; para quién no lo sabe, lo había fundado junto a su familia, veintiséis años antes de esta circunstancia.

Humbertito estuvo secuestrado ocho días. Grondona pagó un rescate de 30 millones de pesos, difíciles de evaluar hoy porque en Argentina no sabemos lo que vale el dinero actual, pero era un monto que no cualquiera pagaba: eso demuestra claramente dos cosas, que Grondona ya tenía capital sin haber pisado la AFA y que su hijo no había sido secuestrado por error. Los ‘chorros’ sabían a quien estaban metiendo en el auto aquella mañana a la salida del entrenamiento de divisiones inferiores de Arsenal. Esos ocho días fueron, hasta la muerte de su esposa Nélida, los peores de Don Julio en toda su vida (...)

Desesperado, como cualquier padre, llamó a su conocido barrial, Juan Destéfano, racinguista y peronista; su opuesto. Pero Juan sabía todo lo que pasaba en la región, especialmente en los trasfondos, porque allí operaba y conseguía poder desde que había sido delegado sindical de la fallida fábrica Siam (alguna vez poderosa). Y fue un gentleman. Destéfano movió sus hilos y –esta colaboración no me consta pero la alimento como a las verdades que no deben morir en el olvido–, junto al santafesino y alguna vez vicepresidente de Colón de Santa Fe, Alberto Julio Candiotti, luego agente de inteligencia del Batallón 601 de La Plata, detectó a quienes tenían en cautiverio al pibe ‘preferido’ (tal vez por su heredada pasión futbolera) de Don Julio.

santamarina


Un antiguo dirigente de Racing, durante muchos años su representante en AFA, informado como pocos de la trastienda del fútbol, Oscar ‘Tacita’ o ‘Cacho’ Farioli, supo contarme que Destéfano negoció que no lo maltratasen a Humbertito, bajasen las primeras y absurdas pretensiones de rescate económico y lo liberasen lo antes posible. Al noveno día lo dejaron en una esquina con dos pesos para que se tomara el ómnibus y fuera a su casa. Grondona quedó en deuda ‘de por vida’ con Juan, desde ese instante su amigo, y –parece– con el también abogado Candiotti a quien sus pares de comisión directiva ‘sabalera’ llamaban ‘El Capitán’ por su pasado setentista, cuando era Teniente 1º en la Agrupación de Ingenieros Anfibios 601 de Santa Fe. Candiotti, como hombre de Colón, representó por muchos años al club rojinegro en la mesa del Comité Ejecutivo de la AFA y era incondicional de Grondona como, me dicen, no lo sé, Don Julio lo era a la recíproca: sería lógico si efectivamente lo ayudó a recuperar a su hijo (...)

No quiero extenderme en esos detalles, pero hay una figura clave en esta saga que debe retomarse ahora: la síndico Liliana Ripoll, designada por el juez para manejar el club que estaba literalmente a la deriva esperando la ola fatal; síndico que por su falta de sentimientos deportivos se ganó el mote de ‘Dama de Hierro’ del fútbol argentino, comparándosela a ‘nuestra conocida’, la premier británica Margaret Tatcher.

La gente de Racing odia a Liliana Ripoll, principalmente, porque a poco de asumir su polémico rol, en marzo del ’99, disparó una frase un tanto apresurada aunque muy próxima de la realidad: “Racing Club Asociación Civil ha dejado de existir”. Lo enterró cuando aún respiraba.

julio grondona


Años más tarde dijo que volvería a decir lo mismo porque era la verdad: la Cámara de Apelaciones ordenó la ‘liquidación de sus bienes’, sólo que “milagrosamente, en un plazo próximo a las 72 horas, la Cámara revirtió el fallo” –según sus sugestivas palabras–, fallo que impidió que Racing comenzara el torneo Clausura 99 (...)

Julio Humberto Grondona depositó un millón y medio de dólares, de la caja de la AFA, cosa que le permitía su particular estilo de conducción única (gracias a Dios) y revirtió la historia. Oxigenó su existencia. “Racing no desaparecerá mientras yo esté vivo” le dijo a su esposa y compañera Nélida, cuando cortó el teléfono tras el llamado de Juan Destéfano… Una mano lava la otra.

Sin ese dinero de Grondona, Racing no hubiese llegado al gerenciamiento de Blanquiceleste. Así pudo sobrevivir apenas poniendo en garantía las sedes de Avenida Mitre y Villa del Parque, que casi fue rematada. Ni el estadio ni los jugadores tuvieron que servir de garantía (...)

