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Peñarol [El post que se merece] Part. 3

Hola amigos Taringueros,
Como no me dio el espacio nescecito hacer este ultimo post sobre la historia de PEÑAROL (Creo que sera el ultimo)

Peñarol [El post que se merece] Part. 3

LIBERTADORES 1987-DUEÑOS AMERICA
Esta fue la edicion 28 de la Copa Libertadores, en esta ocacion participaron todos los paises de America, con un total de 20 clubes.
Por quinta vez fuimos campeones de la Copa.
Peñarol
EQUIPOS QUE PARTICIPARON
Peñarol Independiente (arg) Rosario Central (arg)
Oriente Petrolero (bol)
The Strongest (bol)
Sao Paulo (bra)
Guarani (bra)
America de Cali (col)
Deportivo Cali (col)
Cobreloa (chi)
Colo Colo (chi)
Barcelona (ecu)
El Nacional (ecu)
Olimpia (par)
Sol de America (par)
Alianza Lima (per)
Colegio San Agustin (per)
Progreso (uru)
Estudiantes de Merida (ven)
Union Atletico Tachira (ven)

RIMERA FASE Y SEMIFINALES
El camino hacia la final se inició el 6 de mayo en el Estadio Centenario cuando los aurinegros derrotaban a Progreso, el otro equipo participante de esta edición de la libertadores, por 3 a 2. Abrió el marcador Cid para Progreso a los 8 minutos, empatando Diego Aguirre cuando terminaba el primer tiempo. Ya en el segundo tiempo, a los 60 minutos Cid volví a a poner a Progreso encima por 2 a 1, pero cinco minutos después Herrera empataba para el manya y finalmente Viera daba la victoria a Peñarol a 14 minutos del final.
El grupo era compartido por los equipos peruanos de Alianza Lima y San Agustí n. El 20 de mayo Peñarol derrotaba al primero

Vs San Agustin (Per) en el Centenario

Vs Progreso
por 1 a 0 en Lima, gol de Juan C. Paz a los 12 minutos del primer tiempo. Dos dí as después los aurinegros se enfrentaban, también en Lima, al San Agustí n. Abrió el tanteador Espósito para los peruanos en el primer tiempo, dando el definitivo 1 a 1 Juan C. Paz a los 10 minutos del segundo tiempo.En las revanchas Peñarol empató con Progreso 1 a 1 (gol del "pepe" Herrera), derrotó a Alianza Lima por 2 a 0 (goles de Matosas y Herrera) y terminando esta primera rueda derrotó a San Agustí n también por 2 a 0 (goles de Herrera y Viera).
En la segunda ronda Peñarol debí a buscar el pasaje a la final frente a dos poderosos equipos del fútbol Campeón Mundial: el viejo linaje "copero" de Independiente guiado por José Pastoriza y el genial Ricardo Bochini, y River Plate, Campeón del Mundo de clubes al derrotar al Steaua Bucarest de Rumania en la final de Tokio.
El primer partido se jugó el 3 de setiembre en el "Centenario", enfrentándose Peñarol e Independiente. El "Maestro" Tabárez apeló a Daniel Vidal y Jorge Cabrera por primera vez en ambos extremos, con Ricardo Viera de "10" por Eduardo Da Silva. En la defensa, Marcelo Rotti sustituí a a Goní§alvez, suspendido. Se jugó a estadio lleno y se presenció una sensacional exhibición aurinegra, que terminó con un aplastante 3 a 0. El "pressing" para evitar que Bochini creara fútbol ofensivo terminó con su aporte y cualquier otro intento.

