Kelly Slater



Muchos consideran a Kelly Slater como el mejor deportista de la historia. El americano lleva dominando 20 años el mundo del surf y su porcentaje de victorias se eleva hasta el 80%. Fue capaz de conseguir seis títulos en los 90' y tomarse unas vacaciones de 4 años para volver y ganarlo todo de nuevo.

El mejor deportista de la historia es...


Mundo


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En el deporte como en la vida es habitual debatir sobre quién es el mejor de la historia. Quiza el nombre de Kelly Slater no sugiera nada pero para muchos está considerado como el mejor deportista de la historia. Un tipo que ronda los cuarenta y que domina su deporte subido en una tabla y ataviado con un bañador.

Hablamos de surf, donde el nombre de este americano volvió a saltar a los medios tras su victoria en la Hurley Pro, prueba en la que ya se coronó hace 20 años. El estadounidense ha dominado el mundo de la tabla a lo largo de las dos últimas décadas y sigue con la misma sed de victoria que cuando empezó.

Slater es el campeón del mundo más joven y más viejo. Su porcentaje de triunfos ronda el 80% y sigue subiendo. Un tipo que ha sido elegido en el All Star del surf en 15 ocasiones y que año tras año sigue batiendo a aquellos jóvenes que se inician en este deporte con el objetivo de destronarlo, pese a tener la mitad de edad que él en muchos casos.




Supera a otros mitos del deporte

Cabe compararlo con otros mitos del deporte como Michael Jordan, Tiger Woods, George Foreman o Martina Navratilova, aunque estadística en mano, puede considerarse a Slater como el mejor. El nueve veces campeón del mundo de surf consiguió seis títulos en los 90', cinco de ellos de forma consecutiva, tras los que decidió retirarse. En ese tiempo de asueto navegó por todo el mundo llevando sus conocimientos a todos aquellos que querían iniciarse en el mundo de la tabla. En 2003 volvió a la competición y en 2005 volvió a proclamarse campeón del mundo, título que repitió en 2006, 2008 y que va camino de hacerlo en este 2010.

Y eso que su agenda es de lo más agotadora. Meterse doce horas en un avión para viajar a Australia, Tahiti o Fiji y surcar sus mares con sus piruetas y acrobacia imposibles, no tiene precio. Y pese a tener una carrera repleta de títulos y acumular decenas de miles de admiradores, el precio de la fama no le ha pasado factura ya que puede pasear por la acera desapercibido pese a ser una leyenda viva del deporte, quizá el mejor deportista de nuestro tiempo.





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