epespad

El Expreso, el Campeón que no fue.

El Expreso, el Campeón que no fue.
Foto de El Gráfico atestiguando al genial equipo platense.


Corría el año 1933 y el fútbol de nuestro país entraba a su tercer año de profesionalismo. En los campeonatos anteriores, en 1931 y 1932, los campeones habían sido Boca y River, respectivamente.

Pero este campeonato inició con una sorpresa. Ya jugada la tercera fecha, Gimnasia y Esgrima de La Plata se colocó puntero en soledad, tras vencer en la primera fecha a Estudiantes por 2-0 en un gran clásico jugado en el viejo estadio del “Pincha” en 1 y 57, en la segunda a Vélez por 4-0 y en la tercera a Tigre por 3-2, en el viejo estadio del “matador”.

Las fechas consiguientes se encargaron de que el equipo “Tripero” deje de ser una sorpresa para pasar a ser un serio candidato al título, ya que, por ejemplo, le ganó 5-2 a Boca, 4-2 a San Lorenzo y 2-1 a River (El último campeón, que contaba en sus filas con jugadores de la talla del mítico Bernabé Ferreyra), entre otros.

Tal fue el nivel del “Expreso” (Nombre que se le dio a semejante equipo del “Lobo”, por la velocidad a la que jugaba) que terminó la primera rueda del campeonato como líder con 27 puntos, habiendo ganado en 12 oportunidades, empatando en 3 y caído solo en 2 (Frente al Independiente de Arsenio Erico y Platense). Fue el único equipo de los denominados “Chicos” en terminar puntero en una primera rueda de los viejos campeonatos jugados entre 1931 y 1966. O sea, el equivalente a ser campeón en nuestros actuales campeonatos apertura y clausura.

Era tal la superioridad de Gimnasia frente a sus rivales que al comenzar la segunda rueda venció con jugadores amateurs a Estudiantes por 1-0. ¿Por qué ocurrió esto?: Los directivos le habían prometido al plantel un premio especial si terminaban punteros en la primera rueda, pero, a la hora de poner la plata sobre la mesa, no cumplieron, por lo que los jugadores no se presentaron a jugar en la primera fecha de esa segunda rueda. Además, San Lorenzo había empatado con Lanús, al igual que River con Independiente, y como para cerrar una jornada histórica, Boca caía con Racing.

Gimnasia era puntero por 3 puntos (En aquellos tiempos la victoria valía 2 puntos) sobre San Lorenzo, 5 sobre River y 6 sobre Boca. Era inadmisible para los clubes poderosos que un desconocido como el lobo saliera campeón, a pesar de haberse coronado con anterioridad en 1929 en el penúltimo campeonato amateur. El plantel del equipo platense no contaba con ninguna estrella sobresaliente, y era capitaneado por el entonces ignoto marplatense José María Minella.

Por esa razón, faltando 9 fechas para la finalización del campeonato, y con un Gimnasia arrollador, puntero por 2 puntos sobre Boca, comenzaron los “Errores” arbítrales, que terminaron por redondear una de las peores infamias de la historia del fútbol argentino.

El domingo 10 de septiembre tenían que enfrentarse el lobo frente a los xeneizes, en un partido correspondiente a la 26º fecha. Pero el partido tuvo que suspenderse, en dos ocasiones, por las fuertes lluvias caídas en la ciudad de Buenos Aires. El Consejo Directivo de la Liga Argentina dispuso que el encuentro tenía que desarrollarse en un día no laborable, por lo que fue reprogramado para el domingo 24 de septiembre, suspendiendo el resto de la fecha.

Ya el hecho de suspender toda una jornada por un solo partido levantaba suspicacias en la gente. Tal fue así que el diario “El Día” de La Plata publicó el viernes anterior al partido: “Las extrañas sugestiones a las que el cotejo se ha prestado [...] son suficientes para mantener latente la expectativa de la afición, que se volcará al field (Campo de juego) de Brandsen y Del Crucero dispuesta a presenciar la formidable contienda”.

Llegó el domingo 24 y el partido se desarrollaba con total normalidad, arbitrado por el juez De Dominicis. El entretiempo encontraba al lobo platense venciendo al local por 2-1, con goles de Morgada y Etchevarrieta. Pero en el segundo tiempo ocurrió lo que muchos sospechaban. El arbitro cobró un penal para Boca en una falta que solo vio él; la ejecución fue convertida por el histórico Francisco “Pancho” Varallo. El encuentro ya estaba 2-2, y para colmo de males, el local se puso arriba 3-2 con un gol convertido por Nardini en clara posición adelantada. El partido finalizó con la victoria boquense y con manto de sospecha enorme sobre el árbitro.

