Grandes temas de lo oculto y lo insólito

Grandes Temas de lo Oculto y lo Insólito



TOMO 1



Grandes temas de lo oculto y lo insólito


Capítulo I

Egipto,

tierra de misterios



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Capítulo I


EL ENIGMA DE LOS DIOSES EGIPCIOS
Cuando se habla de Egipto se piensa al instante en pirámides y faraones, en el río Nilo, en la ciencia de los sacerdotes, en las momias de los personajes ilustres que resucitarán algún día, en los templos maravillosos y en las estatuas monumentales.

Los libros de historia se han referido, desde los tiempos de los griegos, con gran admiración al arte egipcio, pero ¿han explicado en todas las ocasiones la verdad? ¿Puede creerse con los ojos cerrados todo lo que se ha venido diciendo acerca del Antiguo Egipcio o se han cometido errores, por ignorancia unas veces y con mala intención otras, para mostrar una faz de este pueblo y de sus obras que, en ocasiones, corresponde exactamente a la realidad? En las siguientes páginas se intentará descubrir qué se oculta detrás de
algunas falsas creencias. Tal vez lleguemos a aclarar una parte de los muchos enigmas que nos ofrece Egipto.

Un texto que consideraban altamente peligroso Pocas personas han dejado de escuchar alguna vez el nombre de Ramsés, faraón que vivió durante el siglo XI I I antes de Cristo: fue un gran guerrero que logró rechazar una invasión del pueblo hitita. Pero no fue por esta razón que ha logrado ser conocido entre nosotros. Su fama se la debe al descubrimiento de sus restos, en 1881. No hay quien no haya contemplado alguna vez en fotografía la momia de Ramsés, cuya cabeza se ha conservado perfectamente, con todo

insolito


y sus cabellos rojizos: y su pésima dentadura ha venido a demostrar que debió sufrir en vida muy malos ratos Su hijo, en cambio, hubiera pasado desapercibido de no haber ordenado quemar en cierta ocasión un libro que consideraba altamente peligroso. Se llamaba Khaunas y tuvo ocasión de conocer una obra misteriosa. escrita por un personaje legendario acerca de cuya existencia muy poco logró averiguar. Contenía el libro terribles secretos. Su lectura concedía poderes sobre las cosas de la tierra, del cielo y del mar, revelaba una re- ceta para resucitar a los difuntos y para dar órdenes a las personas, por lelosque se encontrasen, Quien leyera este libro sabría mirar al sol cara a cara., asi como comprendería el lenguaje de los animales. ¿Qué clase de libro era aquél que ordenó el faraón Khaunas tirar al fuego? ¿Un texto científico que no supo descifrar y por esta razón, igual que ha sucedido cada vez que un hombre ignorante se ha encontrado con algo superior a su entendimien- to, le resultó más sencillo suprimir- lo? ¿Existió en realidad aquella obra maldita o quiso inventar el episodio un cronista de la época, para rendir homenaje al buen juicio del soberano o para burlarse de las generaciones venideras? Hay pruebas de que el libro existió Por fortuna,de vezen cuando se realizan en Egipto hallazgos que vienen a aclarar en parte algunos .

temas


Purtos oscuros de la historia. Unos arqueólogos encontraron en 1828 una estela de piedra del siglo IV anterior a nuestra era, cuya traducción informaba sobre el texto mencionado y aludía además a otras propiedades del mismo y al nombre del autor.

Coincidía con el que dio el temeroso faraón: el divino Toth, a quien los antiguos egipcios representaban con cabeza de ibis, el ave sagrada del Niki, a causa de su enorme sabiduría. ¿Y quién fue ese personaje llamado Toth? Toth se presentó en Egipto procedente de un pais situado más allá de donde se oculta el sol.

