Logística Inversa

Me uno finalmente a esta comunidad de la que en varias oportunidades he tomado provecho de mucha de la valiosa información que aquí se comparte. Creo que es un movimiento y un espacio de una utilidad y recursos sin fronteras que refleja modelos mentales nuevos que hoy en día se van desarrollando en nuestro contexto, y que logran generar un vínculo muy estrecho entre la infinidad de información politemática que circula por todas partes y el usuario.

Por ello doy inicio a una actividad en donde desde mis aportes voy a intentar contribuir con material diverso sobre temas que traten de los siguientes ejes:

Ambiente y sociedad

Ingenierías Varias

Producción

Arte

Música

Misceláneas


Sin mucho más que decir prefiero iniciar con el primer Posteo y espero que les sea de utilidad a muchos. Pronto empezaré a instruirme mas sobre como colgar videos, fotos, links, información de otro tipo y algunas estrategias para hacer los posteos mas atractivos. Se aceptan en los comentarios todo tipo de sugerencias. Desde ya gracias y espero servir de mucho a esta comunidad.

LOGISTICA INVERSA

Existen múltiples definiciones del concepto de logística inversa, retrologística o, como hemos llamado en este estudio, la logística de la recuperación y el reciclaje.

Desde el punto de vista ambiental, podría definirse como:
«El conjunto de actividades logísticas de recogida, desmontaje y procesado de
productos usados, partes de productos o materiales con vistas a maximizar el
aprovechamiento de su valor y, en general, su uso sostenible».


Otra definición más técnica nos la proporciona el Consejo Ejecutivo de Logística
Inversa:
«El proceso de planificación, implantación y control eficiente del flujo
efectivo de costes y almacenaje de materiales, inventarios en curso y
productos terminados, así como de la información relacionada, desde el
punto de consumo al punto de origen, con el fin de recuperar valor o
asegurar su correcta eliminación».


Como podemos ver por las definiciones anteriores, la logística inversa es un importante sector de actividad dentro de la logística que engloba multitud de actividades. Algunas de estas actividades tienen connotaciones puramente ecológicas, como la recuperación y el reciclaje de los productos, evitando así un deterioro del medio ambiente. Otras buscan, de alguna manera, mejoras y mayores beneficios en los procesos productivos y de abastecimiento de los mercados. Así, procesos de retorno de excesos de inventario, devoluciones de clientes, productos obsoletos, inventarios estacionales, etc., y actividades de retirada, clasificación, reacon-dicionamiento y reenvío al punto de venta o a otros mercados secundarios, son algunas de las operaciones que pueden enmarcarse dentro de la logística inversa. Se distinguen, por tanto, dos grandes motivos que han influido en el desarrollo de
la logística inversa:

– Las devoluciones.
– Los nuevos requisitos medioambientales.


LAS DEVOLUCIONES
El interés por la logística inversa ha crecido en los últimos años, sobre todo debido a los altos porcentajes de devoluciones a los que las empresas tienen que hacer frente. Esto ha permitido que se desarrollasen nuevas actividades que hasta hace pocos años eran prácticamente desconocidas en el mundo empresarial. En la actualidad, mientras que los minoristas están experimentando soluciones para reducir las devoluciones y mejorar la gestión de éstas, las cadenas más grandes también están explorando el campo de la logística inversa para reinsertar las devoluciones en la cadena comercial de manera eficaz y eficiente en cuanto a los costes, y, si es posible, recuperar parte del valor. Así, una buena política de devoluciones puede suponer ganar competitividad y fidelizar clientes. Vemos, pues, que se están abriendo nuevos ámbitos de actuación que pueden, si se aprovechan correctamente, conducir a nuevas estrategias de negocio para las empresas.


MEDIO AMBIENTE

La logística inversa también gestiona aquellos productos que el usuario ha desechado, no porque se trate de productos defectuosos, sino porque han llegado al final de su vida útil. Son los llamados “productos fin de vida”. Estos productos pueden representar una oportunidad de negocio para muchos agentes económicos. Además, van a requerir una especial atención, ya que pueden suponer una nueva fuente de materias primas, siendo susceptibles, por tanto, de incorporarse de alguna manera en la cadena productiva. La realización de todo este conjunto de operaciones propias de la logística inversa nos plantea cuestiones como las siguientes:

– ¿Qué alternativas hay disponibles para la recogida de productos, partes de
productos y materiales?
– ¿Quién debe llevar a cabo dichas actividades?
– ¿Cómo deben llevarse a cabo dichas actividades?
– ¿Es posible integrar las actividades de la retrologística en los sistemas tradicionales de producción y distribución?
– ¿Cuáles son los costes y beneficios de la retrologística, tanto desde el punto de vista económico como medioambiental?

