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Boca Juniors: Enganches y 5 Historicos

Desde hace tiempo la habitual nada plagada de frases hechas del “periodismo” deportivo argentino, con su discurso marketinero sobre “la historia oficial” de Boca Juniors, todavía identifica las características tradicionales de juego de dicha institución con la garra y los huevos, linealmente asociadas a la imagen popular y luchadora de la barriada de la boca del riachuelo donde aquellos inmigrantes basicamente genoveses y pescadores le dieran origen. En contraposición presentan la imagen de juego más refinada y estética siempre asociada con su clásico rival futbolístico originalmente barrial, pero luego también socioeconómico de su “hermano” River Plate nacido también en aquella misma humilde cuna, pero que después buscando otros aires emigrara en plena era del elitista gobierno de Alvear “casualmente” a la Recoleta. Polos opuestos no solo geográficamente sino también de la incipiente nueva sociedad porteña ya durante aquellos irrepetibles años locos de la primera post-guerra, a partir de la reunificación futbolística con el laudo justamente del presidente Alvear en 1927, como veremos en futuras notas.

Sin embargo mucho cambio junto con el paisaje y la calidad del agua de aquel riacho hoy cloaca. Mientras hoy Boca le muestra y exhibe con orgullo al mundo su estandarte ya glorioso para dicha institución, el fino y cerebral estratega Juan Román Riquelme, el otro refinado y estético River Plate ahora. ¿Cuál es entonces la verdadera historia? ¿Ríver se fue de Belgrano, o acaso Boca nunca estuvo en la Boca? Nada de eso, la historia en realidad es mucho más rica y compleja que esas insoportables simplificaciones lineales que ya nos agobian, llamadas vulgarmente frases hechas.
LA VERDADERA HISTORIA DE BOCA JUNIORS TAMBIÉN ESTA EN REALIDAD PLAGADA DE EXQUISITEZ FUTBOLISTICA. AQUI UN COMPILADADO DE ENGANCHES Y CENTROJAS PARA NO DECIR 5 DE BOCA


MANUEL FLEITAS SOLICH
Boca Juniors: Enganches y 5 Historicos Manuel Fleitas Solich se consagró con la selección paraguaya cuando este combinado era débil y comenzó a lograr resonantes victorias sobre tradicionales ganadores de los torneos sudamericanos. Sin dudas era la principal figura de ese equipo guaraní. Cuando transcurrían los primeros días de 1927 ingresó a las filas de Boca Juniors, para a partir de entonces cumplir un brillante ciclo con esta casaca. A pesar que demostró poseer todas las condiciones necesarias para ser un "centrojás" de gran categoría, no recibió el apoyo de la Nº 12. En suerte le tocó reemplazar a "Mariulo", Mario Fortunato, que se había convertido en ídolo de la afición xeneize y pagó tributo a esa idolatría. Fueron muchas tardes de triunfos y pocas en que no pudo desplegar su juego. Cuando se dieron los primeros el reconocimiento no fue el que obliga a un crack. En las malas fue reprochado hasta en la más inocente jugada. A pesar de esta contradicción nadie pudo discutir su jerarquía y dejó sentada su clase de gran jugador. Quizá no alcanzó la consagración que merecía porque tuvo que reemplazar a un ídolo. Y como decía Arico Suárez: "Son muchos los buenos jugadores que no pueden con la imagen de ídolo".

MARIO FORTUNATO
enganches Mario Fortunato llegó a Boca Juniors luego de cumplir una destacada actuación en Huracán. En 1926 pasó a alistarse en el equipo de la ribera donde continuó sobresaliendo por su prolijo y elegante juego. La importancia que tenía se el "centrojás" en un equipo hacía necesario que el puesto fuera ocupado por un hombre de gran personalidad, que no perdiera los estribos cuando las cosas se complicaban. Esa era la mayor virtud de "Mariulo", que rápidamente se ganó la titularidad en el equipo. Nadie lo discutió en ningún momento. La selección nacional también requirió de sus servicios y allí también cumplió de forma suficiente. Pero su carrera en el equipo xeneize fue breve. Una lesión le impidió jugar durante largo tiempo. Cuando ya estaba en condiciones de retornar a la primera división, los dirigentes le ofrecieron alternar con Fleitas Solich y Gerardo Moreyras. No lograron su propósito. No quería regalar su prestigio y decidió retirarse de los campos de juego. Siempre siguió ligado a los xeneizes. Dirigió con eficacia los primeros equipos de la institución, logrando varias estrellas entrenando al conjunto.

GERARDO MOREYRAS
boca Gerardo Moreyras, apodado por los adictos boquenses "Puchito" por su apariencia física de baja estatura y cuerpo delgado, fue uno de los que escribió las páginas más importantes. "Yo jugaba al fútbol porque me gustaba", solía comentar cuando ya retirado se presentaba la oportunidad de charlar de fútbol entre sus amigos. También agregaba que su alma le pertenecía a Boca Juniors, el club de sus amores. Y a no dudarlo, dejaba el alma en cada partido. "Yo no sabía de escuelas y la misión que me encomendaron era un imperativo para mí".

Incansable, de quite seguro y de efectiva entrega a sus compañeros, se lo podía ubicar luchando con todas sus fuerzas por la posesión del balón, en las cercanías de su área o avanzando elegantemente hacia el arco rival , no quedando jamás fuera de acción. Pocos entendían cómo lograba no quedar pagando en ninguna ocasión. Su ubicuidad dentro del rectángulo le permitía estar siempre en el lugar donde su conjunto lo precisaba. Su gran tarea sirvió para pasar a una institución dentro de otra, correspondiéndole en varias temporadas lucir el brazalete de capitán del equipo, en premio a su gran tarea.
ROBERTO EUGENIO CHERRO
historicosRoberto Cherro nació el 23 de febrero de 1907 en el barrio de Barracas, Capital Federal. Acaso para muchos boquenses este nombre no diga nada. Pero este hombre fue un personaje que caló hondo el la sensibilidad popular y llegó hasta las entrañas más profundas de la historia de Boca Juniors. Nadie sabrá quien fue el que en un rincón del tablón pronunció su apellido con acento italiano --Cherro-- y a partir de entonces todos los simpatizantes lo reconocieron con ese apelativo. Siempre fue Cherro, luego de que alguien pusiera en el papel ese rebautismo de los hinchas.
Era un apilador sin vueltas. Regordete, pesaba 80 kilos, cabezón y de cara redonda. No representaba la imagen cabal de un altleta. Pero quién podía fijarse en su formación física cuando era capaz de realizar maniobras tan imprevistas como hermosas. Fue admirador de Manuel Seoane y de él adoptó muchas virtudes de juego.

Ya en Boca, su juego fue cambiando. Al comienzo seguía siendo el empedernido gambeteador que no dejaba el balón en un solo momento. Pero muchas veces ese romance con la pelota perjudicaba el funcionamiento del conjunto. Mario Fortunato y Alfredo Elli trataron de convencerlo de que debía cambiar su estilo para el bien del equipo. Así lo comprendió Cherro. Los consejos experimentados sirvieron para que el proceso fuera tan rápido como útil. De esta manera quedó atrás el apilador y nació el jugador práctico, efectivo y contundente que renegaba del lucimiento personal para ponerse al servicio de Boca. Allí definitivamente se consolidó como crak.

