Homenaje Pancho Varallo

Varallo por siempre Xeneize


Homenaje Pancho Varallo


A los 100 años, falleció Francisco Varallo, querido goleador de nuestro Club. Boca está de luto y toda la comunidad Xeneize quiere acompañar a su familia.

Francisco Varallo falleció esta mañana a los 100 años, en su casa de La Plata. Por tal motivo, nuestro presidente Jorge Amor Ameal, declaró duelo en el Club por el día de la fecha. Por lo cual se suspenden todas las actividades sociales y el Club permanecerá cerrado para socios y público en general.

Nacido el 5 de febrero de 1910, el gran “Pancho” Varallo va a brillar por siempre en la historia Xeneize. Su aparición estelar en la Primera de Boca lo inmortalizó en la institución. Los Hornos, en La Plata, fue su barrio de la infancia.

Desde pequeño demostró su calidad en el equipo de barrio 12 de octubre, donde jugó al igual que su padre. Comenzó su carrera profesional en Gimnasia de La Plata en 1929. Se destacó en esta institución, lo que le permitió participar del Mundial de 1930, el primero de la historia. Con 20 años se dio el gusto de jugar la finalísima en la cual nuestro país cayó por 4 a 2.

Tras ese destacado torneo, Boca posó sus ojos en él. Lo compró en una cifra cercana a los 10 mil pesos de aquella época. Varallo no defraudó, debutó el 31 de mayo de 1931, en el primer partido de Boca en el profesionalismo. Tardó 3 partidos en hacer el primer gol. Fue a Ferro el 14 de junio en una victoria por 2 a 1. Jugó 222 partidos y anotó 194 tantos con nuestra camiseta, simplemente espectacular.

El 13 de abril de 1933 le anotó 6 goles a Chacarita en una victoria por 7 a 1. Su impronta quedaría marcada a fuego a lo largo de toda la historia. Varallo se anotaría otro récord.

En Boca ganó 3 títulos, los campeonatos de 1931, 1934 y 1935. Está cuarto en la tabla histórica de goleadores contando el amateurismo detrás de Cherro, Tarasconi y Palermo, que lo superó hace poco tiempo atrás.

El 8 de diciembre de 1939 “Pancho” jugó su último partido en Boca. Como no podía ser de otra manera, le regaló un grito más a la hinchada Xeneize en el marco de la Copa Adrián Escobar. A los 11 minutos Varallo regala su último gol en Boca en un triunfo por 2 a 0 ante Huracán.

Después de tantas alegrías que nos regaló, hoy nos toca este momento díficil. Nuestro ídolo no está más junto a nosotros, pero siempre va a tener un lugar en nuestro corazón.

Los restos de Varallo serán velados hoy de 16 a 24, en la Casa Velatoria Viuda de Bosia, en calle 57 entre 5 y 6, y mañana a las 10 serán trasladados al Cementerio local de La Plata.






El último adiós a Pancho





juniors


Esta tarde fueron velados los restos de Francisco Varallo y varias personalidades estuvieron presentes para saludar por última vez a uno de los más grandes goleadores boquenses.

Cien años nada más y nada menos fueron los que vivió el gran Pancho Varallo. El delantero que jugó en Gimnasia de La Plata y en Boca en la década del 30, fue velado ésta tarde en su La Plata natal y varios jugadores y dirigentes como Julio Grondona, Sebastián Battaglia o quien le robara el titulo de máximo goleador de la historia xeneize en torneos oficiales, Martín Palermo, estuvieron allí para acompañar a la familia y despedir los restos del último sobreviviente del mundial de 1930.

También asistieron los presidentes de Estudiantes, Gimnasia y Boca, Rubén Filipas, Walter Gisande y Jorge Ameal, es que un delantero de tamaña importancia no puede irse así nomás. En Boca disputó 209 partidos y convirtió 180 goles por torneos oficiales. Llegó en 1931 procedente de Gimnasia de La Plata y fue campeón de los torneos del 31, 34 y 35, convirtiendo 27 goles en el primero, 18 en el segundo y 23 en el tercero. Además fue el goleador del campeonato de 1933, del que Boca salió segundo, con 34 tantos.

También formó parte del Seleccionado nacional que llegó a la final del primer mundial de la historia, en 1930, y que perdería la final ante Uruguay por 4 a 2. En 1939 debió abandonar el fútbol por una lesión en los meniscos. A la hora de definirse como jugador, él se comparaba con Gabriel Batistuta ya que “pateaba con las dos piernas aunque no cabeceaba muy bien. Mi mejor arma era el pique en los últimos 50 metros de la cancha y sabía llevar la pelota muy cerca del pie”.

