Cracks que no fueron

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Cracks que no fueron


Andrés D'Alessandro (el genio que nunca frotó la lámpara)


El argentino nunca pudo explotar en ninguna de las ligas europeas en las que jugó pese a llegar con un respaldo inexplicable de toda la prensa. Su cabeza 'caliente' lo hizo fracasar en el viejo continente hasta llegar, al día de hoy, al Internacional de Porto Alegre.

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Año 2000, Principios de una nueva década, de un nuevo Siglo, de un nuevo Milenio, en Argentina, por aquellos tiempos, todo era un caos político, social, educacional, pero, en una de las zonas más 'ricas' de Capital Federal, el barrio de Nuñez, todo era alegría, todo era carnaval, porque no solo River Plate seguía sacando buenos jugadores de su cantera, sino porque año a año se renovaba el mote de mejor club nacional ganando al menos, una Liga por semestre.

Entre tanto y tanto, el mejor jugador de aquella plantilla, Andrés D'Alessandro, llevaba a su antojo el juego del equipo, manejando los tiempos, haciendo anotar un sin fin de goles al pichichi Cavenaghi y creando una de las jugadas del momento, que todos los niños practicaban en los parques de la ciudad, la 'boba', con la cual dejaba en ridículo a cada defensa rival.

Además, posicionaba a su club entre los mejores clubes del continente, un hecho que nunca fue sencillo para el millonario porque, a decir verdad, es quien siempre predominó en lo nacional, pero en lo internacional tanto Boca como Independiente fueron mucho más efectivos y triunfaron en más oportunidades.

Y fue así como el Cabezón comenzó a sonar para los clubes más importantes de Europa, Manchester United y Juventus de Italia le querían entre sus filas pero quien lanzaría la primera piedra sería el Barcelona quien habría estado a un paso de ficharle tras ofrecer algo así como 10 millones de euros, una suma importante, pero la figura argentina lo valía.

De todos modos y para fortuna de la directiva y el club blaugrana algo impidió que D'alessandro sea culé y, finalmente, si pase al ignoto Wolfsburgo alemán que, por aquellos tiempos, peleaba únicamente por mantenerse en la primera categoría pero, a él no le resultaría algo complejo, porque él, era el auténtico Crack.

Pero algo fallaría y, fundamentalmente, sería él. Porque tras una buena primera temporada en la segunda se olvidaría de jugar, se iría cedido al Portsmouth y allí demostraría lo que ha sido en toda su carrera, un talento desperdiciado por creerse más de lo que realmente era, creerse que era más que el resto, algo que en definitiva ni se lo habían creído dos de los mejores referentes argentinos en su puesto, Pablo César Aimar y Juan Román Riquelme.

Luego llegaría el Zaragoza, una brutal presentación y, para variar, en el momento en el que debía explotar, ponerse el equipo al hombro, solamente trató de plantear conflictos y el entrenador Víctor Fernández lo sacaría de su lugar de privilegio, haciendo que vuelva al país que lo vio nacer como Crack.

San Lorenzo, se haría con los servicios del jugador pero más allá de tener una nueva presentación hollywoodense y brillar en algunos partidos, tendría una rápida salida por la puerta trasera, al Internacional de Porto Alegre donde tiene un nivel aceptable en una Liga que saca grandes jugadores pero que su nivel es de segundo órden y, además, logró junto con equipo llegar a lo más alto en la Copa Sudamericana y el torneo Gaúcho

Andrés D'Alessandro no logró triunfar en el viejo continente y explotar definitivamente todo el talento que la naturaleza le había entregado. Andrés D'Alessandro es un nuevo Crack que no fue, básicamente porque para estar entre los mejores del mundo hay que ser humilde y regular en cada temporada y él, falló en ello y se quedó en el intento.


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Javi Moreno (los grandes le quedaron grande)


Recordado atacante del Alavés que tras una tremenda temporada voló hacia Milán y, su cabeza nunca se convenció de poder estar en los grandes de Europa.

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A veces la cabeza en una persona juega una mala pasada. La mayoría de los grandes jugadores, de los Cracks, tienen una gran capacidad para jugar al fútbol, tienen talento, pero lo que los define como un 'distinto' es su cabeza, su capacidad para no creerse 'dios' en los grandes momentos, y no creerse 'el diablo' en los peores.

Javi Moreno, atacante como pocos, aparecía en el mundo del fútbol como uno de esos jugadores que llegaban para quedarse. Con un particular olfato goleador y gran disparo de afuera del área, llevaba a lo más alto de Europa al Alavés, ese equipo chico, que se codeó, al menos por un año, con los grandes del viejo continente y se posicionaba en la final de la Copa UEFA.

Si, en la final de la Copa UEFA que finalmente perdería frente al Liverpool 5-4 con gol de oro y con dos anotaciones de Javi Moreno en un partido loco, que pudo tenerlo como ganador a cualquiera, pero que tuvo a aquellos 'reds' de Michael Owen, de Steven Gerrard y compañía como vencedores.

Aquella final, aquel promedio entre Liga de España y UEFA de casi un gol por encuentro, le dieron la oportunidad de ser fichado por el Milan, aquel Milan de los grandes jugadores, de las grandes presencias, uno de los más importantes de Italia. Grande que le qeudaría grande.

Pese a que Adriano Galliani dijera que el ariete se iba a complementar perfectamente con Shevchenko y que se le dio toda la confianza que necesitaba, no brilló en ningún momento y fue el ucraniano quien sí lo hizo. La camiseta le quedó grande. Más allá de no tener la cantidad de minutos que quizás necesitaba y convertir algún que otro gol, él mísmo manifestó que en esos clubes hay que tener un plus y él, no lo tenía.

Esa cabeza no fue tan grande como el jugador. Se quedó en el intento y eso influyó. Porque el mísmo Galliani que lo subió a un pedestal, lo bajó y lo transfirió al Atlético de Madrid, otro grande, pero que a la postre resultó un nuevo fracaso, porque el colchonero le dio lugar, pero él no dio goles. Claro, una vez más le quedaba grande el jugar en un grande.

Y se marchó, llegó el Bolton de Inglaterra, luego el Zaragoza y en ninguno volvió a ser el mismo, poca y nada de influencia hacía parecer que en el aeropuerto de Milán, no se había olvidado las maletas, aunque sí los goles.

Fracasos van, fracasos vienen, las oportunidades de Javi Moreno se fueron acabando y pese a que como prólogo en su carrera le quedan esas grandes actuaciones en el Córdoba, club que lo había visto dando sus primeros pasos y al cual le regaló un ascenso a la segunda división, hoy día lo tienen en el Lucena de la tercera categoría del fútbol de España, penando por tener algún que otro minuto.

El caso de Javi Moreno es uno más dentro de Los Cracks que no fueron. El ocaso que vive Javi Moreno es impensado tras aquella cantidad de goles que lo catapultaron a lo más alto del fútbol mundial, fútbol que por su juego lo pudo tener bien arriba, pero que por su cabeza, hoy lo tiene como protagonista de un final poco feliz.


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Denilson (el fichaje más caro, un fracaso rotundo)

Una estrella brasileña que fichó para el Betis a finales de la década del 90 siendo el fichaje más caro de la historia y que terminó siendo solo promesas y desencantos.

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El atacante brasileño Denilson ficha para el Betis en una suma record para la historia del fútbol, algo más de 31 millones de euros, con una cláusula de rescisión bastante más elevada confirmaban los periódicos a finales de la década del 90, una noticia que sacudía el mundo del fútbol. Una noticia, que sacudía cada publicación, una noticia que sacudió el mercado.