La selección argentina también requirió su presencia. Eran épocas donde sobraban los buenos atacantes y ocupar una plaza en el combinado era un alto honor. Sin embargo la trayectoria con la casaca celeste y blanca fue breve. Sólo completó veinte partidos internacionales y trece goles convertidos. Sufrió lesiones que lo marginaron de muchos compromisos importantes, como la final de los Juegos Olímpicos de Amsterdam en el '28 y casi todo el Campeonato Mundial de 1930, donde sólo jugó un encuentro. recordar aquella tarde cuando convirtió cuatro goles a los uruguayos, el 5 de febrero de 1933, es un hecho impostergable.
Ya por entonces era "Cabecita de Oro" por su habilidad para conectar los envíos aéreos. Pero en su madurez era el implacable conductor de ataque, sereno y preciso en la distribución del juego, seguro en el momento de la definición. En 1932 tuvo un altercado con los dirigentes boquenses que hizo que se alejara del primer equipo. La ausencia de Cherro resintió seriamente el funcionamiento del conjunto. Luego de muchas reuniones conciliatorias se llegó a un acuerdo total, retomando el primer equipo en la 17ª fecha, ante Huracán.
Con el tiempo se volvio mas organizador, metiendo bochazos de 30 metros o cortadas para Vvarallo o Benitez Caceres, o abria para los punteros, Cusatti,Garibaldi y Alberino por izquierda, o Tarasconi y Tenorio por derecha. E iba a buscar centros con su cabezaso matador, no saltaba tanto, pero dirigia la pelota como nadie. Era gordito, pero muy habil. Sufria y luchaba para mantener su peso. Compensaba con calidad su falta de despliegue.
Jugó en primera división hasta 1938. En el '39 los dirigentes boquenses lo invitaron para jugar en reserva pero no lo aceptó. Sin embargo al fútbol lo llevaba en la sangre y continuó jugando para Boca Juniors en el equipo de la mutual de veteranos. Atrás quedaron 13 años de gloria, cuatro títulos, muchos golazos. Siempre quedó el crak y su pasión por Boca.

ERNESTO LAZZATTI
Boca Juniors: Enganches y 5 HistoricosNacido en Ingeniero White el 25 de septiembre de 1915, en sus primeros pasos por el fútbol era entreala, que tenía gran panorama para ser atacante. Santos Ursino, que era centro medio, capitán y caudillo de puerto Comercial, además de consejero de esa joven promesa, le dijo estas palabras que le fueron útiles para toda su carrera: "No uses boina, lleva el pelo corto y juega de centrojás que es tu verdadero puesto". Los consejos fueron asimilados por Lazzatti, quién obedeció las palabras del compañero. Se instala en Temperley y luego de dos presentaciones en el equipo de reserva llega el día tan ansiado, el debut en primera con la azul y oro. Fue el 8 de abril de 1934, por la tercera fecha del campeonato, ante Chacarita Juniors, alistándose el conjunto de esta forma: Pardiez,; Echeverry y Marante; Martínez, Lazzatti y Arico Suárez; Sánchez, Varallo, Benítez Cáceres, Cherro y Cusatti. Gana por 3 a 2 el equipo xeneize y ese muchacho responde con creces a la confianza de "Mariulo" Fortunato. A pesar de sus buenos rendimientos , los nervios le jugaban una mala pasada antes del partido. "Los sábados solían ser días malos para mí. Pero una vez que estaba en la cancha, jugaba sereno. Después cambié. Pero cuando recién llegué de Bahía Blanca, además del fútbol, me preocupaba la situación de la familia. Por entonces encontré amigos como Mario Fortunato y Roberto Cherro y ellos dos en la cancha y otros fuera del fútbol me ayudaron mucho". Desde su primera presencia fue figura y la hinchada lo llamó "El Pibe de Oro".
Integró varias líneas de half que están entre los mejores de todos los tiempos, como lo que compartió con Vernieres y Suárez, y ya en su madurez con el rosarino Sosa y Pescia, siendo ésta una de las mejores que tuvo boca Juniors en todo su historial. Su final con la casaca es apresurado por una lesión que sufre en la rodilla derecha. Es la segunda rueda de 1947 en el estadio Monumental, cuando brinda su aporte póstumo ante River Plate. Pierde Boca por 2 a 1 y presenta esta formación: Diano; Marante y De Zorzi; Bendazzi, Lazzatti y Pescia; Boyé, Corcuera, Geronis, Ricagni y Pin. A los 32 años de edad Boca le concede el pase libre, que pudo haber dado a cualquier otra institución, pero no lo hizo. "Me gustaría hacer un poco de turismo un par de años. Sólo jugaría en el extranjero porque jamás me enfrentaría a Boca Juniors". Su amigo, Severino Varela, le habla para pasar a Danubio de Montevideo, donde cumple 427 partidos oficiales en primera división en su trayectoria. Cuando regresó se hizo cargo de la dirección técnica del primer equipo xeneize, llevándolo hasta el segundo puesto luego de la mala campaña realizada en la temporada anterior. Se va cuando un dirigente le cambia un jugador de la formación que había dado.

ELISEO MOURIÑO
enganches Nació en Mataderos el 3 de junio de 1927. Hizo sus primeras armas futbolísticas en el Super allá en el '37, en un potrero muy cerca de su casa, más precisamente en la avenida Entre Ríos entre Pavón y Constitución. Un día, un vecino, de apellido Ferrari, que fue gerente de Banfield, enfrentó a la cuarta del club albiverde con el Super, equipo que tenía buen renombre entre los cuadros del barrio. No pudo ser mejor la actuación cumplida por Eliseo, siendo factor importantísimo en la victoria que el modesto conjunto logró sobre el representativo sureño por 4 a 2. Allí comenzó a escribirse la historia grande de Mouriño. Inmediatamente terminado el encuentro fue llevado para fichar en Banfield. Desde 1941 hasta 1946 fue escalando las divisiones para ese año llegar tempranamente a primera división. Por entonces Banfield en Primera "B", era puntero y ya se había consagrado campeón. Enfrentó a Argentinos Juniors compartiendo la línea media con Pequeño y Tolosa. Ocupó esa tarde la plaza de half derecho, pero su verdadero puesto era centrojás.

Este es un paso esporádico por la división superior, ya que recién se afirma como titular en el '49 después del encuentro que disputa ante Vélez Sarsfield. Participa del gran equipo que en el '51 estuvo en la discusión por el campeonato, siendo Banfield con su aporte el primer chico que pudo alzarse con el título. A fin de ese año Boca Juniors se interesa por el concurso de ese gran mediocampista que ya todos conocían por "El Gallego". Pero Banfield optó por vender a sus delanteros Abella y Moreno. Siete veces insistió Boca tratando de conseguir el pase antes que la transferencia se concretara. El 23 de diciembre se firmó por novecientos mil pesos y el pase definitivo de Magnelli. Debutó oficialmente en la primera fecha del campeonato de 1953, en Rosario, ante Central. Esa tarde fue la primera vez que estuvieron juntos Lombardo, él y Pescia, conformando una de las líneas centrales más recordadas de todos los tiempos. En la regularidad de ese medio campo tenía que ver la personalidad de Eliseo.
Su forma de ser, con la camiseta azul y oro sobre el pecho, o sin ella, sirvió para que se ganara el respeto de simpatizantes, jugadores rivales y compañeros. sí lo recuerda Antonio Ubaldo Rattín, que fue su obligado reemplazante cuando una hepatitis lo mantuvo alejado del primer equipo por un lapso pronunciado. "Yo salí a la cancha --dice 'El Rata'-- y la tribuna me recibía gritando: ¡Eliseo! ¡Eliseo! Así siempre. Otro que no fuera él se hubiera aprovechado. En cambio, 'El Gallego' me alentaba. Nunca un insulto, nunca una frase fuera de lugar. Siempre la palabra de aliento, el elogio, el consejo. ¡Qué personalidad tenía!"