Los diarios del día siguiente se encargaron de reflejar lo ocurrido, por ejemplo, “La Nación” indicó: “pudo haber sido una gran jornada pero el juez se obstinó en deslucirla”. “El Mundo”, mientras tanto, dijo: “La parcialidad del referee malogró la lucida actuación inicial de los visitantes”.

Según Hugo Marini, consagrado periodista de la época y pieza fundamental en el nacimiento del diario Crítica, el juez era uno de los menos indicados para arbitrar un partido de semejante importancia, y además señala que fue una elección adrede por parte de los directivos de la Liga Argentina.

El presidente de Gimnasia en ese entonces, Feliciano Diez, señaló: “Nos han robado el partido. Yo lo temía y mis presunciones se han confirmado. Francamente, uno queda descorazonado con injusticias tan evidentes”.

El mismísimo Pancho Varallo, autor del segundo gol en aquel partido, indicó muchos años después: “mirándolo desde afuera, El Expreso era un gran equipo y sin fanatismo debería haber salido campeón. A veces uno no quiere hablar, porque sabe lo que es jugar en un club grande, y éstos se terminan comiendo al chico. A Gimnasia lo terminaron por perjudicar cuando su camino al título parecía no tener freno”.

Volviendo al desarrollo del torneo, en la fecha siguiente ambos líderes vencieron a sus rivales de turno y se mantuvieron en la cima de la tabla. En la fecha 28, El Expreso debía enfrentarse a otro rival importante, San Lorenzo, en el Gasómetro.

Ante unas 50.000 personas, el partido se desarrollaba sin inconvenientes. El primer tiempo había terminado con un empate en 1. En la reanudación del juego, en el segundo tiempo, el brasileño Petronilo marcó el 2-1 para los azulgranas. A continuación, en un contraataque del visitante, el defensor de San Lorenzo, Fossa, frenó al delantero Etcheverría con una violentísima falta dentro del área, pero, increíblemente, el árbitro Rojo Miró cobró la falta fuera de ella.

El tiro libre se ejecutó y la jugada terminó en nada. A los 27 minutos, en un córner para San Lorenzo, Diego García (Goleador de los cuervos) cabeceó el centro de Arrieta, pero fue controlado por el arquero Herrera sin inconvenientes. Pero, nuevamente la corrupción arbitral se hacía presente, ya que el árbitro Miró convalido un gol alegando que el arquero había tomado la pelota dentro del arco. Semejante “Error” caldeó los ánimos no solo del público de Gimnasia, sino de los jugadores que se fueron encima del juez de la contienda, pero nada hizo cambiar la opinión del mismo.

Hartos de semejantes injusticias, los jugadores del lobo tomaron una histórica decisión: Se sentaron en el campo de juego y dejaron que los rivales jugaran a voluntad. Solo se movían de su posición para sacar del centro del campo luego de cada gol de San Lorenzo, el partido finalizó 7-1 antes del tiempo reglamentario al ver la actitud tomada por los albiazules jugadores platenses.

Además de esto, quedara para siempre la anécdota del ataque de nervios que invadió al defensor de Gimnasia Ángel Miguens luego del tercer gol de San Lorenzo. El jugador del lobo quería matar (Literalmente) al árbitro del encuentro, por lo que tuvo que ser retirado del campo de juego por la policia.

Disminuido anímicamente por lo ocurrido, El Expreso afrontó como pudo las últimas seis fechas del campeonato, ganando solo tres partidos y finalizando en el cuarto puesto, a 4 puntos del campeón San Lorenzo, que se consagró después de la caída de Boca ante River por 3-1 en la última jornada con dos golazos del implacable Bernabé Ferreyra.

Como para cerrar la historia, queda en el recuerdo la frase que Francisco Varallo le dijo a Alejandro Fabbri en una entrevista en el año 2007: “¡Cómo ayudaban a Boca y a River!, a mi me daba lástima por los muchachos de los otros equipos”.

Asi terminó la historia del Expreso, uno de los grandes equipos de la historia de Gimnasia y de todo nuestro fútbol, y, muy probablemente, el campeón moral más grande que tuvo nuestro país. El campeón que no fue, tras una de las injusticias más grandes y desvergüenzadas que se hayan visto.

Sería interesante que en las paredes de la AFA y en los libros históricos de nuestro fútbol se leyera, en el apartado de 1933: “Gimnasia de La Plata, campeón honorífico”.

Fuentes de investigación:

"Historias negras del Fútbol Argentino", Alejandro Fabbri, Capital Intelectual, 2008.

http://gimnasiacampeon.com.ar/Nuevo%20Html/El%20Expreso%20N.htm

4 comentarios - El Expreso, el Campeón que no fue.

pez_venenoso
uhhh pense que hablaban de san lorenzo
purucho77
t afanaron el post http://www.taringa.net/posts/deportes/2061575/Rese%C3%B1a-hist%C3%B3rica:-El-expreso,-el-campe%C3%B3n-que-no-fue_.html
muy bueno