Los goles fueron realizados por Aguirre a los 11 minutos, Cabrera a los 39', cerrando el tanteador Viera a los 52'.El 16 de setiembre Peñarol recibí a, en busca de una nueva victoria, al poderoso River Plate argentino, pero el partido finalizó 0 a 0. Ahora habí a que viajar a Buenos Aires para las revanchas.
Una semana más tarde, y en la "caldera" de Avellaneda, Independiente recibí a a Peñarol con una antigua y vigente leyenda de invencibilidad de choques por la Copa. Allí , en Avellaneda, habí a transcurrido la eternidad de 34 partidos consecutivos sin que nadie pudiera vencer a Independiente por la Copa.
En la media cancha entró Eduardo Da Silva como titular, debido a una lesión de Gustavo Matosas. Peñarol desarrolló un juego espectacular, con una perfecta marcación en zona que diezmó la confianza adversaria y, lentamente, proyectó su ofensiva. A los 58' Diego Aguirre marcó el primero, a los 69' Cabrera el segundo en contragolpes perfectos. Descontó Giusti a los 76', pero a los 83' Da Silva volvió a derrotar a Islas. Un minuto después volví a a descontar Independiente por parte de Percudani, pero Cabrera selló el tanteador, marcando el cuarto gol aurinegro a dos minutos del final, para un 4 a 2 inolvidable que significaba la clasificación a la final, a pesar que quedaba la revancha contra River Plate.
El 7 de octubre y en partido para cumplir con el fixture, River Plate derrotó a Peñarol por 1 a 0.
De nuevo Peñarol estaba en una final de la Libertadores de América, y el rival era el América de Cali, jugando primero en Colombia. América habí a venido construyendo su poderí o en base a grandes inversiones económicas, contando con un plantel de renombre mediante la contratación de grandes futbolistas extranjeros. Siendo la tercera vez que llegaba a la final de la Copa sin haber logrado el tí tulo, por lo cual apostaban con todo a que esta vez la copa serí a de ellos.

Primera Fase (Grupo 2 Uruguay - Peru)
6 de Mayo
Estadio Centenario
Peñarol 3 - 2 Progreso
Goles: Aguirre, Herrera, Viera

20 de Mayo
Estadio La Victoria
Alianza Lima 0 - 1 Peñarol
Goles: Paz

22 de Mayo
Estadio Nacional de Lima
San Agustin 0 - 1 Peñarol
Goles: Paz

26 de Mayo
Estadio Centenario
Progreso 1 - 1 PeñarolGoles: Herrera

2 de Junio
Estadio Centenario
Peñarol 2 - 0 Alianza Lima
Goles: Matosas, Herrera

9 de Junio
Estadio Centenario
Peñarol 2 - 0 San Agustin
Goles: Herrera, Viera

Semifinales
2 de Setiembre
Estadio Centenario
Peñarol 3 - 0 Independiente
Goles: Aguirre, Cabrera, Viera

16 de Setiembre
Estadio Centenario
Peñarol 0 - 0 River Plate

30 de Setiembre
Doble Visera
Independiente 2 - 4 Peñarol
Goles: Cabrera x 2, Aguirre, Da Silva

7 de Octubre
Monumental de Nuñez
River Plate 0 - 1 Peñarol

LAS AGONICAS FINALES
El 21 de octubre en Cali, el América derrotó a Peñarol por 2 a 0, con goles de los paraguayos Bataglia y Cabañas. El resultado parecí a indicar que "la tercera era la vencida" y América estiraba su mano para apoderarse de la Copa de sus desvelos.
Siete dí as después llegó la revancha en Montevideo. El técnico Tabárez incluyó a Da Silva por Matosas y mantuvo el mismo equipo que venia jugando. El clima era tenso antes del partido, los colombianos estaban seguros de llevarse la copa, incluso hubieron provocaciones por parte de algún jugador del América, como por ejemplo, el paraguayo Bataglia que se paseaba en el hotel donde estaban alojados, con una camiseta de nuestro tradicional rival.
Se vendieron 53.041 entradas y, con la iniciativa en manos de Peñarol se inició el encuentro, pero en un contragolpe aislado el América abrió el tanteador a los 20 minutos del primer tiempo por medio de Cabañas. El tí tulo se acercaba, como nunca, a Colombia. Pero emergió la figura de Obdulio Trasante y desde allí se gestó una poderosa reacción. Empató Diego Aguirre a los 57', cuando ya estaba en la cancha Jorge Villar, en reemplazo de Jorge Cabrera.
El partido se iba como agua entre los dedos, con el empate el América era Campeón. En medio de la indescriptible angustia del hincha y la desesperación de los futbolistas, Peñarol consigue un tiro libre al borde del área de la Amsterdam cuando faltaban 4 minutos para el final del partido.
Jorge Villar se paró delante de la pelota, todo América, toda Colombia se agruparon en la barrera con el arquero argentino Falcioni indicando las posiciones a gritos. El árbitro Calabria ordenó la ejecución y el jovencito le pegó con extraordinaria maestrí a de zurda, metiéndose suavemente por el ángulo superior derecho.
La perfección del remate quedó como uno de esos goles que el hincha define como "puestos con la mano". El clima enfervorizado del estadio se extendió en la noche por Montevideo, cuando el plantel hacia las valijas para definir en Santiago. Como en 1996, como en 1982.

