epelpad

El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Eterno Aldo

Eterno Aldo

Eterno Aldo

Hay jugadores que más allá de la grandeza que tuvieron a lo largo de su carrera, lamentablemente quedan marcados para el gran público por una única jugada que sirvió para definir un partido inolvidable, o ganar un campeonato. Y tal vez, uno de los mejores ejemplos de ello sea el de Aldo Pedro Poy.

Por eso, hoy es un buen momento para repasar su gran trayectoria; la que dicho sea de paso, hizo con una sola camiseta adosada a la piel… un detalle no menor, por cierto.
Nacido en la ciudad de Rosario el 14 de septiembre de 1945, luego de brillar en los clubes de baby “Talleres” y “Leña y Leña”, ingresó en 1962 a las inferiores del club del cual era hincha fanático, Rosario Central. Claro, seguramente influenciado por la familia y por haber nacido a menos de cinco cuadras del estadio ubicado a la vera del Río Paraná. La oportunidad de debutar le llegó cuando promediaba el torneo de 1965: fue ante Huracán, el 3 de octubre y en Parque Patricios, partido que ganó el visitante con un lapidario 3-0.
Eran años complicados para el cuadro de casaca auriazul, pero Poy se fue haciendo de a poco un lugar en base a sus notables condiciones. Su primer gol llegó al año siguiente del debut (24/7), siendo la víctima el gigante Amadeo Carrizo y en cancha de River, poniendo el 1-1 que sería definitivo. Lejos estaba de imaginar el rosarino que un lustro más tarde en el mismo césped alcanzaría la gloria…
Sin embargo, cuando aún no estaba afirmado como titular y su propia gente lo reprobaba con frecuencia, lo fueron a buscar de Los Andes, club que a fines de esa década había logrado el segundo ascenso de su historia a la “A” y era dirigido por un tal Ángel Tulio Zof. Fue tal la desesperación de Aldo por no irse al CALA, que cuenta la historia que se escondió durante varios días en las islas que están sobre el Paraná, frente a la ciudad que muchos creen es la capital santafesina. Más allá de no querer irse del pago en el que tan cómodo estaba, ese ocultamiento también fue motivado por la férrea determinación del tipo a triunfar en la institución que amaba. Y vaya que lo terminó logrando, al punto de ser hoy uno de los máximos emblemas del club de Arroyito.

De notables condiciones técnicas, era un delantero que a falta de potencia física -medía apenas 1,70 mts.- hizo del oportunismo un arte. Pero, al no ser ningún negado con la pelota, no tenía problemas en encargarse del armado de las jugadas. Además, si algo no le faltaba era garra, por lo que si había que poner y poner no se iba andar haciendo el delicado, más allá de que sus características eran otras.
Ya comenzada la década del ´70, la taba se daría vuelta y Central ganaría mucho protagonismo en los torneos de AFA. Sin ir más lejos, en el Nacional 1970 (torneo al que clasificó con lo justo, ya que había terminado en un opaco 12º puesto el Metropolitano) el CARC ganó su zona, superó a un remendado GELP en la semi y llegó a la final, pero cayó ante Boca por 2 a 1 en Núñez, en un cotejo en el que la labor del arbitro -el dos veces mundialista Ángel Coerezza- dejó más de una duda. Pero al igual que sus compañeros, en ese amargo trance Poy apretó fuerte los dientes y se prometió revancha, algo que muy poco tiempo después tendría.


Pasó el Metro con otra actuación deslucida en mitad de tabla y llegó el Nacional ´71. Y el gol que definió nada menos que una semifinal ante Newell´s en el “Monumental”, luego del centro de otro histórico “Canalla” como lo fue el oriental Jorge José González, con esa palomita que dejó sin chance alguna al arquero Fenoy y lo transformó en inmortal. Alguna vez declaró: “Aquella vez, cuando hice el gol de palomita, el pecho se me hinchó de alegría… Era algo difícil de explicar, parecía que iba a reventarse el corazón. Y corrí hacia la tribuna, hacia aquellos hinchas que nos habían seguido tantas veces a Buenos Aires, a San Juan, a Jujuy, a todos lados… Después recuerdo el retorno a Rosario. La gente me abrazaba, me besaba, me llamaban “Maestro”, “Ingeniero”, qué se yo… Un día tocaron a la puerta de mi casa y apareció una señora mayor. Traía una valiosísima pulsera de oro, con una leyenda tallada que decía, simplemente: “Gracias Aldo””.
Luego, en la final jugada el 22 de diciembre fue el turno de vencer a San Lorenzo por 2 a 1 (en el mismísmo Parque de la Independencia, con goles de “Chango” Gramajo y Colman), y de esa forma el conjunto de Ángel Labruna dio la vuelta olímpica en la casa de su eterno rival… coronación para la que el aporte de Poy sin dudas fue decisivo.
Tras un 1972 bastante irregular (buen 6º lugar en el Metro pero floja tarea en el Nacional), al año siguiente los rosarinos repitieron la conquista en el Nacional, esta vez con Carlos Timoteo Griguol en la conducción técnica. Central disputó un cuadrangular en terreno neutral junto a San Lorenzo -bicampeón del año anterior-, un River que acumulaba 16 años de frustraciones y la revelación del certamen, Atlanta. Los de Timoteo le ganaron al CARP en la casa de su vecino, superaron al “Bohemio” en La Boca y con el empate en la última fecha ante el CASLA alcanzaron la consagración. Nuevamente la cancha de River era escenario para un glorioso día en la vida del hombre del bigote tan característico.

