Para la mayoría de los riders que visitan este foro escuchar el nombre Dogtown, Z-boys, Alva, Peralta, Venice Beach, entre otros, nos suena bastante conocido.
Es decir conocemos al revés y al derecho la historia de la "revolución" hecha por los z-boys al darle un toque más agresivo al skate, ya sea por las películas, documentales o libros que narran la historia. Pero sabemos cuales fueron los inicios de este deporte en nuestro propio país. Quizás sepamos una que otra cosa vaga, pero nada concreto.
Esto fue lo que me motivó a indagar respecto al tema y me encontre con una serie de artículos que sirven como guía para ir armando esta historia...

El nombre de mayor relevancia es el de Tony Sarroca, considerado como el primer skater chileno, y quién otrogó al skate nacional un poco más de técnica.


Tony Sarroca actualmente

Entre 1976 y 1977 el skate llegó a Chile discretamente. La primera zona en que se practicó fue en una pileta vacía en el Parque Bustamante que, por poseer un amplio espacio de cemento y paredes con transición, como olas, era ideal para los trucos que se desarrollaban en esa época: el shred (derrape de ruedas), el slalom, y los saltos de altura y largo.
Eran media docena los practicantes santiaguinos y hubo un equipo destacado integrado por los entonces adolescentes Tony Sarroca (actual socio y creativo de la agencia de publicidad Prolam), Felipe Fredes, Claudio y Rodrigo Izzo, que fabricaban sus propias tablas.
Entonces la prensa exacerbó el carácter peligroso de la tabla rodante o patineta, como la llamaban. Este último apelativo era una asociación libre parecida a la utilizada con marcas castellanizadas como citroneta o renoleta. Hubo incluso un movimiento de lingüistas locales que la quiso bautizar como "esqueibor".
El SKF-Calypso fue el primer equipo consolidado de skaters de Sudamérica. El patinetista chileno Tony Sarroca fue su líder y lo integraron Tomás Morales, Ralph Aristía, Edmundo Lecaros, el hoy conocido arquitecto Mathias Klotz y Sebastián Monckeberg,Rafael Ariztía entre otros.

El rider de ambas fotografías es Rafael Aristía



El 30 de noviembre de 1978, la empresa Hitman inauguró el primer y único skatepark que ha tenido Santiago. Estaba en Las Condes a la altura de Estoril. Era un hoyo -o bowl, como lo llaman los iniciados- de 1.800 metros cuadrados y que podía albergar hasta 170 deportistas. Ahí no se autorizaba la practica sin protecciones como cascos y rodilleras. En diciembre de ese mismo 1978, el skate o patineta fue nominado el deporte del año.
En esos días, los skaters tenían un aspecto similar al de los hippies. Usaban el pelo largo y poleras con shorts de colores similares a los de los surfistas californianos.
En los 80, las tablas, los trucks y las ruedas del skateboard se importaban desde Estados Unidos. Surgieron las tablas de fibra de vidrio que se vendían incluso en los supermercados.
Con la crisis económica de 1981 se cerró el skatepark de Las Condes. Sus "viudos" entonces comenzaron a practicar en rampas construidas por grupos de amigos o a deslizarse, temerariamente, en las bajadas del barrio Santa María de Manquehue (Vitacura), por La Rampa de Las Flores (Apoquindo) o en La Pirámide.



Algunos se acostaban sobre la tabla, otros, descendían incluso haciendo la invertida. En medio de algunas cervezas, la música que identificó a estos adolescentes agresivos sobre ruedas fue la de grupos como The Ramones, Minor Threat, Black Sabbath y Pink Floyd.
Hacia 1984, los skaters desparecieron. Una que otra vez se encontraba alguno deslizándose en un estacionamiento de supermercado o de un mall del barrio alto.
En 1986, tímidamente, tras una moda llegada desde Estados Unidos, el skateboard comenzó a salir a las calles de este país. El estilo "street" (calle) llegó para quedarse. Estos fueron los skaters new wave que en sus modas tendieron también hacia el estilo punk y el hardcore. Los distinguieron sus zapatillas de cuero de caña alta, el pelo corto y peinado con gel hacia arriba y las calaveras en los diseños de sus poleras.


