Sin contar los de Selecciones nacionales, son 43 los directores técnicos repartidos por toda América. Por qué no dirigen en Argentina.
Argentina, exportadora de entrenadores
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Los técnicos argentinos tienen una misión, parece: conquistar América. No es broma, hay una invasión de entrenadores en las ligas de Centro y Sudamérica. Sin lugar en Argentina, donde el mercado está reducido, pasan la frontera y prueban suerte. Mal no les va: hay desparramados decenas en doce ligas, más tres que dirigen selecciones nacionales. Las razones de un fenómeno que crece temporada a temporada.

La fiebre de los DT. ¿Qué tienen los técnicos argentinos que están de moda en Latinoamérica?

En Bolivia es donde son mayoría: de los doce equipos que tiene la Liga Boliviana, ocho cuentan con entrenadores argentinos. Algunos no están en el recuerdo de los hinchas o del simpatizante medio, como Víctor Andrada y Claudio Chacior, que dirigen San José y Universitario. También hay hombres de renombre, tal es el caso de Julio Zamora en Aurora y Ariel Cuffaro Russo en Oriente Petrolero; este último es el vigente campeón del fútbol boliviano. Hace unos días, el diario “Los Tiempo” publicó una nota titulada “Elevado número de técnicos extranjeros en Bolivia”, en la que Félix Berdeja, presidente de la Agremiación de Entrenadores de Bolivia, denunciaba que la situación era ilegal: según su análisis, la Ley General de Trabajo de ese país permite que sólo el 15 por ciento de los clubes puedan contratar extranjeros. Nueve (hay un español, Manolo Núñez) de 12 significa el setenta por cierto. “Es una situación prohibida”, dijo el dirigente. Hay grises, y todo está en observación.

Donde también son mayoría los argentinos es en Ecuador: con la llegada de Omar Asad a Emelec, el último en sumarse, pasaron a ser siete los entrenadores en aquel fútbol. La Serie A, así se llama, cuenta con doce equipos. Allí, Rubén Darío Insúa supo ser campeón con Barcelona y Edgardo Bauza conquistó Copa Libertadores, torneo local y Recopa Sudamericana con Liga Deportiva Universitaria de Quito. Un detalle: además de los argentinos, también están el montenegrino Dragan Miranovic y el uruguayo Mario Saralegui. O sea, apenas tres equipos tienen técnicos ecuatorianos: Deportivo Espoli, Imbabura Sporting Club y Liga Deportiva Universitaria de Loja.

“Tenemos un plus, es difícil explicarlo porque no es bueno hablar de nosotros mismos, pero hay un extra, como lo tiene también el jugador argentino, que lo quieren en todos lados. Somos vivos, sabemos leer los partidos y, tal vez lo mejor de todo, nos adaptamos muy bien a cualquier país y a cualquier campeonato”, esgrime Marcelo Trobbiani desde Perú, donde dirige a Cienciano desde principios de año.

En realidad, es su segundo ciclo en el equipo de Cusco. Consultado sobre la gran cantidad de técnicos en las ligas sudamericanas, el ex ayudante de Miguel Angel Russo en Boca (y campeón mundial junto a Diego Maradonaes en México ‘86) es claro: “En Argentina no hay lugar, hay que tener representantes y mostrarse, eso no me gusta. Están siempre los mismos. Además no se les da lugar a los que recién empiezan, se dice que no tienen experiencia. Eso es un verso, hermano. (Josep) Guardiola es el mejor DT del mundo y cuando arrancó venía de dirigir la filial. Lo mismo Sabella, que por suerte ganó la Libertadores; si no, iban a decir que no sabía nada”. En Perú, Trobbiani dirigió también Universitario de Deportes; en Chile, antes, había estado en Osorno y Cobreloa. Justamente en la liga peruana –que cuenta con dieciséis equipos– son cinco los entrenadores criollos. Allí, Gustavo Costas logró dos títulos con Alianza Lima. Y un técnico que recién está dando sus primeros pasos es Hernán Lisi, ex ayudante de Javier Torrente, que a su vez fue ayudante de Marcelo Bielsa. Fue contratado por Unión Comercio, un equipo recién ascendido a Primera y que tiene apenas 17 años de vida.

Están los países pequeños, sin tanta tradición y sin ligas que aparezcan a diario en los medios. En Honduras, Mario Zanabria dirige desde 2007 a Real España, con el que logró el Apertura 2010. En esa liga también está Héctor Vargas, que tuvo un discreto paso por Estudiantes de La Plata en los 80 (también lo dirigió en 1994) y que lleva 14 años como entrenador allí. Por estos días comanda Platense.

En la Liga de Guatemala, que el año pasado ocupó el puesto 68 del ranking de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), dos argentinos dirigen desde hace más de doce años. Iván Franco Sopegno, que fue arquero de Rosario Central en los 80, tuvo su mayor logro como entrenador a fin de 2010, cuando logró su primer título con Comunicaciones. Curioso es su caso, ya que en los ‘90 fue arquero del equipo rival, Municipal. En febrero pasado fue noticia, pero no por su trabajo: fue secuestrado cuando se dirigía a un entrenamiento y liberado horas después. También lleva más de una década en Guatemala Héctor Trujillo, que apenas jugó un par de partidos en la Primera de Newell’s. Dirige al Deportivo Malacateco. “Tuve una oportunidad para jugar en Guatemala y desde ese momento me quedé. En Argentina es complicado, me hubiese gustado desarrollarme allá, pero no pierdo las esperanzas. Si uno no tiene un nombre, es casi imposible hacerse un lugar allá. Por eso tampoco me desesperé por intentarlo”, cuenta Trujillo.Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil
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