ANTONIO UBALDO RATTÍN
boca Los nombres que vamos sacando de adentro del baúl glorioso del historial boquense, lleva a encontrarnos con hombres que son algo más que jugadores de fútbol o craks. Son ídolos que siempre llevan en el rincón del Nº 12 un recuerdo preciado, valioso, que adquirió con su entrega por los colores azul y oro. La voz del estadio iba dando monótona la formación del equipo. Uno a uno desfilaban los nombres que poco después se jugarían por los puntos. "Con el 5 Ratiiiiiinnnnn...!" Cuando apenas pronunciaba el número de la camiseta el murmullo aumentaba hasta hacerse explosión. El ídolo, el hombre que marcó dentro de la historia boquense una época con su apellido, estaría con su presencia inconfundible en el centro del campo. Haciéndose patrón en el medio juego, dueño exclusivo de esa importante porción de campo por su personalidad y temperamento.

Debutó en primera división en la segunda rueda del campeonato de 1956 frente a River Plate. La patriada que se jugaba ese muchacho delgado, de andar pesado y desgarbado, no era de las fáciles. Enfrente estaban nada menos que los rivales de siempre, y defeccionar allí era poco menos que sumirse en la frustración. Pero, además, la tarea que le tocaba en el reparto era nada menos que suplantar a Eliseo Mouriño, uno de esos hombres que la tribuna no discute jamás. Y fue recibido con el nombre de aquel como himno de desafío a la actuación que tenía que cumplir. Boca ganó 2 a 1 y Rattín cumplió con su trabajo sereno y sobrio, tal como se lo había pedido Mario Fortunato, quien lo promovió a primera división. Alternaría con frecuencia en el primer equipo, siempre con la sombra de Mouriño en la voz del hinca pero con la palabra confiada de Eliseo para su tranquilidad. Cuando ya era dueño de la Nº 5, fueron los dirigentes los que trajeron hombres para cubrir la vacante de centrojás. A su turno llegaron a la ribera Néstor Isella, Julio Novarini, Alcides Silveira, Norberto Schandlein y el brasileño Dino Sani. Nadie pudo sacarlo del puesto. Se lo había ganado para siempre.
Porque pocos son los hombres que son admirados y respetados por los rivales. Pelé, el incomparable jugador que se encumbró en el estrellato futbolístico en la primera parte del siglo veinte con sus extraordinarias condiciones, siempre lo respetó y admiró. Cada vez que la "Perla Negra" llegaba a Buenos Aires, invariablemente preguntaba: "¿Cómo está Rattín?" "¿Cómo está jugando?". Muchos recuerdan que aquella actitud del inolvidable brasileño comenzó la noche que por las copas Nacionales, cuando Pelé fracturó el tabique nasal de Mesiano, su implacable marcador. Rattín se acercó al entrenador Minella y le dijo: "Al 'negro' lo agarro yo. Que entre Telch y que vaya arriba". La táctica que planteaba Rattín dio excelentes dividendos, ya que Pelé desapareció del partido y Telch convirtió dos goles decisivos. En un corner, el moreno le dijo: "Rattín, sin la pelota no. Con la pelota dame todas las que quieras. ¿Estamos?". Ni lerdo ni perezoso, el patrón de Boca le contestó: "Quedate tranquilo. Cuando yo la agarre no te voy a hacer nada. Ahora sí, preocupate por no agarrarla vos, porque cuando te vea con la pelota, te reviento..." La enemistad que había dentro del campo de juego se convertía en un abrazo inmediatamente cuando finalizaba el encuentro. Dos grandes se estrechaban sinceramente después de la batalla.

ÁNGEL CLEMENTE ROJAS
historicos De todos los ídolos que recordamos en estas biografías, quizá Ángel Clemente Rojas, "Rojitas" para la hinchada, haya sido el que más lejos llegó. Fue tal la dimensión que cobró desde que apareció en primera división, que resultan impotentes las expresiones para definir el sentimiento que le prodigó la hinchada más fervorosa del país. Adorado y mimado hasta los límites insólitos cuando estaba en su buena hora, alentado y perdonado cuando por su indisciplina y poca atención hasta hacia los entrenamientos dejó perder su mejor condición física(a quien nos recuerda??). Así como el estallido se hacía eco en la voz del presentador del primer equipo en el estadio tras cada uno de los nombres del equipo, cuando se anunciaba la presencia de "Rojitas" en el centro del ataque el delirio ganaba la popular y el ambiente se predisponía a una victoria xeneize merced a los mágicos arabescos que tenían por eje esa cintura capaz de quebrarse de manera inexplicable. Tan importante era la fusión en el hincha y la actuación de "Rojitas" que cuando fue transferido a Deportivo Municipal de Lima no tardó en reconocer que la ausencia de su público le pesaba para mal en su rendimiento. Quizá entre todos, sea el símbolo más importante que haya dado Boca hasta ese momento.

Las gambetas capaz de realizar y su siempre irreverente actitud hacia Amadeo Carrizo, un símbolo de River, aceleraron su marcha hacia la consagración. Cuando todavía era un cinco que asombraba a la tribuna se encargó de intranquilizar y modificar al legendario golero. Ya más maduro, en 1968, se acercó al arquero que tenía una serie importante con su valla invicta y lucía en todos los encuentros una misma gorra, como cábala. Se acercó sonriente, lo saludó e inmediatamente le quitó la gorra de sus manos y echó a correr como un niño contento con la travesura que acababa de realizar. Carrizo se fue masticando rabia a ocupar su valla momentos antes del partido.
Se encumbró entre los mejores delanteros argentinos de los años sesenta, a partir de 1964, luego de una grave lesión que lo mantuvo inactivo la mayor parte del año anterior. Un encontronazo con Devoto, defensor de Huracán, y los ligamentos que crujen despiadados, como un grito que anuncia la caída de un crack. Muchos fueron los que dijeron que esa lesión era el final de la carrera de ese hombre que ya había dado muestras acabadas de sus dotes. Todos los penosos comentarios que habían sido tejidos alrededor de su desgracia quedaron en el olvido, ya que en 1965 fue devuelto en su plenitud física, convirtiéndose en artífice de la estrella obtenida ese año. Ya no hubo elementos para cuestionarlo.

OSVALDO RUBÉN POTENTE
Boca Juniors: Enganches y 5 Historicos Apareció en el equipo en 1971 junto con Galletti, Ferrero y Romero, hombres que a su turno tuvieron su oportunidad. Todo cambió en el anémico ataque boquense. El atrevimiento, la simplicidad y claridad en el manejo de ese hombre de baja estatura, regordete, le daba una fisonomía más pujante. Inmediatamente a su aparición se ganó el elogio de la crítica y la admiración de la tribuna. Desde el momento que llegó a la primera división hasta la consolidación hubo un trecho de cortas dimensiones. Apenas unos partidos en los que se confirmaba su jerarquía y el valor de su juego, sirvieron para convertirlo en el número diez del conjunto. ese año tendría una de las satisfacciones más grandes de su carrera deportiva, jugar al lado de su ídolo, Ángel Clemente Rojas, quien desde chico lo había maravillado con su juego brillante. "Rojitas" no estaba en su mejor forma, pero rápidamente congeniaron en su forma de sentir el fútbol, en los pocos encuentros que estuvieron juntos. Sin embargo sería con otro número nueve con quien Potente llegaría a entenderse a la perfección, Curioni. Opuesto totalmente en estilo, el cordobés pareció entender el lenguaje futbolístico de "Patota". Aprovechando las dotes de lanzador, el cordobés, un delantero de punta potente y veloz, usufructuó cada pase del infalible Potente, para ser ésa el arma más poderosa del conjunto xeneize entre 1972 y 1973. A fines de este año, el "Tula" es transferido a Francia y en 1974 Potente surge en toda su dimensión con la llegada de García Cambón. Este no era un delantero nato como Curioni y se tiraba atrás para traer juego hasta el área rival. Con Benítez completaban un trío rico técnicamente, capaz de originar los espectáculos de belleza inusitado. Potente ya no es exclusivamente el lanzador desde una posición estática en tres cuartos de cancha. Es el estratega alrededor de quien gira la responsabilidad de generar fútbol ofensivo constantemente, situación harto comprometida en un equipo que sustituía en la línea ofensiva. Sus rendimientos llevan a considerarlo como el mejor número nueve del momento y es cuestionada su inclusión en el conjunto que viaja a Alemania para afrontar el campeonato Mundial. Es una pregunta a la que muchos no encuentran respuesta. Cuando
Sería 1975 un año en el que llegaría a su máximo rendimiento igualando el alcanzado en la temporada anterior, pero a la vez, significaría el fin de su paso brillante por Boca Juniors. A comienzos de año, presenta sus exigencias económicas ante los directivos, los que la consideran desmedidas y entran en un conflicto que es rápidamente superado, pero no olvidado, pero por los directivos. Rogelio Domínguez confía en Potente y lo nombre como uno de los hombres base de su equipo. Talentoso como pocos, es discutido por el aparente poco afán que pone ante las situaciones adversas. Sin embargo en los momentos en que surge su calidad, todos los cuestionamientos son archivados. Figura clave en el equipo que en el torneo Metropolitano cumple un gran desempeño, acercándose al título en las últimas jornadas. Sigue siendo una de las figuras importantes en el Nacional, pero el equipo decae notablemente y uno de los acusados es Potente. Se va Domínguez y llega Lorenzo, los directivos ante un nuevo planteamiento sobre sus exigencias económicas, deciden venderlo a Rosario Central a comienzos de 1976. Se cerraba un ciclo brillante.

