HEROE POR UN DIA. José Cafaro, de Platense, es el único arquero que logró atajar tres penales en un mismo partido.

El arquero que atajó tres penales en un día

"Fue una emoción increíble. Cuando atajé el tercero me quedé con la pelota atrapada contra el piso y en ese segundo me acordé de mis viejos, mis hermanos, mi novia... La gente no paraba nunca de aplaudir. Los de Platense y los de Banfield. La saqué jugando, enseguida, porque perdíamos 4 a 3 y después me tuvo que dar vuelta tres veces para saludar. Era la hinchada de Banfield, que estaba detrás de mí y que me había estaba trabajando de boquilla durante todo el partido". Lo contó José María Cafaro unos días después de la hazaña en la redacción de la revista El Gráfico. "Yo agradezco todos los aplausos de la gente, todas las felicitaciones, todos los elogios, pero no puedo estar contento si mi equipo pierde el partido". Lo contó José María Cafaro un rato después de la proeza y lo publicó Clarín el domingo 4 de marzo de 1973.

Fue un día de asombros el sábado 3 de marzo de 1973 cuando se disputó la primera fecha del torneo de Primera B. Porque sucedió algo que no había sucedido nunca en una cancha del fútbol argentino. El arquero José Cafaro atajó tres penales en un partido. Lo más sorprendente fue que a pesar de tanta efectividad debajo de los tres palos, no pudo evitar la derrota de su equipo, Platense. Banfield, que finalmente se consagraría campeón, le ganó 5-3. Iban 10 minutos del segundo tiempo, Banfield ganaba 2-1 y tuvo su primer penal a favor. "En el primero lo vi a Mateos muy de frente y pensé que no podía tirar a otro lado que no fuera a mi derecha. Y la pude sacar con una mano hacia el costado", contó en la nota de El Gráfico. Cinco minutos después, el encargado de patear fue Lallana: "El de Lallana fue cuando estábamos 3 a 2. Los muchachos me desconcertaron un poco dándome indicaciones. Me jugué a la izquierda y la amortigüé con una mano. La pelota me quedó entre las piernas porque me había pasado en la volada", recordó. En el tercero, en el minuto final, otra vez quedó cara a cara con Matos. "Y me jugué la misma. Vino contra el palo y a media altura. La atrapé en el aire y me quedé con ella. Sí. Fue la emoción más grande mi vida", contó.

arquero

La historia de Cafaro comenzó en Briatico, un pueblo de la provincia de Catanzaro, el 21 de julio de 1948. Llegó de chico a la Argentina, hizo las inferiores en Atlanta y en 1970 se incorporó a Platense. Después de semejante actuación, los observadores extranjeros, que nunca faltaron en la historia del fútbol argentino, advirtieron que en el fútbol de Ascenso había un arquero que sorprendió a todos y encima era italiano. Entonces, se fue ese mismo año sin escalas de Platense al poderoso Milan. Allí no tuvo lugar y fue cedido al Barletta de la Serie C. Después regresó y finalmente pudo jugar en el Calcio defendiendo el arco de Brescia y luego Pro-Cavese. Volvió a la Argentina a fines de la década del 70, jugó en Talleres de Córdoba y a partir de 1981 otra vez en el Ascenso: Tigre (1981), Chacarita (1982) y El Porvenir (1984).

¿Qué se siente ser héroe por un día? Lo supo responder Cafaro unos días después. "Pienso que lo que sentí en ese momento sólo lo puedo comparar a lo que me pasó cuando Carrizo batió el récord en la cancha de Vélez y yo me quería poner en su lugar". Su tiempo de quedar en la historia estaba cumplido.

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