Venció a Goiás 5-3 en la definición y disfruta de su primer título internacional después de 15 años. Se había impuesto 3-1 en los 120 minutos de tiempo regular.

Independiente llegó a la gloria en los penales

Independiente tiñó de rojo la noche y alcanzó la gloria en un año muy complicado. Fue ampliamente superior al Goiás de Brasil en el primer tiempo y conquistó la Copa Sudamericana al vencerlo por 5-3 en los penales, tras el 3-1 de los 120 minutos reglamentarios. Así, el Rojo conquistó su título internacional número 16 y el primero después de 15 años. Además, obtuvo el boleto para la Libertadores 2011, dejando afuera a Racing, su clásico rival.

Independiente salió a jugar como debía hacerlo. Salió preparado para jugar una final y para ganarla. Y el Goiás sólo apareció por Avellaneda para aguantar. Ahí se vio la diferencia del Rojo. La diferencia de un equipo que jugó el primer tiempo pensando en el arco de enfrente y otro que no supo qué y cómo hacer para mantener la diferencia de dos goles que sacó en Brasil.

Los goles llegaron por Julián Velázquez y Facundo Parra, quien facturó por duplicado. Pero los héroes fueron todos. Desde Hilario Navarro, que tuvo toda la acción en el segundo tiempo hasta Antonio Mohamed, pasando por el goleador de la noche. Porque el Rojo jugó un primer tiempo que le alcanzó y así ganó. Así se consagró campeón.

El primero llegó a los 19 minutos del primer tiempo con una jugada de laboratorio. Nicolás Cabrera tocó corto para Nicolás Martínez en un tiro libre y el hermano del Burrito tiró un centro desde la derecha. Carlos Matheu remató en el área y Harlei dio un rebote que le quedó servido a Julián Velázquez, en offside, para que convirtiera el 1-0 del Rojo. Fue el primero de la hazaña roja que le dio la Copa.

No pasaron ni dos minutos que Goiás mostró signos de vida. Pero le duró muy poco la resistencia tras un muy buen gol de Rafael Moura, el mejor del equipo brasileño. Tan poco, que a los 26 iba a llegar el primero de los gritos de Parra.

El ex Chacarita hizo el juego sucio en la puerta del área y aguantó una pelota que tocó para Mareque. El ex River se la devolvió y cuando un defensor intentó el rechazo, la suerte jugó para el delantero del Rojo, que sólo tuvo que poner el cuerpo para que la pelota le rebotara y se metiera por encima de Harlei.

Pero no iba a ser lo único del delantero de la noche. Parra, esta vez a los 36 de la primera etapa, guapeó dentro del área tras un centro de Patricio Rodríguez y desde el suelo clavó el 3-1 que dejó la serie en cero, como si nada hubiera pasado ni en Brasil, ni en Avellaneda. Pero sí, mucho había pasado y la historia estaba marcada a fuego por el Rojo.

Toda esa voracidad del Rojo en la primera etapa se apagó en el segundo tiempo. Y ahí apareció la figura del hombre que tiene un alto porcentaje de mérito en los cruces que ganó Independiente en esta Copa. Hilario Navarro se encargó de apagar la reacción del Goiás y especialmente un remate de Moura, que dejó dos hombres en el camino y sacó un remate a las piernas del arquero.

En el segundo tiempo no se vio al Rojo de la primera etapa. Al contrario. Sufrió y mucho en ese complemento, en el que pareció que los jugadores no podían ni levantar las piernas. Todo lo contrario a lo que demostraba el equipo brasileño.

