LA PRIMERA: 1971




Se presentaron propuestas frente a la U.E.F.A., para que nuestro campeón, pudiera disputar el trofeo de mejor del mundo frente al equipo de Ajax, equipo que fuera campeón del continente europeo. Restuccia y el Carreras Hughes hicieron diligentes esfuerzos para poder jugar con los holandeses, estos se negaron jugar, porque Estudiantes de La Plata había tenido unas actitudes violentas frente al equipo también holandés del Feyenord en la edición anterior de la Copa Intercontinental y habrán pensado que nosotros éramos lo mismo, nos metieron en la misma bolsa.

La final frente al Ajax, se había ido por la borda, pero la Asociación del fútbol europeo, autorizó a su vicecampeón a concurrir a la final para defender los prestigios de Europa, frente a nuestro Nacional. El 15 de Diciembre enfrentábamos al Panathinaikos, el equipo que había sorprendido al mundo con su juego, en el Estadio de Karaiskaki, en El Pireo, donde Nacional ya había jugado y ganado, ese noche Nacional puso en la cancha a Manga, Brunel y Masnik; Ubiña, Montero Castillo y Blanco; Cubilla, Maneiro, Espárrago, Artime y Morales. Los griegos jugaron con: Olkonomoupoulos, Tomaras, Athanasoppoulos, Eletherakis, Kapsis, Sourpis, Fylakoris, Dimitrou, Antoniadis, Domazos y Kousas. Se trajo un resultado positivo, se empato de visitante, 1 a 1 con gol de Artime. Debíamos ganar acá, una misión totalmente posible.




Copas Intercontinentales del C.N.deF. [Toda la info]




El 28 de diciembre, fecha que quedará en la memoria de todos los bolsilludos, fue ese día en que se coronaba el club de nuestros desvelos como Campeón del Mundo oficialmente, porque cuando no se disputaba ésta copa, Nacional se mostraba como el mejor de todos, en varias oportunidades. Nuestro Estadio Centenario, vería por primera vez a un club uruguayo coronarse con un título de tan alta alcurnia. El equipo presento una sola modificación con respecto al primer partido final, ese fue el ingreso de Mamelli por Morales. Entró con Manga, Brunel y Masnik, Ubiña, Montero Castillo y Blanco, Cubilla, Maneiro , Espárrago, Artime y Mamelli. El conjunto griego entro con: Olkonomopulos, Mitropulos, Athanassaopoulos, Eleftherakis, Kapsis, Sourpis, Dimitou, Kamaras, Antoniadis, Domazos y Kouvac. Con 2 goles de Artime, y sobre el final descontó el conjunto rival, Nacional levanto la copa, era hermoso ver como volaban por el aire bandadas de pañuelos blancos, que no querían que la noche terminara, querían celebrar por siempre. Se podría mencionar infinidad de repercusiones pero queremos recordar una, que resume no sólo lo acontecido en el terreno, sino que también habla de la situación en que se encontraba Nacional esa noche, que no sólo jugaba un partido de fútbol. El vespertino El Diario en una nota escrita por el Dr. Gualberto De León, bajo el titular NACIONAL EN LA GLORIA, en su notas finales dijo:

"... Además corresponde citar un hecho muy importante, al igualar Nacional con el Panathinaikos en Atenas, se echaron al vuelo una serie de apreciaciones malintencionadas, dirigidas quien sabe a qué inconfesables propósitos. Y a pesar de que todo ello fue destruido por las observaciones que permitió hacer el "tape" (gran verdad de la época actual) de cualquier manera se había creado un ambiente especial. Y Nacional, esa es la verdad , fue anoche motivo de una aguda observación por parte de las más altas autoridades futbolísticas, del mundo entero y por parte también, de críticos especializados de varios países de América.

A todos ellos, Nacional dió la gran lección , jugó como él sabe hacerlo. Con fuerza, con energía, con entrega, jugó con todo, como se dice vulgarmente, pero siempre dentro de las exigencias del "fair play", siempre dentro de lo que permiten las leyes de juego, respetando al adversario, respetando al árbitro, que es lo mismo que respetar al público aficionado y respetarse a la vez a sí mismo.
Nacional fue anoche un auténtico triunfador. En toda la línea, como tan sólo han sabido triunfar en la Copa Intercontinental los más grandes campeones del mundo.

La Copa es de los albos. Sostenida por manos jubilosas y firmes por la fuerza espiritual que anima a todos quienes sienten simpatías por la casaca nacionalófila. Que, en esta oportunidad, se sienten acompañados por toda la masa deportiva vernácula por cuanto el triunfo obtenido anoche por el Club Nacional de Football no es un triunfo sólo suyo sino una gran victoria, una sensacional victoria, una trascendental victoria del fútbol uruguayo que sigue admirando al mundo a pesar de su declinación, con hazañas que sólo están reservadas a quienes han nacido para triunfar.
Nacional está en la gloria.
Salve Nacional.
Felicitaciones."

Los héroes, de esta hazaña han quedado por siempre en agradecimiento eterno de nuestro club, y desde la tribuna siempre los recordaremos, con orgullo, digno ser mencionados entre las conquistas más queridas.

La oncena que salió a jugar la revancha ante el Panathinaikos de Grecia en el Centenario. Nacional aquella noche jugó con casaca de alternativa. Luis Ubiña, Manga, Angel Brunell, Juan Masnik, Julio Montero Castillo, Juan Carlos Blanco, Luis Artime, Ildo Enrique Maneiro, Víctor Espárrago, Luis Cubilla y Juan Carlos Mamelli.