El 31 de octubre, en el Estadio Nacional de Santiago, Chile, se disputó la final ante 25 mil espectadores. Peñarol formó con Eduardo Pereira, Marcelo Rotti, Obdulio Trasante, José Herrera, José Perdomo, Alfonso Domí nguez, Daniel Vidal, Eduardo Da Silva, Diego Aguirre, Ricardo Viera y Jorge Cabrera. Tabárez realizó los siguientes cambios: a los 45' Jorge Goní§alvez por José Perdomo. A los 72' Villar por Cabrera. Los demás suplentes fueron: Oscar Ferro, Miguel Santos y Luis Carlos Sánchez.
Los 90' terminaron 0 a 0, y se fue al alargue de media hora más. Con el empate por diferencia de goles el América era Campeón. Diego Aguirre, a los 14 minutos, 58 segundos, o sea, a 2 segundos del final del alargue, nos dejó afónicos a todos los manyas cuando marcó el tanto de la victoria.Que mejor que recurrir nuevamente a El Gráfico quien relata la final, en una nota que tituló "Peñarol de los milagros", escrita por el reconocido "Juvenal":
"Hay sensaciones que sólo pueden ser expresadas en primera persona del singular. Es el caso de la finalí sima de la Copa Libertadores que presencié el sábado en Santiago de Chile. A 24 horas del hecho, sentado en la comodidad de la redacción de El Gráfico, todaví a estoy temblando de excitación. No puedo sacarme de adentro todo el dramatismo, toda la intensidad emocional de esa definición increí ble. y agradezco al destino haber estado del otro lado de la cordillera. Asistiendo a esa locura que se desató en cientos de uruguayos que nunca dejaron de alentar a los suyos, contemplando la desazón y la angustia que desplomaba en sus asientos a los colombianos que tampoco habí an dejado de gritar ¡Dale rojos! Son esos momentos únicos, vibrantes, inolvidables, que sólo ese juego apasionante y hermoso que es el fútbol puede brindar en plenitud.
Porque todo cambió en menos de un segundo. El tiempo que tardó la pelota en partir del empeine izquierdo de Diego Aguirre y sacudir la red del arco de Falcioni. En ese instante, el reloj electrónico en lo alto del estadio señalaba que se habí an jugado sin descuentos, 14 minutos y 58 segundos del perí odo final del alargue. Apenas un minuto antes, o menos, los suplentes del América, enfundados en sus buzos de color rojo intenso, pugnaban por meterse en el campo de juego a festejar la Copa que era suya, que no podí a tener otro destino que una vitrina de la ciudad de Cali. Los uruguayos refugiados en sus buzos amarillos, todaví a se lamentaban de la oportunidad perdida por centí metros, cuando el remate cruzado desde la izquierda por Jorge Milton Villar se fue junto al palo izquierdo de Falcioni, sin que la estirada de Ricardo Viera llegara a desviarlo hacia la red. Esa acción habí a paralizado todos los corazones ante la inminencia del gol uruguayo. Miré instintivamente el reloj. Marcaba 13 minutos, 49 segundos. A un minuto y medio del final ¿podí a repetirse una oportunidad semejante? Me lo pregunté y me respondí que no. Que ya la suerte estaba echada. Que era el final de un hermoso sueño acariciado por ese grupo humilde y altivo, bien uruguayo, que conduce Oscar Washington Tabárez.
La lógica más pura, el razonamiento más objetivo y desapasionado, me indicaban que no podí a existir en el mundo un equipo de fútbol que todaví a guardara en su alma y en sus músculos, en su corazón y en sus tobillos, ese resto de lucidez, fervor, energí a, entereza y potencia capaz de producir el milagro en el escaso tiempo que faltaba. Habí a que penetrar en una defensa que cerró muy bien todos los caminos hacia Falcioni, durante 119 minutos. Era necesario producir la maniobra profunda, certera, directa y decisiva luego de casi dos horas de lucha enconada, áspera, trabada, cortada, psicológicamente desgastante, fí sicamente agotadora.