Es decir, que vino del oeste, igual que otros dioses del firmamento egipcio. Su nombre recuerda de manera sospechosa al God anglosajón y al Gott germánico.

pero de acuerdo con algunos estudiosos del tema tiene un origen atlante: Toth deriva de Tehutli. ¿Cuál era entonces el o rigen de ese To th de qu ien se expresaban con tanto temor y res- peto los egipcios? ¿Arribó de la Atlántida antes de ser borrado del mapa el legendario continente hundido en el océano en el corto plazo de una noche y un día? ¿De la lejana Hiperbórea acaso, llamada Tierra de Thule en las tradiciones escandinavas, que pudo estar entre Groenlandia e Islandia y que algunos autores identifican con la Gran Bretaña? ¿De las vecinas tierras del Sahára, antes de ser devoradas por las arenas del desierto? ¿O de un planeta ajeno al nuestro, según es opinión de quienes se han dedica do al estudio de los ovnis?

Debía poseer un oculto significado

Cuando Toth pretendía enseñar, por medio de su libro, a mirar el sol cara a cara, sin temor a dejar ciego a nadie.

¿qué deseaba decir? Posible- mente encerraba el texto un simbo- lismo dificil de aclarar: ¿que no se debe temer a la verda d y qu e es p reci- so enfrentarse a la realidad sin miedo a las consecuencias? Pero también pudo aludir el sabio a un instrumen- to que serviría para contemplar el Sol, los planetas y las luminosas es- trellas, de cuya observación resulta- ría el cálculo de las fechas en que se producirían los eclipses.

Y quién sabe si el tratado en cuestión conte- nía ta mbién secreto s de medicina y de alquimia. Cuando el faraón Khatinas ordenó la destrucción del libro de Toth —del cual, afortunadamente, lograron sal- varse algunos fragmentos—, había pasado otrora su país por lo mejores tiempos.

Encontrábase Egipto en decaden- cia desde ha cía u n bu en número de siglo s.

Muchos documentos del pasado habían sido destruidos, porque no eran comprendidos, igual que suce- dería durante la Edad Media en Eu- ropa, cuando fueron quemados va- liosos testimonios de la antigüedad. Por fortuna, en el caso de Egipto

incognita
Los grie gos re lacio?zaron e l caduce o de m e rcurio con la figura de Esculapio, e quivale nte de Iniliote p.


llegaron un día los griegos a Egipto y quedaron tan admirados ante lo que vieron y ante lo que adivinaron, que se apropiaron de muchas cosas. En- tre ellas, la figura del dios Toth.

Le cambiaron el nombre y lo con- virtieron en Hermes Trismegisto, tres veces grande, supuesto fundador de la alquimia además de auténtico sabio, al decir de los filósofos esote- ristas. Pero no fue Toth el único ser excepcional que, habiendo llegado del oeste, pasó su nombre a poder de los griegos. Entre los dioses egipcios que los griegos harían suyos estaba Imhotep, quien realizó grandes cosas en Egip- to.

Además de ser el arquitecto de las primeras pirámides egipcias conoci- das, que eran escalonadas y las levantó en la zona de Saqqarah, fue un médico genial. Poseía una técnica inigualable para realizar todo género de intervenciones quirúrgicas.

Entre las más complicadas estaban la trepanación y las operaciones del corazón. Y existen testimonios que lo prueban.

Un documento escrito en lengua copta hallado hace unos arios en la ciudad de Alejandría —los coptos eran cristianos de Egipto que decían descender de los antiguos habitantes del país—, que afirmaba ser copia de otro muy anterior, informaba acerca de cierta operación realizada con éxito notorio en tiempos de Djoser, faraón de la III Dinastía, que reinaba en Egipto en tiempos del famoso sa- bio Imhotep.

El papiro describía la operación en detalle: un oficial de la guardia reci- bió un lanzazo en el corazón, pero Imhotep, utilizando una técnica sor- prendente, realizaría un trasplante de la víscera que devolvería la vida al militar.

grandes temas de lo uculto y lo

Egipto, tierra de misterios Para realizar satisActoriamente el viaje al más allá, los egipcios debían cumplir con los ritos plasmados en lo que los egiptólogos han bautizado como Libro de los Muertos. Parte esencial de estos papiros consiste en hechizos y consejos para ayudar a los difuntos