NACIONAL 1 / Panathinaikos 1
Fecha: 14 de Diciembre
Cancha: Karaiskaki (El Pireo, Grecia)
Juez: Favilli Netoo (Brasil)




NACIONAL 2/ Panathinaikos 1
Fecha: 28 de Diciembre
Cancha: Estadio Centenario




ESE EQUIPO ERA IMPRESIONANTE
Por Víctor Espárrago




He tenido la suerte que en una institución que ha logrado tres Libertadores y tres Intercontinentales yo haya participado en dos de cada una de ellas y de alguna manera haber contribuido a la grandeza del club. Nacional me dio todo. Llegué al club en el año 6. Ya ese mismo años salimos campeones en lo local y luego vino lo de la década del 70 que quizás con el tiempo uno se da cuenta de la importancia que tuvo. Nacional es un club histórico, un club que ha dejado huella a todos los niveles y que incluso haciendo alusión a la selección ha aportado una innumerable cantidad de futbolistas, entre los que me incluyo. Fue increíble estar en el club, demás por la trascendencia que tuvo a nivel internacional teniendo en cuenta que somos un país de muy pocos habitantes pero que hicimos historia.



Uruguay



Viví muchas cosas con la camiseta tricolor, pero la Libertadores del ´71 se estaba buscando desesperadamente y no llegaba. Fue la primera vez . Se habían perdido un par de finales y parecía que estábamos embrujados para definir. Estudiantes de La Plata era un equipo sensacional y cuando logramos ganarle, dimos rienda suelta a todo, porque costó tanto que no tiene comparación con nada de lo que yo haya vivido. Fue una guerra deportiva. Vencer a Estudiantes era vencer algo más que un equipo de fútbol. Tenían experiencia, muchas mañas, leían muy bien los encuentros, eran super difíciles. Nos costó una barbaridad. Prueba de ello es que tuvimos que jugar un tercer encuentro en Lima. Pero ese equipo de Nacional era impresionante. Tenía figuras, hombres y nombres. Para la final Intercontinental con el Panathinaikos y uno con el correr de los años se va dando cuenta que para llegar a una final de Europa se tienen que "voltear" muchos muñecos. Teníamos quizás, todos, esa ignorancia de no saber a quien nos íbamos a enfrentar, pero para salir Campeón del Mundo hay que tener un gran equipo. También fue difícil y costó mucho, pero prevaleció la categoría de nuestro plantel. Estoy convencido que ese Nacional del ´71 fue uno de los grandes equipos del la historia del club. La historia misma lo dice.





copas







LA SEGUNDA: 1981





equipo




Tras un comienzo que no entusiasmó a sus hinchas, con un cuadro combativo pero de poco nivel técnico, Nacional (dirigido por Juan Martín Mujica y el profesor Esteban Gesto) fue mejorando sus performances después de doblegar en Semifinales a Olimpia de Paraguay y O´Higgins de Chile. En las finales se encontró con Internacional de Porto Alegre, equipo en el que brillaba el nuevo astro Roberto Falcao, pero la defensa uruguaya se había fortalecido con la presencia de un gran jugador, Hugo De León y en la delantera brillaba un oportuno goleador, Waldemar Victorino.




NACIONAL 1 / Defensor 0
Fecha: 9 de Abril
Cancha: Estadio Centenario
Juez: J. Martínez Bazán (Uruguay)




NACIONAL 3 / Oriente Petrolero 1
Fecha: 13 de Abril
Cancha: Tahuichi Aguilera (Santa Cruz)
Juez: E.Pérez (Perú)




NACIONAL 0 / The Strongest 3
Fecha: 17 de Abril
Cancha: Hernado Siles (La Paz)
Juez: R. Arppi (Brasil)




NACIONAL 3 / Defensor 0
Fecha: 23 de Abril
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Ramón Barreto (Uruguay)




NACIONAL 5 / Oriente Petrolero 0
Fecha: 27 de Abril
Cancha: Estadio Centenario
Juez: F. Valdez (Paraguay)




NACIONAL 2 / The Strongest 0
Fecha: 30 de Abril
Cancha: Estadio Centenario
Juez: G. Velázquez (Colombia).





NACIONAL 1 / O´HIGGINS 0
Fecha: 21 de Mayo
Cancha: Estadio Nacional (Santiago de Chile)
Juez: A. Iturralde (Argentina).




NACIONAL 1 / OLIMPIA 1
Fecha: 18 de Junio
Cancha: Puerto Sajonia (Asunción)
Juez: J. Romero (Argentina)




NACIONAL 2 / O´HIGGINS 0
Fecha: 16 de Julio
Cancha: Parque Central
Juez: E.Jacomé (Ecuador)








LA FINAL




futbol




El 30 de julio se jugaría el primer partido, en Porto Alegre, el segundo se jugaría el 6 de agosto, y el 9 de agosto en caso de necesitarse un tercer encuentro debía jugarse en Asunción.
Nacional partió el 28 de julio, rumbo a la ciudad "gaúcha", junto con la delegación tricolor, comenzó el mayor despliegue de una parcialidad, nunca un club, nunca una selección llevó junto a una delegación deportiva tanta gente, de todas las formas posibles fue acercando la gente a Porto Alegre, como dijera algún parcial: "Se estaba produciendo el segundo éxodo del pueblo oriental", unos 20.000 hinchas de Nacional, se acercaron al Estadio, sólo Nacional puede manifestar tanta adhesión.

Cuando el equipo apareció en la cancha del Beira Río, con Víctor Espárrago, el capitán a la cabeza, el Estadio quedó asombrado, porque nunca un equipo visitante recibió tanto apoyo como Nacional aquel día.
La hinchada de Nacional acompañó siempre, estuvo siempre cerca del club cuando anda mal, lo sigue, cuando anda bien también. Esa noche en el Estadio del Beira Río, Nacional fue casi local. Nacional formó con: Rodolfo Rodríguez, Moreira, Blanco, De León y González; De la Peña, Espárrago y Luzardo; Bica, Victorino y Dardo Pérez. Esa noche se portaron como gladiadores. Internacional ingresó con: Gasperín, Toninho, Mauro Galvao, André, Falcao, Batista, Tonho, Jair, Espina, Mario Sergio. Habían unas 70.000 personas, el arbitro fue el argentino Romero.

