Ya es un caso de diván

Este River sigue perdiendo partidos insólitos, con ventaja numérica y/o en el resultado. ¿Se reflota la opción de sumar a un psicólogo?

FRANCO PREDAZZI | fpredazzi@ole.com.ar

Es un Caso de Divan(River)






EL PENAL DE DÁTOLO, LA PENA DE RIVER, LA HISTORIA QUE SE REPITE. Y SI NADA CAMBIA...

Lo verdaderamente atroz no es perder un partido con el resultado a favor y/o superioridad numérica: lo alarmante es perder varios, acostumbrarse al bochorno, convivir con la vergüenza.

Más allá de la tenue brisa que apareció con la llegada de Néstor Gorosito (aire nuevo, lo mínimo que necesitaba el peor equipo del fútbol argentino, según lo demuestra la tabla de posiciones del reciente Apertura), este River destila malas vibraciones. Hay cientos de lecturas: ausencia de carácter, de líderes, falta de rebeldía ante la primera piedra, apichonamiento, poca lucidez para pensar en momentos calientes, futbolistas sin fibra y varios ítems más, todos vinculados al aspecto anímico "porque este grupo es prácticamente el mismo que salió campeón", pero también último.

Aquella noche del 8M, la del silencio atroz, la falta de todo un poco para bancar un 2-0 ante un San Lorenzo descontrolado que jugaba con nueve hombres marcó, y aún marca, al plantel. Es evidente. No se puede enterrar algo si a cada rato los fantasmas reaparecen. En el primer superclásico del año, Battaglia vio la roja y de ese mismo tiro libre llegó el 1-0 de River. Y ni así... En el derby del Apertura, Viatri torturó al Monumental pese a que su equipo jugaba con diez, por la expulsión de Ibarra. Hay más: el equipo de Simeone vencía 2-0 a Chivas, de visitante, resultado que necesitaba para pasar a semi de la última Sudamericana (había caído 2-1 en Núñez), y la historia, conocida, terminó en empate. Claro, la última (y única en el pasado reciente) muestra de hombría se produjo el día del adiós del Cholo: de un 0-3 a un decoroso 3-3.

¿Qué hace pensar que esto se cortó acá? Al asumir, Pipo le planteó a Olé la chance de incorporar a un psicólogo (Jorge Rocco, con quien trabajó en Chicago, San Lorenzo y Lanús). Luego, la opción se diluyó. Y ahora podría reflotarse. ¿Alcanzará uno solo?

fuente:http://www.ole.clarin.com/notas/2009/01/26/futbollocal/01846547.html