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los superclásicos en cada liga de el mundo..!

Orígenes, historias, cargadas y secretos para conocer las grandes rivalidades en los países más futboleros

En Italia es un tema social

ROMA.- Sin duda, Roma vs. Lazio es una de las confrontaciones más duras del panorama futbolístico italiano, porque antes de ponerse como enfrentamiento entre dos equipos, la rivalidad ha nacido en una oposición teórica sobre la idea misma del fútbol, en una lucha entre sociedades. Si la historia cuenta que Lazio ha sido el primero equipo en nacer, en 1900, la realidad relata que nunca intentó trabajar por la comunidad, buscando siempre un tipo de sociedad elitista, en representación de los hombres que fundaron el club.

En contraposición, Roma se ha formado en un contexto popular, que ha puesto juntas todas la pequeñas realidades deportivas de la ciudad, que nunca amaban la visión burguesa de Lazio. El choque se llevó hasta la determinación de los colores, con Lazio que se ha vestido imitando la bandera griega, blanco y azul, en un principio de espíritu olímpico, y Roma que se ha puesto con el fuego rojo y amarillo de su ciudad.

Antes de ponerse como enfrentamiento entre dos equipos, la rivalidad ha nacido en una oposición teórica sobre la idea misma del fútbol
El primer derby se jugó en 1929, cuando el fútbol italiano empezaba su camino por el profesionalismo, y antes que los dos equipos pudieran enfrentarse en la cancha, los tifosis ya habían empezado en la calle, con el peligro de comprometer el juego. Y eso ha continuado con los años, porque la rivalidad entre los aficionados siempre continuó. En diferentes ocasiones hubo que contar heridos antes y después del partido. El episodio más dramático que vi fue la muerte de Vincenzo Paparelli, en 1979, fallecido por el lanzamiento de un cohete desde el viraje de Roma. Nunca fue el objetivo, pero el resultado cambió muchas cosas. Hoy todavía el derby es un sentimiento vivo por la gente, que empieza a enfrentarse en los bares semanas antes del partido y el día de juego siempre es una fiesta.

Por los romanos, hoy el éxito en el derby se conjuga con Francesco Totti que, con 13 victorias, es el jugador que quedó escrito en la historia. Por Lazio el nombre en oro es Sven Goran Eriksson, único entrenador que ha ganado cuatro confrontaciones en la misma temporada.

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Los hechizos de Messi y Cristiano

MADRID.- Barcelona amanece distinta cuando hay clásico en el Camp Nou, con la expectación de un día de fiesta nacional. Las banderas catalanas cuelgan de los balcones, la gente se pone camisetas blaugranas hasta para ir a misa, los diarios renuncian a toda imparcialidad.

No existe momento mejor para entender eso de que el Barça es "más que un club". Ganarle a Real Madrid es una aspiración social. La ansiedad desborda las veredas de Les Corts, alrededor del estadio, impregnadas del olor a butifarra a la plancha (el "butipà" no tiene rival). Pero también se vive a lo lejos.

Madrid -inmensa y de afinidades repartidas- disimula más las visitas de Barça. Hace falta acercarse al Santiago Bernabéu para descubrir que algo grande está pasando. La calle Marceliano Santa María -"el callejón"- es una masa humana compacta, donde circulan los "minis" de cerveza (unos vasos plásticos de litro, a 5 euros la unidad) y el bocata de calamares. Para los ultras es día de usar las bengalas de colores y de desempolvar las banderas gigantes.

No existe momento mejor para entender eso de que el Barça es "más que un club". Ganarle a Real Madrid es una aspiración social.
Los clásicos se juegan de noche y casi no hay visitantes. El clima de relativa paz puede variar en las finales de Copa del Rey, la única ocasión en que las dos hinchadas se reparten un estadio neutral. El mínimo insulto puede desatar una gresca.

Dentro de la cancha hay rituales. En el Camp Nou el himno del Barça se canta a cappella, para potenciar el efecto demoledor de 100.000 voces coreando "¡Tot el camp?!" Al equipo se lo recibe con un mosaico que cambia cada vez. También se grita más que nunca por la independencia catalana en el minuto 17:14. En el Bernabéu florecen las banderas españolas y la canción preferida es "Qué viva España". Nadie se olvida de recordar al mítico Juanito en el minuto 7 ("¡Illa, illa, illa, Juanito Maravilla!".

