Relación barra bravas y policía – parte 1


Esta es la primera parte de un informe entre la “buena” relación entre las barras bravas y sus integrantes con la policía. Los que en lugar de proteger a la comunidad son los que generan mas violencia. Empezamos con una de las policías que me tocó sufrir.


Lo ven como un Canalla

por gustavo grabia

La Justicia de Rosario procesó a un jefe policial por connivencia con la barra. Y van por todos.

Mientras desde los estamentos más altos de la política se sigue diciendo que no hay connivencia de ningún tipo entre el Estado y las barras bravas, en Rosario la Justicia piensa diferente. Y ayer avanzó directamente en esa dirección: el juez Daniel Acosta, a cargo del juzgado correccional número 10, procesó al comisario Humberto Lodolini que hasta hace un mes era titular de la seccional séptima de la ciudad, con jurisdicción en el Gigante. La decisión del juez se basa en que tiene elementos suficientes que le indican que el jefe policial mantendría una relación de connivencia con los capos de la barra Canalla, Andrés Pillín Bracamonte y Oscar Paco Mono Ferreyra, quienes están bajo proceso y con orden de captura en otro juzgado rosarino como jefes de una asociación ilícita por liderar a los violentos de Central. Por ahora, Pillín y Paquito siguen prófugos, aunque sus abogados apelaron la resolución y recusaron al juez, diciendo que tse trata de una caza de brujas armada contra la barra.

Barra Bravas Amigas de la Policia - Parte 1


Lo cierto es que desde que el Vasco Usandizaga asumió como presidente del club, cumplió con su promesa de desarticular el inmenso poder de la barra Canalla, que no sólo maneja reventa de entradas, estacionamientos, espectáculos artísticos y el predio de Granadero Baigorria sino que también a través de testaferros, sería dueño de varios pases de jugadores. En esa ofensiva, denunció a los dos barras y también a Lodolini y la Justicia le dio la razón. El Vasco, que fue intendente rosarino desde el regreso de la democracia y hasta el 89, aún es un hombre muy influyente en Rosario. Y la barra además le teme y mucho al secretario general del club, Ricardo Milicic, ex número uno de la Policía de Santa Fe.

En la barra dicen que la movida de la dirigencia es limarle poder a Los Pillines para negociar después desde una posición de fuerza. Y que a eso se suma que el sector disidente de los violentos, encabezado por Luciano Molina, tira líneas para ser el vehículo de las agrupaciones más cercanas al oficialismo.

Cabe recordar que Bracamonte maneja la barra hace ya casi nueve años, cuando desbancó a Los Chaperos, liderados por los hermanos Juan Alberto y César Bustos, que a su vez la habían heredado de su padre, Juan Carlos, quien se la había ganado a Los Guerreros. Pero según dicen en Rosario, le costará mucho llegar a su década de mandato. Porque ahora parece que en serio, van contra él.

fuente: http://www.ole.clarin.com/notas/2008/05/09/futbollocal/01667836.html


Radiografía de una policía conflictiva

SANTA FE (De un enviado especial).- "¿Le suena el nombre Ricardo Milicic?", preguntó el periodista Maximiliano Ahumada al ex jugador de Rosario Central, del Valencia español y del seleccionado argentino de fútbol Mario Alberto Kempes.

"¿Milicic?, ¿no será el policía? Sí, me suena", respondió el ex futbolista desde España.

"¿Usted lo conoce?", interrogó el periodista Guillermo Tepper.

"Sí, estaba en la hinchada de Rosario Central, claro. Era uno de los muchachos que fueron a mi casa para decirme que no era un buen momento para que me fuera de Central, que el club me necesitaba. Fueron seis o siete muchachos, después de un asado", recordó Kempes, en una conversación telefónica que mantuvo con esos periodistas y que fue difundida en el programa de TV "Entre líneas".

El hecho al que se refería Kempes es de 1976, cuando Rosario Central lo transfirió en 600.000 dólares al Valencia, de España. Entre los hinchas de fútbol que lo visitaron entonces, Kempes recordó al oficial Ricardo Milicic, que en la actualidad es comisario general y jefe de la policía provincial.