Muchas fueron las tardes en que Potente lució todo su esplendor. "En su buena época, Potente fue un jugador inigualable en su juego", llegó a decir Osvaldo Ardiles, analizando a los estrategas de nuestro fútbol. Y no estaba equivocado. Potente fue un símbolo de un Boca ofensivo, ambicioso, que no logró títulos por esa cosas del fútbol. Una noche tuvo una gran revancha. Fue ante River Plate en el estadio Monumental por el Metropolitano de 1975. Comprometida la posibilidad de coronarse campeón por parte de los millonarios, se enfrentaron los clásicos rivales. Como contestando a la clásica gallina que se arrojaba en todos los encuentros ante River Plate, sus simpatizantes arrojaron al campo de juego un cerdo con la camiseta de Boca y el número diez en la espalda. El partido fue de trámite parejo y sobre el final del encuentro, Potente, con un tiro libre excelentemente colocado, dejó parado a Fillol e hizo estremecer la chance de River. Fue doble el desquite. Destruyó toda la ironía de la burla y borró aquella tarde del '74 cuando provocado por los rivales reaccionó contra el árbitro y fue expulsado. Sus duelos con Reinaldo Carlos Merlo, centrocampista de River Plate, fogoso y torpe, eran un condimento especial para los clásicos. "Merlo me da, pero siempre va de frente y eso es importante, porque no hay mala intención. Adentro de la cancha somos rivales a muerte, pero afuera compartimos un trago como amigos". Fue el ídolo de una época de buen fútbol en el equipo azul y oro. Se cortó por esas cosas que tiene el fútbol y son ajenas al gobierno del hincha. Iba camino a ser un grande.

MARIO NICASIO ZANABRIA
enganches Apodado "Marito". Puro talento. Una zurda magistral. Zanabria nació el 1° de octubre de 1948 en la ciudad de Santa Fe. Debutó en primera en Unión de Santa Fe en 1967. Jugó allí hasta 1969. Desde 1970 hasta 1975 fue gran figura en Newell's Old Boys de Rosario. Ese notable desempeño lo llevó a Boca Juniors. Estuvo en el club Xeneize desde 1975 hasta 1980 y luego volvió en 1982. Jugó en total 147 partidos oficiales y marcó 15 goles con la casaca Azul y Oro. Por la Copa Libertadores vistió la camiseta de Boca Juniors en 25 oportunidades. Ganó todos los títulos a nivel local e internacional en la gloriosa época del "Toto" Lorenzo. L

Mario Nicasio Zanabria fue uno de los mejores 10 de toda la historia del Boca.
Talentoso, hábil, inteligente. Así se caracterizaba Mario Nicasio Zanabria cuando se concretó su transferencia a Boca Juniors. Nadie podía dudar que ese hombre, con esas cualidades, no venía a Boca a otra cosa que darle pausa y claridad al vértigo fervoroso que imponía en cada encuentro a sus enfrentamientos el conjunto xeneize. Tenía que ser el cerebro de un conjunto que hacía de su garra un arma desgastante e insuperable para sus rivales. Cumplió de tal manera, que se convirtió en pieza poco menos que irremplazable en esa maquinaria futbolística que fue el Boca de Juan Carlos Lorenzo.

MARCELO ANTONIO TROBBIANI
bocaUna página breve pero brillante se escribe a partir de entonces en Boca. De entrada va imponiendo su personalidad en el centro del campo, rápidamente se gana la confianza de los simpatizantes que ven en ese chico, morocho, pelo largo, físico esmirriado, la seguridad de los que saben y conocen los secretos de la redonda. Boca gana ese encuentro y todos certifican el buen desempeño que tuvo Trobbiani en ese partido. Se lo confirma como titular en los siguientes tres cotejos y se consagra definitivamente, el partido que derrota Boca a Atlanta por 4 a 1 y donde Trobbiani, saca a relucir todo su repertorio de habilidad, con gambetas, túneles, pisadas, enganches sutiles, lo que desorienta a la zaga de Atlanta, que no saben como frenar las mandadas de ese número cinco que no se queda en el centro del campo, sino que busca los espacios libres para mandarse, y conectarse con el mejor compañero ubicado. todos los goles lo tienen como protagonista. El más recordado es el segundo. Avanzó sobre el lateral derecho. Pisó dos veces el balón cuando dos rivales lo encerraron contra la línea de costado. Amagó retornar hacia su campo, pero lo enganchó hacia fuera y metió el pase en comba para Ponce. centro de "Mané" y Curioni que toca corto asegurando la conquista. La 12 delira. Comienza a crecer un nuevo ídolo.
para conseguir mejores antecedentes del joven elemento, y se encuentra con una imprevista respuesta: "No se quién es, no lo conozco". Sívori que había encomendado la observación de los valores en las divisiones menores cuando recibió los informes de este chico, fue a verlo, e inmediatamente lo incluyó en "los fantasmas", nombre con que se bautizó a los hombres que viajaron en esta empresa. Un imprevisto lo catapulta a la titularidad, jugando la mayor parte de los encuentros previos. Reinaldo Carlos Merlo tiene un entredicho con los que encabezan la delegación y regresa a Buenos Aires, apenas se inició la aventura. Trobbiani respondió al pedido de quienes entonces formaban el equipo. El encuentro con Bolivia, fue duro, tenso, la formación local parece tener una mejor condición física en la mitad del segundo tiempo. Es el momento en el que Sívori le dice a Trobbiani que comience a prepararse para ingresar al campo de juego y no agrega mayores explicaciones. "Juegue a su manera, pibe". Entra Trobbiani y cambia el trámite del partido. Se junta con Telch, el viejo lidiador de muchas selecciones y juntos comienzan a retener el balón, a cortar los avances de los bolivianos hacia el arco defendido por Carnevali. Termina el encuentro y Argentina logra su clasificación para el mundial. Entre esos muchachos argentinos que se abrazan, está el pibe Trobbiani, el mismo que Domínguez no conocía, pero que en poco tiempo más se convertiría en baluarte de su equipo. No fue la única ocasión en que vistió los colores celeste y blanco. En 1976, César Luis Menotti lo convoca para formar parte del conjunto que viaja a Europa para disputar una serie de encuentros con las selecciones más poderosas del viejo continente. En el primer encuentro forma parte del conjunto. Le dan la casaca número siete y juega como cuarto volante, para fortalecer el medio juego ante la sabia ofensiva que realizarían los soviéticos desde el primer momento. Integran ese equipo: Gatti, Tarantini, Olguín, Killer, Carrascosa, Ardiles, Gallego, Bochini, Trobbiani, Luque y Kempes. No brilla con su calidad pero se une al esfuerzo de un conjunto en un terreno desconocido, se jugó con campo nevado, y aporta su grado de lucha para sostener el triunfo por 1 a 0. Cuando regresan los seleccionados, contentos por el balance positivo. César Menotti lo incluye entre los hombres imprescindibles para su formación. Seguramente hubiera formado parte de los intransferibles que poco tiempo después de su venta a España se formalizó.

