Sin lugar a dudas, uno de los momentos más felices para un hincha de fútbol es cuando su equipo gana por goleada. Las goleadas representan a una superioridad, la mayoría de las veces, exuberante sobre el rival. Y tienen un sabor muy particular, porque no es lo mismo ganar por uno o dos goles, que "pasar el trapo", y obtener una buena diferencia.

Goleadas históricas del futbol argentino.


A través de los años, el fútbol argentino tuvo resultados bastante sorprendentes en cuanto a las goleadas. Por ejemplo, hay un partido que batió con varios records al mismo tiempo: el 6 de octubre de 1974, Banfield goleó por 13 a 1 a Puerto Comercial de Ingeniero White. No solo se transformó en la diferencia más amplia del profesionalismo (aún hoy no ha sido batida), sino que fue uno de los 4 partidos con más goles de nuestro fútbol (14 goles) y se estableció el record de goles anotados por un mismo jugador en un encuentro: 7 tantos. Juan Taverna fue quien logró esa marca al convertir, en el primer tiempo, a los 5' de penal, a los 7', 31', 37' y 39', y en el segundo tiempo cerró su cuenta personal a los 42' y 43'. El auriverde equipo bahiense no solo obtuvo esta estrepitosa caída en ese torneo, también fue goleado por Boca 9-0, Rosario Central 7-0, Desamparados de San Juan 7-2 y frente a Central Norte y Banfield (otra vez) cayó por 4-0.

Hubo otro partido que también tuvo 12 goles de diferencia entre uno y otro. El 26 de octubre de 1986, por la 16ta fecha del Torneo 1986/87, Argentinos Juniors se aprovechó de un juvenil equipo de Talleres de Córdoba, y lo goleó 12 a 0. Un año antes, en la misma cancha de Ferro, el equipo cordobés había ganado 6-0 al mismo rival.

Doce veces un equipo metió 10 goles o más, pero solo dos clubes lo hicieron dos veces. Boca Juniors le ganó 11-1 a Tigre en 1942 y al año siguiente hizo lo propio con Chacarita, venciéndolo por 10 a 1. El otro que logró tal marca fue Independiente, en un 10-2 a Rosario Central (1948) y un 11-1 a Platense (1971). Los otros que metieron 10 o más goles son Huracán (10-4 a Rosario Central en 1945), Racing (11-3 a Rosario Central en 1960), Vélez (11-0 a Huracán de Bahía Blanca en 1968), River (10-1 a Huracán San Rafael en 1974), Rosario Central (10-0 a Racing en 1975) y Ferro (10-3 a San Lorenzo de Mar del Plata en 1976)

Cuando se trata de enfrentamientos de los denominados "clásicos", es difícil ver mucha diferencia entre ambos. Muy pocas veces se han dado goleadas en los clásicos y menos aún de muchos goles. La máxima goleada entre clásicos rivales es a favor de Independiente, cuando en 1940 le ganó a Racing por 7-0, y de Vélez, cuando derrotó a Ferro en 1935. Otro equipo que le metió 7 goles a su rival de siempre fue Atlanta, cuando en 1944 superó a Chacarita por 7 a 2. El Súper clásico del fútbol argentino viene con una leve inclinación a favor de Boca en goleadas, teniendo en cuenta que el equipo Xeneize ganó en dos oportunidades por 5 a 1 (1959 y 1982) y River obtuvo ese resultado solo una vez, en 1941.

En 1963 se definía el torneo con el enfrentamiento entre Independiente y San Lorenzo. Nadie iba a imaginar que esa tarde se daría la máxima goleada entre dos equipos de los denominados grandes. El triunfo fue para el Rojo de Avellaneda por 9 a 1, después de que el partido perdiera su rumbo, a causa de la disconformidad de los jugadores azulgranas con los fallos del árbitro, lo cual derivó en una sentada en el medio de la cancha y hasta en goles en contra. Es común ver que un equipo que sale campeón golee. Sin embargo, también se ha dado que al campeón lo goleen. En el Torneo de 1961, Gimnasia de La Plata le dio un duro revés al campeón Racing: lo recibió en el Bosque y le ganó 8-1. De todas formas, esta no llegó a ser la peor derrota de un club grande a manos de uno chico: la ya mencionada goleada de Rosario Central en Avellaneda, frente a Racing por un contundente 10 a 0, es la que tiene ese galardón.

En Primera División, River y Boca sacan diferencia también en goleadas, porque el conjunto de Núñez es el que más veces anotó 6 goles en un partido (36 veces) y el de la Ribera el que más veces metió 7 en un mismo encuentro (19 veces)

A contrapunto se encuentra Atlanta, que tiene el record de 6 goles en contra, junto a Tigre (les ocurrió 26 veces), y también el de 7 goles (en 12 ocasiones)

No es común por estas épocas ver resultados abultados. Puede haber explicaciones para ello, ya que hoy no se juega de la misma manera que hace 50 años atrás, los esquemas defensivos empezaron a tener mayor influencia a la hora de plantear los partidos, y los equipos emparejaron sus fuerzas. Anteriormente se daban muchas goleadas en las décadas del 30' y del 40', por el hecho de que los equipos salían a atacar con 5 delanteros en la mayoría de los casos. También desde 1967 y hasta 1985, con la reestructuración del fútbol y la incorporación de los torneos Nacionales, se dieron muchos resultados amplios, por la debilidad de los equipos del interior del país.

Desde 1986, solo se dio el aislado caso del 12-0 a Argentinos a Talleres y solo dos veces un equipo llegó a conquistar 8 tantos: River derrotó 8-0 a Gimnasia de Jujuy en mayo de 1999 e Independiente venció a Argentinos Juniors 8-1 en febrero de 2000. Y solo hubo un 7-0 (de Lanús a Ferro, el día que el verde de Caballito perdió la categoría en 2000) y 4 veces se dio un 7 a 1. Quizás algún día se vuelva a jugar al fútbol para ganar, y tal vez estos años de sequía en goleadas queden como una oscura etapa del fútbol argentino, volviendo a ver emotivos encuentros de varios goles, y no apáticos 0 a 0, ya frecuentes semana a semana, cada vez que una redonda sale a dar vueltas por una cancha.

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