Acaba de ganarle en dos horas y 19 minutos al finlandés Jarkko Nieminen y está como si nada. Descansado, relajado, recién bañado y de excelente humor. Se acerca al Garden interno del Melbourne Park, donde sólo pueden circular jugadores y periodistas. Desde arriba de un puente que va al Rod Laver Arena, a unos diez metros de altura, tres pibitos le gritan ¡"Rafa, please...!" y le arrojan pelotitas de tenis para que se las firme. Nadal no sólo se las autografía sino que les hace una demostración gratuita de que, además de número 2 del ranking de tenis, podría ser un excelente futbolista. ¡"Ahí va, chavales...!" Pie pequeño (42) para semejante físico (1 metro 85 de musculatura pura), le da de zurda y no hace falta pedir el Ojo de Halcón: las pelotas van directo a las manos de los destinatarios, que deliran allá en lo alto.

Ya pasó a semifinales (porprimera vez en Australia y jugará ante Tsongá), ya dio la rueda de prensa y ya repartió afecto. Pero su martes no terminó: le queda la charla a solas con Clarín...

-En febrero de 2005 perdiste con Gaudio en cuartos por 0-6, 6-1 y 6-1. Desde entonces, no volviste a Buenos Aires. O sea, desde que explotaste, el público argentino nunca pudo verte en vivo.

-Lo sé, y juro que estoy ilusionado con volver a Buenos Aires. Tal vez porque en ese torneo ATP, que es muy bonito, fue el comienzo de mi ascenso como tenista top. Si este año no hubiese Juegos Olímpicos, seguro que jugaba en Buenos Aires. Prometo que voy a regresar: me siento muy bien ahí...

-Tal vez puedas hacerlo para la final de la Davis: si llegan Argentina y España, sería allá...

-Uh, no sabes lo que sería jugar una final de Copa Davis contra Argentina y en Buenos Aires. Sería grandioso porque llegaríamos a la final, y por el ambiente.

-¿Te imaginás lo que sería el clima, la gente, la hinchada...?

- De verdad, me gustaría algún día sentir la sensación de ser argentino para poder vivir lo que es tener todo ese público detrás. En España también tenemos una gran afición, pero lo del público argentino es distinto. Ya te digo que no me gustaría tenerlo en contra, ja....

-Por culpa de unos pocos, los argentinos no tenemos demasiada buena prensa en el mundo. Sin embargo, vos sos amigo de varios.

-Tengo buena relación prácticamente con todos los tenistas argentinos. Me caen bien, son buena gente.

-Juan Mónaco es el más amigo. De tan fanático que es, te debe volver loco con el fútbol...

-Sí, además de jugar un tenis intenso y de pelear un puesto entre los mejores 15, Juan es uno de mis mejores amigos del circuito. Es mi compañero de Play Station cuando jugamos en pareja y, cada vez que podemos, hablamos de fútbol.

-¿Sabés de qué equipo es?

-Imposible no saberlo: Estudiantes. Hasta me regaló una camiseta. Y así como él me habla de su Estudiantes, yo le hablo de mi Real Madrid, y de Raúl, y de Sergio Ramos...

-¿Boca o River?

-Siempre me hizo ilusión tener una camiseta de Boca y me la compré en el aeropuerto aquella vez que estuve en Buenos Aires. Así que, como verás, siento un pelín más de afecto por Boca. Además, hace un tiempo me regalaron otra camiseta firmada por Schelotto.

-Guillermo Barros Schelotto...

-El último ídolo de Boca, ¿no?

-Si tuvieras que elegir tenistas argentinos para jugar un picadito de fútbol, ¿a quiénes elegirías?

-Pico (Mónaco), Zabaleta, Gastón (Gaudio), Willy (Cañas) y David (Nalbandian). Haríamos un equipazo.

-Nombraste último a Nalbandian: ¿eso significa que lo mandarías al arco?

-¿David a la portería? No, es un vago de cojones: no se mueve ese cabrón, ja...

-¿Cómo te llevás con él?

-De maravillas. Compartimos el manager (Carlos Costa), jugamos siempre a la Play y tenemos una gran confianza.

-¿Te sorprendió que acá haya llegado sólo a tercera ronda del Abierto de Australia?

-Pasa que le tocó enfrentar a un Ferrero muy inspirado. Perdió, pero no hay dudas de que este año peleará el 1, el 2, el 3... del ranking. Su tenis es increíble...

-Cuesta imaginarte a vos, un tipo con tanta energía, horas y horas pescando. ¿Alguno de tus amigos argentinos ya te invitó a pescar en el Sur del país?

-Lo hablamos con David: algún día iremos ya que él también es un fanático de la pesca. Por ahí, este año, probamos en Miami. Y algún día, por qué no, en el Sur de vuestro país...

-El también es fanático de los autos y del rally... ¿Te subirías a un auto con Nalbandian?

-Ni loco. Yo para eso soy bastante cobardica (sic)...




http://www.clarin.com/diario/2008/01/23/deportes/d-04401.htmRafa Nadal: "Me gustaría ser Argentino