Independiente, un poco de historia
Aca les dejo a los fantaicos rojos, un poco de la historia fundacional de nuestro querido y glorioso club.


Apuntes para la historia del Club Atlético Independiente.
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Escrito por Gran Campeón
Domingo, 01 de Noviembre de 2009 12:26
DESDE LA CAPITAL HASTA EL "LIBERTADORES DE AMÉRICA"...

Por Edgardo Cascante (especial para “¡Independiente, el Gran Campeón!”)./Escritor, Investigador e historiador de Avellaneda y de Independiente.

Introducción: Es muy importante, para quienes desean conocer la historia del Club Atlético Independiente, tener conocimiento de que la historia escrita formalmente en actas institucionales, comenzó recién en 1910.

Sin embargo muchos de los fundadores de aquel histórico hito del 4 de agosto de 1904, vivieron varias décadas más, como para dejar la historia testimonial de los primeros seis años, totalmente verosímil y valiosa. A eso se deben agregar los testimonios de antiguos vecinos del barrio de La Crucesita, que en algunos casos son merecedores de ser tenidos en cuenta por la seriedad de la fuente.

La historia oficial del club fue editada en 1968, en un libro que se imprimió en los célebres talleres de Don Bartolomé Chiessino (1902-1988).





Don Bartolo fue directivo del club, y solía hacer reuniones de famosos intelectuales, entre ellos Miguel de Asturias, Pablo Neruda, Jorge L. Borges, Juan Ramón Jiménez, Arturo Capdevila, Victoria Ocampo, Raúl Soldi, etc; a todos esos virtuosos de la cultura los llevaba en una “bañadera” a los asados literarios que hacía en el Camping del C.A.I. en Quilmes; por lo que se hace merecedora esa filial del Club, de una digna placa recordatoria.

Es el C.A.I. un club tan porteño como avellanedense.

Sigue teniendo sedes en ambas ciudades, pero también en Wilde, y en Quilmes, y Peñas por donde se quiera buscar.

Porque es –objetivamente- uno de los muy pocos clubes de dimensión nacional.

Pero… ¿por qué cruzaron el Riachuelo?

I) Durante la etapa embrionaria del más fantástico de los deportes, el requisito para habilitar un campo de juego apto para torneos, era de apenas un escalón más que el de un rústico potrero (terreno para los potros).

Se exigía alambrado perimetral (externo), una casilla para vestuario, y césped (sin especificar la calidad del mismo). De tribunas… ni se hablaba.

Es decir, que no se trataba de un estadio o cancha (vocablo quechua que se aplicaba para las pistas de cuadreras, y luego se impuso desde Argentina en el glosario del fútbol iberoamericano).

Corría el año 1906, y el Independiente F.C. debió abandonar su campo de juego de Alvear y Tagle.

El mismo estaba alambrado y tenía casilla, pero no tenía césped (ni pasto).

Por dicho motivo una inspección de la Liga a la que el club estaba afiliado, lo intimó, poniéndolo en el riesgo de no seguir participando del torneo.

Cabría preguntar por qué no se plantó césped. No es necesario ser muy listo para sacar conclusiones:

Pudo haber ocurrido que el suelo fuese infértil, o que el costo superase al modesto presupuesto de un humilde club.

Pero por sobre todas las cosas, se debe tener presente que en aquellos tiempos no existía el césped en panes, por lo que no quedaba otra alternativa que sembrarlo, regarlo, cuidarlo y esperar todo el tiempo necesario para su crecimiento. Además, difícilmente en el predio de Palermo habría un sistema de riego.

Pero los muchachos, sin perder tiempo, sin reuniones burocráticas, y con el fervor que sólo los pioneros fundadores de un ideal pueden tener, salieron a buscar un potrero con pasto. Y cuanto más barato de alquilar, mejor.

Alguien les pasó el dato: en Crucesita, a diez cuadras del estratégico Puente Barracas (flamante y levadizo desde 1903), un señor Juan Núñez conocido latifundista de esa comarca, disponía de lo que se estaba buscando.

En esos fértiles potreros, anualmente la colectividad española celebraba sus Romerías y siempre se hacían espectáculos de destreza ecuestre, domas, cinchadas, y cuadreras.