Así se apaga la vida de una de las más grandes glorias que ha vestido la camiseta de Boca, sin dudas dejó una huella en el corazón de los hinchas xeneizes.



Leer más: http://www.planetabocajuniors.com.ar/el-ultimo-adios-a-pancho/2010/08/#ixzz0yF4iI09X
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todos


Con una triste noticia amanecimos los hinchas de fútbol: falleció Francisco Varallo. Gran tristeza provocó esta noticia, que nos sorprende a todos.

Cañoncito o Pancho, como más te guste, nació el 5 de febrero de 1910 en Los Hornos (La Plata) y se desempeñó en la Primera de Gimnasia donde ganó el primer título del club en 1929 (Copa Estímulo).

Luego pasaría a Boca aunque en el medio participó del Mundial de Uruguay en 1930, siendo el único sobreviviente del mismo hasta hoy.

En el club de la Ribera convirtió goles de todos los colores: fueron 180 en torneos locales y 14 en copas de AFA para sumar 194 tantos que lo ubican como 3º máximo goleador en la historia de Boca.

Premiado infinidades de veces, tanto por la FIFA como por el Gobierno de La Plata, que le otorgó su nombre a una calle en la ciudad de las diagonales. A sus 100 años se despide el gran goleador y el fútbol está de luto.


Un poco de su gran Historia


Fue el gol personificado en un jugador de fútbol. Fue el "cañonero" de un equipo que siempre tenía pretensiones de campeón. Era "romperredes" por naturaleza. No era sutil, ni técnico en el manejo de la pelota. Pero certero y espectacular cuando la situación le era favorable dentro del área. O fuera de él, desde donde despedía violentos remates temidos por los goleros. Cuando tomaba el balón inmediatamente partía el grito desde el fondo de la cancha. "No lo dejen patear...". No sólo era un alerta, era un anuncio de lo que vendría. El balazo imparable, bien colocado. De buena estampa, tenía un físico privilegiado para un delantero. Para la historia del fútbol argentino fue "El perforador de la Boca". Para la "12" fue "Cañoncito", en una época donde sobraban los goleadores. Era Francisco Varallo.

Xeneise

Francisco Varallo jugó desde 1931 hasta 1939 y convirtió 180 (no 181 como lo dan casi todos los medios) goles en 210 partidos. Su transferencia a Boca Juniors fue uno de los motivos que posibilitaron la instauración del profesionalismo. Ese año, el club le pagó $10.000 de prima, con un sueldo de $800 por mes. Fue campeón con Boca Juniors en 1931, 1934, y 1935. En 1934 fue el goleador del certamen con 34 goles en 34 fechas. En 1939 debió abandonar el fútbol, debido a una lesión en los meniscos. Como director técnico dirigió a Gimnasia desde 1957 hasta 1959. Luego de su etapa de futbolista, ocupó distintos y variados empleos. Desempeñó tareas en el Ministerio de Trabajo, fue profesor de educación física, vendedor de licores y propietario de una empresa de transporte escolar.
En honor a su exitosa carrera, fue declarado personalidad ilustre de la Provincia de Buenos Aires. Lo distinguieron en su La Plata natal, junto a un ídolo riverplatense, Adolfo Pedernera. También los organizadores del mundial U.S.A. '94, le rindieron homenaje por su participación en la final del mundial del '30, jugada en Uruguay entre el Seleccionado de ese país y Argentina.

historico


Se había iniciado en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde debutó a los 18 años en primera división. Con rapidez se convirtió en goleador del cuadro platense. Su fama fue aumentando. En 1929 fue carta de triunfo para los auriazules que ese fin de año se coronaron campeones, venciendo a Boca Juniors en la final. El fue el autor del gol que dio el título a Gimnasia y Esgrima La Plata. En una de las primeras adquisiciones que se realizaron a poco de implantado el profesionalismo se incorporó al club de la rivera. Sin embargo, de entrada no pudo conseguir el primer gol. En la primera fecha ante Chacarita Juniors, el partido terminó 0 a 0. En la segunda fecha Boca se presentó en La Plata para enfrentar a su ex club. Esa tarde estuvo ausente y el cordobés Vargas fue el goleador auriazul. Recién en la cuarta fecha pudo convertir un gol. "Pero fue fulero", decía "Panchito", ya que no tuvo más que empujar la pelota al fondo de la red. Los hinchas "triperos" decían en un estribillo: "Saludos a Varallo, ahora tenemos otro mejor y se llama Palomino". Tantas eran sus ansias para hacer un gol que cada vez que Cherro le pasaba el balón le gritaba: "¡Tirá!". No había caso, la pelota se iba fuera del marco. El goleador tenía la pólvora mojada.

