Todos los jugadores de Alemania juegan en su país. Además, tiene 11 jugadores cuyos padres o abuelos nacieron fuera de Alemania y una Liga limpia y clara. En una columna recomendable del periodista Ezquiel Fernández Moores titulada “Una nueva y noble Alemania” hay detalles que explican mucho de lo que es la selección de Joachim Löw que humilló a Argentina.
Para este Mundial, el técnico llevó a 11 jugadores cuyos padres o abuelos nacieron fuera de Alemania. En Ghana, Túnez, Polonia, Turquía o Brasil. Con apellidos como Özil, Trochowski, Khedira, Marin, Boateng, Cacau o Gómez. El periodista escribe que “no tienen estatura alemana, ojos azules, cabellos rubios ni fuerza especial. Es tentador decir que la Nationalmansschaft (selección nacional) representa acaso a la nueva Alemania. La selección del DT Joachim Low, dijo un diario alemán, "es el producto de una necesaria revolución cultural, en deportes, política y aspectos sociales". No todos están contentos. En los mensajes a los diarios, se leían críticas porque algunos de estos jugadores no sabían cantar el himno”.
Los 23 jugadores convocados por el entrenador actúan en clubes de su propio país. “Habla muy bien de la Bundesliga. Vale refrescar datos sobre cómo funciona la liga alemana. Los 412 millones de euros anuales que paga la TV tienen la repartición más democrática en las ligas top de Europa. Se toma en cuenta los años en Primera del club, el ranking actual, una media de los últimos cinco años, se paga un plus de 4 millones por el título y hasta bonus por jugadores convocados a la selección. Los derechos se los reparten dos cadenas públicas abiertas (ARD y ZDF) y los canales privados DSF (abierto) y Sky (pago y codificado). Algunos amigos alemanes critican que ahora los partidos se jueguen de viernes a domingo y en horarios extraños que busquen atraer el mercado asiático. Pero había una oferta superior, monopólica, y fue rechazada por el tribunal de libre competencia. Los estadios, por otra parte, están siempre llenos y tienen la mejor media de público de Europa. Son modernos y extremaron medidas de seguridad, aunque ya casi no hay episodios de violencia”, escribió Fernández Moores.
Según la columna los clubes deben abrir sus balances todos los años. “Si gastaron de más son sancionados. Tal vez haya trampas contables. Son la excepción. Por segundo año seguido, la Bundelisga tiene mejores números que la Premier League de Inglaterra. Además, el 51 por ciento de la propiedad debe permanecer en manos del club, lo que impide el desembarco de magnates con dineros de origen dudoso. La austeridad provocó quejas del siempre poderoso Bayern Munich, porque así perdía competitividad en Europa. Pero Bayern Munich ya fue finalista en la última Liga de Campeones con un equipo que tenía mayoría de jugadores alemanes. El rival, Inter, estaba formado íntegramente por extranjeros. Bayern Munich, que cedió su gobierno a ex jugadores (Franz Beckenbauer, Karl-Heinz Rummenigge, Uli Hoeness), no pudo dilapidar fortunas en estrellas extranjeras y debió cuidar a las propias (Müller, Philipe Lahm, Bastian Schweinsteiger y Holger Badstuber). Todos los clubes fueron obligados a destinar presupuesto a mantener academias para la formación de jugadores”.
Esa organización envidiable ayuda a entender lo que hace Alemania dentro de la cancha. Löw, amante del yoga, sufrió cinco lesiones un mes antes del Mundial, incluyendo al capitán Michael Ballack y llegó a Sudáfrica con la segunda selección más joven del torneo. Seis de los 23 jugadores del equipo actuaban en la selección Sub 21. Trece disputan su primer torneo y hay doce que tienen menos de diez partidos con la selección. Es la selección más joven de Alemania desde el Mundial de 1934. Aparte del recambio generacional siguió con el estilo impuesto por Jurgen Klinsmann en cuanto al juego. “Mesut Ozil, Sami Khedira y compañía no fueron obligados a aprender a jugar "en alemán". "Nuestro estilo ahora tiene un aire latino", dice Low, sin ruborizarse. La selección alemana, cuyos jugadores tienen la ventaja de que la Bundesliga comenzó a usar en enero pasado a la polémica pelota Jabulani, de Adidas, se animó a cambiar de estilo. Y lo hizo pese a que desde 1960 ganó dos Mundiales y llegó seis veces a semifinales”, explicó en su columna Fernández Moores.
Los últimos datos del esclarecedor texto del periodista argentino son que en Alemania hay 34.970 técnicos con licencia UEFA, el número más alto del continente, y que buena parte del dinero que reciba Alemania por su participación en el Mundial irá a parar a la Fundación Robert Enke, que atiende a jugadores con problemas mentales. Lleva el nombre del arquero que, si se suicidó el año pasado, sumido en la depresión.
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5 comentarios
ten +10 ... ah nooo soy novato
ES VERDAD...no hay libertad de expresión!!!
Ayudame por favor la tengo adentrooooooooooo