No. Lo que el corazón de los uruguayos que seguí an reclamando en su batir de parches, en su grito cada vez más ronco de " ¡PE-ÑA-ROL! ¡PE-ÑA-ROL!" desafiaba todas las leyes de lo razonable. Era, nada más y nada menos, que un milagro.
Todo lo que habí a pasado en los noventa minutos de juego, técnicamente deslucidos, por momentos tediosos como espectáculo, pareció concentrarse en los últimos 15 minutos del alargue. Lo veí a más entero fí­sicamente, controlando la manija psicológica de la lucha, el cuadro de Willington Ortiz, por entonces el mejor futbolista que mejor andaba de arriba y de abajo. América habí a perdido dos piezas importantes con la salida en camilla de Ricardo Gareca (desgarrado a los 80 minutos) y la expulsión del paraguayo Cabañas, juntamente con el lateral José Herrera, por mutua agresión, en el minuto 74. pero el hombre de los goles decisivos, la gran carta del triunfo uruguayo, el tenaz Diego Aguirre, seguí a apretado por la marca dura y sin contemplaciones de Aponte y Espinoza. Además, lo notaba realmente cansado. Cuando un jugador se baja las medias, está a una cuarta del calambre. Y en esas condiciones tal como se lo veí a de arriba al goleador de Peñarol, es muy difí cil inventar y ejecutar una jugada decisiva. Un rato antes Aguirre se habí a perfilado para rematar de izquierda. Se demoró esa décima de segundo suficiente para que el defensor alcanzara a pellizcarla al corner.

Además desde el banco del América siguió la triquiñuela inesperada, una actitud tramposa que poní a más piedras en el camino de la hazaña aurinegra: con intervalo de medio minuto o menos, tiraban a la cancha una pelota extra para que hubiera en el campo dos balones y se produjera la interrupción del partido. El autor de esa deslealtad fue especialmente el expulsado Cabañas. Cada vez que el bravo Obdulio Trasante pescaba una de esas pelotas intrusas, la devolví a con rabia a las tribunas. Al ratito, habí a otra pelota sobrante en la cancha. Era para destrozarle los nervios a cualquiera. Pero los jugadores uruguayos no acusaron el impacto. Mientras Trasante las devolví a como para que no aparecieran más, sus compañeros seguí an pensando, con tozuda insistencia, con admirable fijación, en la red de Falcioni.

Ya no quedaba tiempo para nada. Jorge Goní§alvez, usualmente back central, ingresado por el lesionado José Perdomo, habí a recibido un golpe muy feo de Cabañas en la boca. Pero seguí a empujando. Aguirre sentí a que debajo de su ojo derecho, el puñetazo del mismo Cabañas iba aumentando el dolor del hematoma. Pero seguí buscando. Hasta que llegó el milagro faltando apenas dos segundos para bajar el telón. El cabezazo de Viera, toque adentro de Villar, la filtración por la izquierda de Aguirre dejando en el camino a los marcadores centrales del América, el medio giro y el zurdazo clásico, cruzado, a media altura, buscando el palo más lejano. Toda la vibración, la belleza, el fútbol en su máximo esplendor que habí amos esperado en vano durante 119 minutos estaba ahí . En esa red que se sacudí a a espaldas de Falcioni. En la explosión inenarrable del gol. En el maravilloso festejo de la victoria.
A 24 horas de ese momento, repaso lo ocurrido, vuelvo a vivirlo y reafirmo el concepto inicial: el fútbol es único. Pero a la sentencia le falta un cierre que la perfeccione y le otorgue justicia: Peñarol también es único

Primer Final
21 de Octubre
Estadio Pascual Guerrero
America de Cali 2 - 0 Peñarol
Formacion: Eduardo Pereira, José Herrera, Marcelo Rotti, Obdulio Trasante, Alfonso Domí nguez, Gustavo Matosas, José Perdomo, Ricardo Viera, Daniel Vidal,
Diego Aguirre, Jorge Cabrera.

Segunda Final
28 de Octubre
Estadio Centenario
Peñarol 2 - 1 America de Cali
Goles: Aguirre, villar
Formacion: Eduardo Pereira, José Herrera, Marcelo Rotti, Obdulio Trasante, Alfonso Domí nguez, Eduardo Da Silva, José Perdomo, Ricardo Viera, Daniel Vidal, Diego Aguirre, Jorge Cabrera.