La logística inversa tiene que dar respuesta a todas estas cuestiones, y las empresas y agentes involucrados tienen que ser capaces de decidir qué hacer con los productos que reciben, cuál ha de ser su fin último, en qué punto de la cadena han de er reintroducidos y si esto es conveniente, etc. Para tomar estas decisiones, los agentes involucrados deben conocer cuáles son las alternativas disponibles y cuáles son los resultados que se pueden obtener con su aplicación.


RECUPERACION DE PRODUCTOS

Cuando un producto se ha devuelto a una empresa, ya se trate de una devolución dentro del período de garantía o de un producto al final de su vida útil, la empresa dispone de diversas formas de gestionarlo con vistas a recuperar parte de su valor.
Estas opciones están sujetas a múltiples consideraciones: viabilidad técnica, calidad del producto, existencia de infraestructuras, costes implicados, consecuencias para el medio ambiente, etc.

En la Fig. 1.1 se presentan las diferentes posibilidades que se pueden dar a la hora
de recuperar de alguna manera este tipo de productos (Thierry, 95):

Logística Inversa

A continuación se comentan brevemente las opciones más estudiadas:

a) Reutilización
Consiste en recuperar el producto en sí para darle un nuevo uso. Por ejemplo, la reutilización de material informático de oficina, obsoleto en cuanto a prestaciones, para trabajos de docencia.
En general, la reutilización es la forma que menor impacto produce en el entorno (excepto cuando se utilizan tecnologías consumidoras de mucha energía o que sean muy contaminantes). Por otro lado, la reutilización está limitada a determinados tipos de productos. Es difícil su aplicación de forma generalizada, en gran parte a causa de la rápida obsolescencia de los productos en una época de fuerte cambio tecnológico.

b) Reparación, restauración, remanufactura y canibalización
Las tres primeras opciones implican un reacondicionamiento y mejora de la ca-lidad del producto. Estas opciones se diferencian por la complejidad del tratamiento, de manera que la reparación supone un menor esfuerzo que la restauración, y ésta, a la vez, menor que la remanufactura. La canibalización se basa en la recuperación de determinados componentes o partes para ser incorporados a otros productos. Por ejemplo, la recuperación en el desguace de un automóvil, de una lavadora, etc., de determinados componentes que se venden como piezas de recambio.

c) Reciclaje

Comúnmente se entiende por reciclaje el reaprovechamiento de materiales, es decir, la recuperación de materiales para ser de nuevo utilizados como materia prima en un nuevo proceso de fabricación.El reciclaje de materiales, en general, produce una cierta pérdida a causa de la mezcla de materiales o a la degradación de las propiedades de éstos. Esto dificulta la creación de un mercado del reciclaje, sobre todo porque todavía existe la idea de que los materiales reciclados son de menor calidad que los no reciclados. Sin embargo, hay un cierto consenso en que el reciclaje es una de las opciones más prometedoras en un futuro de cara a resolver el problema de los productos al final de su vida útil.

d) Recuperación de energía

Esta alternativa consiste en extraer, por combustión, el contenido energético de determinadas partes de los productos.
Esta opción no es muy recomendable ya que, en realidad, no se está apro-vechando óptimamente la fuente de materias primas que suponen los residuos. Ade-más, la combustión de éstos provoca una nueva fuente de emisiones contaminantes que ha de ser estrictamente controlada.

e) Vertido

Aunque realmente no sería una alternativa válida de recuperación, éste sería el último recurso en la eliminación de los productos al final de su vida útil. Y no sólo porque se ha de intentar no desestimar materiales que pueden ser susceptibles de reutilización o reciclaje, sino también por los crecientes requerimientos, dificultades y costes que suponen los vertederos.