El 15 de julio de 2002, con todo solucionado y el gerenciamiento en marcha, el periodista Daniel Avellaneda (Clarín), refrescando el raro proceso salvador de Racing, le formuló a Ripoll esta repregunta: ‘¿Aunque pudieran haberse manejado fuera de los caminos de la ley?’. La respuesta que recibió fue la que podía dar, por entonces, la Dama de Hierro mientras continuaba trabajando en el mismo estudio que atendió la quiebra: “Habría que preguntarles a los personajes que intervinieron. Si algo se hizo fuera de la ley, no me consta. En el hipotético caso de que así haya sido (…). Lo demás, me lo reservo”.

Así Grondona lo rescató a Racing. Le devolvió la vida. Los hinchas de la “Academia’ le deben mucho aunque no lo sepan. Y aunque se enojen los fans de ‘su’ Independiente, al que dejó ir a la ‘B’. Como a Racing, que también descendió en su gestión. Sí, allí está el marco cero de la cuestión: deportivamente Grondona nunca se metió con ningún club porque el que se va a la ‘B’ vuelve si hace las cosas bien. Grondona los ayudaba institucionalmente porque de una desaparición no se vuelve como se vuelve del ascenso: que lo diga el mismísimo Alumni.

Independiente todavía no necesitó esa ayuda institucional que ya no podrá darle y que en breve reclamará. Racing la precisó y la tuvo como muchos otros clubes. Pero Racing de un modo concluyente y en el momento más crucial: lo resucitó. El agradecimiento de Grondona para quien salvó a su hijo, Destéfano –léase Racing– fue superior a cualquier rivalidad barrial o futbolera. Don Julio era de Independiente por su padre, el fundador de la ferretería familiar, pero él, desde que asumió en AFA, no fue de nadie, fue de todos. Tampoco era de Arsenal porque ‘él era Arsenal’. (...)

bancarrota


Ahora bien, ya contada la relación Grondona-Racing-Destefano les cuento la del Glasgow Rangers escocés, refundado como una nueva compañía tras declararse en bancarrota (en Argentina sucedió algo similar con clubes como Mandiyú de Corrientes y Santamarina de Tandil). Es una nota más corta, por lo tanto no la he resumido:

desafiliacion


En el año 2012 se concretó la refundación del Glasgow Rangers como Rangers Fútbol Club; y disputó esa temporada en Tercera División después de que 25 de los 30 equipos de la liga de fútbol escocesa (SPL) así lo decidieran.

"Los clubes miembros de la SPL han votado a favor de admitir al Rangers Football Club como miembro asociado de la Premier League escocesa. Sin embargo, el equipo tendrá que comenzar la temporada 2012/2013 en la Tercera División", explicó el organismo en un comunicado en su página web.

"La decisión ha sido una de las más duras que la SPL ha tomado, pero esto se ha hecho respetando la justicia deportiva y los principios fundamentales de la Premier League escocesa", publicó la página.

El Rangers, que arrastraba graves problemas económicos desde hace meses, incluida una deuda de 21 millones de libras (26 millones de euros) con el fisco británico, se declaró en quiebra en junio, pese a la oferta de compra del empresario Charles Green para hacerse con la entidad por 8,5 millones de libras (10,5 millones de euros).

Green se hizo con el club por 5,5 millones de libras (7 millones de euros), pero se vio obligado a refundarlo a través de una nueva compañía, bautizada como "The Rangers Football Club".

en todo el pais


Para ir cerrando el post. Les digo que lamentablemente, la Justicia Deportiva no existe, o por lo menos no se respeta en la Argentina, y esto no es ninguna novedad. La Justicia Deportiva si actúo en los casos del Club Deportivo Mandiyú, que fue declarado en bancarrota en 1995 y refundado en 1998 como Téxtil Mandiyú y que comenzó a participar desde entonces en la Liga Regional de Corrientes. Tampoco actúo para el Club Ramón Santamarina de Tandil, que fue declarado en bancarrota en 1997 y refundado como Club Deportivo Santamarina en 2002, participando desde entonces en la Liga Regional de Tandil.

Esta bien que Racing sea Racing y que Mandiyú sea Mandiyú y Santamarina, Santamarina, pero para el caso Racing existió una "devolución de favores" de Julio Grondona para Juan Destefano para su querido club.

En Escocia, el Glasgow Rangers, máximo ganador de la Liga de aquel país europeo fue refundado y relegado a la última división de aquel país, pero... Europa es Europa.