El comienzo del partido no fue como se esperaba, Nacional con la iniciativa, el Internacional se vio sorprendido. El encuentro, al igual que en el partido contra Olimpia estaba bien estudiado. Espárrago en esa final fue un jugador que cumplió una misión importante, del éxito de éste en el trabajo asignado dependía gran parte de la suerte del cotejo. El equipo "gaúcho", tenía su principal fuerza de juego en su eje central, Falcao, y a Víctor se le encargo la misión especial, que para él no era ajena, de anular al mejor volante del equipo rojo.
Espárrago, hizo su parte pero Nacional, no jugó de la misma manera que en Paraguay, esperando al rival, sino que en este encuentro tuvo la iniciativa, todo el equipo ejerció la presión necesaria para poder tener el control del partido, Bica estuvo imparable, incluso estuvo muy cerca de convertir. Washington González, fue objeto de un claro penal que el juez no cobra, que de marcarlo Nacional se hubiera hecho justicia.

En el segundo tiempo, el peso del partido no cambio, Nacional fue quien controló el juego, el Inter se vio impotente ante la excelente estrategia utilizada por Nacional. Aunque justo es reconocer que en la parte complementaría el Internacional se soltó más, aunque no llegó nunca a inquietar profundamente, la defensa tricolor fue excelente, tal es así que Rodolfo pasó una noche bastante tranquila, y las pocas veces que fue llamado a intervenir cumplió en forma cabal. El juez terminó el partido, Nacional e Internacional empataban 0 a 0. ¡Qué cerca estaba la Copa!







1981 - INTERCONTINENTAL




Nacional había alcanzado la conquista de América, también había alcanzado el título de mejor del Uruguay, con una amplia ventaja, 7 puntos sobre el segundo que fue Wanderers, y 10 puntos sobre Peñarol; pero para nuestro club no había un techo aún, y al levantar la mira, vemos en el horizonte, la conquista del mundo. En Europa, el equipo inglés de Nottinghan era el monarca de Europa, por segunda vez consecutiva. En el año 79', este equipo luego de una campaña espectacular se consagró campeón por primera vez en su historia, se coronó campeón invicto, al vencer en la final al equipo sueco Malmoe. Al coronarse campeón al siguiente año demostró que se trataba de un equipo poderoso. El camino del equipo Europeo en la campaña de la Copa de Europa, venció al equipo sueco Osters Växjö 2 a 0 y en la revancha empató 1 a 1. En octavos de final le tocó jugar frente al equipo Arges Petesti de Rumania, de local 2 a 0 y de visitante 2 a 1. En cuartos de final enfrentó al equipo de Alemania Democrática, Dynamo de Berlín, luego de caer como local en Nottingham por 1 a 0, venció de visitante al equipo alemán por 3 a 1. En la semifinal jugó frente al Ajax, a este lo eliminó al vencer en Inglaterra por 2 a 0, y fue derrotado por 1 a 0 de visita. La final la jugó en el Estadio del Real Madrid frente al equipo de Alemania Federal, el Hamburgo. Venció en aquella final por 1 a 0, con gol de Robertson. El equipo del Nottingham no fue solamente el campeón inglés o el campeón de Europa había llegado a tener el récord de 42 partidos sin ser derrotado. El enemigo era increíblemente poderoso.

El concertar la final frente a éste equipo sin duda fue muy difícil, debemos mencionar algunas dificultades que los dirigentes tricolores debieron sortear para poder pactar el encuentro o los encuentros. El año anterior no se disputó la Copa Intercontinental, el equipo rojo declino jugar las finales frente al equipo de Olimpia de Paraguay. Ya nos había pasado en la final anterior que debido a los problemas que tuvieron los equipos europeos cuando disputaron los encuentros en América especialmente frente al equipo de Estudiantes, dejaron una mala impresión a los equipos del viejo continente; unos de los equipos que tuvieron problemas fue el Manchester United. También las fechas de las disputas de las finales, debido a la agenda muy comprometida que tenían los equipos ingleses.
Se hicieron gestiones frente a las principales autoridades de la Confederación Sudamericana, y frente a la U.E.F.A., estos dirigentes estaban de acuerdo con la disputa de la final, aunque siempre preferían que se jugará como era tradicional con partidos de ida y vuelta. Decimos esto porque había surgido la idea de la empresa West Nally, que actuaba en el ramo de la organización de espectáculos deportivos, la realización de un sólo encuentro a realizarse en terreno neutral.

Con la partida rumbo a Inglaterra el dirigente José Sassón llegó a un acuerdo con los principales del Nottingham. Si el Nottingham quedaba eliminado en la primera fase de la Copa Europea, correspondiente al año 81' se jugaría un solo partido en Tokyo, el 11 de febrero, en caso contrario se jugarían dos partidos el primero el 4 de febrero, en Montevideo y el segundo el 31 de marzo. Al quedar eliminado en la primera fase frente al equipo Checoslovaco de CSKA, quedó resuelta la fecha de disputa de la final, Nacional - Nottingham, se verían las caras en Tokyo.
Nacional se había desprendido de un gran jugador como lo era Hugo De León, que se había traspasado al Gremio de Porto Alegre. Nacional había sido la base de la conquista de la selección uruguaya, que disputó la Copa de Campeones del Mundo, que se disputó en Montevideo y que Uruguay se quedó con ese campeonato tras un gol en la final de Waldemar Victorino, en el mismo arco en que había definido la final América, y casi de la misma forma.
La delegación que partió rumbo al sueño de la conquista del mundo estaba integrada por: como delegados fueron el Presidente Dante Iocco, el Secretario General Dr. Rodolfo Sienra, Segundo Vicepresidente Dr. Joaquín Reyes Delgado, y el Vocal Walter Noriega. Juan Martín Mujica, y el Profesor Esteban Gesto, como técnicos. Equipier Walter Haynes, Masajista Enrique Olivera. Los jugadores fueron: Rodolfo Rodríguez, José Hermes Moreira, Juan Carlos Blanco, Daniel Enríquez, Washington González, Denis Milar, Víctor Espárrago, Arcenio Luzardo, Alberto Bica, Waldemar Victorino, Julio Cesar Morales, Miguel Pereyra, Héctor Molina, Oscar Aguirregaray, José R. Cabrera, Rogelio Ramírez y Dardo Pérez.






SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO




Con la concreción de este encuentro, se iniciaba la nueva forma de disputa de la final intercontinental, a partir de ahora se jugará con un solo encuentro a disputarse en Japón. El juez de aquél encuentro fue el israelita Abraham Klein. Formó con Rodolfo Rodríguez, José Moreira, J. C. Blanco, Daniel Enríquez, Washington González; Arcenio Luzardo, Víctor Espárrago, Denis Milar; Alberto Bica, W. Victorino, Julio Cesar Morales. El equipo Europeo, del cuál ya mencionamos sus increíbles triunfos, contaba con jugadores exquisitos tales como Peter Shilton, un eterno arquero, defendió a los rojos durante varias temporadas, siendo el jugador que más veces defendió la camiseta del seleccionado Inglés. Trevor Francis, un jugador excelente, quizás en aquellos años el mejor o uno de los mejores jugadores del mundo, era por quien pasaba todo el juego del Nottingham. Robertson, un jugadores escocés muy bueno, fue el scorer de la final de Europa. Enfrentábamos a los maestros del fútbol, una vez más los ingleses se ponían delante de nuestro camino. Nacional nació luchando frente al desdén de los ingleses, esta vez, fue algo parecido, nuestros muchachos estuvieron acordes a las atenciones que recibieron del público nipón. Mientras ellos realmente tuvieron actitudes no muy educadas. En ese sentido Nacional ganó también. Aquella madrugada del 11 de febrero, estuvimos todos los bolsilludos despiertos y muy nerviosos, esperando el desenlace de esta ansiada final.

Recordamos que el partido fue al comienzo de estudio, de tanteo, Nacional como siempre, jugó con referencias de marcas, una de ellas, quizás la decisiva fue la marcación que el capitán, Víctor Espárrago tuvo que realizar frente al gran jugador que era Trevor Francis. Este jugador inglés, quizás nunca tuvo en su contra una marcación tan férrea como la que recibió aquella tarde, fue tan intensa que Víctor recibió la tarjeta amarilla en los primeros minutos del partido, lo que significó para nuestro capitán que debía cuidarse, pues ahora jugaba en el filo de la navaja.





historia





Nacional estuvo replegado en esos primeros minutos como estudiando el partido, además esperaba que el rival atacara para poder sacar el contragolpe, un arma que Nacional sabía utilizar muy bien. Hasta que logró sacar el primero de ellos, Luzardo ubicado en el centro del campo, dio un pase a Moreira, éste logro hacerse del balón y a correr,... " dale 'chico', dale ". La pelota pica para cualquier lado, la cancha no era buena, la acomoda un poco con la cabeza, llega por la punta a la altura del área, sigue unos pasos más, casi sobre el final del campo cerca del banderín, logra sacar un centro rasante hacia atrás, el famoso centro de la muerte, para que quien viniera a la carrera pudiera pegarle y terminar en gol aquella jugada. Le había salido a la marca un rival, el cual no llegó a tiempo para cerrarle el paso a Moreira, un defensa que venía a corriendo cerca del vértice del área chica no pudo detenerse y estiro la pierna pero la pelota lo supera, desde el punto penal, venia corriendo Victorino, con otro defensa exigiéndole, éste logro empujarla en forma casi paralela al arco, con esta maniobra dejó unos pasos atrás al defensa que lo marcaba pero, se enfrentaba al defensa que no había podido llegar al cierre que había quedado en el borde del área chica, en esos instantes, entre que deja a uno y el otro le sale al encuentro, Victorino, que saltando, o terminando de acomodarse con su pierna izquierda, esperando el momento justo para poder sacar el latigazo, esperaba que fuera el momento ideal, con toda la tranquilidad del mundo se tomo su tiempo, pero para nosotros se demoró todo el tiempo del mundo. Cuando salió el disparo Shilton le achico el arco, el defensa no le iba a dar más espacio, y le pegó fuerte y arriba, quizás en el único lugar que podía entrar, por sobre el cuerpo del arquero del Nottingham. Locura general, cuando se infló la red, Montevideo se infló con el grito de gol de una ciudad, de un país, Nacional ganaba 1 a 0, la lógica, caía derrotada por Nacional, porque nuestro campeón era quien arrancaba ganando.

El equipo siguió entonado, era el dominador del encuentro, no pasaba demasiadas preocupaciones, tanto es así que se le anulo un gol lícitamente convertido, un golazo de Luzardo, nadie pudo explicar el motivo de la decisión del juez. Algunos creen que la pelota le había pegado en la mano a nuestro gallardo defensor, otros que Victorino estaba fuera de juego, ninguna de las dos el juez lo anulo mal. Así terminó el primer tiempo con una victoria parcial de 1 a 0, que no reflejaba lo que había sucedido en la cancha, Nacional debía ir ganando por 2 a 0, de no ser por el gol mal anulado.
En el segundo tiempo, al comienzo Peter Shilton deja una pelota suelta que Bica transforma en gol, otra vez el juez, lo anulo, ahora sí lo anulo de "chorro" que era, el línea inventó un offside que no existió. El partido era parejo, gracias a la participación de quién impartía justicia(¿?). Esto motivo la reacción del equipo inglés, que además de poseer un excelente equipo contaba con la colaboración de éste muchacho.
El Nottingham Forest, dominó de allí en más las acciones, lo que tuvo como consecuencia la excelente actuación de Rodolfo Rodríguez, que tuvo atajadas espectaculares, el fondo tricolor se vio sobrecargado, dónde se mostraron en su real dimensión Enríquez y Blanco. Trevor Francis jugaba ya en posición neta de delantero, lo que motivo que no estuviera en el medio campo Espárrago. El final no llegaba más, y ellos estaban más arriba, no podíamos sacar el contragolpe en ningún momento, ellos estaban jugando a la desesperada, y realmente asediaban, no hubiera sido justo el empate del Nottigham, porque no hubiera reflejado lo que aconteció en el campo.