Y Don Núñez vio su negocio, pues si algo le sobraba eran grandes lotes. Por eso, y no por generoso (los archivos locales demuestran que se adueñó de mucha tierra fiscal) le alquiló al Independiente F.C. un terreno, a 600 metros de la Avenida Mitre, sobre la calle Manuel Ocanto sin número. No se puede afirmar con exactitud ningún número preciso, sino la cuadra.

El sistema de riego para mantener el pasto no era un problema mayor, pues el lote era lindero al arroyo Maciel, y las napas a flor de superficie aseguraban riego subterráneo permanente. Ese lugar era un vergel. Era imposible encontrar un metro cuadrado sin pasto. Se levantó rápidamente una casilla, y solucionado el problema. No hubo necesidad de alambrar, pues Juan Núñez fue “el alambrador” por antonomasia de aquella época. Alambraba todo en su beneficio, hasta calles públicas, lo que lo llevó varias veces a sanciones municipales.

El porteño club, era ahora de Avellaneda, en aquel entonces la segunda ciudad del país.

A sólo cuatro cuadras de aquel sitio, otro club –“Argentino del Sud”- fundado en 1907 armó su canchita en el predio donde actualmente se encuentra la Maternidad Ana Goitía. Ese club, participaba en las ligas de primera, y si bien logró golear a River, nunca le pudo ganar a Independiente. Cuando se inició la época del profesionalismo, no adhirió, y desapareció en poco tiempo. Ocurrió que se quedaron sin hinchas, pues toda la gente del barrio ya era de Independiente.
II) Mudanza dentro del mismo barrio.

En aquella canchita, Independiente solucionó el problema del pasto, pero los muchachos no se imaginaron que iban a aparecer otros inconvenientes.

Era una zona muy baja, que se inundaba ante la menor brisa del sudeste.

Y también se anegaba después de grandes lluvias. Pues el Maciel era el colector de todas las aguas del distrito, ya que todavía no estaba terminada la dársena del Dock Sud, ni las canalizaciones de los arroyos Sarandí y Crucesita. Entonces el sitio era como una palangana en la cual se estancaba el agua por semanas, pues el escurrimiento era muy lento.

Eso dio impulso a una mudanza, dentro del mismo barrio, pero a una parte más alta, del otro lado de la Avenida Mitre, en un paraje conocido como Quinta Galli.

Allí se alquiló en 1910 un terreno delimitado por Mitre, Dorrego y el espacio de la cancha ocupaba lo que son las actuales calles Cervantes y Lafayete. Estamos ubicándonos a la altura de Mitre al 2.000. El domicilio oficial era Mitre 1897.

La Secretaría estaba en Mitre 1.331 (lindero a la imprenta de la flia. del jugador Ravaschino)

El club tenía algo de dinero, por un crédito que se había pedido al Banco Provincia.

Y en el marco de un alquiler -con contrato- mucho más formal que en experiencias anteriores, se construyeron vestuarios, alambrados, y una tribuna de madera con visera de chapa. En 1923 se quemó una parte de las tribunas, pero el club ya era una institución fuerte, y las reconstruyó de manera rápida.

En esos años, el fútbol era amateur. Dicho de otra forma, los jugadores no podían cobrar sueldo como deportistas, por lo que su sustento debían ganarlo con otra actividad.

Uno de aquellos jugadores, Antonio Ferro, tenía un bar en Mitre 1197 esq. Gral. Paz.

En honor al deporte, se llamaba Café “Sportman”. Pero todos lo conocían como el “Café de Ferro”. Ha sido esa esquina un emblemático café tanguero, y así lo atestigua la mejor bibliografía sobre materia de tango y cafés. Allí iban a tocar, y si ganaba el Rojo también a festejar, virtuosos músicos de la primera etapa de la historia del tango: Angel Riverol, Carlos Marcucci –el pibe de Wilde-, el alemán Arturo Bernstein, Enrique Mollet, y también el violinista y crack del fútbol mundial Raimundo Orsi.

El Café de Ferro, comparte páginas del tango con el de Los Angelitos, El Nacional, y La Buseca. Ahí festejaban los jugadores de Independiente en la década del diez.

En Crucesita el club fue escenario de espectáculos de box (Firpo incluído) y también de los pioneros vuelos deportivos de los precursores de nuestra aeronáutica.