CARLOS JOSÉ VEGLIO
historicos A comienzos de 1976, Boca Juniors cambia totalmente su mentalidad de juego con la llegada del "enorme" Juan Carlos Lorenzo, "el Toto". La meta no ofrece posibles renunciamientos. Había que brindar a Boca un título. Vienen de Unión, Gatti, Suñé y Mastrángelo. Se agrega Francisco Sa, libre de Independiente. Taverna, goleador de Banfield, Osvaldo Gutiérrez de Atlanta. Junto con ellos, sobre el cierre del libro de pases, se agrega Carlos José Veglio. Atrás habían quedado los comienzos felices en Deportivo Español, que lo catapultaron como una promesa. Después el ciclo en San Lorenzo de Almagro formando parte de "Los Matadores", ese campeón casi perfecto de 1968. después los períodos de luces y sombras. Las buenas y las malas. Las tardes en que ingresaba para hacer recordar sus comienzos. Las otras para añorarlo. Cuando la entidad de Boedo le dio el pase en blanco muchos firmaron su defunción futbolística. Venía como tercer hombre para el centro del ataque. Estaba Taverna, un goleador nato. Permanecía Carlos María García Cambón, carta de gol en los últimos campeonatos. Pocos creían en él.

Veglio desestimó esos comentarios. La experiencia le decía que salió intacto de otras más graves. Físicamente estaba bien, anímicamente mejor. Había vuelto a creer en él. Esa era un carta que no muchos contaron para un hombre como él que venía de muchas malas. No fue titular de entrada. Sus apariciones fueron esporádicas, alternando con García Cambón y Taverna, que se había recuperado de una lesión. Ante Estudiantes de La Plata cumplió una actuación que fue el anuncio de lo que posteriormente rendiría. Dos goles para certificar su vuelta. No tenía puesto fijo. Era nueve, diez u ocho. Pero en cada uno de esos puestos fue cumpliendo.
Boca ese año consiguió clasificarse a la ronda que decidiría al campeón, dejando una imagen inconsistente. Pero en esa ronda Boca fue el Boca que las circunstancias exigían. Veglio fue el astuto estratega en el centro del ataque, metiendo cortadas para la entrada de Mastrángelo o Felman, o el hombre capaz de entrar tocando en paredes con el "Chino" Benítez o Jorge Daniel Ribolzi. Ya fue imprescindible en ese equipo que ganó el título e hizo feliz a la mitad más uno del país. En el Nacional. otra vez las dudas. Primero la llegada de Oviedo y más tarde la recuperación de Taverna. Veglio queda relegado. Sin embargo forma parte del conjunto que juega la final ante River Plate y logra el bicampeonato. Juega de ocho en lugar de Benítez lesionado. Quizá ese año, a pesar de los buenos rendimientos, quedará la duda. Que seguramente habrá aumentado a comienzos de la temporada siguiente, pero que se habrá ido reduciendo con el correr de los partidos. Veglio se había ganado el puesto y la camiseta número nueve era suya. Carta de triunfo en la Copa Libertadores y en los torneos locales. Ya la costumbre era ver la formación de la delantera: Mastrángelo, Veglio y Felman. Cuando no está, muchos se preguntan: "¿Qué pasa con Veglio?" No había duda alguna. En las finales con el Cruzeiro de Belo Horizonte vive quizá el momento más feliz de su carrera. Primer partido decisivo en Boca Juniors. Pocos minutos del inicio y llega un centro al área. Una serie de rebotes y la pierna derecho de Carlos Veglio que le da destino de red a un balón perdido, a pesar del esfuerzo del arquero. Pasa la noche de Brasil, donde Nelinho con un sablazo demora la consagración. Y después llega la definitiva en el Centenario en Uruguay. No es nueve. Es ocho y otra vez aporta su cuota de simplicidad al ataque boquense. Un cabezazo a quemarropa es magistralmente sacado por Raúl sobre la línea de sentencia. Llegan los penales y la consagración. Boca es campeón de América por primera vez en su historia y Carlos Veglio la figura de la cancha, tiene que relatar lo mejor de su actuación. Lo obligan a hacer memoria para relatar su gol de "La Bombonera". Al año siguiente otra final y otra copa. Veglio alterna con frecuencia en esa formación. A fin de 1978, el pase libre.

MIGUEL ÁNGEL BRINDISI
Boca Juniors: Enganches y 5 Historicos La trayectoria de Brindisi comienza en 1967, cuando siendo un precoz elemento de las divisiones menores es promovido a primera división de Huracán. A partir de esos momentos comienza a ser un abonado a la titularidad en el conjunto blanco. Ya comienza a perfilarse como el talentoso pero con la frialdad del estratega que aprovecha de su virtuosismo para convertirse en eje de su equipo. Se destacó rápidamente y eso le valió ser llamado para integrar la selección argentina, siendo el primer jugador que superó la marca de José Salomón, legendario defensor de Racing en los representativos nacionales. Ya por entonces era el gran jugador que había pintado en sus comienzos. Inteligencia, sagacidad y destreza eran sus características especiales. En 1976 fue transferido al club Las Palmas, de España, donde fue figura a pesar de que muchos dudaron de su triunfo en aquellas tierras por su juego supuestamente endeble. Pero con su calidad desmintió aquel postulado de que los habilidosos no pueden adaptarse al juego fuerte de los europeos. Retornó a mediados de 1979. Otra vez su Huracán querido y adorado desde chico lo recibe y vuelve a mostrar la jerarquía que lo identificó siempre, pero con el agregado de la experiencia aquilatada en campos europeos. Maduro como hombre y jugador, cumple un ciclo importantísimo en su segundo período en Huracán. Llega 1981 y Boca se interesa por sus servicios y la transferencia, la primera transferencia del año se concreta.
Patrón, conductor. es la misión que le cabe en Boca Juniors. Un jugador que confirma los antecedentes que lo predecían.

Su paso por Boca Juniors fue fugaz (1981-1982) y quedó en la historia por haber integrado el equipo que salió campeón en 1981 junto a Diego Maradona y por haber jugado a un nivel superlativo. En Boca Juniors participó de 78 encuentros oficiales y marcó 27 goles, todos de gran calidad. Un N° 8 exquisito.



DIEGO ARMANDO MARADONA
enganches Mucho tiempo hacía que Boca Juniors no se anotaba en el mercado de pases con uno de tanta trascendencia, denunciando una clara intención de pelear su sitial de privilegio. Ese tiempo fue interrumpido en algunas ocasiones cuando algunos hombres pasaron a engrosar las filas boquenses pero sin tener el nivel de futbolistas que el pasado fueron un símbolo de un equipo pujante, pleno de renovación. Casi imprevistamente, a comienzos de la temporada de 1981, Boca Juniors concreta una transferencia que no sólo sacude el mercado local sino también el internacional por la alta inversión que realiza. Diego Armando Maradona ingresa a Boca Juniors. El mejor futbolista de todos los tiempos, pasa a una de las instituciones más importantes del mundo.

La confusión rodeó el pase del gran jugador al cuadro de la ribera.. Las negociaciones consumieron mucho más tiempo de lo normal. Los negociadores se justificaron diciendo que por el monto de la operación era necesario hacer un exhaustivo análisis de los avales que llevaría la misma. Al final la transferencia se concretó aunque siguió el mismo grado de confusión. Mientras los dirigentes anunciaban que el pase era a préstamo, los rumores decían que el pase era definitivo. A ciencia cierta, todavía nadie, a menos que los interesados, puede decir cual es la forma en que quedó concretada la transferencia.