Los clásicos de esta son historia en presente, gracias a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Los dos cosechan hazañas en territorio rival y eso se nota en los silbidos que los acompañan cada vez que tocan la pelota. "Messi subnormal", es un mantra en los duelos del Bernabéu. A Cristiano los culé le responden con "ese portugués / qué hijoputa es".

Ese cantito lo evitaron en el último clásico en el Camp Nou, ante una amenaza gubernamental de castigar a las hinchadas que promuevan la violencia. Lo adaptaron así: "Ese portugués / no me cae bien".

boca juniors


Manchester, entre ketchup y chicanas

LONDRES.- En años previos al renacer de Manchester City de la mano de capitales extranjeros, los hinchas sufrían tanto la hegemonía del United en los clásicos que aborrecían cualquier cosa de color rojo. Y antes del derby de 2006 se llegó a un extremo: el chef del club, John Benson-Smith, preparó una salsa especial y ofreció ketchup celeste para las papas fritas en el estadio. A este nivel de paroxismo llega el clásico que se ganó un lugar especial en un país donde se respira fútbol constantemente.

"Si pudiesen, cambiarían hasta el color del vino tinto con tal de no acordarse de nosotros", dice Paul Garner (estudiante, 26 años, hincha del United). Al igual que en un River-Boca, son comunes las chicanas: los del City acusan a los del United de no ser de Manchester (el estadio queda en Stretford, Gran Manchester) y que sus hinchas son de todas partes menos de la ciudad; los del United no le perdonan al City haber cambiado de nombre su estadio (tomó el de un sponsor) y adjudican su buen presente al dinero del jeque Mansour.

Al igual que en un River-Boca, son comunes las chicanas: los del City acusan a los del United de no ser de Manchester; los del United no le perdonan al City haber cambiado de nombre su estadio
Varios argentinos disputaron el derby -Verón, Heinze, Agüero, Tevez (para ambos equipos)-, pero todos se acuerdan de Denis Law. El "Rey de Old Trafford" hizo 237 goles en 404 partidos, pero en el final de su carrera se marchó al City. En el derby de 1974 marcó de taco el 2-1 para el City y mandó a la segunda división al United. Law casi se desmaya y lo sustituyeron.

En los cánticos, los hinchas suelen ser tan ingeniosos como vulgares u ofensivos. En el último derby, en Old Trafford, la Policía inició una investigación porque fans del City se mofaron de la tragedia de Munich, en la que 23 personas -incluidos ocho jugadores del United- murieron en un accidente aéreo en 1958 cuando el equipo volvía de jugar ante Estrella Roja (Belgrado).

Con la erradicación de los hooligans, la violencia dejó de ser algo que preocupe. Se toman medidas preventivas, como la exclusividad en ciertos pubs. Cuenta Gary Ashe, fan del City: "Todos saben que hay ciertos pubs que son Red; es mejor no acercarse". Ashe dice que peor que eso es cruzarse a los hinchas rivales el lunes en el trabajo después de una derrota: "Es el peor día del año para el que pierde. Algunos ni aparecen en la oficina..."

bayern munich

La arrogancia y lo popular, a la francesa

PARÍS.- Desde el primer cruce en 1971 entre el campeón de Francia, Olympique de Marsella, y el recién ascendido y novel Paris Saint Germain, cada duelo sobrepasó el marco deportivo para abarcar un aspecto cultural y casi sociológico. Un partido entre OM-PSG es un choque entre Norte y Sur, provincia contra capital, entre la arrogante París y la popular Marsella, una oposición de acentos, costumbres y climas.

Fue a inicios de los 90 cuando el "Derby de France" tomó otra dimensión con el desembarco casi simultáneo del empresario Bernard Tapie en la presidencia del Marsella y de la cadena Canal+ al frente del PSG, quienes impulsaron la rivalidad al bautizarlo Le Classique.

La adquisición del PSG en 2012 por Qatar Investment Authority convirtió de prepo a los parisienses en el equipo más poderoso de Francia y le permitió acortar distancias en el historial con su rival. Los marselleses se jactan en sus cánticos que, a pesar de una bancarrota y un descenso, son el equipo más grande del país ante un club nuevo que vendió su alma. Y muestran ser el único representante francés en haber ganado la Liga de Campeones (1993).