LA DEL GRITO FINAL
31 de Octubre
Estadio Nacional de Santiago
Peñarol 1 - 0 America de Cali
Goles: Aguirre
Formacion: Eduardo Pereira, José Herrera, Marcelo Rotti, Obdulio Trasante, Alfonso Domí nguez, Eduardo Da Silva, José Perdomo, Ricardo Viera, Daniel Vidal, Diego Aguirre, Jorge Cabrera.
* desempate, se jugo un alargue de 30 minutos tras el empate 0-0

Uruguay


COPAS INTERCONTINENTALES


Decano


INTERCONTINENTAL 1961
Esta seria la Segunda edicion de la Intercontinental, y segunda participacion de Peñarol en ella, el año anterior caimos derrotas por el Real Madrid, en este año nos toca el Benfica, campeon de todo en europa en aquellos años.
grande
EL PRIMER CAMPEONATO DEL MUNDO PARA EL MANYA
Peñarol vení a de obtener su segunda Copa Libertadores de América, y nuevamente debí a enfrentar a un rival europeo, para definir la Copa Intercontinental, que el año anterior estuvo muy cerca de ganarse.El equipo europea era el poderoso Benfica de Portugal, que vení a arrazando en Europa y habí a destronado al Real de Madrid, cortando su supremacia de cinco años en el continente, y contaba con una delantera deslumbrante: José Augusto, Santana, Aguas, Coluna, Cavem.Buscando la oficialización de la copa, vijaron a Berna los dirigentes de Peñarol Cataldi y Parrabere, manteniendo contactos con los dirigentes del fútbol portugués. Esta misión fue un éxito, logrando la autorización para intervenir en la copa y la promesa de oficialización del torneo intercontinental por parte de la FIFA.El primer encuentro se disputó el 4 de setiembre de 1961 en el Estadio "Da Luz" de Lisboa, cayendo 1 a 0, con gol de Coluna, aunque existió el convencimiento de que se pudo obtener un mejor resultado.La revancha se jugó en el Estadio Centenario, el 17 de setiembre, en tarde primaveral, donde el manya le caminó por arriba al Benfica, derrotándolo por 5 a 0, con dos goles de Spencer, dos de Joya y uno de Sací a, forzando un tercer partido.La finalí sima se jugó dos dí as después, en la noche del 19 de setiembre. Peñarol salió al campo de juego con: Maidana, Martí nez, Cano, González, Goncalvez, Aguerre, Cubilla, Ledesma, Sací a, Spencer y Joya. Benfica realizó varios cambios que le cambiaron la fisonomí a al equipo portugués, mejorando su performance, como fueron las inclusiones del zaguero Humberto y del delantero Simoes, y nada menos que el famoso Eusebio, que iniciaba su gran carrera en el Estadio Centenario.

Esta vez Peñarol ganó por 2 a 1, con dos goles de Sací a, mientras que Eusebio descontó para el Benfica. Por primera vez el Estadio Centenario festejó eufóricamente un tí tulo de campeón mundial de clubes.

LAS FINALES
En aquella epoca eran partidos de ida y vuelta, si empataban en puntos, habia un tercer partido en la cancha de alguno de los dos equipos involucrados en la final (sorteo)

4 de Setiembre
Estadio Da Luz
Benfica 1 - 0 Peñarol
Formacion: Luis Maidana, William Martí nez, Núber Cano, Edgardo González, Néstor Goní§álvez, Walter Aguerre, Ernesto Ledesma, Luis Cubilla, Angel Cabrera, Alberto Spencer, José Sací a.

17 de Setiembre
Estadio Centenario
Peñarol 5 - 0 Benfica
Goles: Spencer x2, Joya x2, Sacia
Formacion: Luis Maidana, William Martí nez, Núber Cano, Edgardo González, Néstor Goní§álvez, Walter Aguerre, Luis Cubilla, Ernesto Ledesma, Alberto Spencer, José Sací a, Juan Joya.

19 de Setiembre
Estadio Centenario
Peñarol 2 - 1 Benfica
Goles Sacia x2
Formacion: Luis Maidana, William Martí nez, Núber Cano, Edgardo González, Néstor Goní§álvez, Walter Aguerre, Luis Cubilla, Ernesto Ledesma, Alberto Spencer, José Sací a, Juan Joya.