El domingo 20 de febrero de 1981 La Bombonera presentó un marco imponente, como hacía mucho tiempo no tenía. A pleno 45 minutos antes del comienzo del encuentro con Talleres de Córdoba, las puertas del estadio debieron ser cerradas para evitar una posible tragedia. Cuando la voz del estadio anunció que iba a dar a conocer la formación de los equipos, un raro silencio envolvió el marco. Uno a uno fueron desfilando los hombres, hasta que el anunciador dijo a viva voz "con el número diez... ¡Maradonaaa....! En ese instante el delirio cubrió todas las tribunas.

Boca esa tarde estaba de fiesta. La misma que quisieron preparar dos días antes cuando el crack jugó un partido que sirvió como despedida de su antiguo club y de recibimiento, pero los dirigentes precios elevados a las entradas y la misma quedó trunca. Desde la primera fecha del Metropolitano de ese año, Boca contaba en sus filas con el más grande futbolista que haya dado el universo.

A los doce minutos se le presentó la posibilidad de concretar su primer gol con la camiseta azul y oro. Baley corta con infracción una profunda entrada cuando las chances para convertir eran inmejorables. Con la tranquilidad y seguridad de los que saben, colocó el balón lejos del arquero, que se jugó al otro palo. La corrida, el salto que lo caracterizaba desde su aparición en primera división, sirvieron de epílogo para su obra. Era el primer encuentro entre una hinchada que lo encumbraba desde su aparición como uno de los ídolos más importante que haya tenido la vida boquense. No fue la que cumplió esa tarde una actuación espectacular. Sólo pincelazos de su talento son los que dejó esa tarde. Una lesión en el muslo izquierdo impide jugar en el nivel que se le reconoce. Contra Instituto de Córdoba logra la primera obra del maestro. Perotti toca corto, el genio engancha, hace pasar la pelota por sobre la cabeza de Nieto para al caer colocarla al otro palo de su posición. Un golazo. Después del encuentro con Huracán, su físico necesita un descanso para la recuperación. Es parado durante casi un mes para que consiga su mejor disposición física. Vuelve en el partido contra Newell's Old Boys y convierte otro gol, de tiro penal. Contra Independiente define con excepcional remate un pase maestro de Brindisi, el socio ideal que encuentra en Boca Juniors. Llega la consagración definitiva, o ese ingrediente que necesita todo jugador para asumir la gran idolatría en Boca. Por primera vez se convierte en verdugo de River Plate. Tres espectaculares arranques terminan con la resistencia millonaria. Y como corolario una maniobra digna de un genio como él. Recibe un centro de Carlos Córdoba. Doma con pierna izquierda. Espera la salida de Fillol, amaga y lo descoloca, sigue un trecho. Espera el cierre de Tarantini y cruza el balón hacia el rincón más alejado del marcador de punta. Un golazo inolvidable, memorable. Una obra de arte que se recordará durante mucho tiempo.

Recorrer la trayectoria de Diego Maradona es desandar un camino de éxitos constantes. Desde aquella humilde aparición en Los Cebollitas, aquel gran equipo de chiquilines de Argentinos Juniors que perdió la final del torneo infantil, cuando tenía grandes posibilidades de ganar el título. O aquella aparición en primera división ante San Lorenzo de Mar del Plata convirtiendo dos goles en 1976. Un año más tarde su aparición en el seleccionado argentino a principios de 1977, cuando sólo tenía 16 años, ante Hungría, la tarde que Luque y Bertoni concretaron una goleada espectacular por 5 a 1. La primera pelota que toca es un magistral pase que pone en posición de gol a René Orlando Houseman. Después la lenta evolución de un hombre que estaba llamando a su gran figura del fútbol en la década del ochenta. La tristeza de haber quedado fuera del Mundial de 1978 que se disputó en Argentina y que el seleccionado local conquistó por primera vez, y la coronación como campeón del mundo en el juvenil de Japón en 1979.
Después los memorables goles que logró en distintos casos. Aquel que logró la noche que conmemoró el año de la conquista del Mundial ante el Resto del Mundo, con un remate combado de magnífica trayectoria. Aquel que conquista en Glascow para dejar asombrados a los defensores escoceses y su público. La inolvidable apilada que realiza en Wembley, maniobra que no termina en la red por escasos centímetros, pero obliga al aplauso de los fanáticos ingleses. O el recordado gol de "La Mano de Dios" ante Inglaterra en el Mundial de 1986 en México y la obra de arte minutos más tarde, apilando gran cantidad de jugadores y convirtiendo el que dicen fue el gol más extraordinario de todos los tiempos. Siempre con ese sello que lo distingue entre los mejores del mundo. Se trazan comparaciones con Pelé, Di Stéfano, Cruyff, hombres que ocupan uno de los lugares más importantes en la historia del fútbol mundial.
BLAS ARMANDO GIUNTA
bocaNació el 6 de septiembre de 1963, en Capital. Además de Boca, jugó en San Lorenzo, Platense, Murcia, Toluca, Ourense, Defensores de Belgrano y la Selección Argentina.Retirado, se convirtió en DT. En el club batalló en 189 partidos, marcó 10 goles, obtuvo 4 títulos y derrotó a River en 10 ocasiones.

Giunta reaccionaba por él igual que por cualquier jugador que llevara la camiseta de Boca arriba de su cuerpo sudado. Era el guardaespaldas del plantel y, de algún modo, el representante de la gente dentro de la cancha. Por eso cuando se escuchaba el "Giunta, Giunta, Giunta/huevo, huevo, huevo", al hincha de Boca se le erizaba la piel y él se sentía capaz de pelear una pelota contra un tren.
No es una figura ocasional: a Giunta se lo ha visto en el césped trabar con la cabeza. "Con la camiseta de Boca me gusta jugarme la vida en cada pelota", juró más de una vez. Y cumplió más de una vez.
Su primera página dorada con la azul y oro la escribió al definir por penales la Supercopa del 89, contra Independiente, una noche de luna de Avellaneda, donde él mismo concretó el 5-4 final que nos dio el título.
"Cuando Giunta terminaba un partido, sólo se quedaba conforme si al estrujar su camiseta chorreaba transpiración", opinó alguna vez el Rata Rattin.
En un superclásico por la Copa del 91, le dio vida a la paternidad moderna. Blas, desde el vértice derecho del área, clavó un cabezazo infernal que Paset no pudo sacar ni en las repeticiones. Fue el 2-3. Después Marchesini y un Latorre crack lo llevarían hasta la victoria. A River siempre le jugó con chicanas.
"Cuando ven la camiseta de Boca se anulan", repitió en cadena nacional provocando que los hinchas repitieran por triplicado el Giunta, y el huevo, aunque estuvieran solos y en el medio de la nada.

ALBERTO MARCICO
historicos Alberto José Márcico es "el jugador de fútbol" argentino nacido el 13 de mayo de 1960 en Corrientes. Debutó en Ferro Carril Oeste el 6 de agosto de 1980, bajo las órdenes de su gran maestro, Carlos Timoteo Griguol, de una forma muy particular. Nunca hizo Divisiones Inferiores.
Jugó en Ferro entre los años 1980 y 1984. Consagrándose Campeón Nacional 2 veces, en 1982 ante Quilmes, y en 1984 ante River Plate. Delantero potente y habilidoso, se caracterizó por el manejo de su cuerpo para deshacerse de adversarios.Luego de su brillante etapa en el club de Caballito, viajó al fútbol francés para ir a jugar al Toulouse en el año 1985. Luego de varios años en Francia, fue tentado por Boca Juniors (del cual es hincha), siendo muy bien recibido por la parcialidad xeneize.
Talentoso, inteligente y simbolo del equipo que gano el campeonato despues de 11 años de frustaciones. Luego de estar apuntado como uno de los lideres del plantel en una division que provoco problemas internos en boca, con la llegada de macri y bilardo,se decide su salida del equipo.

