Junio de 1974. Días difíciles, muy complicados. El presidente Perón, muy enfermo, peleando por su vida y el “brujo” López Rega preparando el siniestro escenario de lo que vendría después de la muerte del general. Asesinatos, secuestros, exilios obligados y listas negras comenzaban a multiplicarse. Llegar al domicilio después del colegio, facultad o fabrica, empezaba también a convertirse en una aventura peligrosa; te bajaban del colectivo y arrastraban a las comisarías en razzias que empezaban a la noche y terminaban al amanecer. Algunos conocidos ya estaban viviendo en la clandestinidad por el accionar de la triple A. Inmersos en ese clima, el fútbol como es habitual, no se sentía aludido. Venia el mundial de Alemania y en el país se jugaban los partidos finales que entronaría al nuevo campeón Metropolitano.

Los leprosos intentábamos superar el mal trance que nos habían deparado los títulos logrados por los de Arroyito en el 71 y 73.Principalmente el primero, conseguido tras una semifinal injustamente ganada ante uno de los mejores equipos de Newell´s. Solo el destino quiso que nos quedáramos sin nada. Esa tarde en cancha de River, pasé por mi primera gran amargura futbolística y nos fuimos del estadio junto a mi tío pensando que nunca más estaríamos tan cerca de una estrella. De esa jornada, recuerdo que en el entretiempo me dediqué a calcular a “ojo” por tramos de tribunas cuantas personas había de un lado y de otro ya que a simple vista parecíamos que éramos más nosotros. Y mi peculiar conteo lo ratificó, fuimos de Rosario muchos mas ñulistas. No olvidaré nunca la bronca que me causaban los festejos de mis amigos auriazules y dentro mío soñaba el día que pudiéramos desquitarnos. No pensaba en otra cosa, era una obsesión superior a cualquier otro deseo.

Eran tiempos donde la base de los equipos se mantenía por años y no por semanas como en la actualidad. Los jugadores no se besaban la camiseta y demostraban lealtad a los colores con sus actos. En esa época, Evaristo Monti, comentarista deportivo, de Canal 3, titulaba a Newell´s como “el equipo del mejor estilo del futbol argentino”. Ese plantel junto al de Yudica del 87/88 fueron los que mejor jugaron de todos los que he visto hasta ahora. Más tranquilos, a pesar de la oportunidad perdida en 1971, por primera vez en mucho tiempo, se presentía que el rojinegro podía hacer historia. Con la dirección técnica de Juan Carlos Montes, la base de los conjuntos anteriores y algunas incorporaciones, se armó lo que fue el equipo que nos llevaría al título.

Huracán, Boca y Central completaron el cuadrangular que se jugaba todos contra todos, en cancha neutral y a una sola rueda. Triunfos ante El Globo en Rosario, a Boca en cancha de Huracán en un partido memorable, intenso, sufrido. Recuerdo esa noche como si fuera hoy, a cancha llena con la Doce a full y muchos ñulistas que viajamos con la ilusión de ganar y llegar a Arroyito con una ventaja. Presencié el match en la tribuna xeneize ya que no había conseguido la entrada de visitante. Esa jornada, el yorugua Carrasco comenzaba a inscribir su nombre en el libro de los notables newellistas, se atajó todo, fue el artífice del triunfo. Y el Mono Obberti, infalible delantero -pocos he visto definir como él- vulneró el arco de Sánchez ante el silencio de la masa boquense. Me costó no manifestarlo, sentí que el corazón me explotaba de tanto aguantar el grito, tuve que ir al baño y solo ante la nada, levanté el puño mirando al techo agradeciendo al más allá, a cualquier ángel que anduviera por esas latitudes. Ya no pude volver a mi lugar pero no importaba, me contentaba mirando de lejos a nuestros hinchas y rogando que pase rápido la hora.

El mismo destino que nos privó de llegar a una final en el `71 nos puso nuevamente frente a nuestro clásico rival pero ahora en un partido por el título, cara a cara por toda la gloria, como en un duelo al estilo far west. Costó mucho conseguir la entrada ya que todos queríamos estar. Si nos hubieran dado 50.000, las hubiésemos agotado en pocas horas; los leprosos sentíamos que estábamos cerca. Igual que lo vivido en este último clásico, los dirigentes canallas agitaron el clima, en ese momento prometiendo irresponsablemente-e ilusamente-que no daríamos la vuelta en caso de lograrla.

Fui uno de los primeros en entrar apenas abrieron las puertas y a partir de ahí hasta el comienzo del partido, todos apretujados, representando a los cientos de miles rojinegros, esperamos festejando anticipadamente el gran momento. Como preludio a lo que sería en el futuro, quisieron intimidarnos con bombas arrojadas a las tribunas desde el mismo campo de juego con la mirada cómplice de la policía, pero la hinchada leprosa, que también empezó a escribir su historia, se mantuvo alentando.