Milicic asumió como titular de la fuerza en marzo de 2002. En mayo de 2000 se desempeñaba como jefe de la Unidad Regional de Melincué. Por entonces, ante el rumor que indicaba que Milicic habría sido integrante de la barra brava de Rosario Central, fue interrogado por este enviado. "Hubo una época en la que iba a la cancha con los muchachos de la barra, pero cuando me ascendieron a subcomisario dejé de ir; no quedaba bien", respondió Milicic en su despacho lleno de merchandising de Central.

Policia


fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=490694



Nunca le pedí algo a Central


Por Alejo Diz

violencia


Milicic recuerda sus años como hincha, la relación de la policía con los clubes de la ciudad y cuenta sus proyectos

Algunos lo podrían identificar con la hinchada de Central, otros con la institución policial. La asociación queda a merced, por qué no, de la edad del lector. Por estos días, en cambio, Ricardo Milicic es sinónimo de conducción institucional, desde su nuevo lugar de secretario de Central. En la directiva que preside Horacio Usandizaga su figura es la más enigmática. Pero en este diálogo con Rosario/12 las palabras del ex jefe de policía de la provincia evaporizan mitos y desmitifica algunas de los tantos rostros urbanos construidos detrás de su personaje. "Yo vengo de la época donde la hinchada era solidaria. Nos conocíamos por compartir siempre el mismo lugar en la tribuna. Había gente de todos los barrios", describe Milicic.

-¿Y usted de qué barrio era?

-De barrio Godoy. Desde mi casa a la cancha no era fácil llegar.

-¿No era un barrio leproso?

-No, éramos todos de Central. Yo te estoy hablando de la década '60. ¿Sabés lo que era barrio Godoy en esos años? No había nada, era un gran basural. El fútbol era pasión. Nosotros éramos hinchas de la pasión.

-¿Y en su caso de dónde nació esa pasión?

-Por mi padre, que me llevó una vez a la cancha. De muy chico comencé a ir sólo a la cancha. Todavía me acuerdo de mi primer viaje a Buenos Aires. Tenía 14 años y fui a ver Chacarita-Central. Las hinchadas eran amigas así que no había problemas. Me fui Rosario Norte a tomar el tren. A veces viajábamos en los techos de los vagones. Nos movía el sentimiento por Central. Hacíamos cualquier cosa en pos de la divisa. ¡Y sin pedir nada a cambio!

-¿No medía los riesgos?

-Cuando uno es adolescente no sabe lo que son los riesgos, no le tiene miedo a nada. Cuando había lugar en los vagones íbamos con gente de la política y los periodistas, recuerdo a (Eduardo) Vera y (Juan Gerardo) Mármora. Y cuando íbamos en los techos le cantábamos al viento.

-¿Cómo era eso?

-Sentíamos pertenencia a una ciudad, por eso cantábamos. Éramos de Rosario. Y cuando llegábamos a Retiro gritábamos todos por Central y por la ciudad.

-Imagino que no la pasaban bien en Buenos Aires.

-El mayor problema era con las banderas. Nosotros teníamos que defender las banderas y bueno, lo hacíamos.

-¿Y cuál era el contacto con los dirigentes?

-Ninguno. No molestábamos a los dirigentes. Por ahí estando en la sede nos cruzábamos con algún dirigente, pero nada más.

-Es difícil pensar que se encontraban con los dirigentes de casualidad.

-¿Sabés por qué íbamos a la sede? Porque era nuestro lugar de pertenencia, el sitio donde todo era Central. Te digo más, en los viajes nosotros nos pagábamos hasta la comida. Y el que no tenía para comer también comía porque la hinchada era solidaria. Nunca le pedimos algo a los dirigentes. Yo jamás me llevé algo de Central.

-¿Ingresaban a la cancha en patota, sin pagar entrada, como ocurre ahora?

-No, había que hacer cola. Y si no había plata dábamos vueltas viendo cómo hacer. Una vez, en cancha de Independiente, salté un tapial para entrar a la cancha y me corté el tendón del dedo (levanta la mano derecha y muestra una extensa y nítida cicatriz en el meñique). ¿Sabe por qué me quedó así? Porque esperé a que pase el partido para ir a operarme.

