Rodrigo, Matías y Marisol, hermanos de Lionel, cuentan cómo es la vida del mejor y más conocido jugador del mundo. El dolor ante las críticas.

La intimidad de la familia Messi

Aunque no suelen hablar ante la prensa, Rodrigo, Matías y Marisol Messi, hermanos de Lionel, hablaron con el Diario Perfil en la casa que alquilaron en Pretoria y contaron algunos aspectos de la intimidad del mejor jugador del mundo. Además, revelaron la bronca que a veces sienten por las críticas hacia La Pulga. “Muchos sólo piensan que Lionel está lleno de guita y nadie ve el sacrificio que hace un jugador de fútbol”, disparan.

“Cuando una persona como Lionel crece tanto a nivel futbolístico y a todo nivel, hay gente que habla tonterías: mezcla las cosas, habla del dinero, dicen que ahora está ajeno a todo, que nada le importa y la verdad es que el que lo conoce a Leo sabe que es totalmente diferente a lo que están diciendo. Es lo opuesto. Él ahora entrega más que antes y nadie lo entiende. Pero, bueno, siempre hay que luchar contra eso”, dice Rodrigo en la entrevista con Perfil.

“A veces te da ganas de agarrar el teléfono y llamar a algunos periodistas… Yo fui al partido contra Uruguay y me quedó una bronca… ¿Sabés lo que lo putearon a mi hermano? Yo estaba ahí entre la gente y me la tuve que morfar. No dije nada, pero volví llorando de la bronca. Hoy sé que más de la mitad de los que lo putearon están diciendo que Leo es un ídolo. Y aunque sé que no va a pasar, me gustaría que alguno se retractara”, confiesa Matías.

“Lo que pasa es que hay personas que son muy envidiosas. Ven que un pibe está triunfando afuera, porque en la Argentina le dieron la espalda, entonces la gente no lo entiende y se piensa que la camiseta de Argentina no la siente, que no canta el himno… El llora cada partido que pierde con la Argentina. Esto nadie lo sabe, ¿me entendés? Hay dos o tres que hablan al pedo”, sigue Rodrigo.

Matías piensa que “hay que acostumbrarse a las críticas y a los elogios” y Rodrigo asegura que ser el hermano de Messi “no es un peso” sino “algo lindo de llevar”. Además, cuenta cómo cuidan a La Pulga: “Estamos pendientes de Leo. A veces lo tratamos de una manera que lo desbordamos, sin intención. Él se siente un poco sobreprotegido, pero uno lo hace de una manera incondicional, sin darse cuenta. Lo hacemos por amor a nuestro hermano y porque queremos que él esté bien.

Ellos también alguna vez empezaron una carrera como futbolistas. “Cada uno tuvo un destino diferente. Todos nosotros jugamos al fútbol: los hermanos, los primos, los familiares. Rodrigo jugaba bien…”, cuenta Matías. Pero su hermano se ataja enseguida: “Todos jugábamos bien, somos muy futboleros, lo que pasa es que uno le dio más importancia que otro, uno fue más vago que otro y llegó el que tuvo más constancia y el que era mejor. Yo entrenaba en Newell’s y cuando tenía que dar cuatro vueltas, me quedaba dos en el baño. Lo digo ahora para que se entere el entrenador…”.

“Yo era igual y así no llegás… Está a la vista. Lionel, con 10 años, tuvo que viajar a Rosario, alejarse de la familia, pero él ahí dijo: ‘Yo voy a ser lo que quiero ser’. Y lo consiguió”, asegura Matías. “A los ocho, nueve años ya se lustraba solo los botines. Yo, en cambio, a esa edad estaba jugando a las bolitas”, grafica Rodrigo.

La dura partida a Barcelona. “La primera vez que Leo viajó, fuimos todos con la intención de instalarnos. Pero por diferentes circunstancias, nosotros no nos adaptábamos mucho, sobre todo mi hermana, que era muy chica. Marisol lloraba cada vez que iba al colegio. Era un problema, estábamos unidos pero uno hacía algo y los otros no hacíamos nada. Entonces, sufríamos de diferentes maneras. Lamentablemente, nos fuimos separando pero siempre yendo y viniendo. Dos veces por año viajábamos”, cuenta Rodrigo.

“Leo no vivió como cualquier chico normal, con los padres y los hermanos. Mi viejo estuvo siempre allá, mi vieja iba y venía porque tenía a mi hermana en Rosario, que tenía 10 años. Marisol fue al colegio allá, pero los pibes hablaban catalán y la separaban. Fue muy difícil. Entonces se decidió que papá se quedaba allá y mamá se volvía con nosotros. Fue duro pero lindo, porque al estar los seis solos allá, nos unió un montón. Vivimos un montón de cosas, lindas y feas”, confiesa Matías.

¿En España lo valoran más que en la Argentina? Rodrigo asegura que en España “aman” a Messi “porque saben que hizo muchos sacrificios”. Matías lo explica así: “Es que se fue muy de chiquito y eso no les gusta a los argentinos, que dicen que es español. Pero allá lo conocen más que los argentinos. Para los catalanes, Leo es lo que tendría que ser para los argentinos”.

“Él juega, lo demás lo hacemos nosotros” . Rodrigo explica: “Yo vivo en España y Matías, en Argentina. Nosotros y mi viejo nos encargamos de todo. Una estrella como Leo conlleva un montón de cosas. Necesita un sostén que lo esté aguantando, porque a él lo único que le interesa es jugar al fútbol. Lo demás lo hacemos nosotros. Estamos para atender a la prensa, las propuestas que recibe, todo. Aprovecho esto para decir que a Leo no le gusta hacer publicidades, como he leído que lo critican por ahí.