EL MERCURIO

Si se escribe Tony Sarroca en Google, aparece la historia del skate en Chile y su impulsor. "Comencé a andar a los 12 años en Santa Mónica, California. Cuando las olas estaban chatas surfeábamos bajando las calles", dice el creativo de Prolam.

Para entender a los skaters, quizás sea bueno conocer al pionero. el primer tipo que aprendió a usar una patineta en chile. y que hacía piruetas en la calle a finales de los setentas, cuando nadie más lo hacía. Y el chileno con el mejor nombre del mundo. Con ustedes, tony sarroca.
Por Marcelo Ibáñez C.

"Y o me tiraba por Farellones sin casco ni ningún tipo de protección, a 60 km/h y nunca me pasó nada, nunca me quebré un hueso. Tenía amigos que quedaban con la mitad de la espalda a carne viva y yo nada. Creo que tuve mucha suerte. Cuando recuerdo eso me doy cuenta que realmente estaba demente por el skate". Y la locura continúa. Ahora Tony es un exitoso publicista, tiene 39 años y sigue patinando. Después de 30 años arriba de una tabla, tiene menos pelo y cada vez le duelen más sus rodillas. Se ha deslizado por mar, nieve, arena y pavimento. Mucho pavimento. Sarroca, que nació en Chile y llegó a EE.UU. a los 6 años., fue parte de la generación que revolucionó el skate, patinando con quienes dieron vida a fines de los '70s a los Zephyr Boys, un equipo de skaters que le puso adrenalina a la tabla. "Ellos dieron origen a todo un estilo que es el que se usa hoy. Eso de empujarse para sacar trucos, el espíritu de pasarlo bien. Nuestro cuento era más agresivo, más radical... Patinábamos como si quisiésemos romper la calle".

Tony partió a los 9 años surfeando en California. Luego cambió las olas por las calles y piscinas de Santa Mónica. "En los '60s, cuando los surfistas se encontraban con malas olas, le daban al skate. Las tablas no existían, así que cortaban los patines por la mitad y los clavaban a un pedazo de madera. Los skaters en los '70s copiaron un poco el estilo de los '60s, que eran piruetas de gimnasia bastante pelotudas, como hacer la invertida en la tabla y eso. Pero al lado del mar se desarrolló un estilo que tenía que ver con el surf. Santa Mónica es una ciudad donde tienes el mar a dos cuadras y que está rodeada de cerros, con muchas bajadas. Cuando las olas estaban malas, nos tirábamos por las laderas zigzagueando".

Con el tiempo llegó una sequía a California, y las calles fueron cambiadas por las piscinas. "Mucha gente empezara a vaciar sus piscinas. Y como en EE.UU. las piscinas son redondas, los skaters empezaron a patinar en ellas. Eso fue el principio de un cambio radical en el skate, fue pasar de un tema horizontal a uno vertical. De estar siempre pegado al suelo, con las piscinas uno despegó y entró al aire. Eso después lo tomó el surf, que también se volvió aéreo. Fue como descubrir el fuego, así de raro".