El partido era largo no terminaba más sufríamos como locos, estabamos realmente nerviosos, el equipo inglés estuvo a punto de empatar. Muchas veces gritamos que lo terminara, hasta que casi, casi, Trevor tenía para hacer el gol y el gran quite de Espárrago, y el juez habrá visto que era imposible que nos empataran y lo terminó. El alivio se hizo efectivo con un grito con toda la voz: ¡Nacional nomá!. Lo que fue acompañado por un llanto de emoción, de esa risa nerviosa de alegría, de mirar y de no poder creer que Japón había conocido a su primer Emperador del fútbol, Nacional, y se inclinaban en señal de respeto, porque habían visto al nuevo Campeón del Mundo.
El país se lanzó a la calle una vez más, el equipo de su amor, había logrado alcanzar nuevamente el lauro mundial, fue una jornada, de festejo. Nacional había conseguido en ser el primer club en el mundo en ganar la copa en Japón, además la copa de la empresa patrocinadora del evento la Copa Toyota, Waldemar Victorino se hizo acreedor al premio del jugador más valioso de la final.

De regreso a Montevideo, la locura fue general, desde el aeropuerto hasta la sede, eran miles y miles de uruguayos que manifestaron su jubilo, el enjambre humano era increíble, las familias agradeciendo el triunfo a sus muchachos, la gente volvía a festejar, una caravana interminable de autos acompañaba al ómnibus que transportaba a los mejores del mundo. El club había llegado a la cima, el sitial que sólo le pertenece a Nacional.





NACIONAL 1 / NOTTINGHAM FOREST 0
Fecha: 11 de Febrero de 1981
Cancha: Estadio Nacional de Tokio
Juez: Abraham Klein (Israel)








deporte







LA TERCERA: 1988






A medida que los partidos iban transcurriendo, el plantel que dirigía Roberto Fleitas se fue mentalizando en que la inicial utopía de lograr la Copa Libertadores de ese año se podría llevar a cabo.

La llegada para los encuentros finales de Hugo De León fue el momento clave en aquella edición copera, que vio en el conjunto tricolor a un grupo de hombres que creían en las hazañas de antaño.





NACIONAL 0 / Wanderers 0
Fecha: 29 de Junio
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Otello Roberto (Uru)



NACIONAL 2 / América 0
Fecha: 8 de Julio
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Juan Carlos Loustau (Argentina)



NACIONAL 4 / Millonarios 1
Fecha: 15 de Julio
Cancha: Nemesio Camacho (Bogotá)
Juez: Carlos Maciel (Paraguay)



NACIONAL 1 / Wanderers 0
Fecha: 19 de Julio
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Artemio Sención (Uru)



NACIONAL 1 / Millonarios 6
Fecha: 29 de Julio
Cancha: Nemesio Camacho (Bogotá)
Juez: Romualdo Arpi Filho (Brasil)



NACIONAL 0 / América de Cali 0
Fecha: 3 de Agosto
Cancha: Pascual Guerrero (Cali)
Juez: Roberto Wright (Brasil)



NACIONAL 1 / U. Católica 1
Fecha: 10 de Agosto
Chancha: Nacional de Chile
Juez: Jorge Antequera (Paraguay)



NACIONAL 0 / U. Católica 0
Fecha: 17 de Agosto
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Roberto Wright (Brasil)



NACIONAL 1 / Newell´s Old Boys 1
Fecha: 21 de Setiembre
Cancha: Parque Independencia (Arg)
Juez: Carlos Maciel (Paraguay)



NACIONAL 2 / Newell´s Old Boys 1
Fecha: 28 de Setiembre
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Enrique Martín (Chile)



NACIONAL 1 / América 0
Fecha: 5 de Octubre
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Sergio Vázquez (Chile)



NACIONAL 1 / América 1
Fecha: 12 de Octubre
Cancha: Pascual Guerrero (Colombia)
Juez: Romualdo Arpi Filho (Brasil)



NACIONAL 0 / Newell´s Old Boys 1
Fecha: 19 de Octubre
Cancha: Gigante de Arroyito (Arg)
Juez: Hernán Silva (Chile)







LA FINAL


El rival, era un equipo conocido, Newell´s. Este había logrado clasificar por aquel gol de Theiler, y se le había dado una nueva oportunidad. La serie inicial del torneo, los había hecho eliminar frente a los equipos de Ecuador de Barcelona y Filabanco, y su compatriota San Lorenzo. Los equipos argentinos lograron la clasificación sin mayores problemas. En la segunda fase, debió jugar frente al Bolívar, al cual eliminó por penales. En la tercera fase jugaron frente a nosotros, y en la semifinal debieron jugar nuevamente frente a San Lorenzo, al cual derrotaron las dos veces que jugaron por 1 a 0 y 2 a 1. Yudica era su entrenador, éste había sido campeón de América con Argentinos Jrs. , por lo tanto sabía lo que era jugar una final. El primer encuentro se jugó en el Estadio de Arroyito, cancha de Rosario Central.




nacional



El caso curioso, de que se repitieran equipos que se habían eliminado en etapas anteriores, hacía del duelo algo distinto, Nacional conocía a Newell´s, y Newell´s nos conocía. Sabíamos a que nos íbamos a enfrentar en Rosario, quizás o sin quizás quedaron duelos, revanchas internas de los partidos anteriores. Nos volveríamos a ver las caras.
El 19 de octubre, se jugó el primer partido, el encuentro fue muy parejo, como todas las finales. El primer tiempo se fue 0 a 0, mientras que para el segundo tiempo, el jugador rojinegro Gabrich, puso el único gol del partido, Nacional estuvo en varias ocasiones cerca del empate, pero no hubo caso.

