Un poco de Messi... es mucho

Messi


El argentino demostró que mientras él está disfrutando sobre un terreno de juego casi todo es posible.

No deja de tener su gracia que Messi pulverizara más registros históricos tras el encuentro visto en el Rico Pérez. En la actualidad no existre otro crack futbolístico de sus dimensiones. Lo del argentino es tremendo, roza lo nunca visto en un estadio. Cuando Leo se exhibe, la familia barcelonista se estremece de placer. En contrapartida, los rivales tiemblan cada vez que el astro simplemente insinúa entrar en contacto con el balón. Pero lo más grande, lo que ya marca diferencias con el resto, son detalles como los de ayer. Sin jugar su mejor partido vistiendo de azulgrana, a fe de ser sinceros el 10 culé estuvo de lo más discreto durante la primera parte del choque, Messi volvió a estampar su huella frente a un Hércules que se confirmó como uno de los rivales más duros que el conjunto de Guardiola ha sufrido en lo que va de Liga.

Messi lo plasmó en su propia piel. Desde los primeros lances del encuentro, Leo aparcó su rostro distendido y sus continuos guiños de complicidad con los Xavi, Iniesta, Alves y compañía. Ni asomo de ese crack que rompe en casi todas sus intervenciones y desequilibra la contienda. La cara y los gestos de abatimiento de Messi no dejaban lugar a dudas de que algo no iba bien. Mirada seria, en multitud de ocasiones perdida o dirigida hacia el suelo, y evidentes gestos de malestar acabaron por devorarle durante los primeros 45 minutos. Intentó el uno contra uno en infinidad de ocasiones, y casi nunca logró salir con ventaja del mano a mano con el rival de turno. Por si fuera poco, erró pases en corto y no encontró la manera de encarar a Calatayud. Sus disparos, o bien se estrellaron en el cuerpo de los defensas o bien acabaron desviados. Pero es igual, casi da lo mismo.

El arranque del segundo tiempo todavía fue peor, entre otras cosas, porque Leo fue víctima de diferentes entradas de la defensa alicantina, que se frotaba las manos esperanzada de anular al mejor jugador del mundo. Y ahí radica una de las grandezas del crack, una de esas virtudes que le convierten en un futbolista único y admirado por todos sus compañeros. El número uno, aquel jugador que debe marcar diferencias en los momentos más decisivos, jamás desaparece, nunca se borra y se escuda en errores arbitrales o de sus propios compañeros para justificar sus miserias. Ayer no es que peligrara la victoria y el destino de los tres puntos en litigio, pero el 0-1 generaba incertidumbre, el Hércules todavía no había bajado los brazos y Guardiola buscaba y rebuscaba en el banquillo la fórmula de apuntalar el triunfo. Se constataba una cierta tensión, algo a lo que afortunadamente el Barça no está acostumbrado.

Era el momento del Dios Messi. No hizo falta que Leo desplegara su amplio elenco de virtudes, ni sentara a toda la defensa ni sorprendiera con un detalle técnico sólo al alcance de su persona. Nada de eso. Bastó con su presencia y sus constantes esfuerzos por entrar en juego y facilitar la labor a sus compañeros. El resto fue fácil para un jugador de su inmenso talento. El equipo respondió como siempre, le buscó de forma incesante y acabó por celebrar un disparo certero, en primera instancia, y un remate a placer casi sobre la misma línea de gol. Con Messi disfrutando sobre un terreno de juego siempre puede pasar algo grande.

El Hércules ya es otra de las víctimas ilustres del fútbol español que atestiguan el poder del azulgrana -hasta el día de ayer, el argentino no había tenido el placer de celebrar un gol propio frente al conjunto alicantino-. Dos goles letales, en sólo tres minutos de partido, acabaron con el sueño de otra mayúscula sorpresa en la Liga. Anoche se demostró que el vestuario azulgrana toma nota de sus escasos errores y sabe aprender con modestia todas y cada una de las lecciones. Cuando el equipo lo asume en bloque y su estrella se pone al frente, la maquinaria azulgrana tritura a cuantos se le ponen por delante.

Messi sigue goleando y acaparando todo tipo de titulares. Es igual si luce más o menos a título individual, el potencial del crack es tan brutal que está por encima de detalles puntuales. Lo único cierto, incuestionable, es que siempre responde cuando el Barça más le necesita. Ayer, frente al Hércules, otra prueba más. Dos goles en tres minutos y todos contentos a casa. Además se acerca un poco más a Cristiano Ronaldo que hoy tendrá su oportunidad en un campo difícil como en Reyno de Navarra ante Osasuna.


FUENTE : http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=735790&idseccio_PK=803