El sacudón era tal, que dejaba atónita a la directiva del Barcelona, que todavía estaba asimilando la ruptura de un acuerdo verbal que existía con el Sao Paulo y que no se había cerrado por que ambas partes no acordaron quien debía de pagar los impuestos.

Fue así, que en menos de lo que canta un gallo, Denilson se vestía de Verdiblanco, y llegaba a uno de los clubes más importantes de la primera división de España, un sueño cumplido para cualquier jugador. Una nueva camiseta, en un grande de España, con cifras millonarias. ¿Qué más se puede pedir?

Figura en el club brasileño, campeón con el seleccionado verde amarelho, El Crack, era una de las esperanzas de Manuel Ruiz de Lopera para hacer que el Betis gane la Liga, o, al menos, esté en los primeros puestos y es por ello que trataba de encontrar en el juvenil, goles, desbordes, recortes y festejos al por mayor.

Iluso Manuel Ruiz de Lopera. Las playas de la costa, el carnaval más famoso del Mundo, parece que eran mucho para el talentoso atacante. Extrañaba la Zamba. Y la noche, esa noche que no tiene fin, esos bailes en los que no podía dejar de pensar fueron demasiado e hicieron que no pueda explotar esos arranques, como aquel ante el Rió Branco en el que dejó a cuanto rival se le pusiera enfrente y definió tranquilo, sólo, porque ya había pasado a todos por encima.

Y Se fue. Así como llegó se volvió. Bajos rendimientos, pocos goles y fue cedido al Flamengo. Y regresó. Así como llegó volvió. No disfrutó de los carnavales, no disfruto de la zamba. Parecía que había perdido el talento, no tenía nada que lo había catapultado a ser el más caro de la historia del fútbol.

Sin velocidad, sin ganas, sin alegría. En su vuelta al conjunto bético, logró quizás su único triunfo deportivo. Poder darle un ascenso, pero lejos de ser una pieza clave e influyente, Gastón Casas lo eclipsó siendo el goleador del equipo y la máxima estrella. Además, gracias a un Ronaldo implacable, levantaba el penta campeonato en Corea-Japón 2002, pero él sentado cómodamente en el banquillo.

El tiempo le estaba cerrando los caminos, pese a que el entrenador de turno le seguía dando oportunidades en el Betis, el brasileño no brillaba, pese a que la titularidad era de él, él no lo aprovechaba y pese a que sus actuaciones eran cada vez más pobres, la riqueza de un pasado le daba el respaldo.

Pero como en todo, el pasado puede dar respaldo momentáneo pero no por siempre, y ese siempre se acabó cuando el atacante se lesionó una de sus rodillas, fue transferido al Girondis de Burdeos en Francia, y en un abrir y cerrar de ojos, y con otro fracaso a cuestas, se fue al fútbol árabe, luego al Estadounidense, su regreso a Brazil y con lo último que le quedaba, el curioso Xi Mang Hai Phong de Vietnam, lo contrató, pero solo su aventura vietnamita duro un par de encuentros

El caso de Denilson es autentico dentro de los cracks que no fueron, porque en su momento, parecía que se llevaría el mundo por delante, con su velocidad fue el más caro del Mundo, pero se lo tomó muy a pecho y lo fue aún más veloz para desaparecer y que el mundo del fútbol se haya olvidado de aquel rápido y picante atacante.


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Gaizka Mendieta (el gran capitán que dejó tirado al pueblo Ché)


Hace casi diez años llevaba a lo más alto del fútbol europeo al Valencia. Hoy, ya retirado, Gaizka Mendieta entra en Los Cracks que no fueron de Ezequiel Juariste, y es analizado no sólo su juego sino su traspaso innecesario a la Lazio, que marcó un antes y un después en su carrera.

Cracks que no fueron


No hay historia en Valencia sin Gaizka Mendieta. Al nivel de los grandes jugadores de la historia del club, el mediocampista llevó a lo más alto del fútbol mundial a un equipo que hacía mucho tiempo que no tenía una alegría. Ganador de una Copa del Rey, una Supercopa de España y dos subcampeonatos de Champions League. Toda una marca.

La afición se ponía de pie y era casi un prócer Ché. La cinta de capitán realmente merecía ser llevada por él, porque no sólo manejaba los tiempos del balón dentro del campo de juego, sino que el vestuario era suyo. Cada uno de los jugadores le respetaban y nadie se atrevía a faltarle el respeto.

Pero un día falló. Se fue de su casa, de su hogar, el que le había hecho jugador, persona y capitán, que le había hecho Gaizka Mendieta, el mejor mediocampista de España, uno de los mejores de Europa. Dejó de lado el cariño que se le tenía sólo por una buena oferta. Sólo por eso.

Los comienzos del nacido en Bilbao fueron en el Club Deportivo Castellón, pero sus buenos encuentros jugando de defensa lateral hicieron que se le traspase al Valencia en un abrir y cerrar de ojos y que comience una nueva vida junto al pueblo Ché.

A partir de allí fue constante crecimiento, poco a poco se fue consolidando como mediocampista, y ya con Claudio Ranieri sentado en el banquillo, le dio la Copa del Rey al ganarle al Atlético de Madrid 3-0, con una jugada suya recordada por todos cuando con un sombrero dejó sin caderas a la defensa colchonera y definió como los que saben frente a Molina.

Luego, llegaría el argentino Héctor Cúper y más logros. Una Supercopa de España y las dos derrotas en los encuentros decisivos de la Champions League ante el Real Madrid y el Bayern de Múnich, respectivamente. Pero él, de todos modos, era elegido como el mejor mediocampista de la máxima competición de clubes del contiente

Mendieta estaba en las nubes, el Valencia también, el crack aparecía en cada uno de los encuentros y el orden que le ponía a la mitad del campo de juego lo catapultaba a la selección de España, donde también sería pieza clave.

Pero el crack un día se equivocó. El traspaso a la Lazio por una suma millonaria le alejaría del mapa futbolístico, porque Mendieta había nacido para ser Ché, para jugar en Mestalla, para defender la camiseta blanca y ninguna otra. Y en la Lazio, no tuvo lugar, no fue del gusto de ninguno de los entrenadores y ya no volvió a ser el mismo.

Se olvidó de jugar, duró poco y nada y el Barcelona quiso repatriarlo, y, de hecho, lo hizo. Pero Mendieta ya no era Mendieta, no jugaba a nada, no combinaba con nadie, no ordenaba, no desordenaba, era un ente dentro del Camp Nou, y fuera de él también.

Y así fue como fue también fue desechado del club blaugrana, y con lo último que quedaba de sí fichó para el Middlesbrough, pero más allá de ganar la Carling Cup, una grave lesión lo marginó y su carrera como jugador de fútbol llegó a su final.
El caso de Gaizka Mendieta es uno más dentro de los Cracks que no fueron, no solo porque estuvo en la cresta de la ola y aterrizó más rápido de lo que subió, sino porque parece que se olvidó de jugar, y nunca más fue el Mendieta que brilló en Mestalla.


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Edwin Congo (el fichaje más sorpresivo de la historia en la Casa Blanca)


El delantero colombiano llegó un día al Real Madrid con vitola de estrella y, pese a ser presentado con bombos y platillos, solo anotó un gol... y en un partido benéfico. Recordamos su historia.

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Uno no se sorprende si ante cada nuevo fichaje del Real Madrid se hace una mega-presentación, con bombos y platillos, con el presidente de turno sonriente, con Alfredo Di Stéfano dándole la bienvenida. Al menos, es lo que ha pasado últimamente con Kaká, Cristiano Ronaldo, Figo y todos los fichajes Galácticos que llegaron a la Casa Blanca.