Pero el moño de la hazaña roja iba a quedar para los penales, a los que llegaron porque ninguno pudo quebrar el cero en el segundo tiempo y en el alargue. Y allí fue el palo el que le dio la alegría más grande de los últimos años a Independiente. Maxi Velázquez, Parra, Leandro Gracián, Carlos Matheu y Eduardo Tuzzio convirtieron desde los doce pasos. Felipe erró y la fiesta fue toda del Rojo.
Independiente tiñó de rojo la noche y alcanzó la gloria en un año muy complicado. Fue ampliamente superior al Goiás de Brasil en el primer tiempo y conquistó la Copa Sudamericana al vencerlo por 5-3 en los penales, tras el 3-1 de los 120 minutos reglamentarios. Así, el Rojo conquistó su título internacional número 16 y el primero después de 15 años. Además, obtuvo el boleto para la Libertadores 2011, dejando afuera a Racing, su clásico rival.

Independiente salió a jugar como debía hacerlo. Salió preparado para jugar una final y para ganarla. Y el Goiás sólo apareció por Avellaneda para aguantar. Ahí se vio la diferencia del Rojo. La diferencia de un equipo que jugó el primer tiempo pensando en el arco de enfrente y otro que no supo qué y cómo hacer para mantener la diferencia de dos goles que sacó en Brasil.

Los goles llegaron por Julián Velázquez y Facundo Parra, quien facturó por duplicado. Pero los héroes fueron todos. Desde Hilario Navarro, que tuvo toda la acción en el segundo tiempo hasta Antonio Mohamed, pasando por el goleador de la noche. Porque el Rojo jugó un primer tiempo que le alcanzó y así ganó. Así se consagró campeón.

El primero llegó a los 19 minutos del primer tiempo con una jugada de laboratorio. Nicolás Cabrera tocó corto para Nicolás Martínez en un tiro libre y el hermano del Burrito tiró un centro desde la derecha. Carlos Matheu remató en el área y Harlei dio un rebote que le quedó servido a Julián Velázquez, en offside, para que convirtiera el 1-0 del Rojo. Fue el primero de la hazaña roja que le dio la Copa.

No pasaron ni dos minutos que Goiás mostró signos de vida. Pero le duró muy poco la resistencia tras un muy buen gol de Rafael Moura, el mejor del equipo brasileño. Tan poco, que a los 26 iba a llegar el primero de los gritos de Parra.

El ex Chacarita hizo el juego sucio en la puerta del área y aguantó una pelota que tocó para Mareque. El ex River se la devolvió y cuando un defensor intentó el rechazo, la suerte jugó para el delantero del Rojo, que sólo tuvo que poner el cuerpo para que la pelota le rebotara y se metiera por encima de Harlei.

Pero no iba a ser lo único del delantero de la noche. Parra, esta vez a los 36 de la primera etapa, guapeó dentro del área tras un centro de Patricio Rodríguez y desde el suelo clavó el 3-1 que dejó la serie en cero, como si nada hubiera pasado ni en Brasil, ni en Avellaneda. Pero sí, mucho había pasado y la historia estaba marcada a fuego por el Rojo.

Toda esa voracidad del Rojo en la primera etapa se apagó en el segundo tiempo. Y ahí apareció la figura del hombre que tiene un alto porcentaje de mérito en los cruces que ganó Independiente en esta Copa. Hilario Navarro se encargó de apagar la reacción del Goiás y especialmente un remate de Moura, que dejó dos hombres en el camino y sacó un remate a las piernas del arquero.

En el segundo tiempo no se vio al Rojo de la primera etapa. Al contrario. Sufrió y mucho en ese complemento, en el que pareció que los jugadores no podían ni levantar las piernas. Todo lo contrario a lo que demostraba el equipo brasileño.

Pero el moño de la hazaña roja iba a quedar para los penales, a los que llegaron porque ninguno pudo quebrar el cero en el segundo tiempo y en el alargue. Y allí fue el palo el que le dio la alegría más grande de los últimos años a Independiente. Maxi Velázquez, Parra, Leandro Gracián, Carlos Matheu y Eduardo Tuzzio convirtieron desde los doce pasos. Felipe erró y la fiesta fue toda del Rojo.


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