Una final extraña.


En 1949, Huracán y Lanús terminaban el campeonato de Primera división compartiendo la última posición. Para determinar el único descenso fijado para ducho año.

La A.F.A determino que se debían jugar partidos desempate entre ambos. En el primer partido, Huracán se impuso por 1-0 en la vieja cancha de San Lorenzo. En el segundo, jugado en Independiente, Lanús ganó 4-1. Dicha goleada de poco sirvió, ya que en su momento se dispuso que no tuviera importancia la diferencia de gol y en caso de un triunfo para cada equipo se organizara un tercer choque, nuevamente en el viejo Gasómetro.

En ese encuentro jugado el 8 de enero de 1950 ocurrió la “debacle”. Más precisamente, cuando, estaban empatados en 3 goles por equipo y faltando dos minutos para el final del encuentro, Huracán convirtió un cuarto gol que el árbitro inglés Cross anuló a instancias del juez de línea, quien momentos antes de la conversión había levantado su banderín indicando una falta.

Los jugadores quemeros, sintiéndose perjudicados por dicho fallo, abandonaron el campo de juego en clara señal de protesta, pasaron los minutos y los jugadores no volvían, entonces el arbitro decidió suspender el partido ante las 60 mil personas que esperan la resolución de dicha contienda.

Ante esa situación, la A.F.A debía regirse por su reglamento y sancionar la quita de puntos en este caso para Huracán, y en consecuencia dicho club descendería a la segunda división.

Pero esto no fue así, lo que resolvió en su momento la gente de A.F.A a través de su tribunal de pena, fue que el encuentro quedaba suspendido y por ende, jugar una cuarta final que se llevaría a cabo el 16 de febrero de 1950 en el estadio de River.

Ahora empezaba a ponerse jodida la cosa, a los 25 minutos de la segunda etapa, cuando, Lanús y Huracán empataban 2 a 2, el árbitro del partido, no cobro, sanciono, un penal para el equipo “granate”, la falta fue cometida por el jugador del goblo Uzal, al delantero Osvaldo Gil.

A medida que pasaban los minutos, el partido se enrarecía gracias a una jugada dudosa que termino en gol de Huracán, con gol de Muracco, faltando siete minutos para el final del encuentro.

Pero faltaba la frutilla del postre para esta cuarta final, el árbitro cobro un penal polémico a favor del Globo y ahora los papeles se invertían, los jugadores de Lanús protestaron impidiendo la realización del penal y como consecuencia de esto, se suspende el match.

El tribunal de penas de la A.F.A “analizando”, la situación resolvió utilizar el reglamento, dando por terminado el partido y obligando a los “granates”, jugar un año en la segunda división, lo cual el club acepto pese a la injusticia sufrida.


Texto escrito por mi.
pero la historia la saque de internet y la reacomode con mis palabras.

Les dejo una yapita
Goles errados.




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