Uno podía sorprenderse en el pasado, en principio, porque si se hacía una presentación era porque llegaba un gran jugador, uno de esos Cracks que hacían latir más fuerte el corazón del aficionado merengue porque las esperanzas de lograr títulos eran altas y las expectativas, aún mayores.

Y el del colombiano Edwin Congo fue uno de esos casos. Atacante potente, de la escuela de otros históricos jugadores cafeteros como Adolfo Tren Valencia o Freddy Rincón, llegaba a la Casa Blanca de una manera sorpresiva pero respaldado por Lorenzo Sanz y los 30 goles en un centenar de encuentros en el Once Caldas de Colombia.

La realidad marca que fue un fichaje que nadie esperaba, y hasta se puede dudar que Sanz estuviese enterado de lo que estaba fichando, pero en fin, llegaba al Madrid y el Madrid estaba de fiesta porque el galés John Benjamin Toshack iba a contar con un nuevo atacante entre sus filas, más allá de que contaba con un Raúl que se encontraba entonces en su máximo esplendor.

Pero como todo, el que mucho abarca poco aprieta, y en este caso Congo sabía internamente que abarcaba mucho. Y pasó lo que tenía que pasar. Poco apretó, o en su caso, poco marcó. Para ser exactos, nada marcó, porque fue incapaz de debutar siquiera en partidos oficiales. Su experiencia madridista fue un verdadero fracaso. Un fracaso por donde se lo mire.

Claro, cómo iba a convertir si no llegó siquiera a jugar partidos oficiales. Al ver que éste no era el espectacular fichaje que habían presentado a sus hinchas, los directivos decidieron traspasarle al Valladolid. Si el Madrid no había sido capaz de respaldar a grandes nombres cuando pintaban bastos, ¿por qué iba a hacerlo con Edwin Congo?

Y en Valladolid no funcionó, y en Victoria Guimaraes tampoco y en Toulouse menos. Tres equipos, tres fracasos, un cien por ciento de efectividad, una marca alta para un atacante.

Pero todo fracaso tiene su final, y fue él quien cortó por lo sano y se dio cuenta que abarcaba mucho y apretaba poco. Entonces se fue a Levante y rindió, fue a por más, al Sporting de Gijón y lo salvó del descenso, y se la creyó, de manera sorpresiva no quiso firmar su continuidad, quiso abarcar nuevamente mucho, y su nivel no era tanto, plantó a la directiva y se fue, esta vez, al Recreativo de Huelva.

El presente de Edwin Congo lo tiene vistiendo la camiseta del humilde Olímpic Xativa, sin pena ni gloria. Y eso que venía de pasar prácticamente inadvertido en el Recre.

Congo, un verdadero Crack que no fue. De Esperanza Merengue en el club más reconocido del mundo a buscavidas en un Tercera Divisón. Sin palabras. Está todo dicho.


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Mauricio Pinilla (el gran goleador que no hace goles)


El chileno Mauricio Pinilla, el delantero que llegó como el sustituto de 'Bam-Bam' Zamorano y que pese a sus jóvenes 25 primaveras hoy transita por la medianía de la Serie B italiana. Le vimos aquí en España. Su carrera, en este artículo.

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Era el jugador del pueblo. Una especie de Carlos Tevez en Argentina, al que todos respetaban y querían ver vistiendo no sólo la camiseta de su selección, la de Chile, sino la también la de su propio club. Porque el jugador en cuestión se había ganado el cariño de muchos por su garra, sus goles y su buen juego.

Era la joya del momento y en él se posaban todas las expectativas. Ya no estaba Iván Zamorano y con un Marcelo Matador Salas en la curva descendente de su carrera, Mauricio Pinilla, nuestro jugador de la semana, asomaba en la primera división de la Universidad de Chile como un autentico CRACK.

Pero el crack se transformó en el CRACK QUE NO FUE

Irrumpía en el comienzo del nuevo milenio y maravillaba a cada comentarista de fútbol, a cada aficionado. Mauricio Pinilla debutaba en la primera división de uno de los clubes más importantes de su país, la Universidad de Chile, con tan sólo 18 primaveras, y en un puñado de encuentros se hacía dueño del equipo convirtiendo y catapultando a los azules a lo más alto del país. Llegó, cómo no, a la selección, y lograría convertirse en el jugador más joven en debutar con la Roja de América.

De hecho, uno de los jugadores más importantes de la historia de Chile, Iván Zamorano, se fijó en el joven talento y aconsejó su fichaje a la directiva del Inter de Milán. Los Nerazzurri dieron el visto bueno y, a cambio de una cifra millonaria para el fútbol chileno, se quedaron con la joya del momento. Mauricio iba a probar suerte a uno de los grandes de Italia.

Pero cuando debía ser crack... no lo fue. La fama golpeó duro en la joven promesa y la noche, las mujeres (¡y qué mujeres!) y la farándula le llevaron por los derroteros más peligrosos para un futbolista de élite. Eso complicó su adaptación a Europa. No encontró sitio en el Inter y acabó cedido en el Chievo Verona, tratando de que cogiera confianza, minutos y goles.

Pero no lo logró en el Calcio. Pini-Gol se marchó al Celta de Vigo y la cosa fue peor, sin continuidad, sin goles, sin nada, pero todavía con juventud. También dejaría Balaídos y le esperaba Portugal. El Sporting era un nuevo desafío, como también lo eran la noche lisboeta. Y sus mujeres.

Y Pinilla tampoco pudo destacar allí. Como tampoco lo hizo en el Racing de Santander (un gol en 13 partidos), el Hearts de Escocia (dos tantos en DOS TEMPORADAS), o, quizás buscando un poco de cariño y afecto, en su regreso a la Universidad de Chile, donde lo único que consiguió fue ganarse broncas del entrenador de turno por sus constante desapego a la disciplina.

Entre tanto y tanto, aparecía un vídeo caliente, teniendo relaciones con la modelo argentina Romina Salazar, aunque, a decir verdad, y remitiéndome a la prueba, están en todo su derecho, ambos, a negar su legitimidad.

Los últimos pasos en la carrera de Mauricio Pinilla lo tienen en el intrascendente Grosseto de la segunda B de Italia, tras fracasar, sí, una vez más entre tantas, en el Apollon Limassol de Chipre.

Ahora Mauricio está rompiendo redes en Italia, y con eventuales buenas rachas. Aunque, si consideramos estar en racha a marcarle al Triestina, por ejemplo, pues caeremos en la cuenta de que Pinilla es sin duda un Crack que no fue. ¿O no?


Ale


Hidetoshi Nakata (la imagen fue todo, el jugador fue nada)


El japonés que irrumpió en el Calcio como la promesa asiática que cambiaría el mercado del fútbol y que culminó siendo más reconocido por sus grandes recortes en el mundo de la moda.

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No me voy a considerar un experto en el modelaje porque no lo soy. Puedo considerarme apto para opinar sobre fútbol porque desde que tengo uso de razón lo he hecho sobre uno u otro jugador o sobre uno u otro equipo. Pero el mundo de las pasarelas nunca ha sido mi fuerte, ni he intentado sacar provecho a ello, pero es de público conocimiento que uno de los principios fundamentales que se tienen allí es la imagen, y el jugador de la semana perfectamente ha encajado más en ese mundo que en el de la redonda.

Básicamente, porque fue su imagen lo que le catapultó a lo más alto del fútbol internacional, porque fue su imagen la que hizo pensar que podría llegar a triunfar en Europa, porque fue su imagen, fundamentalmente, lo que le mantuvo durante toda su carrera en la cresta de la ola y porque, quizás, fue su imagen lo que lo desvió de su camino.