Desde el primer cruce en 1971 entre Olympique de Marsella y Paris Saint Germain, cada duelo sobrepasó el marco deportivo para abarcar un aspecto cultural y casi sociológico
Marsella es la ciudad francesa que vive el fútbol con mayor pasión. El equipo que hoy, entre vaivenes, dirige Marcelo Bielsa, disfruta de su remodelado Stade Velodrome en un ambiente popular, donde el fervor se luce en la originalidad de los cantos. A orillas del Mediterráneo, la previa del clásico que, al ser siempre por la noche, coincide con el horario del aperitivo, se acompaña con pastis y la especiada merguez (choripán local).

En el Parque de los Príncipes, el ambiente es más VIP que popular, donde ex presidentes, estrellas del espectáculo y empresarios se dan cita en los palcos del estadio parisiense para cenar con champagne y en las tribunas las pintas de cervezas se suceden en el exigente y ciclotímico ambiente capitalino.

En la actualidad, el bombardeo mediático afianzó a Le Classique como el partido más importante del torneo, pero sólo atrae la atención de los futboleros, sin contagiar al resto de los franceses.

penarol

En Alemania, de la noche a la mañana

BERLÍN.- Para los que crean que ya lo vieron todo en el fútbol... sépanlo: un futuro clásico podría estar surgiendo ante sus propios ojos. Al menos eso es lo que ocurrió en Alemania de la noche a la mañana. ¿En un fútbol con tanta tradición? Ni más ni menos.

Aquí el partido que ahora concentra todas las miradas es Bayern Munich vs. Dortmund. No siempre ha sido así. En realidad, la Bundesliga consiste hace varios años en ver si algún equipo consigue detener al campeón récord alemán: ese Mercedes-Benz o BMW del fútbol que es Bayern Munich.

El club bávaro es firme candidato todos los años a ganar la Bundesliga, la Copa Alemana y la Liga de Campeones. Y seguramente hubiera tenido una marcha sin sobresaltos hacia este codiciado triplete (o doblete, por lo menos) en la últimas temporadas, si no fuese porque el Dortmund de Jürgen Klopp tenía otros planes. En una auténtica reedición de David contra Goliat, un club con un presupuesto abrumadoramente inferior logró varias veces poner de rodillas al gigante bávaro.

Para los que crean que ya lo vieron todo en el fútbol... sépanlo: un futuro clásico podría estar surgiendo ante sus propios ojos. Al menos eso es lo que ocurrió en Alemania
No por nada le arrebató dos campeonatos (2011 y 2012) y hasta una Copa y dos Supercopas alemanas. La final de la Champions de 2013, en Wembley, que terminó 2-1 a favor de Bayern, fue fundamental para elevar al choque entre aurinegros y rojos a la categoría de mito. Si hasta hinchas vestidos con armaduras representaron una batalla medieval sobre el campo del legendario estadio londinense antes del partido. Claro que la rivalidad también se vive en las tribunas: la aguerrida hinchada del Dortmund es capaz de dibujar en segundos una atemorizante calavera en la cabecera de su estadio valiéndose de carteles y de los movimientos coordinados al milímetro de sus simpatizantes.

La hinchada del Bayern es más grande, pero menos bullanguera. Son hinchas que no temen festejar antes de haber jugado, por aquello de que ganan casi siempre o simplemente por el entusiasmo que les genera saber que su equipo es garantía de buen fútbol.

Esta rivalidad se acentuó en los últimos cinco años, pero ya ha pasado mucha agua bajo el puente.

borussia dortmund

Fla-Flu, el más encantador


RÍO DE JANEIRO.- "El Fla-Flu nació 40 minutos antes de la vida." La frase del escritor Nelson Rodrigues resume el significado del clásico más clásico entre tantos en el fútbol brasileño. Flamengo-Fluminense es tan importante que se convirtió en metáfora de otros conflictos, más allá del deporte. Los debates bipartidarios de las últimas elecciones presidenciales se trataron como el "Fla-Flu político".

En Río Grande do Sul, estado conocido por el clásico Gre-Nal (Gremio-Internacional) -considerado por muchos el más grande de Brasil-, el metegol es llamado "Fla-Flu", por el duelo carioca.

A pesar de haber surgido "40 minutos antes de la vida", el primer Fla-Flu se jugó el 7 de julio de 1912. Desde entonces, se jugaron 399 partidos. Incluyendo el duelo entre clubes con mayor público de todos los tiempos: 194 mil personas estuvieron en el Maracaná en la final Carioca de 1963.