Esculapio y el origen de lavid a Debió saber tanto este Imhotep que, con justa razón, sus contempo- ráneos lo considerarían poco menos que un dios. A partir de su muerte era lógico que sus proezas crecieran de tamaño. Los griegos se fijaron en su persona y tomaron a Imhotep como modelo para crear a Esculapio, dios de la medicina. Y para hacerlo más suyo le dieron a Apolo, el rubi- cundo dios solar, de padre. El símbolo creado por Esculapio había pertenecido a Mercurio, pero en sus manos se convertiría en el símbolo de la profesión médica. Dice la leyenda que Esculapio encontró un día en su camino a dos serpientes que luchaban furiosamentee n t res í. Interpuso entre los dos reptiles su bastón y ambos se enroscaron al mis- mo hasta quedar inmóviles. Así se formó el caduceo, que ha sido adoptado por todos los médicos del mundo occidental como su sím- bolo. Quienes se dedican al noble oficio de curar suelen pegar en el cristal de su automóvil una calcoma- nía con figura de bastón con dos ser- pientes enrolladas sin detenerse a pensar que su origen es completa- mente absurdo. Ninguno ha caído en la cuenta de que este caduceo posee una asombrosa semejanza con la molécula en espiral del ácido desoxi- rribonucleico, más conocido como ADN, elemento primordial de la vida que rige la herencia biológica y cuya estructura es conocida desde hace unos pocos arios nada más. ¿Se trata de una simple coinciden- cia el hecho de que el caduceo y la estructura de la molécula deADN, tal como aparece en los tratados de biología, sean casi iguales? ¿Significa, por el contrario, que Imhotep sabía sobre medicina mucho más de lo que se suponía? ¿Acaso en la historia an- terior a la conocida existió una cien- cia avanzadísima que se perdióa causad e una catástrofe de propor- ciones gigantescas o a falta de hom- bres capacitados para perpetuar sus secretos? Pero, regresando con Toth, bueno será saber que, además de la escritu- ra que enseñó a los egipcios, se atri- buía a este ser divino la redacción del Libro de los Muertos y la creencia, que se extendió a partir de entonces entre los egipcios, de que las almas

de los difuntos viajaban a un lejano país llamado Amenti, situado al oes- te, de donde resucitarían cuando lle- ga se el mo mento . ¿Era ese Amenti el país de donde procedía Toth, una es- pecie de paraíso perdido cuyo re- cu erdo ja más se bo rró de su memo ria y hablaba de él a todas horas, con en- cendidos elogios, a los habitantes del país que deseaba civilizar? ¿Fueron Toth e Imhotep los úni- cos maestros que arribaron a Egipto procedentes del oeste? La respuesta es negativa. En varias pirámides de la zona de Saqqarah, que remontan a *las primeras dinastías conocidas, se han hallado inscripciones que se re- fieren a otro personaje divino, que llegó a convertirse en un dios mucho más importante que los dos mencio- nados. Su nombre era Osiris.

Sus orígenes eran de verdad increíbles

También Osiris sería plagiado por los griegos a la busca de dioses para su firmamento mitológico. Harían de él Cronos —llamado Saturno por los romanos—, cuyos padres fueron Ura- no, dios del cielo, y Gea, diosa de la tierra. Resulta altamente revelador que los padres de Osiris fuesen también originarios del cielo y de la tierra. ¿No sugiere esto la posibilidad de que el padre del dios egipcio arribase por la vía aérea y que su madre fuese una reina de aquí abajo, una mujer de belleza deslumbrante que cautivó al ilustre viajero? Este pasaje recuer- da, muy curiosamente, al capítulo VI del Génesis bíblico, donde se ha bla de los hijos de Dios que se enamora- ro n de la s hija s de los hombres. ¿Acaso el pasaje bíblico se inspiró en este episodio del nacimiento de Osi- ris, como tantos otros a los cuales nos asomaremos cuando llegue el mo mento ? ¿Su cedió de la u nión de los dos personajes —el celestial y el te- rrícola— que naciese Osiris, quien se- ría educado en el planeta de su padre y sería enviado a la tierra, al cumplir su mayoría de edad, para enseriar su ciencia a la ignorante población que sirvió a la s órdenes de su ma dre? Así opinan algunos autores que, cada vez que pueden hacerlo, dirigen la mirada al firmamento y buscan en él origen para todo lo terrestre. De- sean creer que del cielo vinieron los primeros colonizadores del planeta. Ta l vez están en lo cierto . Ta l vez es- tén más de acuerdo con la realidad otras opiniones igualmente intere- santes. Y una de ellas se ha querido inspirar en los orígenes del nombre de Osiris y en algunos aspectos de su existencia. En el antiguo idioma de los egip- cios se escribía el nombreOsir're, que era una palabra compuesta. La primera partícula era el nombre del personaje y la segunda correspondía al re , o nombre del astro solar. Pero esta partícula podría referirse tam- bién a una aureola luminosa que ro- deaba la cabeza de aquel ser excep- cional. ¿Era una aureola provocada por sus extraordinarias facultades y su mágica sensibilidad? ¿Era el res- plandor causado por el casco espa- cial utilizado por Osiris cuando refle- jaba los rayos del sol? Este ser que los egipcios considera- rían divino, en razón de sus obras sin igual, no convenció a todos al reali- zar tantas innovaciones. El malvado Seth terminó asesinándolo, molesto al verse desplazado por el extranjero. C ortó a continuación en pedazos el cuerpo de su víctima y los tiró al río

