Feliz cumple. Te deseo...

FELIZ CUMPLE, TE DESEO...

Feliz cumple. Te deseo...

¡Mentira! me arrepiento.

Los tres puntos sobran, sería mas sincera si tan sólo dijera "Feliz cumple, te deseo".
Aunque trate de evitarlo, no puedo, te deseo.

Cuando pasas cerca y puedo olerte, me pierdo en fantasías pensando en tu aroma. Dice una amiga "Si lo oliste estás al horno", pero ¿cómo evitar que mis narinas se abran para captar la estela de fragancias que dejás a tu paso?
Creo que podría pasar algunas horas tan sólo oliéndote cada segmento, hasta las manos, hasta los codos, así sea para confirmar que no huelen a nada. Así sea para contrastar con las partes de tu cuerpo que sí se expresan en este plano. Así sea para comparar tus esencias con las mías, o para sentir cómo mi cuerpo te lanza anzuelos de feromonas a la cara.

Desde mis oídos también te percibo. Me descubrí sonriendo mientras tu voz vibraba en el Handy cuando estabas de viaje. Te aseguro que decías cosas tan poco eróticas como "presupuesto; ajá; ventana; sí; cantidad; cliente; etc" y sin embargo yo paraba la oreja escondidita en la cocina para escucharte.

Hace unos días, tuve que hacer un esfuerzo tremendo por disimular mis expresiones, cuando vos tan cerquita (y no sé si por inocente o por perverso) hablabas por teléfono y rascabas tu nuca. ¿Acaso no se te ocurrió que tu camisa al levantarse y dejarme ver tu panza, podía desquiciarme de ganas de ver más, de ver todo, de no parar de mirarte nunca? ¿Qué daría por probar esa carne tan joven y tan experta como la mía? ¿Debería creer que no sabés que al doblar tu brazo así, tu biceps se contrae y esa imagen me envenena?

Me envenena porque como dije, TE DESEO Y PUNTO. Más allá del punto parece que no hay nada.

Aveces estás tan serio, que me muero por preguntarte "Hey, ¿qué pasa?", e imagino que salís de tu burbuja con esa sonrisa espontánea que te explota en el rostro iluminándote.
¡Hay, esas caras! Quisiera conocerlas todas. Cuando digo TODAS sabés que me refiero a las más íntimas, a las deformes, a las sin permiso, inclusive a las ilegales, a las de antes del sexo y a las de después de, a las de contemplación, a las de abierto, a las de demandante, a las de dadivoso, a las de simpático, a las de déspota, a las de cansado, a las de insatisfecho, a las de satisfecho, a las de miedo, a las de calma. A las de mirar mis alas, alas de mujer alada que quiere levantar vuelo entre tus brazos.

Hay una carita que me desconcierta, y es la que ponés cuando recibís un gracias o un halago. ¿Qué pasa, te estresás? ¿No me creés? ¿No sabés que responderme? Acordate que la respuesta esperada es simplemente "gracias".

Te colaste en mi inconsciente, ¿sabés que soñé con vos varias veces?
Pavaditas, cosas sueltas, una vuelta nos reíamos a carcajadas en mi auto.
Otras tantas, sólo charlábamos.

La última fue más caliente, no se si contarte, pero bueno "hemos pasado ya tantos límites".
...Estábamos en nuestro lugar de trabajo, yo contracturada como buena oficinista, y vos, de la nada te parabas frente a mi silla y me regalabas un masajito en el hombro. Yo sorprendida, igualmente me dejaba (o más bien te dejaba) y con los ojos entre abiertos veía que te ponías delante, bien de frente, tenías un pantalón pinzado azul marino de esos que marcan tanto las formas masculinas (cosa que jamás te vi usar, pero viste como son los sueños de creativos). Te diría que en el sueño tu intención era poner ese bulto prominente, que empujaba las telas, al alcance de mi boca, (con lo que me hubiera gustado). A pesar de esto, como la escena para mí era real, te daba un chirlito en la rodilla y te miraba como diciendo "¿Qué hacés nabo, no te das cuenta que estamos acá en público?" y vos te reías y te corrías. Después, dos minutos más de masajes y te alejabas, yo seguía increíblemente callada (otra ficción lograda por los sueños) y te agradecía haciendo la mímica de una reverencia. Sugiriendo que si me hacías 10 minutitos más, te ganabas una ovación, te robaba otra sonrisa. Entonces viendo mis gestos, la chica del mostrador del frente, me guiñaba un ojo con una sonrisa cómplice... me desperté...
Si hubiera sabido que era un sueño.... ¡por lo menos te mordía!

Una vez, estuve a punto. A punto de lanzarme, de morderte, de besarte, de violarte si eso era necesario. Fue un instante no premeditado. Como si estuvieran cronometrados, los tiempos se acomodaron para dejarte sólo y atrapado al alcance de mi mano, me metí a la cocinita, estaba dispuesta a cerrar la puerta para no dejarte escapar y cuando los segundos latían en mi pecho al punto de hacerme temblar las piernas y secar la boca, sonó el maldito teléfono y una llamada importante, me golpeó en la cabeza con la realidad. "Te llaman". Te pasé el tubo y volví a mi escritorio con las hormonas explotadas y desilusionadas a armar mi cartera para irme a casa. Todavía no se si fue una señal del destino que me evitó el caos de tu rechazo, o si debí cortar y decir "equivocado".

Hay algo más que aún no confieso, o no digo, porque confesión suena a pecado, y esto es más bien un acto natural inevitable. El hecho es que hace meses que cuando el reloj se pasa de las 19.30hs y parece que estamos solos, me meto al baño a tocarme. Sí, a tú baño, a ese que compartimos a destiempo. Todavía no puedo dejar de hacerlo.
Perdí la cuenta de cuántas veces fueron. A veces, cerré la puerta con llave, y la vergüenza de que me descubrieras me motivaba a apurarme. Otras veces, grité bajito o gemí fuerte, con el cerebro idiotizado por el aguijón picante que dispara insensato entre mis piernas tu cercanía. Esas veces fantaseé con que al escucharme te metías conmigo y me besabas.

Sí, me BESABAS Y PUNTO. Porque en mi fantasía, en mi mente conciente o en la inconciente, nunca llegamos a más que eso.

Me enojo conmigo, porque aunque soy una mujer que vive y actúa, no puedo evitar seguir pensándote. No estoy acostumbrada a divagar tan sólo en la fantasía inconcreta. No quiero imaginarme cómo sería, porque siempre es distinto, porque lo programado no existe. No puedo imaginarme cómo sería el encuentro de nuestras desnudeces, ya que eso implicaría que ambos estamos dispuestos a mostrar nuestras vulnerabilidades. Porque la química es de a dos y yo quiero tu erlenmeyer, tu matraz, tu kitasato y vos por ahora, no me das ni un tubito de ensayo. ¿Porqué? Seguramente nunca lo sepa.

De modo que hoy, mi querido sólo te digo: FELIZ CUMPLE, TE DESEO...TAMBIÉN UN PROSPERO AÑO NUEVO.

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