El 26 de Octubre, que hermoso día en Montevideo, para los hinchas fue un día de real regocijo, estabamos tan cerca, estabamos ahí nomás del sueño. No se podía perder. El ómnibus, que transportaba a los muchachos, a punto de entrar en la leyenda, partió desde los Céspedes, y el camino, desde aquel lugar hasta el Estadio, fue como un cortejo, como si los hinchas elevaran sus espadas, para que pasaran por debajo de las mismas los jugadores. Fue un hormiguero humano, los hinchas les alentaban, les decían: "¡Vamo´ a ganar!". "No aflojen". "¡Pongan todo!". Las personas les hacían gestos de aprobación, los hinchas que no podían ir al Estadio, les alentaban en la calle, les mostraban los niños como diciendo "Por ellos por los que vienen detrás". Nos es difícil, pensar lo que pasaba por la cabeza de los jugadores, no necesitaban motivación, a cada centímetro que se acercaban al Estadio, más ganas tenían de ganar. De entrar en la historia grande del club.

Eso era lo que sucedía fuera del Estadio. El Centenario, era el pandemonio, la locura de los hinchas, deseosos de empezar a festejar, el clima estaba formado, no se podía perder, ¿cómo se iba a perder?, es imposible. El festejo comenzó mucho tiempo antes, pero cuando salió el equipo a la cancha, fue hermoso el recibimiento que el equipo que nos defendía en la cancha tuvo. Sólo la hinchada de Nacional podría demostrar tan efusivamente su amor a la causa. Aquellos leones que les tocó entrar fueron: Seré, Pintos Saldaña, Felipe Revelez, Hugo De León, Soca; Ostolaza, Cardaccio, y Lemos; Ernesto Vargas, De Lima y William Castro. Newell´s presento a Scoponi, Llop, Theiler, Pautasso, Sensini, Martino, Franco, Rossi, Alfaro, Batistuta, Gabrich. El arbitro del partido fue Arnaldo Coelho de Brasil. La cantidad de público es inestimable, se vendieron todas las entradas. No entraba nadie más, pero estabamos todos, como un solo corazón, los que estaban dentro del Estadio, y los que no pudieron venir, habían sido de alguna manera ese día varios millones de personas los que concurrieron al partido,.

Nacional fue el claro dominador, desde el principio al fin fue el único que mandó en la cancha. Al comienzo del partido quedó claro la postura que Nacional tendría durante todo el partido, y esa era la de ganar, la de meter dentro del arco al rival. Al minuto 13', la locura, un avance por la punta izquierda, sobre el arco de la Colombes, avanza Carlitos Soca, driblea al marcador, dentro del área, cruza la pelota hacia el medio, estando rodeado de rivales, cerca del punto penal la cazó el "Pinocho", de espaldas al arco estando marcado por un defensa, giró sobre sí mismo como un rayo, y sacó un remate potente, que se mete cerca del palo derecho, el Centenario explotó de júbilo, fue la locura general. "Pinocho", gritó el gol como si fuera el primero, se llevó la camiseta a la boca y la beso, con esa acción, comprendió lo que todos nosotros sentimos por Nacional, un amor incomprensible, e inexplicable, en ese momento era lo que todos queríamos hacer y eso fue lo que hizo el "pinocho".

El gol tempranero hizo que Nacional no aflojara, sino que luchara con más fuerzas, si es que era posible hacerlo. Necesitábamos ganar 2 a 0, y tan sólo nos faltaba un gol, en el minuto 37', llegó el segundo. Córner desde la Olímpica, y Nacional se va sobre esa pelota como si fuera la última, la pelota cayó mansita pidiendo el gol, el frentazo del "vasco", del querido "vasco", costó en entrar, el arquero llegó a manotearla, pero la pelota iba impulsada por todos nosotros, y no era posible detenerla. Si el primer gol fue la locura, no hay palabras para explicar lo que fue el segundo, todos nos abrazábamos, ¡Nacional viejo y peludo nomá!. ¡Nacional que no, ni, no!.
Cerca del final del primer tiempo, Carlitos De Lima se perdió el tercero. Al terminar el primer tiempo, Nacional había conseguido la diferencia necesaria para alzarnos con la Copa. El segundo tiempo, no vario, Nacional siguió dominado, siguió machacando, siguió peleando. En la media hora de juego, agarra la pelota el "pato" Castro, se escapa por la punta izquierda ingresa con mucho peligro en el área, y es derribado por Llop, es un penalazo, y el juez lo cobra.
El Centenario se puso literalmente de pie, todos estabamos expectantes, ¿quién patearía el penal?. Aparece la figura gigante del Hugo, puso la pelota en el punto penal, todos sabíamos que era gol, eligió un palo, midió esperó que el juez diera la orden. Scoponi le adivinó la intención, pero el que pateaba era el Hugo. El juez pitó, De León caminó, y remató con pierna derecha, al palo derecho, Scoponi se tiró para ese lado, pero el remate fue tan bien dirigido que entró contra el palo imposible para cualquier golero. Todo el Estadio fue un solo grito ¡¡¡gooolll!!!, el sueño que era solamente eso, un sueño, se estaba convirtiendo en una hermosa realidad. Así terminaron los 90' minutos, pero no era el final.