Hidetoshi Nakata llegaba a Italia sobre el final de la década de los noventa y su fichaje para el Perugia no pasaba desapercibido. Todos en el país transalpino se sorprendían por el traspaso del joven atacante que era toda una estrella en el continente asiático, tanto como futbolista, como en el modelaje.

Mientras tanto, además de estar en cada publicidad, convertía goles y era una de las piezas fundamentales del Perugia, haciendo que sea un negocio redondo para cada una de las partes. De hecho, y tras mantener a los Grifoni en La Serie A, uno de los grandes del Calcio, la Roma, se interesaba en él y pagaba casi 15 millones de euros por contar con la joya japonesa que abría mercados.

Y lo tuvo y lo aprovechó, porque a pesar de que Nakata no tenía demasiados minutos convirtió un gol decisivo para que los de la capital obtengan el Scudetto, en aquel agónico empate ante la Juventus y se convierta en el primer japonés en ser campeón en Italia, todo un suceso.

Pero claro, su imagen no estaba en lo más alto porque los minutos eran pocos y decidió marcharse, por propia decisión . El Parma, ni lerdo ni perezoso, pagó por é casi 23 millones de euros. En su primer año, el nipón ganó la Copa Italia. Un negocio perfecto, hasta el momento, claro.

Hasta el momento y hasta el final, porque tras aquella Copa, Nakata desapareció, ya no fue quien era y ya no vendió más como vendía, cada una de las marcas le daban la espalda y la imagen que era todo, fue convirtiéndose poco a poco, en nada, pese a que ya había jugado su segundo Mundial, tras Francia 98 y Corea-Japón 2002.

En nada porque se fue por la puerta de atrás al Bolonia y defraudó, se marchó a la Fiorentina y no completó un partido y en una prueba de acaparar otro mercado, esta vez el ingles, el Bolton le fichó y sus goles brillaron por su ausencia.

De esta manera Hidetoshi Nakata fue perdiendo peso y fue ganándose lugar como un nuevo Crack que no fue, no sólo porque estuvo en lo más alto y de repente no lo fue más, sino porque demostró que más que un jugador, podría haberse dedicado a las pasarelas y, seguramente, ahí sí hubiese sido un fuera de serie.


Cracks que no fueron


Ricardo Quaresma (el hombre que le teme a los grandes)


El hombre que pese a ganar todo lo que se pusiera en su camino con el Oporto fracasó en los grandes clubes de Europa, tanto en el Barcelona como en el Inter de Milán y el Chelsea.

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Es difícil, duro y complejo. Nadie dice que sea fácil demostrar lo que uno es, lo que uno vale y para lo que uno se preparó toda su vida, pero quizás, allí se ven los grandes jugadores, los Cracks y, en esta semana, el jugador en cuestión cada vez que tuvo la oportunidad de justificar lo grande que es y la calidad que tiene no pudo hacerlo.

Ricardo Quaresma llegaba al Barcelona con todos los laureles en sus espaldas, con varios títulos con el Sporting de Lisboa y sobre todo siendo una figura rutilante en la Liga de Portugal, sin ningún lugar a dudas, era un gran fichaje para aquel conjunto culé golpeado y necesitado de logros, a cambio de todos estos palmarés, el blaugrana pagaba seis millones de euros y la cesión de Flavio Rochemback, un coste alto pero justificado.

Se justificaba, es cierto, pero siempre y cuando el crack rindiera, porque se sabe que la camiseta del Barcelona pesa demasiado y hasta grandes hombres y nombres no han podido brillar bajo el cielo catalán. Lastimosamente, el hombre en cuestión era uno de esos que se achican en las difíciles, o, para ser más precisos, es un grande que no juega en los grandes.

Y en uno de los más grandes no jugó, pese a haber hecho varios buenos partidos de pretemporada, poco a poco Frank Rijkaard le quitó lugar entre los titulares y finalmente se lo sacó de encima y lo hizo volar del cielo de Catalunya para que regrese, sin escalas, al fútbol portugués.

Cosa rara pasaría, se ve que su ámbito es el país lusitano, o es estar cerca de los suyos porque de golpe, recuperó la memoria, fue clave en cada uno de los campeonatos que logró el Oporto y pese a que su juego no era evidenciado en su cantidad de goles, el Gitano en cada presentación hacía de las suyas y concretaba una media de quince asistencias por año. Un Crack.

Balón de Oro en Portugal, ganador de Copas de Portugal, varias Ligas, Mundial de Clubes y parecía que el clon de Cristiano Ronaldo había recuperado no solo su lugar dentro del fútbol, sino que se comería a cuanto defensa rival se acerque.

Parecía y la directiva del Inter de Milán también lo creyó, de hecho, lo contrató por casi 20 millones de euros y su presentación fue a pura fiesta...

Pero claro, no sólo no se dieron cuenta de que al lado de Quaresma jugaba Lisandro López, el encargado de meter cuanto balón esté cerca, sino que el gran Quaresma si no es en Portugal, su país, no juega.

No juega y no jugó, ni allí, ni en el Chelsea, donde fue cedido tras fracasar con el Inter, y ahora, pese a que regresó a la plantilla Nerazzurra y le queda mucho hilo en el carrete, las pésimas actuaciones sin goles, sin asistencias y sin marcar la diferencia que él es capaz de marcar hacen pensar que en la brevedad volverá a Portugal, sin escalas.

La historia de Ricardo Quaresma es una nueva dentro de los Cracks que no Fueron, más allá de lo que ganó en Portugal y que aún tiene varios años para revertir su pobre presente, se lo incluye, fundamentalmente, porque ha sido capaz de demostrar en los grandes clubes como el Barcelona, el Inter o el Chelsea que las camisetas de los grandes le quedan muy grandes.


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Albano Bizzarri (portero sorpresa, resultados lógicos)

Sin seguridad, sin determinación y sin grandes rendimientos en el Racing de Argentina llegó a la 'Casa Blanca' y se predisponía a tener la camiseta número uno, pero poco a poco fue perdiendo terreno y tuvo que volar a otros rumbos.

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La sorpresa es, según la Real Academia, "coger a alguien desprevenido. Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible o descubrir lo que alguien ocultaba o disimulaba".

Las sorpresas pueden llegar a generar una reacción buena o mala, y aunque no he tenido a lo largo de mi vida sorpresas que generen ambigüedad, el hecho de que llegara un portero argentino al Real Madrid fue una noticia que tenía dos caras.

La primera, satisfacción, porque la cuna de Albano Bizzarri, nuestro Crack que no fue de hoy, era un país donde habían surgido grandes porteros como Fillol, Hugo Gatti o Carlos Fernando Navarro Montoya o, si nos remontamos a años anteriores, Antonio Roma o Amadeo Carrizo y eso le daba un crédito, antes de pisar el Santiago Bernabéu.

De todos modos, y conociendo a la Liga argentina como la palma de mi mano, el fichaje del Flaco Bizzarri no era del todo buena ya que para ser sinceros no se asemejaba en nada a uno de los mejores de la historia como lo fue Francisco Paco Buyo o el hombre del momento Bodo Illgner.

No se parecía en nada, porque no volaba de poste a poste, no 'atenazaba' el balón con ambas manos y caía al verde césped con toda seguridad y, de hecho, no la daba en el Racing de Argentina, su equipo en el momento de su traspaso.

Algo menos de dos millones de euros costaba la ficha de la sorpresa argentina, un coste relativamente menor a lo que acostumbraba a pagar la directiva merengue pero bastante elevada teniendo en cuenta el puesto del jugador que llegaba.