Flamengo-Fluminense es tan importante que se convirtió en metáfora de otros conflictos, más allá del deporte
El estadio más grande de Brasil es, también, donde más veces se ha jugado el clásico. En las tardes de domingo, en el Maracaná, nacieron y crecieron leyendas como Zico, el máximo goleador del duelo con 19 goles -cuatro de ellos en un mismo partido, otro récord-. En Fluminense, el último gran héroe es Renato Gaúcho, que marcó con la panza (y fuera de juego) el gol del título carioca de 1995.

El Fla-Flu quizá no sea técnicamente el clásico más relevante de Brasil; tal vez nunca lo ha sido. Pero fue, es y siempre será el más encantador. El ambiente entre las hinchadas es menos violento que en otros clásicos, y el espectáculo en las gradas lo hace único.

De un lado, Flamengo, el "equipo del pueblo", escogido por las clases populares, con su hinchada apasionada por los colores rojo y negro, que no cesa de alentar un segundo. Del otro lado, Fluminense. Nacido entre los aristócratas, el club con el paso del tiempo expandió su verde, blanco y grana por todo Río y conquistó Brasil.

En un país con diferencias sociales marcadas, con historias de logros tan distintas, Fla-Flu podría ser un resumen de la historia de Brasil, en la que ricos y pobres se unen -como amigos o rivales-, para disfrutar una misma pasión. Una de 90 minutos. Que comenzó 40 minutos antes de la vida.

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Uruguay, el infarto o el estallido

MONTEVIDEO.- Un domingo de tarde con el Centenario repleto hasta en las escaleras, los gritos que se mezclan entre festejos, provocaciones e ironías. "Carboneros" y "bolsos", aurinegros y albos, Peñarol y Nacional. Bullangueros unos y otros, arrastran trapos, bombos y cornetas, y compiten por quién tiene la bandera más grande. Mandaron construir algunas que pudieron desplegar en apenas un par de oportunidades porque ocupan dos o tres tribunas.

Pasión que lleva a los hinchas a alternar entre el infarto y el estallido máximo de felicidad.

Captan 93% de los hinchas de Uruguay, y apenas 7% se reparte entre todo el resto: 52% es de Peñarol y 41% de Nacional. Entre los dos grandes prefieren no mencionar al otro por su nombre, y lo señalan como "el tradicional adversario".

Unos identificados con el carbón del ferrocarril, porque son hijos de inmigrantes ingleses que trabajaban con los trenes. Otros, llevan el bolsillo de su camiseta con orgullo, como emblema del nacionalismo que tuvieron aquellos futbolistas criollos que compitieron con los inmigrantes.

Cada clásico tiene una semana de vigilia intensa. Nada es igual esa semana, con desafíos, apuestas, bromas, tensión...
En un país formado mayoritariamente por emigrantes europeos, los gallegos han sido en mayoría de Nacional, y los tanos generalmente de Peñarol. Ambas barras compartían tribuna, a la Amsterdam del Centenario, que recuerda el triunfo olímpico de la celeste en 1928. La convivencia se suspendió por la violencia y Nacional se mudó a la Colombes (por el otro oro olímpico, el de 1924).

El argentino Atilio García, por Nacional, en los años 30, y Fernando Morena, por Peñarol en los setenta, fueron los goleadores que sacudieron la red más veces.

Cada clásico tiene una semana de vigilia intensa. Nada es igual esa semana, con desafíos, apuestas, bromas, tensión... Y el país se para. Banderas en las casas, en las calles, bares con parroquianos mirando la TV; el Estadio lleno, la llegada con esperanza, la salida con festejo loco para unos, y cabeza abajo, masticando bronca para otros.

Hay un clásico en la cancha. Pero hay miles entre la gente, que tienen tanta pasión como la que se vive en el área cuando cae un córner del cielo y el tiempo de juego está en los descuentos

boca juniors

5 comentarios - los superclásicos en cada liga de el mundo..!

@Jere-T
Huy sos re malo por no poner a Boca-River y si a esa imagen de abajo de dos equipos que no conozco.
@EllocoLucasArts
boca river nunca fue un clasico... los clasicos argentinos verdaderos son rasin independiente, central newells...
@baneadoya +1
siempre crei que era manchester utd contra liverpool fc
@joseitor09
Solo se que existen los Clasicos (por la historia de 2 clubes, ejemplo Boca-River), los Derbys (Por la cercania de 2 clubes, tipo Atletico Madrid-Real Madrid) y las "rivalidades modernas" que 2 clubes sin ningun parentesco a gran escala, tienen "cierta rivalidad" por la cantidad de titulos que tienen (por ejemplo Ac Milan-Juventus)