La reglamentación exigía un alargue de 30 minutos, hasta ese momento siempre que las finales terminaban empatadas en puntos se jugaban un tercer encuentro en terreno neutral. Esta vez el reglamento simplemente exigía que se jugara un alargue, manteniendo el score con el que se había terminado el partido, Nacional 3 a 0. Recordemos que cada gol de visitante valían doble. Un gol de Newell´s podría complicar ese encuentro que se estaba jugando en forma notable.
El alargue fue un mero trámite, Nacional lo dominó tranquilamente, y esos 30', fueron más que momentos de inquietud, fueron minutos, que luego serían horas, de festejo, estabamos festejando sin parar, esperando que el juez terminara para festejar de una vez por todas. Cuando el juez brasileño hizo sonar el silbato, fue como si nos tocara el corazón, lo teníamos apretado lo teníamos comprimido, pero en ese momento se sintió libre, y fue como si hubiera explotado. Nos abrazábamos entre desconocidos, que nos unía un mismo orgullo, saltábamos, cantábamos, realmente hubo muchas formas de expresar alegría, pero la que no faltaron fueron las lágrimas y los pañuelos blancos.

Nacional había conseguido hacerse de la primera Copa Libertadores más larga que se haya jugado, para salir campeón fue necesario disputar 14 partidos. De los cuales se ganaron 8, se empataron 4, y sólo se perdieron 2.





NACIONAL 3 / Newell´s Old Boys 0
Fecha: 26 de Octubre
Cancha: Estadio Centenario
Juez: Arnaldo C. Coelho (Brasil)




Goles: 13´ Ernesto Vargas, 37´ Santiago Ostolaza, 80´ Hugo De León
Rojas: 110´ Jorge Pautasso y Héctor Morán
Incidencia: Al término de los 90´ se jugó un alargue de 30´donde no hubo goles.






1988 - INTERCONTINENTAL

Fue un grito único y visceral, nacido en el alma y en los sentidos, un estadllido emocional intenso y hermoso, que sólo es posible comprender cuando se es hincha del fútbol de verdad. Sólo si hay un compromiso espiritual tan profundo con los colores se puede sentir una alegría como esta de Nacional en Tokio.
Apenas Tony Gómez terminó de patear el penal número veinte de la serie para consagrar por tercera vez campeón intercontinental a su club, el sentimiento reprimido por la angustia se hizo expresión en un alarido triunfal, glorioso, que hermanó voces y corazones: "NACIONAL PA´TODO EL MUNDO!"

Los suplentes de Nacional, el cuerpo técnico entero, una barra directivos e hinchas y varios hombres de prensa. Todos tensos, expectantes, alterados, esperando el penal que de una vez por todas desatara la euforia. Porque no fue una final cualquiera. El PSV era ultrafavorito para ganar y Nacional lo estaba derrotando claramente. El colombiano Jesús Díaz no le dio un penal que pudo ser el definitivo 2-0 y después, entre el terrible olfato goleador del brasilero Romario y un absurdo penal sancionado por días que convirtió Koeman, pusieron la ventaja injusta para el equipo holandés. Cuando ya las banderas naranjas flameaban anunciando el triunfo del PSV, Ostolaza empató el partido.



Celeste



El reloj del estadio marcaba ciento veinte minutos en el instante que el Vasco metió por segunda vez la cabeza ganadora. Ahí nomás ya había olor a hazaña. para redondearla, ni bien empezaron los tiros desde los doce pasos, el PSV se puso 3-1 arriba. Otra vez la gloria coqueteaba con los europeos. Pero el temple de estos humildes muchachos de Nacional, su determinación de aferrarse al triunfo como única posibilidad de futuro, fue más fuerte que los errores del árbitro, que la táctica del PSV y que los nervios traicioneros de una definición tan emotiva.
Por eso ganaron, por eso fue hazaña como pocas. Y llegó a la uruguaya, con la vida puesta en el objetivo.






NACIONAL SORPRENDE A TODOS


El PSV también. Uno esperaba una máquina veloz y arrasadora que atacara desde el primer minuto. Nada que ver. Los holandeses, cuidadosos al extremo, prefirieron los pases laterales y seguros y no se atrevieron a bucear al fondo de Nacional que se quedó en su campo esperando el vendaval rojo.
Cuando Hugo De León se dió cuenta de que no había ningún vendaval, se adelantó cuarentra metros y la alargó para Vargas. "Pinocho" no pudo con su marcador, pero logró un corner. Lo tiró William Castro, perfecto, bombeado y pasado, Van Breukelen (le hicieron una fama tremenda, falló en los dos goles), lanzó un puñetazo, pifió y la pelota siguió. Por atrás entraba Ostolaza como tren bala y con un frentazo violento dejó asombrados a los 62.000 japoneses. Uno a cero a los siete minutos. A los diez, Koeman quiso entregarla atrás a Van Breukelen y De Lima se la robó. El nueve se fue totalmente solo y, cuando intentó eludir al arquero, este le enganchó el pie derecho. Penal claro. Jesús Díaz, bastante animoso contra Nacional, dijo que no hubo falta. Pudo ser el 2-0 definitivo. Que casi llegó a los 43 cuando De Lima arrancó como un tractor por la izquierda, se arreó a un defensor y metió un latigazo de zurda que a duras penas tapó Van Breukelen. El rebote fue otra vez a los pies de De Lima, otro zurdazo y Heintze deshizo sobre la raya lo que parecía un gol hecho. Primer tiempo claro a favor de Nacional, mejor plantado y más peligroso. Con el agregado de que no se pegó una patada. Esta debe ser una de las finales más limpias que se recuerden, al menos de esta Copa.