Tony tenía el nombre, el look y el estilo. Flaco, rubio, pelo largo, skater, ex surfista, español chapuceado. Todo un californiano. En 1979 regresó a Chile junto a su familia y supo lo que era ser un extraterrestre. "Cuando llegamos en el aeropuerto no habían mangas, así que me fui patinando por la loza. Fue increíble. Todavía me acuerdo de la cara de las personas, nunca habían visto a alguien andar en skate". Todo iba bien hasta que se dió cuenta que había caído en un hoyo. Literalmente. "Cuando ví que Santiago era plano, que las calles eran ásperas y estaban mal hechas, que acá las piscinas eran cuadradas, fue terrible. Mi vida era el skate y Santiago era horrible". Tony aprendió a esquiar y en la montaña conoció a alguna gente patinando en la terraza de los centros de ski. Ellos lo llevaron a Santa María de Manquehue, donde un grupo de chilenos intentaban dominar la tabla. Y ahí Tony se convirtió en un héroe. "Era súper básico, se movían como yo me movía 8 años atrás. Ahí me tiré en la tabla y era como si estuviera bajando un zombie. Todo el mundo paró, se hicieron a un lado y todos con la boca abierta mientras yo bajaba". Ahí Tony conoció a sus amigos chilenos, skaters como Claudio y Rodrigo Izzo, Sebastián Monckeberg y Alejandro Molina. Con ellos encontraron en un hoyo del Parque Bustamante lo más parecido a un bowl en el Santiago de la época. Era áspero y con curvas mal hechas, pero era lo único. Le pusieron planchas de cholguán para hacerle curvas. Así hasta 1981. Cuando comenzó el boom.



Coca Cola, Pepsi y SKF armaron sus equipos. Las páginas de los diarios hablaban del deporte del año, de la fiebre del skate y le preguntaban a la Academia de la Lengua Española si se debía decir patineta o esqueibor. Además, se construyó el primer skatepark en Chile. Pero a la chilena. "Lo hicieron dos arquitectas que no tenían idea lo que estaban haciendo. Yo creo que eso mató a toda una generación de skaters. Unas partes eran muy ásperas, otras muy suaves, las verticales las cortaba abruptamente una pared. Ahí nos acostumbramos a chocar". Tony y sus amigos dieron vida al equipo de SKF, con el que salieron de gira por varias ciudades del sur de Chile hasta que el boom hizo kaboom y todo se desinfló por otra moda. Era el turno del bicicross. Tony siguió patinando por Farellones y La Pirámide hasta que sus estudios de publicidad fueron relegando la patineta a los fines de semana. En 1984 se convirtió en el pionero del snowboard chileno. "El auto era nuestro andarivel. Nos tirábamos por laderas que no eran canchas. Ahí con palas hacíamos cerritos para saltar y al igual que en un momento en el skate, éramos bichos raros".



La vida fue arrinconando a la patineta de Tony. Los estudios, el trabajo, la familia, la edad. Pero aún sigue. Y aún lo miran como bicho raro. "Hace como 2 años que no salgo a andar por la calle. La última vez fue por Los Trapenses y no fue muy agradable, toda la gente me miraba sorprendida de ver a un tipo de treintitantos sobre una tabla. Además los automovilistas cuando te ven, en vez de frenar, aceleran. Parece que no soportaran ver a alguien feliz". Ahora, Tony aprovecha los veranos para patinar en la rampa que se construyó en la playa. Pero no es lo mismo. "Ahora no tengo con quien andar y al poco rato pierdo el entusiasmo. Cuando estás con tus amigos en la piscina o en la rampa, se arma una sesión: empieza andar uno, y de repente, pum, hace algo, entonces uno dice yo también lo voy a intentar y empieza eso de empujarse y al final del día tener la capacidad de hacer algo que al principio del día no podías, y de repente decís ¿y mañana qué me va a tocar? Yo no sé cuanto más podré seguir. Me hubiera encantado andar con mis hijos, en la calle. Creo que igual voy a alcanzar, pero no mucho. En la rampa de la playa tomo al Martín -mi hijo de 6 años- y lo hago subir y bajar las transiciones. Le encanta. Cada vez que llegamos a la playa me dice el skate, papá, saca el skate".

Por ultimo he aquí un video de la famosa revista de skate "La Tabla", en el cual Sarroca se desempeñó como Director Ejecutivo
http://www.rideandsmile.cl/mag/tag/tony-sarroca/



Fuente:http://osmardojose.spaces.live.com/default.aspx?_c11_BlogPart_pagedir=Next&_c11_BlogPart_handle=cns!8EB3B8381C0F87D6!250&_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&_c=BlogPart&sa=99979740
http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={7732730a-37ee-4830-b7fa-9fa81fe77aeb}
http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={0572cbba-ad7c-479b-b4c2-4f18d7b41259}