Y así fue que la sorpresa llegó y comenzó a entrenarse con el resto de una plantilla de un gran nivel y, por supuesto, no encajó porque además de Illgner se encontraba el canterano Iker Casillas y más allá de que llegó a vestirse de blanco en algún que otro encuentro, nunca tuvo el respaldo necesario.

Por ello, tal como se preveía en ningún momento y en menos de lo que canta un gallo se tuvo que marchar a otro destino, el Real Valladolid, cambio de realeza y, sin dudas, de exigencias.

El resto es historia lógica, su desembarco en la Casa Blanca fue un premio mayor a lo largo de su vida, un traspaso ilógico porque también alternó buenas y malas en el equipo Pucelano.

Porrque luego se marchó al Gimnàstic de Tarragona y allí fue más de lo mismo y en su paso por el fútbol italiano, más precisamente en el Catania, era un cero a la izquierda hasta que la suerte estuvo de su lado en una temporada y ganó el premio del mejor portero de la Serie A.

De todos modos, y para no sorprender en demasía, el Crack que no fue pasó a la Lazio de Italia a calentar uno de los lugares que frecuentó más veces en los últimos años, el banquillo, y ser la variante más firme del uruguayo Fernando Muslera.

Los cracks muchas veces son considerados de esta manera sin ningún tipo de fundamento ni sustento, Albano Bizzarri fue uno de ellos y fue capaz de demostrar que lejos estaba de poder demostrarlo no solo por sus capacidades sino porque crack no se hace, se nace.


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Rafael Sobis (de fuera de serie a decepción bética)


El punta brasileño llegó al Bétis como un auténtico fenómeno pero luego de un par de temporadas intrascendentes se marchó por la puerta de atrás. Nadie recuerda su despedida verdiblanca, nadie lloró por el que hoy despunta su vicio futbolero en el Al Jazira.

Ale


Llegó y parecía que se caía el Manuel Ruiz de Lopera. Parecía que llegaba al club uno de esos jugadores que hacen ganar campeonatos, partidos, copas. Como los grandes, como esos que marcan un antes y un después en la vida de una plantilla, de una institución, de una ciudad.

Llegó y realmente tenía en sus espaldas los pergaminos suficientes para ponerse una camiseta tan grande y con tanta historia como la del Betis, el tercer grande de España. Al que, por aquellos tiempos, le faltaba un jugador diferente y Rafael Sobis, el Crack que no fue de hoy, parecía ser la solución.

El brasileño había ganado solo, prácticamente él solo, dos campeonatos estatales y la Copa Libertadores de América con el Internacional de Porto Alegre en aquella recordada final ante el Sao Paulo donde anotó dos goles. Fueron actuaciones que lo llevaron directo y sin escalas a la selección brasileña con sólo un par de temporadas en el fútbol profesional.

Mientras tanto, el club verdiblanco le recibía con los brazos abiertos, pagando, eso sí, cerca de 10 millones de euros e hipotecándose a futuro con un contrato de ocho años para el delantero. Ni al mejor Diego Maradona o al mejor Johan Cruyff les blindaron con un contrato semejante. De todos modos, no parecía ser un problema ya que la gestión del gran Manuel Ruiz de Lopera, hacedor de grandes fichajes, lo permitía.

Pero llegó, y Sobis no fue el mismo. Pese a que tuvo un puñado de buenos partidos y que el entrenador veía que el Crack no respondía, siempre se le daba una oportunidad más y ello no sólo que no era retribuido por el propio goleador, sino que su agente buscaba una salida en cada apertura de mercado. Algo inentendible.

Algo inentendible porque, además, la afición nunca mostró un dejo de desconfianza o reprobó alguna de sus intervenciones que, a decir verdad, eran escasas, nulas. Y partido a partido, sonaba incomprensible lo que se había pagado por Sobis, el Crack.

Y asi fue, como el frustrado paso por el Betis llegó a su fin. No solo el agente se salió con la suya, sino que el jugador también. Dejó de lado la ilusión de la afición, la confianza que estaba puesta en él y prefirió el dinero. Por supuesto, a cambio había más de 10 millones de euros y seguramente un sueldo bastante más atractivo y fichó para el Al Jazira de los Emiratos Árabes Unidos.

No creo que vuelva a transitar por el Parque de María Luisa o recorrer el Monumento a la Tolerancia, justamente porque a pesar de que el pueblo bético es tolerante como pocos, cuando se le roba la cartera reacciona. Y Sobis no es de aquellos que se hayan comportado de la mejor manera.

El caso de Rafael Sobis es el auténtico caso del Crack que no fue, no sólo porque llegó a Betis pintado como el gran salvador, sino que debió escaparse por la puerta de atrás, no sólo porque la afición estaba cansada de sus pobres trabajos sino porque él mismo fue el culpable de cavarse su propia tumba.


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Jordi Cruyff (las segundas partes nunca fueron buenas)


El supuesto sucesor de Johan fue perdiendose poco a poco en el mundo del fútbol y ahora despunta sus vicios futboleros en el intrascendente Valetta de Malta.

Cracks que no fueron


En el cine, las segundas partes nunca han sido buenas, nunca han tenido la relevancia de las primeras salvo que los escritores del guión sean capaces de sacarle el jugo máximo a cada uno de los protagonistas o al propio éxito anterior. Y éste, es un caso de esos en los que la primera etapa superó nítidamente a la segunda.

Jordi Cruyff fue un crack que no fue. Y todo se resume en un párrafo, aunque quizás la historia ha sido mucho más larga, casi tanto como cinco décadas, cincuenta años, porque fue un gran jugador que no llegó a dar el salto fundamentalmente porque tuvo que luchar con un pasado, con una generación anterior, con el talento que tenía su padre, Johan, el líder más preponderante en la historia del Barcelona y, quizás, del fútbol holandés.

De todos modos, no hablaremos ni lo criticaremos por cuanto ni como ganó cada uno de los títulos, porque a lo largo de su vida integró buenos equipos, no solo aquel Barcelona sino con el Manchester United e integrando el gran Alavés que perdió la final de la Copa UEFA ante el Liverpool.

El 27 de abril de 1947 nacía en Amsterdam, Holanda, Hendrik Johannes Cruyff, y el tiempo, haría de él a uno de los mejores jugadores que ha dado la historia del deporte, con una claridad sin igual y capaz de ser líder tanto dentro como fuera del campo de juego, sabiendo implementar su sabiduría en cada uno de sus dirigidos.

Más de dos décadas después, allá por 1974, llegaba su hijo Jordi, y de ahí en más se empezarían a tejer varias especulaciones en cuanto a lo que podrían dar los genes, si se podría ver a una versión mejorada de lo anterior y eso, significaba mucho, o para ser exactos, todo.

Y crecería con esa carga, con esa cruz, porque más allá de ser un gran jugador, un buen atacante aunque sin habilidad ni fiereza para pelear cada balón como el último no era lo que fue su padre, no le llegaba ni a los tobillos y, a pesar de conseguir una Liga y una Supercopa de España con el Barcelona y cinco títulos con el United, su nombre se olvidaría muy rápidamente en las gradas de los clubes que integró.

Uno de los problemas, quizás, fue jugar en dos grandes de golope, porque a partir de su paso por el conjunto inglés y con los logros a cuestas, ya nada sería como antes. No solo porque se fue alejando de su padre, uno de los pocos que lo comprendían, sino porque su rendimiento en el Celta fue para el olvido y a pesar de que tuvo un repunte en el Alavés, siendo una de las figuras de la plantilla, tanto en el Espanyol como en el Metalurg de Ucrania y el Valetta de Malta, donde despunta su vicio en la actualidad, fue poco más que un jugador de 'mitad de tabla'.

