El 25 de agosto de 1991, en el circuito Spa-Francorchamps de Bélgica, Michael Schumacher debutaba en la Fórmula 1 con el Jordan Ford Nº 32 en reemplazo de Bertrand Gachot y desde su irrupción en la categoría, logrando clasificar en el séptimo lugar, se destacó de gran manera. Ya desde la carrera siguiente en Italia pasó a Benetton y allí empezaría a edificar el comienzo de su propia era en la F1.

En el trágico 1994 que le costara la vida a Ayrton Senna y Ronald Ratzeberger, Schumi marcaría una nítida diferencia con el resto. Sólo Damon Hill lograría hacer extender la definición del campeonato, que terminó con polémica en el último Gran Premio en Australia, el 13 de noviembre.

Al año siguiente, cuando mantenía un dominio claro con el resto, el alemán logró obtener el título con dos fechas de anticipación, hace exactamente 14 años. El 22 de octubre de ese 1995, Schumi triunfó en el GP de Pacífico, en Ti Aida. Allí, consiguió su segundo cetro con Benetton, el primero con el motor Renault y la primera Copa de Constructores para el equipo comandado por Flavio Briatore.

Paradójicamente, esa fecha no sólo encierra la consolidación del comienzo de la “etapa” de Schumacher en la Fórmula 1, sino que también marcó su retiro. A 11 años de aquella consagración, ya en Ferrari, donde obtuvo cinco coronas más, Schumi disputó su última carrera (hasta el momento) como piloto profesional. Fue en la última fecha de 2006 cuando las tierras brasileñas albergaron por última vez sus maniobras en pista. Con una carrera para el recuerdo, donde aún conservaba posibilidades de salir por octava vez campeón si Fernando Alonso abandonaba y el lograba ganar, peleó como un debutante por cada posición hasta escalar al cuarto lugar en la última vuelta, tras superar a quien sería su reemplazante, Kimi Raikkonen.

Dos momentos transcendentes de la historia del máximo campeón de la Fórmula 1, contenidas en una sola fecha.

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