Era Poy un tipo que sabía cómo correr en la cancha, hacer una cortina, en qué momento frenar, de qué manera aprovechar la mejor ubicación de sus compañeros para descargar la pelota o recibirla de ellos, conocía y explotaba muy bien la vitalidad del “Cai” Aimar, el despliegue de Bóveda, las subidas del uruguayo González por derecha, la potencia arrolladora de Marito Kempes y la movilidad de Cabral o el mejor perfil de Gramajo. Siempre libre, desmarcado, buscando los espacios, anticipando las marcas y arrastrándolas.
En 1974 llegó la primera vuelta olímpica de Newell´s, tras empatar 2-2 ante Central en la definición del Metropolitano. En ese recordado partido del gol de Mario Zanabria, el “Canalla” jugó disminuido -al igual que el “Globo”, otro de los que jugó el cuadrangular definitorio- ya que dos de sus grandes figuras estaban afectadas a la selección nacional: una de ellas era un tal MAK (?) y la otra, Poy, por supuesto.
Su historia con la celeste y blanca fue bien breve: jugó apenas dos partidos, aunque igual se las rebuscó para integrar el plantel argentino que fue al Mundial ´74. Es dable destacar que uno de los dos cotejos que disputó fue el valioso 1-0 por eliminatorias a los bolivianos en La Paz, con el famoso “equipo fantasma” que se aclimató durante un buen tiempo en la altura, inclusive pasando hambre por momentos, tal como supieron contar algunos de sus integrantes.
Algo que no puede dejar de señalarse es que su estadística particular ante el gran rival de la ciudad indica que jugó 25 partidos, retirándose vencedor en 10 ocasiones y derrotado solamente en 4 oportunidades. Además, demostrando que estaba hecho de una madera especial, NOB es el equipo que más goles sufrió de su parte, con 6.

Luego de que Central cumpliera una buena tarea en el Nacional ´74 y llegara a la ronda final (la jugaban los 8 mejores de los 36 clubes que arrancaban) donde fue subcampeón del CASLA, el “Canalla” tuvo que disputar un triangular que clasificaría a los dos mejores a la Libertadores 1975. El 26 de diciembre le ganó 1-0 al CASLA en Avellaneda, y el posterior triunfo de NOB ante el mismo rival hizo que los dos rosarinos llegaran al clásico clasificados. Pero en el duelo por el honor, Poy y sus compañeros fueron más y el día 30 ganaron por 2 a 0, gracias a los goles de Kempes y Cabral.
Pero lamentablemente, esa fue la última función del crack. En pleno desarrollo del partido su rodilla dijo basta, y el rosarino quedó tendido en el piso mientras se retorcía de dolor, para lamento de todos los centralistas que se quedaron silenciosos en la cancha e intuían que esa imagen del Aldo yéndose en camilla sería la última que tendrían de él como futbolista.
Poy se retiró de la práctica activa del fútbol menos de diez años después de haber debutado, víctima de una grave lesión que hoy es recuperable, pero que en ese tiempo te sacaba de circulación sin mayores miramientos. Sin embargo, ese tiempo le alcanzó para jugar 290 partidos por torneos locales y marcar 61 goles, siendo dable mencionar que solamente uno fue anotado de penal. Asimismo, jugó un par de Libertadores con la “Academia” rosarina, en las que totalizó 15 encuentros y 3 goles.

El homenajeado de hoy, integra ese selecto grupo de jugadores que pueden cumplir el sueño del pibe: jugó en el club del cual era hincha, fue campeón teniendo gran protagonismo y símbolo del mismo una vez retirado. Lo cual no es poco… y si no, que lo diga él: “Con 12 o 13 años veía jugar al “Gitano” Juárez en Arroyito, y menos de diez años me encontré jugando con él en la primera de Central. Fue un sueño que a no todos se les cumple, es un poco el sueño del hincha”.
Aldo Pedro Poy es uno de los grandes ídolos -tal vez el máximo- de uno de los clubes más tradicionales de nuestro fútbol. Pero más allá del color de las camisetas, ha sido uno de los que con lo suyo, contribuyó a engrandecer la historia del mismo. Y por eso este homenaje.

Fuente

Lalo De Los Santos vuela Aldo vuela!!!!!


link
LALO DE LOS SANTOS

canalla

0 comentarios - Eterno Aldo

Los comentarios se encuentran cerrados