Fue así como poco a poco el mundo del fútbol lo fue apartando del epicentro, temporada a temporada Jordi descendía con el nivel de sus equipos y extrañaba los consejos de su padre, la película más rica de todas, la primera, esa que lo marcó para toda la vida y esa que lo catapultó a ser un Crack que no fue.


cracks


Samuel Okunowo (un gran sueño, un gran fracaso)


El nigeriano llegó a la cantera blaugrana y tras ser aceptado por Louis Van Gaal demostró que la camiseta le quedaba demasiado grande no solo para jugar en España, sino para jugar en el fútbol profesional.

jugadores


Llegó y se posicionó. Se ganó un lugar no solo dentro de la cantera sino que un tiempo después dentro del primer equipo. Merecidamente, porque el joven jugador había roto los moldes de los defensas africanos, de esos que habían demostrado su fortaleza física pero que, a lo largo y a lo ancho del planeta fútbol, sobresalían por su poca disciplina táctica.

Fundamentalmente, ese planeta no había visto algo igual, ya que Samuel Okunowo era rápido, seguro, capaz de ponerse el equipo al hombro y ser un caudillo en su selección, dándole su aporte para quedarse con la Meridian Cup De Portugal '97, torneo que ganó junto a la selección nigeriana y que lo catapultó a estar en cada una de las voces de los cazadores de talentos.

Llegó y se posicionó, porque tanto Oriol Tort, Martínez Vilaseca y Quique Costas confiaron en él y pese a no completar unos primeros meses de ensueño, al tener que esperar una oportunidad en las divisiones inferiores, Louis Van Gaal le daría la posibilidad a la estrella de comenzar con su sueño, el sueño de vestir una de las camisetas más grandes de toda Europa, la camiseta del Barcelona.

Y ese sueño se concretó, pero duró poco. Poco y nada porque logró debutar oficialmente con el primer equipo y jugar menos de dos decenas de partidos, juego a juego, el mulato defensa hacía lo posible por hacer quedar en ridículo a quienes confiaron en él dado a que fue perdiendo la chispa adecuada, la rapidez, la agilidad que lo hizo ascender de un tiro y se acentuaban sus limitaciones, por supuesto, junto con las limitaciones de toda una plantilla.

El pésimo dominio del balón y su mal estado físico hizo que el entrenador de turno lo deje a un costado y en la apertura del primer mercado sea cedido al Benfica de Portugal, de todos modos, allí jugaría menos que en el equipo culé, por consiguiente los resultados serían aun peores y debería regresar a Catalunya sin pena ni gloria.

Sin pena ni gloria y con la certeza de que en Catalunya jugaría poco y nada y su futuro se complicaba cada vez más.

A pesar de todo, y ya con las maletas hechas, un nuevo club aparecería en su horizonte inmediato, el Badajóz de las ligas menores y en el que, salvo un par de presentaciones, acentuaría la mentira que era, ese verdadero Crack que no fue, ese nigeriano que era uno más del montón y que engañó a propios y extraños.

Luego del Badajoz llegaría su recorrida por todo el viejo continente, Grecia, Rumania, Albania, Ucrania y Noruega, fueron sus destinos predilectos, un nigeriano en Europa, un lindo nombre para un programa televisivo o un film de algún director de cine, eso sí, cabe destacar que tuvo la efectividad de jugar pésimo en todos lados.

Samuel Okunowo entró en la historia inmediata de los Cracks que no fueron, no solo porque llegó al Barcelona en plan de quedarse toda la vida y solucionar cada uno de los problemas defensivos y fracasó sino porque pintaba para ser un referente en su país detrás de Kanú, Okocha y Amunike y terminó siendo una piedra en el zapato de cada plantilla que integró.


sudafrica


Johnnier Montaño (la doble vida terminó con el jugador)


Un jugador exquisito que se fue perdiendo en los malos rendimientos tanto dentro como fuera del campo de juego, con la noche como su principal compañía.

futbol


Él mismo escribió su propio destino. Tenía todo en sus manos, fútbol, magia, inteligencia, fama, dinero, y quién sabe cuántas cosas más. Pero lo desaprovechó. Se esfumó y de a poco fue perdiendo lugar en un deporte que pide a gritos profesionalismo, dedicación y sobre todo, alto rendimiento.

Y Johnnier Montaño no lo tuvo. Y lo perdió todo. Pese a que su talento como armador era y es indiscutido, más de un hecho extra futbolístico lo fue alejando poco a poco del epicentro de la redonda que le fue dando la espalda para devolverlo a su lugar. Porque, para ser precisos, esos regates que le distinguían dentro de un campo de juego, no los tuvo fuera para esquivar los malos hábitos y eso lo catapultó nuevamente al fútbol sudamericano. Hoy día, juega en el Alianza Lima de Perú.

Seguramente, el mediocentro ofensivo no se imaginó que llegaría todo tan rápido. En sus comienzos en Colombia, las comparaciones con el histórico Pibe Valderrama ya eran tomadas como algo natural y, de hecho, eran compatibles teniendo en cuenta que cada vez que tomaba el balón, algo pasaba. Como un gol desde casi la mitad de cancha en dodne empalmó el balón con su zurda maravillosa y le puso el broche de oro a una histórica victoria colombiana frente a Argentina en la noche de los tres penaltis fallados por Martín Palermo.

Fue así que en un abrir y cerrar de ojos, los flashes y los autógrafos lo recibían en el Parma, club que pagó dos millones de dólares y en el que compartiría plantel con Fabio Cannavaro y grandes nombres. Un Parma que no bajaba del quinto lugar en el Calcio. Un abrir y cerrar de ojos que todo futbolista quisiera tener.

Todo esto fue quizás lo que le catapultó a la intrascendencia, porque los lujos con los que se encontró calaron hondo en el jugador y porque ya nada sería como antes, ya que esos regates se transformarían en más de una polémica fuera del verde césped. Y aunque pensó que su talento alcanzaba para borrar los inconvenientes externos al fútbol, eso no ocurrió, y todo quedó en la nada.

Fue así que el Parma dijo basta. Porque los directivos junto con el entrenador se cansaron de sus bajas actuaciones, y determinaron que tanto su experiencia en el Calcio como su ascenso en el mundo del fútbol se termine, sacándole boletos directos para que regrese a la tierra que lo vio nacer, la tierra cafetera.

Después de todo esto, el crack ya no fue el mismo. Los constantes cambios de equipo hacían que no dure más de un año en cada institución. Pasaron así el América de Cali, Santa Fe, Al Wakrah, Cortuluá, Sport Boys y Alianza Lima, confirmando en cada uno de sus clubes que ya nada era como antes, y que el Crack ya no era tal.

Si hasta en su paso por Perú protagonizó dos bochornosos casos, peleando con un taxista y su madre en la vía pública y firmando preacuerdos con dos clubes distintos en el mísmo tiempo, corriendo el riesgo de ser suspendido por la Federación Peruana de Fútbol y teniendo que pagar una indemnización por el fraudulento suceso.

Un caso más dentro de los Cracks que no fueron. Johnnier Montaño escribió su propio futuro, y pese a que nadie puede asegurar qué hubiese pasado si elegía el camino correcto, la doble vida que planteó en Italia le hizo regresar a un lugar que nadie creía que llegaría. El poco recuerdo que se tiene de él y la intrascendencia en un deporte que no entiende de bajos rendimientos, tanto dentro como fuera de un campo de juego.