tiempos

Pero la fecha siguiente se dio el primer gusto de llegar hasta el fondo de la red a su manera. El rival era Independiente y cuando faltaban sesenta segundos para el final, sacó un derechazo que estremeció las mallas y se hizo alarido en la voz de su hinchada. Con ese gol Boca vencía 3 a 2 en un encuentro lleno de emociones. Esa escena se repetía 181 veces, que lo erigen en el máximo goleador azul y oro en toda la historia de la era profesional. Era un especialista en la ejecución de tiros penal. En toda su trayectoria en los xeneizes ejecutó 22 de los cuales convirtió 18, 1 desviado y 3 le atajaron.

goleador


Cuando llegó a la ribera jugaba de wing o insider indistintamente. En 1933 Mario Fortunato decidió incluirlo definitivamente en el centro del ataque completando un terceto de oro junto a sus laderos, Benítez Cáceres y Cherro. Donde mejor se sentía era frente al arco no necesitando demorar la partida de su remate. . "Mariulo" lo definía como un centrodelantero para jugar adelantado como realizador. Por su pique, su ímpetu arrollador y su shot, se convirtió en goleador. De allí el acierto del entrenador a colocarlo en el centro del ataque. Por sus características algunos cronistas decían que agachaba la cabeza y era una tromba que difícilmente podrían contener los zagueros. Corajudo al máximo, no se achicaba cuando los recios defensores se exigían en sus golpes arteros. El también daba.

Nació en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina, el 5 de febrero de 1910, fue según las mentas el mejor exponente futbolístico del barrio, Villa Hornos. Allí jugaba en un pequeño club que se llamaba "12 de octubre". Su linaje familiar era rico en jugadores. Su padre, sus tíos, todos fueron defensores de la camiseta del pequeño club del barrio. El, como no podía ser de otra manera, fue también jugador. Pero llegó más lejos. Fue crack. Cuando era joven tenía que soportar las chanzas de sus compañeros por su ingenuidad. Había tomado como hábito una "patraña" que no tenía resultados ante sus experimentados compañeros. Cuando terminaba un partido estaba seguro que no podría participar del próximo encuentro.

Ingresaba a la casilla con la cabeza gacha, caminando despacio, con aire "pesadón". Se comenzaba a cambiar y su gesto era de pesadumbre. Invariablemente se le acercaban Fortunato y Cherro y le preguntaban que le pasaba. "El domingo no juego". Y sus compañeros insistían y después lo convencían que no tenía nada. Cierta vez, repitiendo su actuación, ingresó a los vestuarios y a toda voz exclamaba quejosamente: "Los meniscos... los meniscos... tienen que ser los meniscos". Advertidos de la treta, Fortunato se le arrimó y le preguntó: "¿Qué rodilla te duele?". Aumentando el gesto de dolor: "La izquierda..." "Pero si los meniscos están en la derecha..." Entonces brotaba una sonrisa de sus labios y contestaba: "¿Cierto, che?", "¡Que fenómeno!". El dolor había desaparecido pero volvería otro que tendría igual fin. Otra anécdota sobre "Cañoncito" sucedió cuando compró un terreno en las cercanías de La Plata y dos amigos le preguntaron por las medidas del predio. Gesticulando explicó cuánto medía de frente y de fondo. "¿Y para arriba...? preguntaron con sobriedad. "La escritura no dice..." respondió pisando el límite del absurdo. "Tenés que hacerla corregir... --continuaron sus amigos--. Que pongan la altura...". "¿Cierto che...?", " ¡Qué fenómeno!".

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El 2 de diciembre, Varallo vistió por última vez la camiseta azul y oro. Fue en un partido nocturno ante Ferro Carril Oeste en cancha de Chacarita Juniors.

boca

Los jugadores "verdolagas" protestaron vehementemente un presunto fould de Víctor Valussi dentro del área, lo que motivó la suspensión del match. este accidentado encuentro fue el final de la carrera para el "Cañoncito". Era para entonces un veterano de 29 años nada más. Su presencia en la cancha pesó al recuerdo admirado por los simpatizantes boquenses y respetado por los contrarios. Siempre perdurarán esos espectaculares goles que lo llevaron a la idolatría.




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