Es harto sabido como fue el desarrollo del partido. Abajo cero-dos. En el instante del segundo gol, me tomé la cabeza y la mente me quedó en blanco. Reaccioné y aparecieron las imágenes de las caras de mis amigos que estaban en la otra tribuna; pensé en ir a vivir un tiempo fuera del barrio, de algún pariente fuera de la ciudad. Pero Capurro descontó rápido y sobre el final la Bendita Zurda de Zanabria pone las cosas en su lugar. La jugada que Magán la baja de cabeza para Marito y éste la coloca en el ángulo superior del arquero Biasutto, pasó a ser un hito argentino, como el gol del Chango Cárdenas al Celtic o el de Maradona a los ingleses. La foto del gol en blanco y negro tiene la misma fuerza que la del Che Guevara retratada por Korda o la de Gardel con sus guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri. No hubo ni habrá nada igual…

Ese gol impregnaba en mis entrañas los acordes de La Balsa de Los Gatos y Let it Be de los Beatles, la prosa inconfundible de Artaud y la crudeza de La Naranja Mecánica, de la dignidad de los vecinos en el Rosariazo y la juventud maravillosa despertando, la valentía de Allende y el comienzo de tiempos tortuosos pero regados de actos solidarios; mí adolescencia se fundía en ese gol máximo, sublime. Extasis, delirio, alegría incontrolable, un orgasmo celestial! Si cuando me fui llorando del Monumental tres años atrás me hubieran dado la posibilidad de elegir como vengar esa derrota, sin dudas hubiese elegido la del 2 de junio del 74: partido por el logro máximo, en tu cara, en tu casa y empatar sobre el final después de ir perdiendo 2-0.Espectacular, digna de una ópera tragicómica!

Esa tarde fue el comienzo de un ciclo ganador que nos daría 5 campeonatos más con 2 finales de América incluidas. Pero también el bautismo de la hinchada que nunca deja de alentar y la inauguración oficial de un estadio anfitrión de vueltas ajenas. Pasaron 35 años. Ese día glorioso, quedó alojado en una parte inamovible de nuestros corazones. Ante un sepulcral silencio de los locales y en medio de la locura ñulista, me sentí como Jimi Hendrix en su tema Stones Free “completamente libre, para dejarme llevar por la brisa, completamente libre para hacer lo que me plazca, completamente libre no puedo quedarme”. Me impulsaba una tremenda necesidad de salir corriendo y abrazarme con todo el mundo!. Agradezco a Dios la oportunidad de haberme permitido estar ahí, junto al pueblo rojinegro en nuestra primera vuelta olímpica, la que marcó el camino de los futuros logros, de nuestro primer amor, el que nunca se olvida…


















Que bonito, que bonito, la fiesta está en el parque, el velorio en arroyito"...


Y sí ayer, a nuestra fiel costumbre, en el estadio cubierto se vivio realmente una gran fiesta, no faltarón ni el plantel profecional actual, ni glorias rojinegras, hubo cantidad de sorteos, pantalla Colosal con videos de los distintos campeonatos, un show impresionande de Daniel " El Croto del Parque" y su banda y por supuesto mucho aliento.
Así se vivió una noche más de festejos conmemorando aquel glorioso 2 de Junio del '74.
Y bue, nosotros seguimos de fiesta mientras nuestros hijos estan comprado calculadoras en "PROMOCIÓN"..
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Todo fue una fiesta, ayer el estadio cubierno emociono a cualquiera, todo empezo con el "Troba" Jaime tocando en vivo con su banda "Los viejos musicos de Newell´s" el Himno Leproso. De ahi dos videos emotivos donde se pudieron ver testimonios de hinchas que acudieron ese glorioso día y la palabras de los jugadores campeones del 74.
Siguio la fiesta con un partido simbolico en donde asistieron jugadores de la actual primera división (Formica, Bernardi, Sperdutti, y más) y los jugadores campeones de 74 incluyendo la presencia de Mario Zanabria (Santamaría, Barril, Pavón, Berta, Robles y Garrido).
No falto nada, pero la frutilla del postre llego al final. Se mostro un video inedito filmado por Guillermo Fierro en donde se pudieron ver a color los goles de aquella tarde y derrubo todos los mitos que inventaron algunas personas pudiendose ver a la gente de ñuls festejando esa gloriosa tarde dentro del campo dando la vuelta olimpica "EN TU CARA Y EN TU CANCHA"










NOB