-¿El grupo de hinchas con que se movía era la barra del club?

-No sé a qué llama usted barra. Nosotros éramos gente que se movilizaba por la pasión y que a cambio no le pedía nada al club.

-¿Y cuando va tomando distancia de la hinchada?

-En los comienzos de los '80. Cuando ingreso a la escuela de Policía de a poco me voy distanciando. Pasé a ir a la platea y luego no fui más. -¿Era socio del club?

-Usted una vez publicó que yo había dejado de ser socio de Central (levanta la cabeza y clava la mirada en el cronista). Yo le voy a decir que soy socio patrimonial de Central. En el año '63 salió una campaña donde se podía hacer socio patrimonial si se pagaba determinado dinero y mi padre lo hizo.

-¿Cuánto hay de verdad en aquello de que la "policía es de Central"?

-Es un mito armado vaya a saber por quién.

-Pero hay muchos más antecedentes de la policía reprimiendo a la hinchada de Ñuls que a la de Central.

-¿Sabe qué pasa? Central es pueblo, el 80 por ciento de la gente era de Central. Después creció un poco la hinchada de Ñuls.


-¿Qué hay de cierto en aquello de que usted en el '84, con el equipo peleando el descenso, ingresó al vestuario tras una derrota a increpar a los jugadores?

-¿Se acuerda usted de (Claudio) Scalise? (jugador de Central en aquella temporada). Vaya a preguntarle si yo amenacé a alguien. Scalise me firmó una declaración certificada antes escribano donde dejaba constancia de que yo no amenacé a él ni a nadie y me habilitaba a querellar a cualquier que dijera alguna mentira.

-¿Por aquel entonces Central ya tenía barrabrava?

- Había una barra en Central que no era comercial. Una barra que no pedía nada a cambio.

-¿Cómo es entonces que la barra fue tomando atribuciones en la entidad?

-Cuando lo dirigentes quieren perpetuarse en el poder necesitan tener más cerca a determinada gente. Comenzaron recibiendo colectivos y en un momento se preguntaron: si ellos roban por qué no nosotros.

-¿De qué forma piensa abordar esta problemática?

-Con legitimidad. Yo le pregunto: ¿Cómo fueron las elecciones del año pasado (reelección de Pablo Scarabino)? ¿Irregulares? Nosotros no necesitamos ningún tipo de connivencia con ellos y tenemos total legitimidad para marcarles hasta dónde pueden llegar. Vamos a predicar con el ejemplo.

-Pero los barras ejercen prácticas muy difíciles de disuadir.

-Nada se hace individualmente. De esto debemos ocuparnos los directivos, socios, la seguridad y la Justicia. Nosotros no tenemos vínculos con ellos ni diálogo. Al club hay que honestizarlo y pacificarlo.

fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/11-11593-2007-12-17.html


Se sigue Una Linea


La designación de Milicic ya generó algunas controversias en el seno de las fuerzas de seguridad de la policía santafesina. Por cierto, parece casi una constante designar en esos cargos de representación a funcionarios policiales seriamente cuestionados. En el año 2.002, el entonces Ministro Esteban Borgonovo había nombrado, también por resolución Ministerial, a José Storani en la Dirección de Inteligencia Interior de la Nación.

Storani fue el Jefe de Policía que estuvo al frente de los operativos del 19 y 20 de diciembre de 2.001, que dejaron el trágico saldo de 8 muertos en Santa Fe, todos ellos víctimas de la represión policial. Aunque la Justicia provincial no profundizó la cadena de mandos de aquellos episodios (pero sí con los policías involucrados en dos crímenes – entre ellos el de Claudio Lepratti - ) se sabe que Storani, junto con Lorenzo Domínguez y el licenciado Enrique Alvarez fueron los máximos responsables del descontrol policial en los hechos que generaron la caída de Fernando de La Rúa.

Ahora quien reemplazará a Storani es otro viejo camarada de armas: Ricardo Jesús Milicic. Como en oportunidades anteriores, el gobierno santafesino decide colocar a personal policial cuestionado al frente de cargos de representación en la Nación.

