La omnipotencia del Señor Dueñodetodo

Distintas fuentes cercanas al plantel cuentan por lo bajo que el pulgar de Juan Sebastián Verón es más fuerte que cualquier dirigente.



Traidor


Aclaración: los hechos y personajes mencionados en esta anécdota son fruto de la causalidad; sólo para protegerlos, se evitará ponerle nombre propio a los protagonistas de la pequeña historia. Cuenta la leyenda que una tarde cualquiera de un año cualquiera (de los últimos cuatro), una mesa reunía a los dirigentes de un club bonaerense –acostumbrado a dar vueltas olímpicas últimamente–, a un jugador a punto de ser incorporado, a su representante y al capitán del equipo, pelado él. En un momento, ya cuando la charla era pura distensión, se empezaron a tirar apellidos al aire: la cuestión era encontrar un delantero en condiciones de ser contratado, la pieza que faltaba en el engranaje. Entonces, el representante, en un acto de pura ingenuidad, osó preguntar/sugerir: “¿Y por qué no le preguntan al técnico?”. La respuesta salió de boca del muchacho pelado: “¿Para qué? No, eso lo definimos nosotros”. El representante, entonces, giró su cabeza y miró al costado; en una mesa alejada, el entrenador en cuestión comía una milanesa. Solo y en silencio.

Así son las cosas. Juan Sebastián Verón reconoció esta semana: “Trato de meterme en todos los temas relacionados con el club”. Pero después se defendió: “Me involucran en la salida de todos los técnicos y me molesta la mentira, porque lo que no hago es echar técnicos y decir quién viene y quién no”. Hacía falta la autodefensa. Sobre todo, por la conexión Verón-Pires. Se explica: Miguel Pires es amigo del líder de Estudiantes, con un catálogo propio de jugadores afincados en el plantel del último campeón. La lista sábana de representados incluye a Matías Sánchez, Gabriel Mercado, Nelson Benítez, Gata Fernández, Facundo Roncaglia, Maximiliano Nuñez, Mauricio Carrasco. Leandro González. Y Verón, obvio.

“Yo no soy nadie como para decir llega tal o cual jugador”, insiste el señor Juan Sebastián. Chan. Las palabras no se ajustan al mundo pincha, en el que nadie duda acerca de quién es quién. Por ejemplo, la frustrada llegada de Ernesto Farías a Estudiantes tiene como responsable al hombre con coronita. A continuación, una pequeña guía con preguntas-respuestas para entender el asunto: ¿Quién es el representante de Tecla? Fernando Hidalgo. ¿Quién era su socio comercial hasta que rompieron relaciones? Pires. ¿Y Verón? Salió a cuidar el terreno de su amigo y le cerró la puerta al delantero que era del gusto de Alejandro Sabella. Ah, ¿y Sabella? Sigue comiendo milanesas, pero ya no es el técnico. Antes de dejar su cargo tuvo que soportar cara a cara la afrenta del capitán: “¿Yo te inventé y ahora te vas a ir?”. No sólo respuestas salen de la boca del muchacho pelado.

Pan y queso. La elección de jugadores en el potrero tiene su correlato en Estudiantes. Hay un futbolista que tiene protagonismo para decir vos sí, vos no. Según un allegado al plantel, “Verón congeló a Maxi Nuñez y tampoco quería a Juan Manuel Díaz (actualmente en River)”. Incluso la misma fuente le detalló a PERFIL el affaire Calderón: “El que lo bajó del Mundial de Clubes fue Verón”. El problema se remonta a la época de Leonardo Astrada, que discutió con Marcos Angeleri porque no quiso ingresar en un partido contra Arsenal, a poco del final. En aquella discusión, Calderón intercedió a favor del entrenador. Pecado Mortal. A partir de entonces, el capitán de Estudiantes lo tachó de su planilla de intocables. Motivos, le sobraban: el defensor era su amigo y, además, lo representaba Pires.

Pensando a futuro. En la cancha ejecuta sutilmente con los pies. Pensante y estratega, Verón también es protagonista cuando no juega. “Trato de meterme en todo”, reconoció durante estos días, luego de la salida de Sabella. Tiene razón. Sus aspiraciones presidenciales dentro del club se traducen en movidas políticas concretas. “La actual conducción fue respaldada por Verón, en detrimento de Julio Alegre”, señala una fuente cercana al plantel. Se sabe, la bendición de Bruja era determinante para ganar las elecciones.

En cuanto a proyectos, Verón prefiere que el Pincha sea local en el estadio Ciudad de La Plata; al contrario que Alegre. Alguien que conoce la interna del club le precisó en off a este diario: “Hace tiempo Alegre me dijo ‘vas a ver que el estadio de 1 y 57 no se termina más’”.

Buen muchacho. Es el futbolista emblema, está claro. Desde su vuelta al fútbol argentino en 2006, Estudiantes también goza del fanatismo de Verón por el club. Hay sobradas muestras de su condición de benefactor. Por destacar algunas, la vez que se bajó el sueldo para que Rodrigo Braña siguiera en el plantel, ya que tenía todo acordado con un club de México; cuando donó plata para el resembrado de siete canchas en City Bell; también se hizo cargo de las maquinarias traídas desde Europa, para reacondicionar el gimnasio. Un gran ejemplo. Y, además, se entrena como ningún otro: en las prácticas, para ser el mejor cuando juega; afuera, para seguir siendo el Rey León.


Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0547/


Fuente http://442.perfil.com/blog/2011/02/13/la-omnipotancia-del-senor-duenodetodo/

Veron