MAURICIO SERNA
Boca Juniors: Enganches y 5 HistoricosMauricio Alberto Serna, alias Chicho, nacio el 22 de enero de 1968, en medellin Colombia. Su puesto es volante central, mide 1,67 y pesa 69 kilos.
Esta casado con Cristina y ya tienen dos hijos el conocido Mateo (igual a su padre)y el benjamin Lucas
Los titulos que obtuvo en el futbol fueron el torneo colombiano en el 91 y en el 94, jugando para, Nacional de medellin, y el apertura 98 y el clausura 99, junto a Boca Juniors.
Estuvo a punto de dejar el futbol, cuando volvio de jugar en Millonarios de Medellin, por suere no fue asi.
Despues volvio a Bogota lo llamaron del club Pereira, donde jugo en reserva, hasta que un argentino elD.T. Hector Quintabani lo hizo debutar en la primera, alli fue la figura del equipo, lo que le permitio podr ser transferido a Nacional de Medellin, donde llego por expreso pedido del D.T. Bolillo Gomez.Alli fue figura tambien y logro dos campeonatos.
BOCA JUNIORS
Llego a Boca en 1998, y se hizo querer rapidamente, por su entrega y el amor que demostro por la camiseta.
A pesar que al principio la gran cantidad de extranjeros le impedia tener continuidad, al llegarle su momento no decepciono al hincha de Boca, ni al tecnico, Carlos Bianchi, uno de los mejores que tuvo en su carrera segun sus palabras.
Ademas pudo darse el gusto de ganar dos campeonatos seguidos y la copa Libertadores, a pesar de estar lesionado, y sin poder jugar debido a los remedios que debio tomar durante una de sus lesiones, Chicho es parte fundamental de este equipo y amado por la hinchada.
Creo hablar por la mayoria de la hinchada cuando digo que Chicho ya es de Boca y se tiene que quedar y retirarse aca, en este club, con la mejor hinchada del mundo.Que no se olvidan jamas de los jugadores como el.

SEBASTIAN BATTAGLIA
enganchesSurgido en las divisiones inferiores de Boca Juniors, debutó en el año 1998 en un partido frente a Gimnasia y Tiro (4-0). Ganó el Campeonato Clausura de 1999, en el año 2000 ganó la Copa Libertadores, la Copa Intercontinental y el Campeonato Apertura, en el año 2001 obtuvo, nuevamente con Boca Juniors la Copa Libertadores, pero perdió la Copa Intercontinental frente al Bayern Munich. En el año 2003 tendría su revancha ganando de nuevo todo (la Copa Libertadores, una Copa Intercontinental y un Campeonato Apertura) después de esto tendría un paso fugaz por el Villarreal en el que jugaría pocos partidos y compartiría equipo con jugadores como Rodolfo Arruabarrena, Diego Cagna y Juan Román Riquelme entre otros. Tras este paso por el fútbol europeo volvió al equipo Xeneize, con el que ganó en el año 2005 la Copa Sudamericana, el Campeonato Apertura y la Recopa Sudamericana en el 2006 siendo el capitán. Estuvo mucho tiempo lesionado tras ganar el Campeonato Clausura, la Copa Sudamericana y la Recopa. En el Clausura 2007 regresó, y como capitán, sin embargo, a las pocas fechas del inicio de la temporada, el joven Éver Banega le arrebató la titularidad en el equipo; sin embargo, para el Apertura 2007 regresó a la titularidad. Puede desempeñarse como volante central, doble mediocampista central, o por el carril derecho. Un jugador importante desde el punto de vista táctico, poseedor de una buena técnica, precisión a la hora de jugar la pelota y muy dedicado en la marca y en la cobertura de espacios. Fue el "equilibrísta" y capitán del Boca multi-campeón de Alfio Basile. Junto con Guillermo Barros Schelotto es el máximo ganador de la historia de Boca Juniors, con 16 títulos.
DIEGO LATORRE
boca
Debuto el 18 de octubre de 1987, en el partido que les enfrentaba a “Platense”. Aunque perdieron el partido, 3-1, marco su primer gol como profesional (tenia 18 años).
En esa misma temporada dentro de la liguilla pre-libertadores marcaría 5 goles.
En el partido de vuelta contra “Instituto de Cordoba” conseguirá su primer hattrick. Dando la victoria a Boca 3-2, con un marcador global de 7-4 a favor de los xeneizes.
Tras varios años intentándolo no seria hasta el Torneo Clausura de 1991 donde se proclamaría campeón con Boca. Este año formaba junto a el la delantera, Batistuta. Una dupla perfecta con magia y gol en las botas, Batistuta lograría esa temporada 11 goles y Diego 9. Boca termino la temporada con un increíble registro: de 19 partidos jugados, ganaron 13 y empataron 6.
Esta fenomenal temporada le llevaría a enfundarse la camisa de la albiceleste, con la que luciría el numero 10. Durante un amistoso contra Brasil marcaría su primer gol con la selección, ganando Argentina 2-1.
Tras la marcha de Batistuta al fútbol europeo y Diego participando con la selección en la Copa América, disputada en Chile, Boca quedaría ese año subcampeón. Marcando esa temporada solo 3 goles.
Lograría su mejor registro goleador en el torneo Clausura de 1992, marcando 12 goles. Superando los 11 de Batistuta del torneo anterior. Aunque sus goles no le sirvieron a Boca para proclamarse campeón, quedaron cuartos.
Decide poner punto y final a su aventura europea y vuelve al equipo que le vio nacer futbolísticamente, Boca. Con el que consiguió 4 goles en el torneo Apertura de 1996.
En el clausura de 1997 marcaría 5 goles. En el apertura de 1997 lleva a Boca al subcampeonato, llegando a ser el máximo goleador de su equipo, con 9 goles.
En 1998 formaría tandem en la delantera junto a Claudio Cannigia. Marcando 5 goles. Ese año Boca pasaba una época difícil, llena de problemas internos. Sus compañeros lo acusaron injustamente de los últimos traspiés de Boca. Diego cansado de todo esto decide contestarles con una frase que traería cola: “Boca parece un cabaret”.
Esto le hizo ganarse la enemistad de la afición injustamente, por defender la verdad. Por lo que decidió hacer las maletas y cambiar de aires. Vistió la camisa de Boca en 242 partidos anotando 76 goles.