Según los registros catastrales de la época, ese terreno habría sido propiedad de Luis Zabala.

El paraje pasó a ser identificado como “Villa Independiente”, y así consta en el loteo que la Inmobiliaria Fiorito realizó en 1929, cuando el Rojo ya se había mudado al estadio de cemento.

Fue en el barrio de Crucesita en donde tempranamente empezó la paternidad de Independiente sobre Racing, club éste que siempre aprovechó el beneficio de la política de turno. Hay crónicas en archivos de diarios regionales que demuestran cómo Alberto Barceló, caudillo conservador, mandaba a la policía a moler a palos a los hinchas de Independiente tan sólo por festejar los goles. Claro está que Barceló era de Racing, y lo ayudaba en cuanto se podía. En el archivo del Concejo Deliberante abundan las exenciones de impuestos, condonaciones, y otros beneficios a la academia. No se registran en cambio cosas similares a favor de Independiente, institución seria y prestigiosa que todo lo logró con el esfuerzo de los socios y a pulmón. Y cuando le fue mal, transitó su crisis sin tocar el timbre de los poderosos para mendigar ayuda.

Barceló influyó sobre una gran parte de la oligarquía nacional para hacerla simpatizante de Racing, pues en esas élites los nombres extranjerizantes sonaban mejor. No le decían club, se decía “el clab”.

En tanto Avellaneda crecía como el emporio industrial del país, y el pueblo (por ese entonces radical o socialista...) prefería a Independiente, lo que le dio un gran caudal de hinchas locales. Por ese entonces desde Racing ya habían bautizado despectivamente a los de Independiente como los bosteros (antes que a Boca).

Pero los bosteros, conducidos por administradores honestos y tesoneros, iban por más, y sin pedir nada a nadie. Un estadio de hormigón armado. Y luego sería precursor en materia de pileta climatizada y pileta olímpica.

Los terrenos del estadio de cemento, eran del Ferrocarril Sud, y no de la familia del jugador Ohaco, como se ha pretendido difundir.

Independiente hizo su estadio ahorrando pesito a pesito, y debió fraccionar y vender algunos lotes pues no alcanzaba el dinero. Por eso actualmente vemos que hay casas linderas en el predio de la cancha "Libertadores de América", que tanto le harían falta al club.

De todos modos es interesante recordar que jugando como local todo el año en el estadio Presidente Perón, en 1960, con motivo de la refacción de su cancha, Independiente salió campeón. Pero de algún modo ese estadio le pertenece, pues es patrimonio de la Provincia de Buenos Aires, razón por la que no se pudo rematar con motivo de la bochornosa quiebra, salvada por políticos que nunca antes se habían dirigido la palabra para solucionar problemas nacionales.

Hoy la historia se repite. Volvemos a inaugurar un estadio de avanzada (el "Libertadores de América". Siempre nos ha faltado “diez centavos para llegar a un peso”. Hemos visto como los grandes estadios de la Argentina se han hecho a expensas del erario público, pero nuestra institución no se ha doblado buscando migajas. Vamos a tardar en terminarlo, y volveremos a ver cómo a otros les regalan.

Pero el sentido del honor es una constante que nos distingue a lo largo de toda nuestra historia.

EDGARDO CASCANTE.
Escritor, Investigador e historiador
de Avellaneda y de Independiente.

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Bibliografía:

Historia del Club Atlético Independiente 1905-1968, edición oficial del C.A.I., 1968.
"La Crucesita de Barracas al Sud", Edgardo Cascante, Dunken -2003.
"Barracas al Sud, la vida cotidiana, 1870-1970", Edgardo Cascante, Dunken -2006.
Diario "La Opinión" y "La Libertad" de Avellaneda.
Académico de Número de la "Académia Porteña del Lunfardo".


Los idolos:

Arsenio Erico (no hacen falta palabras)



Ricardo bochini.
Indipendiente: Un Poco De Historia[Pasion Rojo]


Notese en esta foto que sigue que Jesus, le besa la mano a dios y un hincha de Rasin aplaude(que mas puede hacer???)
maradona

Las Copas ( y no contamos las copitas coomo los bosteros)
goles
Saludos hinchas del rOJO:
leonel_lopez