Naciomal


INTERCONTINENTAL 1966
Esta fue la edicion numero siete de la Copa Intercontinental, en esta ocacion, nos toco el Real Madrid, pudiendons vengar de la final de 1960. Peñarol BI-CAMPEON de Mundo.
campeon siglo xx
Vs EL SENSACIONAL REAL MADRID
Peñarol vení a de obtener el tri-campeonato de América, con la sensacional victoria en Santiago frente a River Plate, y ahora el Real de Madrid estaba en el camino hacia la gloria mundial.El sensacional equipo merengue vení a con una racha impresionante de haber participado en las once versiones de la Copa de Europa, ganándola en seis oportunidades.La primera final se disputó en el Estadio Centenario, Peñarol no vení a bien en el uruguayo, pero al llegar este partido los aires cambiaron y empezaba a escribirse una nueva historia llena de gloria. El manya ganará esta primera final por 2 a 0, donde se destacaron Goncalvez, Abbadie, Rocha y Spencer. Real Madrid realizó una marcación pegajosa, siguiendo al rival por todos lados, pero los últimos veinte minutos fueron de verdadero "toque" aurinegro, con muchos "olés" que nacian de las cuatro tribunas repletas.Peñarol formó con: Mazurkiewiez, Lezcano, Varela, Forlán, Goncalvez, González, Abbadie, Rocha, Spencer, Cortés y Joya. Real Madrid lo hizo con: Bentancor, Pachí n, Sanchis, Ruiz, De Felipe, Zoco, Serena, Amancio, Pirri, Velázquez y Bueno. La prensa española ya daba por ganada la revancha: Lo que habí a sucedido el 12 de octubre en Montevideo no tení a ninguna importancia para ellos, considerando que los habí a perjudicado el estado del campo de juego, que no era como el del Bernabeu, y alli los "merengues" le iban a pasar por arriba a Peñarol. Los pasajes para el tercer partido en Lausana ya estaban sacados y se anunciaban excursiones para los fanáticos madrileños.

Los aurinegros llegaron sin ruido, sin alharacas, sin declaraciones rimbonbantes. Máspoli, director técnico de la escuadra mirasol, declaró antes del partido: "A Gento lo marcaremos en forma escalonada. Abbadie en el arranque, luego Tabaré González y después (si pasa) le saldrá Lezcano al cruce. Caetano irá "a muerte" con Serena que es hábil y peligroso. Lezcano y Varela en el fondo esperando a Grosso y Amancio. El "Tito", Rocha y Cortés en el medio campo y el contragolpe de los dos morenos (Spencer y Joya) arriba. Trataremos de aguantar el empuje inicial local, que será muy bravo, para poco a poco ir saliendo a hacer nuestro juego, a traer al Madrid al ritmo que más nos conviene".Toda Europa (Eurovisión mediante) vio el partido final. Real de Madrid marcó nueve goles en la práctica y su favoritismo se incrementó, aunque Ferenc Puskas, puso su voz de alerta: "Peñarol es un cuadro que mete miedo".

El 26 de octubre de 1966 Peñarol salió a la cancha con: Mazuerkiewiez, Lezcano, Varela, González, Goncalvez, Caetano, Abbadie, Rocha, Spencer, Cortés y Joya, derrotando al Real de Madrid por 2 a 0, con goles de Rocha de penal y Spencer

LO QUE DIJO LA PRENSA POR EL MUNDO
"ABC" de Madrid: Peñarol estuvo sencillamente genial. Todos son hombres de clase";

"MARCA": "Una escuadra de clase internacional que se ha formado en cien combates";

"DIARIO de Barcelona": "Todo el equipo en alto nivel";

"MADRID": "Indiscutible superioridad técnica uruguaya";

"CORRIERE DELLO SPORT" de Roma: "Espléndida lección de juego";

"GAZZETTA DELLO SPORT" de Milano: "Un primer tiempo que es una lección de como se debe jugar de visitante";

"EL MUNDO" de Buenos Aires: "Peñarol, el legendario, el de las repetidas hazañas, el uruguayo al fin, se consagró ayer limpiamente

LOS PARTIDOS
12 de Octubre
Estadio Centenario
Peñarol 2 - 0 Real Madrid
Goles: Spencer x 2
Formacion: Ladislao Mazurkiewicz, Juan Lezcano, Luis Varela, Pablo Forlán, Nestor Goní§álvez, Tabaré González, Julio C. Abbadie, Pedro V. Rocha, Alberto Spencer, Julio C. Cortés, Juan Joya

26 de Octubre
Santiago Bernabeu
Real Madrid 0 - 2 Peñarol
Goles: Spencer, Rocha
Formacion: Ladislao Mazurkiewicz, Juan Lezcano, Luis Varela, Tabaré González, Nestor Goní§álvez, Omar Caetano, Julio C. Abbadie, Pedro V. Rocha, Alberto Spencer, Julio C. Cortés, Juan Joya.