UNA INJUSTICIA SE LLEVA LA COPA


Un balón pronunciado del campeón de América en el segundo período le permitió al PSV mejorar su imagen y empatar el partido gracias a un cabezazo de Romario. El brasileño es como una fiera a la que tienen como una semana sin comer y el domingo le abren la jaula dentro del área. Dueño de una agresividad espectacular. Se fueron los noventa minutos y llegó el suplementario. A los cinco minutos del segundo tiempo extra, el canadiense Ellerman se cayó aparatosamente entre Revelez y Tony Gómez, y Jesús Díaz, a cuarenta metros del área, cobró penal. Los más amargadosya hablaban de despojo. Koeman la mandó adentro y lo que era un gran triunfo del humilde Nacional, pasaba a manos de los ricos holandeses.





UNA HAZAÑA LA DEVUELVE


Pero si hay algo que Dios le ha dado al pueblo uruguayo, es coraje, determinación, garra y entusiasmo. Y Nacional lo demostró una vez más. Sin claridad, con nerviosismo, atacó en los minutos que quedaban. El reloj marcaba ciento diecinueve minutos y fracción cuando Morán pateó desviando el arco y el arquero Van Breukelen la detuvo cómodamente, pero detrás de la raya de fondo. Díaz, en otra falla gruesa que compensó en parte las anteriores, entendió que el balón había rozado en Gerets y dió corner. La última chance. Ya el cronómetro indicaba ciento veinte minutos. Todos arriba, con los tres grandotes al segundo palo (Revelez, Ostolaza y De León). Vino el centro milagroso de Yubert Lemos, bien pasado, Van Breukelen volvió a quedar en el camino y el Vasquito Ostolaza, un botija noble y bueno como no hay dos, metió un cabezazo heróico.
Dos a dos increíble. A la uruguaya, a lo Nacional, que no ni no... El PSV integro protestando el córner que no fue y Nacional entero presintiendo la hazaña en los penales. Que agregaron todavía una cuota extra de sufrimiento. Al séptimo penal ganaba el PSV 3-1. Su triunfo era un decreto. Pero William Castro y De León convirtieron sus disparos, Lerby estrelló el suyo en el palo y la serie inicial quedo en empate: 3-3. Hubo que esperar diez penales más para gozar del carnaval de los sentidos. Jorge Seré atajó su tercer remate a Van Aerle y Tony Gómez quedó con el corazón de medio pueblo uruguayo en sus pies. Le pegó tranquilo, suave y a la izquierda del arco; Van Breukelen no llegó y una explosión de llanto y júbilo se esparció por el Estadio Nacional de Tokio. Los amables y correctos japoneses aplaudían sin entender el significado de esas cinco palabras que un grupo enloquecido de uruguayos profería roncamente: NACIONAL PA´TODO EL MUNDO...!!!

Se abrazaron todos. Nos abrazamos todos. Lloramos y lloramos. Juntos, temblorosos, asistimos a la entrega de la Copa intercontinental que pareció agigantarse en las manos de Hugo "Corazón" De León. Y juntos caminamos hacia el vestuario en el que se escuchaban todos los gritos, se sentían las emociones, se derramaban todas las lágrimas.
Cantamos la gloria todos aquí, asombrando a los japoneses que miraban sin entender -o entendiendo todo- y pensando en el júbilo desatado por las calles imborrables de Montevideo, tan lejana y tan próxima. Nacional un orgullo de América, estaba haciendo vibrar al mundo con la verdad del fútbol, de su temple, de su coraje. De su estirpe Charrúa.
(Fuente: Revista El Gráfico, 1988)




NACIONAL 2 (7) / PSV EINDHOVEN 2 (6)
Fecha: 11 de diciembre de 1988
Cancha: Estadio Olímpico de Tokio - Japón



Goles:

Tiempo reglamentario: 7' Ostolaza (N) y 75' Romario (PSV).
Tiempo Suplementario: 10' Koeman (PSV) de penal y 29' Ostolaza (N).
Penales: Para Nacional marcaron Yubert Lemos, William Castro, Hugo De León, Juan C. De Lima, Daniel F. Reveléz, Santiago Ostolaza y Tony Gómez. Bren Kelev le detuvo el penal a Carreño. Morán desvió su remate y el tiro de José L. Pintos Saldaña dió en el poste. Marcaron para el P.S.V. Eindhoven: Koeman, Gilhaus, Romario, Elleman, Valckx y Koot. Jorge Seré detuvo los tiros de Kieft, Lerby, Gerets y Van Haerle.






FUE EL DÍA EN QUE ME SENTÍ MAS HINCHA
Por Luis Hierro López - Vice Presidente de la República


Al mencionar a Nacional, afloran sentimientos profundos de una gran institución deportiva y social que tanto ha hecho por la identidad del Uruguay, que tanto significa para el deporte uruguayo, para esa enorme cantidad de personas que se sienten identificados con esta enseña y esta causa. Somos una gran expresión del espíritu constructivo del país, de lo que se puede hacer cuando nos ponemos a construir. Mi adhesión a la causa es total. Desde antes de nacer era tricolor, en la medida que mi padre también era hincha de Nacional.

Haber vivido personalmente la final de Tokio en el año ´88 fue lo más grande que me tocó como hincha. Fue una situación muy casual, porque era diputado entonces y a mediados de ese año el embajador de Japón me visitó para decirme que me habían seleccionado entre un conjunto de jóvenes líderes de la política latinoamericana para visitar Japón. Por mis obligaciones parlamentarias les dije que podía realizar dicha visita solamente a fin de año sin imaginarme nunca que Nacional iba a estar entonces en la final del mundo. Tuve la enorme fortuna de llegar a Tokio el 8 de diciembre y la final se jugó días después. Vi el encuentro sentado en el palco y sin dudarlo fue el día en que me sentí más hincha de Nacional, que grité los goles en forma desaforada, que conviví con la enorme alegría de los jugadores en el vestuario, junto a los dirigentes y periodistas uruguayos que llegaron a aquel país para cubrir el encuentro. Fue una jornada inolvidable que permanece grabada en mi memoria.













---> Espero les haya gustado el post! <---
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