Por cierto, la figura de Milicic comenzó a erosionarse cuando se recordó su pasado como “barrabrava” de Rosario Central en los años setenta, según comentó en un reportaje el ex integrante de la selección argentina de fútbol Mario Alberto Kempes.

Durante su gestión se registraron numerosas fugas en comisarías, principalmente del sur provincial y algunos hechos vinculados a la práctica del gatillo fácil, aún sin esclarecer en ámbitos tribunalicios.

Su tarea al frente de la Jefatura de Policía atravesó por varias tormentas que estuvieron a punto de evitar que concluya su mandato, coincidiendo con el epílogo del gobierno de Reutemann. Una de ellas fue la publicación de la carta que había elevado la diputada nacional María del Carmen Alarcón al entonces Jefe Policial y al subsecretario de seguridad de entonces Enrique Emilio Alvarez (hoy en la SIDE). El hecho desnudó una maniobra “casi frecuente”, según los dichos de Alarcón, como es el tráfico de influencias.

Milicic logró desmarcarse gracias a la judicialización del hecho y al respaldo de sus jefes operativos. Por cierto, los jovencitos que proponía la diputada peronista en la misiva como posibles aspirantes de policías, reconocieron la relación con la legisladora reutemista.

fuente: http://www.notife.com/noticia/articulo/17295.html




Rosario Central vinculó a la barra brava con la Policía

El presidente del club, Horacio Usandizaga, denunció que la barra ingresó al estadio, en el partido ante Boca, gracias a la tarea de un comisario, a quien incluso se lo vio charlando con el "jefe" de la hinchada

En un hecho inusual en el fútbol argentino, el presidente de un club de fútbol, en este caso Rosario Central, realizó graves denuncias en contra del operativo policial que controló el partido ante Boca, al indicar que un comisario dejó entrar a la barra brava liderada por Andrés Pillín Bracamonte.

"Me informaron los dirigentes del club que integran la comisión de control del estadio que el comisario (Humberto) Lodolini fue quien abrió la puerta para que entren mil personas de la barra de Central. Es más, a Lodolini lo vieron charlando temprano con Andrés Bracamonte, identificado como el jefe de la barra de Central", comenzó el directivo, en declaraciones formuladas en una conferencia de prensa preparada para la ocasión y que publica el diario La Capital.

"Quiero aclarar -prosiguió- que Central no le da entradas a esa gente. Lo digo porque sé que hubo gente que dijo que Central autorizó el ingreso de la barra y no es así. Seguramente este señor Lodolini vendrá a disculparse diciendo que abriendo esa puerta número uno evitaba una situación conflictiva, pero igual voy a pedirle al secretario de seguridad provincial (Carlos Iparraguirre) que le eleve un sumario. Esto no puede quedar así".

A su vez, Usandizaga indicó que los controles policiales también permitieron el ingreso de unos 700 hinchas de Boca pertenecientes a la barra brava, conocida como La Doce, y en ese sentido desmintió informaciones periodísticas.

"Lo que salió en el diario Olé es mentira. Dice que se pusieron a la venta para Boca 4.400 generales y 400 plateas en Buenos Aires y que también se expendieron en Rosario. No es así. Porque de común acuerdo con Boca se vendieron 4.400 generales y ellos nos pidieron que les mandemos 3.000 a Capital Federal y 1.400 se vendieran en Rosario. Incluso, de las 3.000 que les enviamos, devolvieron 300", explicó El Vasco.

Y continuó: "Tengo en mis manos el informe de Utedyc (gremio que controla el acceso de los estadios) y dice que en la puerta 3, por donde ingresó el público de Boca, se detectaron 350 entradas falsas, que seguramente las trajeron de Capital. En el escrito también consta que los integrantes de la barra brava de Boca amenazaron a los controles policiales para que se hicieran a un lado, porque tenían que ingresar cerca de 700 personas".