Peñarol [El post que se merece] Part. 3


INTERCONTINENTAL 1982
Edicion numero 23 de la Copa Intercontinental. El 12 de diciembre de 1982 Peñarol se enfrentaba en Tokio al Aston Villa por el campeonato del mundo de clubes. Peñarol triunfó por 2 a 0 y se coronó TRI-CAMPEON mundial.
Peñarol
EL TRI CAMPEON DEL MUNDO
La siguiente es la nota publicada en "El Gráfico" dos dí as después: "Hay instantes donde los equipos que se abandonan a sus destinos, que se entregan al genio de algunos hombres o perecen, como siguiendo una ley misteriosa que les ordena trascender o destruirse. Así le ocurrió a Peñarol. Las oleadas de atacantes ingleses iban a sucumbir ante el sólido peñón aurinegro, comandado por el glacial coraje de Gustavo Fernández, y la resistencia de Saralegui, Bossio, Olivera y Gutiérrez.
Y el ataque de Peñarol, mutilado en el deambular ineficaz de Morena, parecí a depender de otro acierto personal, como aquel tiro libre de Jair ante Flamengo en Maracaná. Aston Villa tiene en su médula el fútbol inglés de siempre. La lucha como emblema, la carrera como axioma, el juego aéreo como sí ntesis ideal y el pase de lí neas rectas, como si se movieran siguiendo los dictados de la geometrí a de Euclides. En la cancha prevalecí a ese estilo, ante la espera de Peñarol que naufragaba en la otra mitad del planteo, porque adelante nadie era capaz de retener la pelota. El corpulento Peter White parecí a convencido de que también podí a definir la Copa Intercontinental, como ganó la Europea ante el Bayern Munchen en mayo. Fuerte, fortí simo, se elevaba y desde allá arriba, donde llegaba siempre solo, bajaba la pelota que afortunadamente para Peñarol nadie recogí a. Rotó por todos lados, tocó, forcejeó, anularlo era el problema aurinegro.
A los tres minutos, Cowans reventó un pelotazo en el poste cuando la estirada de Gustavo Fernández no alcanzaba. Y recién a los diecisiete minutos aparecí a Morena maniobrando en el área chica y rematando débil de derecha. Pero cuando el partido se balanceaba en ese entregarse al destino de los equipos, apareció Juan Vicente Morales cortando un pase de White a Morley, un diestro que se mueve en general por la izquierda y salió jugando lentamente, apelando a quién sabe qué ancestral señorí o de algún campito perdido en su infancia futbolera. Pasó de largo Shaw, levantó la cabeza y cortó para Jair. El brasileño la pasó por encima de Mortimer. Allí apareció un Peñarol comenzando a trascender alejándose de la destrucción que le arrastraba el dejarse llevar en esa competencia que imponí a el Aston Villa: una lucha fí sica. Entonces el asombro de los japoneses que explotaban con los larguí simos saques voleados de Rimmer o la fuerza inglesa en todo el campo, cambió de tono. En vez de asombrarse por la exhibición, comenzó a cautivarse por la sutil elegancia de Jair, el toque preciso de Morales, el esquivo imprevisible de Walkir Silva.
Entre ellos empezaron a poner las cosas en su sitio y desde allí arrancó el sensacional triunfo aurinegro, porque todo se centraba en establecer claramente las diferencias. De un lado, el fútbol de las Islas, que se empecina otra vez en marchar contra la historia al no adaptarse al ritmo de los tiempos y sus cambios, como si en sus vestuarios se oyeran todaví a los himnos con que Rudyard Kipling cantaba las glorias del Imperio. Habí a oí do maravillas de Mortimer, de Shaw, pero sólo son magos entre sus pares.