JUAN ROMAN RIQUELME
historicos BIOGRAFÍA DE JUAN ROMAN RIQUELME

En 1978, un día antes de la primera conquista argentina en una Copa del Mundo, nació en Buenos Aires Juan Román Riquelme. En efecto, el 24 de junio de aquel año, el hogar de la humilde familia Riquelme recibió a uno de los once hermanos.
El romance entre Román y la pelota no tardó en concretarse. Desde muy pequeño, Román se destacó en los potreros de su San Fernando natal. Primero defendió los colores de clubes barriales, entre ellos La Carpita. El gran nivel de Román en aquellos campeonatos barriales llegó a oídos de varios buscadores de talentos, quienes debieron luchar para convencer a Román de fichar por algún club grande. El enviado de Argentinos Juniors convenció a Román y se lo llevó a La Paternal.
Los primeros tiempos en la disciplina de Argentinos Juniors fueron duros, Román tuvo problemas para conseguir la titularidad y ocupó en principio, el puesto de mediocampista central. Desde allí, desplegó todo su talento, pero esa función obligó a Riquelme a realizar un gran desgaste físico, lo que le costó perder la titularidad.
Mientras tanto, Román forjó su amor por Boca Juniors cada domingo desde las tribunas de “La Bombonera”; el padre de Emmanuel Ruiz, otro crack “made in Argentinos”, llevó a ambos amigos con rigurosa disciplina a ver al primer equipo “azul y oro”.
El gran juego de Román lo hizo famoso en el ambiente de las divisiones inferiores. En 1996, Carlos Bilardo aconsejó a Mauricio Macri la compra de varios valores de Argentinos Juniors. En una operación sin precedentes en el fútbol argentino, Boca adquirió al club de La Paternal las fichas de grandes promesas: Fabricio Coloccini (hoy flamante figura del Atlético Madrid), Pablo Islas, César La Paglia, Carlos Marinelli (titular en el Middlesbrough inglés), Emmanuel Ruiz y Juan Román Riquelme.
Obviamente, Riquelme causó sensación en Boca desde el principio. La pobre campaña del conjunto “xeneize” obligó al entrenador Bilardo a apurar el debut del talentoso mediocampista del barrio San Jorge.
Román debutó el 11 de noviembre de 1996 ante Unión de Santa Fé en “La Bombonera”. Aquella tarde Boca venció 2 a 0 al conjunto “albirrojo” en lo que fue el comienzo del romance entre Riquelme y la parroquia boquense. De allí y hasta el final del torneo Apertura, Riquelme fue titular y su nivel fue en ascenso.
Su primer gol en primera no tardó en llegar. El 24 de noviembre Riquelme convirtió el sexto gol en la goleada de Boca sobre Huracán por 6 a 0; Román volvió a marcar en la derrota de Boca 4 a 2 frente a Rosario Central.
En febrero de 1997, Román formó una gran dupla creativa con Pablo Aimar en la selección sub 20 que ganó en forma brillante el Campeonato Sudamericano de Chile, en aquel torneo convirtió 3 goles.
Héctor “Bambino” Veira asumió la dirección técnica de Boca Juniors a principios de 1997. El juego del conjunto en general nunca fue bueno en el torneo Clausura, pero Riquelme consiguió mantener su nivel a lo largo de los 14 partidos que disputó y en los que marcó 2 goles.
José Pekerman construyó un verdadero “Dream Team” para el Campeonato Mundial de Malasia: Riquelme, Aimar, Samuel, Placente, Scaloni, Cambiasso, Romeo y Franco entre otros brillaron en la espectacular conquista argentina. Riquelme convirtió 4 goles en el campeonato.
El talento de Riquelme hizo que equipos de Europa como el Betis de Sevilla y el Parma se interesaran en su concurso. Román desestimó ambas ofertas y prefirió continuar jugando en el club de sus amores.
Veira acarició la gloria con Boca en el Apertura ’97, pero al equipo le faltó gas en la parte final y el campeonato fue a las vitrinas de River Plate. Pero en la vida futbolística de Román hubo un hecho testimonial: el 25 de octubre se enfrentaron River y Boca en el “Monumental”. Ese encuentro fue el último que disputó oficialmente Diego Armando Maradona; tras una derrota parcial por 1 a 0, Veira dispuso el cambio de Riquelme por Diego Maradona y Boca pudo dar vuelta el juego y el resultado de la mano de Román. Ese cambio fue el traspaso del trono de Diego a Román. Aquella gloriosa tarde, Román fue considerado unánimemente la figura del cotejo por toda la prensa especializada.
El 16 de noviembre de 1997 Román debutó en la Selección Mayor. Y el debut no pudo ser en otro lugar que “La Bombonera”. Daniel Passarella convocó a Riquelme al último partido de Argentina en las eliminatorias hacia la Copa del Mundo Francia ’98. Riquelme ingresó en el minuto 80 en lugar de Marcelo Gallardo y las tribunas estallaron con una cerrada ovación.
El primer semestre de 1998 fue muy difícil para Boca Juniors. El equipo de Héctor Veira se bajó temprano de la lucha por el título y Riquelme jugó poco en ese torneo. No obstante esto, Riquelme fue nuevamente convocado por José Pekerman para el Torneo Esperanzas de Toulon. Argentina se alzó con el título y Juan Román Riquelme fue considerado el mejor jugador del torneo.
Pero en julio de 1998 llegó a Boca Juniors el entrenador Carlos Bianchi. Este extraordinario director técnico respaldó a Riquelme desde el primer día; lo hizo sentir importante y le dio un rol protagónico. Y Román no defraudó a Bianchi: el condujo magistralmente al Boca campeón invicto del Apertura ’98. Riquelme tuvo asistencia perfecta en el torneo y marcó 3 goles. Riquelme conformó un letal trío ofensivo junto a los delanteros Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo.
El gran paso de Boca continuó con la obtención del Clausura ’99. Riquelme continuó deleitando a todo el mundo del fútbol con su excepcional juego repleto de belleza y efectividad.
En julio de 1999 Riquelme fue convocado por el seleccionador Marcelo Bielsa; Román formó parte del plantel que disputó la Copa América Paraguay ’99. El nivel que mostró el talentoso mediocampista fue bueno, pero sin llegar a los niveles de Boca Juniors.
En agosto de 1999, Riquelme y el Barcelona se vieron las caras por primera vez. Una verdadera exhibición de gambetas, pisadas y caños de un inspirado Román enloquecieron a los defensores “blaugranas” durante un amistoso disputado en Málaga en el que Boca venció por 3 a 2.
En el año 2000 llegó el momento de afrontar el gran desafío: disputar la Copa Libertadores de América. Y Román fue gran artífice de la tercera conquista continental de Boca Juniors. En la memoria de la afición boquense perduran grandes momentos de Riquelme como el golazo de tiro libre a River en el Monumental, el penal convertido y el caño de taco al defensor Yepes en la revancha ante el mismo rival y el fútbol desplegado durante las finales frente al Palmeiras.
Con América a sus pies, Boca fue por el Mundo... El equipo de Carlos Bianchi encaró la segunda parte del año 2000 con el objetivo prioritario de la Copa Intercontinental y con la intención de pelear hasta el final el Torneo Apertura y la Copa Mercosur. Y Boca estuvo cerca del póker... Boca ganó el campeonato local, llegó a octavos de final en la Mercosur y tocó el cielo futbolístico a fines de noviembre en Tokio cuando batió 2 a 1 al Real Madrid. Aquella noche Riquelme deslumbró al mundo con una actuación sensacional. Román se convirtió en una pesadilla para toda la defensa madridista, en especial para Geremy y Makelele. Tan espectacular labor de Román hizo que el Barcelona se convenciera de su fichaje. El conjunto “culé” acordó el traspaso con Boca Juniors en una suma superior a los 20 millones de dólares, operación que luego quedó frustrada.
El 2001 trajo como gran desafío revalidar todos los títulos obtenidos durante el 2000. Boca Juniors no pudo repetir el juego brillante de la temporada anterior pero el oficio del equipo le alcanzó para retener la Copa Libertadores. En el torneo local, lo más destacado fue la paliza 3 a 0 a River en “La Bombonera”. Aquella noche Román mostró por primera vez su festejo a lo “Topo Gigio” (en honor a su hijita Florencia, según dijo).
El equipo debió recorrer un durísimo camino hacia la Copa. En el infierno del Estadio Metropolitano de Barranquilla Boca sacó a relucir su temple y venció al local por 3 a 2; en la revancha igualaron 1 a 1.
En cuartos de final, el rival fue el Vasco Da Gama, equipo que hasta el momento de enfrentar a Boca había ganado todos sus partidos. El campeón de América venció al Vasco 1 a 0 en Río de

12 comentarios - Boca Juniors: Enganches y 5 Historicos

@carlitox477
loco esto es repost, te conviene borrarlo ya
@acoedo -1
alguna de la cantera no tienen?¡
@santiago098
sacalo a maradroga
es un mureto ese
@juanmaq02
el unico y mejor diez de boca Juan Roman Riquelme