"Falló el control policial, como ocurre cada vez que entra la barra. Eso no es problema de Central –alegó-. Por algo el club contrató a 768 policías y pagó 45.960 pesos. También, hay denuncias que hubo gente que se hizo pasar por controles de Boca para permitir el ingreso de la barra y de otras personas que dijeron ser miembros de la subcomisión. Quiero aclarar que Central les entregó, como es costumbre, a los dirigentes de Boca la cantidad de palcos, cocheras y estacionamientos que solicitaron".

"No voy a negar que en la tribuna de Boca hubo desbordes, pero el bochorno no fue porque Central revendió entradas. Lo que provocó el caos fueron las 700 personas de la barra y los que entraron con las 350 entradas falsificadas", concluyó.

fuente: http://www.infobae.com/deportes/363810-100903-0-Rosario-Central-vincul%F3-la-barra-brava-la-Polic%EDa


¿De qué te reís?

El subcomisario Pereyra sonreía mientras gatillaba. La explicación oficial, insólita.
Los incidentes en el derby rosarino siguen dando que hablar. Y que ver. Fútbol de Primera emitió imágenes de un subcomisario (de apellido Pereyra, de Seguridad Rural) disparando contra los hinchas de Newell''s, mientras se codeaba con un compañero, reía y volvía a la carga. La autocrítica y las medidas pertinentes parecían ser el curso obvio de acción para las fuerzas de seguridad. Pero... Eduardo Aucar, jefe de Orden Público, superior de Ricardo Ruiz, el comisario mayor a cargo del operativo del clásico, atendió —con reservas, pero con gentileza— a Olé: "No quería tomar la entrevista: sé que hay cosas que cuando se lean van a sonar ridículas", se anticipó, "pero la respuesta que me dieron sus jefes, porque yo no lo conozco ni lo tuve a cargo, es que cuando Pereyra se pone nervioso se ríe".

barra bravas


Las imágenes eran contundentes. De un lado los hinchas de la popu visitante, entre los que unos cuantos habían iniciado disturbios arrojando piedras a la platea local. Del otro, la Policía, disparando hacia la tribuna repleta. Con Humberto Lodolini, jefe de la Comisaría 9, a la cabeza y otros -como Pereyra- que fueron surgiendo gracias a las cámaras de la tele. "Los que tiraban con escopetas, no tiraban de manera indiscriminada a toda la popular. Apuntaban a la gente que agredía con piedras, sin embargo las filmaciones que muestran sólo enfocan a los policías que están deteniendo al agresor", apuntó Aucar. Puede ser, aunque no es menos veraz que la intervención policial fue inoportuna (Elizondo daba inicio al ST y las cosas parecían calmarse), desproporcionada e ineficaz, ya que Lodolini aseguró que su objetivo era restaurar el orden y evitar más heridos, y fue evidente que los incidentes se agravaron.

La trascendencia de las imágenes y la repercusión de la cuestionable intervención policial llevó a que los máximos encargados de la seguridad deban salir a justificarse. "No existe otra forma que retener la agresión que se dio, que con anti-tumulto", decía el jefe de Orden Público. Pero, ¿de qué se reía Pereyra mientras recargaba su escopeta para seguir disparando? "En la reunión de plana me dijeron quienes habían sido jefes suyo que no se estaba riendo porque disfrutaba la situación. Me explicaron que es un oficial que siempre se ríe cuando está nervioso". Sí, suena ridículo. Ante la consulta sobre excesos en el accionar policial, Aucar argumentó que habían reportado sólo dos heridos por

impacto de balas de goma, aunque las imágenes de los distintos medios reflejaban una cantidad superior.

Por la noche, Gustavo Peters, subsecretario de Seguridad de la Provincia de Santa Fe, confirmaba que se levantaría un sumario general (para nadie en particular) para determinar excesos y sanciones para el personal que intervino en la represión y evacuación de la popu visitante. Amén.

fuente: http://www.ole.clarin.com/jsp/v4/pagina.jsp?pagId=01300398&fecha=20061031




link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=2AsdKYnO7y0

Aca hay un video donde se ve al actual jefe de la Barra Brava del Club Rosario Central con Chaleco Marron y Remera de mangas largas color verde y pantalones color gris, En la Sede del club de rosario




link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=xKN07gnoUP8