Del otro lado, el ingenio latino, que es capaz de oponerse a la velocidad y al espí ritu de reacción. Por ejemplo, la habilidad aún inexperta de Walkir Silva, que llegó hace cinco meses desde Rivera y ni siquiera soporta un entrenamiento porque jamás lo conoció, pero que puede volverse inalcanzable para los adversarios. Así se balanceaba el partido cuando a los 27 minutos Ken McNaught empujó a Morena siete metros del área, de frente al arco de Rimmer. Jair, que ya dominaba buena parte del partido, le pegó por encima de la barrera. Allá fue Rimmer, la manoteó, dio en el poste, se elevó y giró hacia el medio del arco, por el efecto que llevaba al picar y traspuso la lí nea antes de que legara la zurda de Morena. Si algo faltaba era ese toque de subyugante precisión, que apartó al partido del fragor de un combate medieval y lo llevó a donde querí a Peñarol: a jugarse en el terreno dispar de las habilidades. El público reaccionó ante el impacto del gol. La victoria y la derrota hasta ese instante, rayos de una misma luz, se apartaron para siempre. Saralegui, Bossio, Olivera y Gutiérrez se erigieron en columnas que evitaban llegar a pelotas comprometidas a Gustavo Fernández, que apenas bajó algunos centros como para decir quién era el arquero.
Se fue el primer tiempo. Regresaron, y monótono, monocorde, impasible, vayan como vayan las cosas, el Aston Villa seguí a lanzando sus oleadas ofensivas y regresando vencido.
A Peñarol le faltaba quien adelante fuera capaz de seguir lo que dictaban Morales y Jair. Apareció entonces el estilo imprevisible de Walkir Silva, y esa maquiavélica elegancia de Venancio Ramos, que retrocedió hasta el Mundialito, para reencontrarse con aquel fútbol. A partir de ahí , los diez minutos del segundo tiempo, en Peñarol recién coincidieron las aptitudes con las funciones. Los que desarmaban atrás, los que hací an en el medio, los que ridiculizaban a los rivales sin proponerse ridiculizar en las puntas.
Ramos llegó con la pelota en sus pies y pareció haber asestado ese toque de malicia que termina en una sonrisa. Silva arrancaba sin saber él mismo dónde podí a terminar, y en un arranque así , terminó el partido. Iban 67 minutos cuando recibió de Ramos entre Williams y Evans, arrancó derecho al arco con esa "insensata ingenuidad" que trae bien de adentro y lo lleva a desafiar a los guardias de Su Majestad, aguantó el desesperado foul de Mc Naught y remató sobre la salida de Rimmer, rebotó en la recarga, se halló con la pelota, el arco libre y un partido del tamaño del mundo definido...Siguió la más dramática parte del encuentro. Los ingleses, inclaudicables en su carencia de imaginación, siguieron imperturbables atacando como al comienzo. Peñarol supo que estaba en los umbrales de la gloria y acomodó las cosas de tal modo que hizo del estadio un gran escenario para lo que estaban ofreciendo.
Silva perdió un tercer tanto en el que nadie reparó. Un Peñarol seguro en su destino de campeón quiso ofrendar al ambiente de teatro que son los partidos en Tokio, su parte de festival. Aportó los pasos sencillos y nostálgicos de los tangos, tan cerca y tan lejos del pueblo japonés. Su fútbol se hizo intimista, sereno, cadencioso. Hasta los hombres más "opacos" emitieron sus fulgores.
Y ese pueblo que está en nuestras antí podas, en mil sentidos, que escribe y lee de derecha a izquierda y de arriba a abajo, que se saca los zapatos y no el sombrero a la entrada de las casas, donde las mujeres se apartan y reverencian a los hombres, entendió el mensaje final.Hacer las cosas estériles y complicadas fue la vulgaridad del Aston Villa; convertirlas en fáciles fue la lección del Campeón del Mundo."

LA FINAL
12 de Diciembre
Nacional de Tokyo
Peñarol 2 - 0 Aston Villa
Goles: Jari, Silva
Formacion: Gustavo Fernández, Victor Hugo Diogo, Walter Olivera, Nelson Gutiérrez, Juan Vicente Morales, Mario Saralegui, Miguel Bossio, Jair, Venancio Ramos, Fernando Morena, Walkir Silva

Uruguay

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