Nilo, que los arrastró corriente abajo hasta llegar alm a r .

Osiris fue un personaje sumamente dramático

Fue una suerte que la esposa de Osiris lograse encontrar y reunir los fragmentos dispersos. Halló todos menos uno, el miembro viril, lo cual obliga a pensar que detrás de esta la- mentable pérdida se oculta un oscu- ro simbolismo. ¿Quiere decir que a partir de entonces Osiris se negó a te- ner hijos, pues suponía que podría sucederles lo mismo que a él a manos de los egipcios? ¿Se arrepentía de ha- ber desarrollado tantos esfuerzos y de haber dado su sangre en beneficio del pueblo egipcio y escogía aquella lamentable pérdida para significar a los egipcios que no le importaban ya nada? Lo único que nos informa la mito- logía es que Isis insufló nueva vida al cuerpo de su ex-difunto, quien de to- das maneras pocas ganas tenía de se- guir realizando obras de caridad. Osiris se había casado con su propia hermana Isis, porque deseaba con- servar pura su sangre divina, sin mezclas con los seres inferiores. Y este racismo, que sería castigado en lo quea Osiris más podía dolerle por un representante de la oposición, ¿no nos permite acaso pensar que tanto Osiris como Isis pertenecían a una raza que se consideraba superior, como la raza aria, por ejemplo? Algunos autores son de la opinión de qu e el no mbre de Osiris fu e en realidadO s i r'ri sy que la partícula Osirco incide, ap ro xima da ment e, con el nombre de los legendarios Ases escandinavos, dioses de la mito- logía nórdica. De igual manera, conceden también un origen ario a la se- gunda partícula, puesto queri ssigni- fica gigante en las antiguas lenguas germánica s. Tal vez lo anterior no pase de hi- pótesis gratuita, pero resulta muy cu- rioso observar que en el capítulo VI del Génesis se mencio na a la ra za de gigantes, cuyos hijos nacidos en la tierra sedan los héroes. Durante al- gún tiempo, esta palabra serviría para designar a los seres descendien- tes de los personajes celestiales, pero se utilizaría más tarde para identifi- car a todo género de hombres valero- sos. ¿Y no podría derivar este térmi- nohé ro edel no mbre del hijo de Osi- ris, que se llamaba Horus? ¿Fu e Osiris u n giga nte de eno rme estatura, que dejaba chiquitos a los primitivos egipcios? ¿Lo llamaron

Osiris casó con su hermana !sis. y Horus. hijo de ambos,v en g ó a su padre, asesinado por Seth. ¿Procede de lloros la palabra "héroe'?.


Si quieres leer el contenido completo del libro entra a:

http://www.scribd.com/doc/18467570/Grandes-Temas-de-Lo-Oculto-y-Lo-Insolito-Tomo-1



TOMO 2


Grandes temas de lo oculto y lo insólito


Para leer entra aqui:

http://www.scribd.com/doc/34186125/Grandes-Temas-de-Lo-Oculto-y-Lo-Insolito-Tomo-Dos


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1 comentario - Grandes temas de lo oculto y lo insólito

chavalin
no se dá descargado?


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