Ale


Diego Tristán (una lesión y el cambio rotundo)


Diego Tristán quien en La Coruña toco el clielo con las manos y luego de un Mundial 2002 para el olvido, se fue apagando hasta llegar al Cádiz.

fueron


Hubiese parecido extraño pensar en aquellos momentos donde el hombre triunfaba y metía cuanto gol se imaginara la afición en sus sueños que terminaría de esta manera, deambulando en un equipo de la Liga Adelante, o ni siquiera allí, en La Playa de la Cortadura tratando, quizás, de encontrar alguna familia con quien compartir una barbacoa en esas tardes noches de sábado.

Parece extraño, pero es cierto, porque la carrera de Diego Tristán tuvo aquel momento triunfal que duró menos de lo que canta un gallo y fue decayendo su rendimiento a medida que pasaban los años, teniendo un presente que lejos está de su categoría como jugador.

Atacante sin igual, Tristán mezclaba sutilezas, potencia y habilidad, con un poderío de gol asombroso marcando en su primera temporada en la primera división del Mallorca 18 goles, que lo catapultaron a un preacuerdo con Lorenzo Sanz y el Real Madrid.

Pero nunca se podría poner la camiseta blanca debido a que Sanz perdió las elecciones y Florentino Pérez anuló ese preacuerdo por un presunto mal comportamiento extra futbolístico teniendo que ser transferido al Deportivo de La Coruña, por una suma algo menor.

Y ahí surgió el quiebre. Porque demostró toda su clase, demostró que era un jugador que podía realizar lo que quisiera, que podía encarar a un rival y dejarlo tirado en el campo de juego con sus fintas, sus recortes y luego definir alto, cruzado donde ningún portero llega.

Si todavía recuerdo un golazo marcado frente al Mónaco, sacándose a dos hombres de encima y definiendo por sobre el portero que se estiraba pensando que tenía enfrente a un hombre que no sabía lo que hacía, pero Tristán no era uno de esos, era de los que tenían la sangre fría como pocos. Frialdad que le permitió al Depor llegar a semifinales de Champions. Frialdad que lo llevó al seleccionado de José Antonio Camacho.

Todo era felicidad para el joven sevillano, aunque en un mal paso todo cambió. Japón-Corea 2002 lo cambió. En el debut ante Paraguay, Tristán sufrió una grave lesión y tuvo que mirar el máximo campeonato a nivel selecciones desde el banquillo y sin poder jugar un minuto más.

Ni un minuto más de talento, porque desde allí fueron algunos años en el Depor, nuevamente el Mallorca, el Livorno italiano, el West Ham inglés y el Cádiz de la Liga Adelante, y nunca más infló redes, nunca jamás pudo ser aquel decisivo en momentos complicados, aquel que cogía el balón se sacaba a dos hombres de encima y empataba o ganaba partidos. Nunca más.

La historia de Diego Tristán forma parte del anecdotario de jugadores que tenían todo para triunfar en un fútbol escaso de atacantes de sus características.

La historia de Diego Tristán dio un giro de 180° luego de aquella semifinal europea ante el Oporto, o aquella Copa del Mundo de la Lesión. La historia de Diego Tristán es una más dentro de los Cracks que no fueron, teniendo todo en sus manos y escurriéndose como el agua de las playas Gaditanas.


Cracks que no fueron


Javier Portillo (no lo dejaron brillar bajo el cielo de Madrid)


Viejas noches bajo el cielo de Madrid en la que el joven Javier portillo pintaba para ser el sucesor de Raúl, pero culpa de malas decisiones deportivas y políticas lo pusieron lejos del pedestal en la que se encuentra el ángel del gol.

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Le apagaron la luz. En unos de esos raptos de decisiones discutibles y poco claras le dijeron buena suerte y hasta luego. Buena suerte y hasta luego porque quizás no tenía el mismo carisma que otros ídolos o fue victima de tener que estar a la sombra de Raúl González Blanco, otro referente madridista.

El desprecio que recibió Javier Portillo es uno más de esos extraños casos que uno nunca comprenderá. Era el indicado para ser uno de esos jugadores canteranos que llegan a la primera división y, luego de un tiempo determinado, triunfan, ganan todo y son ídolos en cada una de las calles de la ciudad.

Pero lejos de que los chavales jueguen en las plazas gritando gol de Portillo, el atacante pasó por la primera división del Real Madrid sin pena ni gloria. De hecho, estuvo más cerca de ser penoso que glorioso, no por sus actuaciones, sino por lo que prometía y no dio. O no lo dejaron ser. Por ser el crack que no fue.

Javier Portillo tenía un prontuario más que esperanzador. Los 700 goles en divisiones inferiores le daban el respaldo necesario para ser el compañero ideal de ataque de Raúl, otro canterano que por estos días y por aquellos también, era el máximo referente del primer equipo madridista.

De hecho, en la primera temporada que subió al primer equipo, en la Liga todo lo que tocaba era gol y en la Champions debutó marcando ante Panathinaikos y parecía ser el humilde que triunfa en un cielo plagado de estrellas. Ser la solución a los problemas ofensivos que tenía el Madrid en aquellos tiempos.

Pero eso quedó lejos. Quedó lejos porque luego de un par de temporadas de navegar en el banquillo y entrar solo un par de minutos fue cedido a la Fiorentina de Italia. Esa Fiorentina que extrañaba de sobremanera al argentino Gabriel Batistuta y que no podía esperar a un jugador que necesitaba adaptarse y ser querido. Y no pudo. Aunque lo intento no pudo, porque un par de lesiones lo dejaron al margen y porque tampoco se lo valoró como tenía que ser valorado.

Como tampoco se lo valoró en su regreso a la Casa Blanca de la mano del entrenador brasileño Vanderlei Luxemburgo y se marchó, se tuvo que ir una vez más, esta vez con rumbo belga, al Brujas más precisamente, donde tampoco encontró su lugar.

Luego pasó al Gimnastic de Tarragona, donde si tuvo los minutos que necesitaba, donde sí lo valoraron, lo cual pagó con goles, 11 en 30 partidos.

El Osasuna es su casa actual y la realidad es que no pasa por sus mejores días. Luego de una temporada entrando en varias oportunidades desde el banquillo, el entrenador José Antonio Camacho no lo tiene en cuenta y parece que una vez más en el próximo mercado de invierno será negociado, por lo que habrá que ver cual es el nuevo destino en el que se tiene que posicionar Portillo.

Un caso extraño. Uno más en el fútbol competitivo que poco sabe de sentimientos. Sentimientos que seguramente tuvo, tiene y tendrá Javier Portillo y los cuales se vieron directamente afectados por una comisión directiva que no quería otro ídolo de la cantera, por los entrenadores que no supieron esperar a un jugador que obtuvo el record de goles en divisiones inferiores y que por estar a la sombra de Raúl, no solo no pudo vivir bajo el cielo de Madrid, sino fue cedido al infierno de la intrascendencia.


jugadores


Gastón Casas (la eterna decepción)


El goleador que le dio el ascenso al Betis y que luego de una lesión, fue perdiendo terreno hasta hoy que navega en aguas griegas.

sudafrica


Se derrumbó el castillo que en poco tiempo había construido. Se derrumbó, no quedo nada, ni siquiera los cimientos para tratar de construirlo nuevamente, o, sino hay tiempo para un castillo, que se pueda pegar ladrillo por ladrillo y construir un buen apartamento.

Se derrumbó el castillo de Gastón Casas en aquel paso por el Betis y, extrañamente, nunca pudo volver a ser el mismo. Fue una lesión la culpable, aunque, luego, el mismo cayó en un pozo del que nunca pudo salir en ninguno de los clubes para los que firmó y ahora, parece que ya ha pasado su cuarto de hora.

