El 6 de julio de 1991 se inició en Chile la trigésimo quinta edición de la Copa América con un partido disputado entre el combinado local y su par de Venezuela. Dos días más tarde, el mismo equipo venezolano se medía con la selección de Alfio “Coco” Basile, sucesor de Carlos Bilardo una vez finalizado el Mundial de Italia. El conjunto nacional formó con Goycochea en el arco; Basualdo, Vázquez, Ruggeri y Craviotto; Simeone, Astrada, Franco y Latorre; Batistuta y Caniggia. La ausencia de Maradona, suspendido por doping unos meses antes, generaba gran expectativa ya que nunca se había probado un sistema táctico que excluyera al 10 y menos en una competición de tales características. A falta de la individualidad irreemplazable de Diego apareció el equipo, que contó con un Cani enchufadísimo, asistidor y goleador. Marcó su primer tanto en la victoria 3-0 frente a Venezuela a los 43 del primer tiempo. Con otro gol suyo ante Paraguay, en la primera fase, Argentina clasificó para la ronda final. Allí enfrentó a Brasil (victoria por 3-2), Chile (0-0) y Colombia (2-1). El equipo se consagró campeón sin Maradona, con Batistuta como goleador y con una inolvidable actuación del wing argentino. A continuación, un compilado especial de la televisión francesa sobre sus mejores momentos en la Copa.







Al siguiente año la selección argentina disputó – y ganó – la Copa Confederaciones, venciendo a Arabia Saudita en la final por 3-1 (Caniggia metió el segundo gol). Ese mismo año se produjo su traspaso a la AS Roma, donde jugó 20 partidos y marcó 4 goles. Fueron pocos, es verdad, pero no obstante, el Pájaro seguía siendo un delantero de goles esenciales. Como aquel que le marcó al Milan en la semifinal de la Coppa Italia 92/93, cuando los capitaneados por Baresi estaban encerrando a los romanos en su propio arco. Todo Milan estaba en campo contrario cuando partió el pase. Cani corrió 70 metros como una liebre y solo se frenó al ingresar al área; como dijo el relator: «¡¡Caniggia... balonetto... e gol!!». Fue a los 89 del segundo tiempo. Nada que hacer. El gol en este






En marzo de 1993 Claudio Caniggia dio doping positivo tras jugarse el partido Napoli – Roma y fue sancionado con la suspensión total de la práctica profesional del fútbol hasta mayo de 1994. De esta manera se perdía de jugar la mismísima final de la Coppa Italia y de participar en la Copa América de México´93. Sin embargo, Argentina fue campeona por segunda vez consecutiva y, para la llegada del Mundial de Estados Unidos, Basile preparó un equipazo con la base del campeón de América más la inclusión de Fernando Redondo, Maradona y Caniggia -que retornaban al fútbol luego de cumplir sendas sanciones-. Con una victoria arrolladora ante Grecia (4-1) en el primer encuentro del grupo D, la “vieja sociedad” de Italia´90 reapareció en el segundo partido para dar vuelta el 1-0 adverso frente a Nigeria, y convertirlo en 2-1 con dos goles del Pájaro.







A Maradona lo amasaron y Argentina perdió en los dos partidos siguientes, contra Bulgaria por 0-2 y contra Rumania en octavos de final por un apretado 2-3. A pesar de su segunda derrota mundialista, la experiencia de Claudio en norteamérica estuvo marcada por un hecho insólito: fue invitado durante el Mundial por Bret Michaels, cantante de Poison, a tocar la batería en un recital llevado a cabo en Wiscosin, en donde el "Hijo del Viento" demostró su "otro" gran talento acompañándolos en tres temas ("Every Rose has its thorn", "Nothin' but a good time" y el conocido "Unskinny Bop". Por lo demás, en la selección nacional se abría un nuevo ciclo con Daniel Passarella como entrenador.
Una vez pasado del escándalo de Roma llegaría su traspaso al Benfica portugués. Allí disputó 20 partidos y marcó 9 goles durante la temporada 94/95. Casi al mismo tiempo, en Argentina, Mauricio Macri se presentaba como candidato a la presidencia de Boca Juniors promoviendo, como plataforma electoral, una nueva imagen deportiva del club que incluía su lanzamiento al mercado internacional. Una vez asumido el cargo, fichó al técnico Carlos Salvador Bilardo, a Diego Armando Maradona y a Claudio Caniggia, junto con un notable número de estrellas del ámbito nacional e internacional. El Pájaro deslumbró con su fútbol, marcando un total de 12 goles en 29 partidos, todos ellos jugados entre el Apertura y el Clausura 95/96. Para su retorno, había hecho un trabajo físico esencial para recuperar velocidad y fuerza. La sociedad con Maradona se renovó y hasta dejó su marca con el famoso “piquito” que se daban cada vez que el Pájaro anotaba un gol. Su mujer de entonces, Mariana Nannis, no se pudo contener y llegó a decir: «A veces creo que Diego está enamorado de mi marido. Debe ser por el pelo largo y los músculos»
Maradona se retiró a finales del ´96 y Claudio siguió un par de años más en el club de La Rivera. En el ´98 llegó el Mundial de Francia pero Passarella no quiso convocarlo debido a su rotunda negativa a cortarse el pelo (lo mismo sucedió con Redondo). Al año siguiente se produjo su retorno a la “Mágica” Atalanta. Como se imaginarán, el recibimiento fue eufórico, tanto que en su presentación con los "ultras" prácticamente no lo dejaron hablar.


Claudio Caniggia Historia de un Wing


maradona








La maratónica carrera de Caniggia siguió en el Dundee escocés (2000-20001), el Rangers, del mismo país (2001-2003), y el Qatar SC (2003-2004). En este período fue convocado por el técnico Marcelo Bielsa para disputar el Mundial de Corea – Japón 2002 y, una vez allí, su presencia se limitó a un hecho nunca antes ocurrido en la historia del conjunto nacional: la expulsión de un suplente por insultar a un juez desde el banco. Fue en el último partido del Mundial, ante Suecia. Así se despedía, amargamente, de la selección.
En febrero de 2005 este jugador vital anunció su retiro. En total fueron 9 clubes, 367 partidos y 100 goles, además de participar en tres copas mundiales y tres Copa América, logrando un total de 50 presentaciones y 16 goles con la celeste y blanca.
Con la partida, Caniggia se llevó consigo el oficio del wing. Los distintos hoy ocupan otro rol, más aburrido y repleto de misiones. La blanca línea de cal extraña al "puntero" y los pocos laterales que quedan sufren con carrileros todo terreno y con volantes que son indiferentes a sus amenazas. La llegada del “Loquito” de las medias bajas algún día se dará, tal vez cuando un técnico romántico haga debutar a otro pibe de 17 años que se anime al juego abierto, al pique y la fantasía. Al fútbol le hace falta un Garrincha, un Best, un Houseman, un poco de frescura y desfachatez, una diagonal invisible que nos sorprenda a todos. Al fútbol le hace falta el vuelo de Caniggia.



river

El mejor







Antes jugaban por la camiseta no como ahora es lamentable

JUAGADORES COMO ESTE YA NO EXISTEN HUEVO GARRA VALENTIA TALENTO...


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