Joven, goleador, talentoso, Gastón Casas sorprendió a todos cuando llegó al Betis y en un abrir y cerrar de ojos se ganó el cariño de la afición al demostrar que el área era su hábitat y que en ella se movía como pez en el agua. De hecho, fue pieza fundamental para entregarle el ascenso, el salto a la Liga de las estrellas.

Si todavía se recuerda aquel junio del 2001 cuando con dos grandes disparos ante el Jaén el rubio atacante guió a los sevillanos a subir a la primera división, aquella afición explotaba de alegría y se unía en un abrazo emocionante en las gradas del Nuevo Estadio de la Victoria, gradas en las que no entraba un alfiler.

O un par de temporadas antes, cuando también fue pieza clave en el Huracán de Argentina, con un asombroso promedio de un gol cada 90 minutos y también hacía que el pueblo 'quemero' salga a las calles de Parque Patricios para festejar la tan ansiada vuelta olímpica.

Eso era Casas, era gol, era entrega, era un jugador completo que ganaba de arriba, que ganaba de abajo, que se llevaba a la rastra a cuanto defensor quisiera, pero lo dejó de ser, por aquel fatídico encuentro en el Camp Nou ante el Barcelona, por aquella jugada del Gerard, que lo dejó más de dos meses fuera de los campos de juego pero que lo hizo desaparecer para siempre.

Porque su castillo fue polvo, porque no pudo construir ninguna épica historia ni en Racing y Argentinos Juniors de Argentina, ni el Recreativo de Huelva, ni en Elche, Cádiz, Córdoba o el Ionikos, y, seguramente, en ningún otro club que participe, no porque no pueda serlo, sino porque parece que ya ha pasado el tren y es complicado volver a ser luego de tantos años.

No cuesta creer que Gastón Casas lo haya tenido todo en sus manos pero lo que sí cuesta creer es que haya pesado tanto una lesión y que haya pasado a estar dentro de los jugadores que navegan por la intrascendencia futbolística. Cuesta creer que Casas sea un nuevo caso, dentro de los Cracks que no fueron.


futbol


Comentarios Destacados

95 comentarios - Cracks que no fueron

@ArieL95
fuji mori...y el caca billalba!!
@javiiersss -4
otro fue el del puma anelka al real madrid!
@0x400H
y porqe te suspendieron?
@RockeroCompulsivo -4
TE FALTO FUNES MORI. EL FICHAJE DEL VERANO DE RIBER
JAJAJAJAJAJA QUE RISA DAN GAYINAS
@luky_262 +2
te falto funes mori
@toto13 +2
RockeroCompulsivo dijo:TE FALTO FUNES MORI. EL FICHAJE DEL VERANO DE RIBER
JAJAJAJAJAJA QUE RISA DAN GAYINAS

JAJAJAJ 4 A 1 CON CHACARITA!!!!
@maximetalero +1
Es hasta el día de hoy que no entiendo como Bizarri llegó al Real Madrid
@SkyLark0202 +1
El ogro por Dios, como te olvidas del ogro!!!!
@pombolanddia -2
Gaston casas esta en gimnasia de la plata , creo...
@Comediante21 -2
fueron

un muerto que llego al barcelona y.....
luego a otros clubes y........
solo medio juega en boca.......
@Crihh
luky_262 dijo:te falto funes mori


Funes mori tiene 18 años pelotudo
@xaviiit_32 +1
El de Quaresma es verdaderamente lamentable
@nikyto
jajajaa casas termino en gimnasiiaaa pobre flaco es un muertooo, hay lobo lobo ..... siempre comprando muertos .... igual seimpre con vos ... vamos lobo carajooo
@Raffopotter -4
mandale Leandro Gracian...aquel diez surdo de boca....q se fue a tigres de mexico..donde jugo a buen nivel,pero no fue tan determinante....
Cracks que no fueron

pero...si vamos a lo actual............................. KUN AGUERO????..
@_sacrilegio_
Escribir un comentario...jugadores

t falto el supuesto mejor del mundo
@nnicolas1905
Había uno que era aclamado como crack y estrella y termino libre... Christian Fabbiani me parece que se llama...
@ArieL95 +3
Comediante21 dijo:sudafrica un muerto que llego al barcelona y..... luego a otros clubes y........ solo medio juega en boca.......


futbol
@luky_262 -1
Crihh dijo:
luky_262 dijo:te falto funes mori


Funes mori tiene 18 años pelotudo

yo tengo 18 y juego mejor q el
@Colo_massacre77
Raffopotter dijo:mandale Leandro Gracian...aquel diez surdo de boca....q se fue a tigres de mexico..donde jugo a buen nivel,pero no fue tan determinante....
Ale

pero...si vamos a lo actual............................. KUN AGUERO????..



Zurdo GrACIAN???? Capaz tiene tatuado al Che Guevara, pero yo lo vi patear con la derecha siempre...
@shebanico
Mauricio Pinilla (el gran goleador que no hace goles)

PREGUNTA EN ITALIA SI NO ES CRACK EL GROSSETO ESTA APUNTO DE SUBIR GRACIAS A EL
@ChuloXeneize +3
Comediante21 dijo:Cracks que no fueron

un muerto que llego al barcelona y.....
luego a otros clubes y........
solo medio juega en boca.......


O sos gallina o sos Tadinga

http://www.youtube.com/v/OKRTPGcAJ-U

ACLARACION: ESTE POST YA LOHABIA POSTEADO, PERO CON OTRA CUENTA PORQE LA MIA ESTABA SUSPENDIDA, NO LO BORRO EL OTRO POR LOS USUARIOS QUE LO TIENEN COMO FAVORITO


Repost entonces
@Aureeee
No entendes un carajo , perdoname que te diga.

Gaizka Mendieta , te parece que no fue crack?
Ricardo Quaresma , todabia es pendejo tenes que aguantar un toqe mas.


Ademas , te falto fabbiani tanto que decian , vitti el que jugaba en central un muerto ,
@pirata77x +1
Comediante21 dijo:cracks

un muerto que llego al barcelona y.....
luego a otros clubes y........
solo medio juega en boca.......

Que poco futbol tenes pibe
@Philipin0
JUGADORAZO IMPRESIONANTE
jugadores
@nachitoelkpo
Crihh dijo:
luky_262 dijo:te falto funes mori


Funes mori tiene 18 años pelotudo

no importa decian que la iba a romper y pompe los huevos nada mas
@vdj12
pirata77x dijo:
Comediante21 dijo:jugadores

un muerto que llego al barcelona y.....
luego a otros clubes y........
solo medio juega en boca.......

Que poco futbol tenes pibe


GRACIAS A ESTE Y A LOS HUEVOS Q PONEN LOS JUGADORES LES GANAMOS A RIBER
@bobafett
el del GTA IV fue otro crack que no fue
@Comediante21 -1
ChuloXeneize dijo:
Comediante21 dijo:sudafrica

un muerto que llego al barcelona y.....
luego a otros clubes y........
solo medio juega en boca.......


O sos gallina o sos Tadinga

http://www.youtube.com/v/OKRTPGcAJ-U



y si es un supercrack que hace en boca???????????
crack cristiano ronaldo en el madrid messi en el barça rooney en el manchester kaka en el madrid..... no me hables de crack jugando en boca
@emikiller
TE DEJE DIEZ,NO COMO TODOS ESTOS VAGOS QUE TE COMENTARON Y NI UN PUNTO
@Gamer2010 +1
Palermo... en europa fue un fiasco