En resumen, si el producto que se ha devuelto a una empresa no se ha utilizado, se puede revender a otro consumidor o introducir en nuevos mercados. Si el producto no se puede vender tal y como está, o si la empresa puede aumentar su precio de venta mediante actividades de reparación, restauración, remanufactura o canibalización, la compañía realizará dichas actividades antes de volver a ponerlo a la venta (normalmente a un coste inferior). En general, a medida que aumenta la complejidad del tratamiento del producto, también aumentan los costes. Así, es en la gestión de la recuperación donde se han de realizar los mayores esfuerzos, ya que es posible que los ingresos que se puedan obtener por la venta de materiales no superen los costes asociados al tratamiento requerido. En cualquier caso, aunque resulte económicamente gravoso realizar dicho tratamiento, éste se ha convertido en una necesidad social y
legislativa.
Como se ha indicado, cuando el producto (o sus partes y componentes) no puede ser reacondicionado de ningún modo por su baja calidad, implicaciones legales, restricciones medioambientales o inviabilidad técnico-económica, las opciones serían
el reciclaje de los materiales y, finalmente, la disposición en vertedero controlado.

CAMBIOS Y BARRERAS

Para que la logística inversa suponga nuevas oportunidades de negocio para las empresas, éstas han de tener en cuenta diversos aspectos y realizar diversos cambios en sus actividades logísticas. En primer lugar, la implantación de nuevas estrategias dirigidas hacia la recuperación de los productos es un proceso continuo que ha de involucrar e influir a toda la organización. Además, estas nuevas tareas van a requerir estudios previos y el examen de los productos implicados, con la subsiguiente necesidad de herramientas técnicas y ambientales, como el análisis del ciclo de vida o la asignación de costes basada en las actividades. De esta manera, serán necesarios cambios en los procesos de investigación y desarrollo para incorporar nuevas especificaciones en los productos y hacerlos más ecoeficientes.
Asimismo, la identificación de nuevas posibilidades de compra de materiales, el rediseño de los almacenes desde un enfoque tanto de distribución de productos como de recepción de “residuos” y, finalmente, la puesta en marcha de métodos y procesos bidireccionales de transporte, son otros factores que los agentes de la cadena logística habrán de tener en cuenta.

Barreras a la logística inversa

Podría considerarse que un primer obstáculo para el desarrollo de la logística inversa es la economía (Byrne, 93). A fin de cuentas, van a ser los contribuyentes quienes van a financiar la gestión de los residuos, ya sea mediante tasas impuestas por el Gobierno o mediante incrementos de precio en los nuevos productos. Si a esto añadimos que, en algunos casos, resulta más barato fabricar productos no retornables, y la todavía predominante percepción de que los materiales reciclados son de menor calidad, el resultado es que en la actualidad la mayoría de las empresas no se ha planteado todavía desarrollar estrategias en el ámbito de la logística inversa.

Además de las barreras externas mencionadas, también existen otros factores internos que dificultan en gran medida el desarrollo de estas nuevas actividades. Sin duda, entre los principales se encuentran dos temas genéricos y profundamente relacionados entre sí: la falta de involucración de la alta dirección y la idea de que el medio ambiente es un tema fundamentalmente técnico y nada estratégico, del que, por tanto, ha de ocuparse un departamento, por supuesto técnico, creado ad hoc. Esta situación, común en la mayoría de las empresas, lleva a que todo lo relacionado con el medio ambiente se viva como una amenaza y una carga, en lugar de como una fuente de oportunidades. En consecuencia, las empresas no pueden conseguir el compromiso y la involucración de todas aquellas áreas funcionales sin cuyo concurso es imposible proponerse y, mucho menos, cumplir objetivos relacionados con las oportunidades que se derivan de los temas medioambientales. Como vemos, estamos ante un círculo vicioso.

Concretamente, suele ser fundamental que se involucren, además de –como es obvio– la alta dirección, áreas y actividades como diseño, compras, producción, finanzas, logística, marketing, recursos humanos, etc. Sólo de esta forma se puede cambiar el círculo vicioso en el que el medio ambiente no es más que una carga de la que se ocupa el departamento técnico correspondiente, por otro virtuoso en el que formará parte de la estrategia de negocio de la empresa y contribuirá al desarrollo de ventajas competitivas persistentes.

DISEÑO PARA EL RECICLAJE

Como se ha comentado antes, una actividad que suele considerarse necesaria para el desarrollo de la logística inversa es el diseño para el medio ambiente (en inglés, Designfor Environment, DfE). En los últimos años se han modificado los criterios de diseño y de fabricación a fin de asegurar la calidad y la productividad de los procesos indus-triales. Últimamente, las consideraciones sobre el impacto ambiental de la eliminación y el reciclaje de los productos al final de su vida útil dan lugar a un cambio en los criterios del diseño y en los procesos industriales. Así pues, estamos en las puertas de una nueva cultura del diseño, resultante de un compromiso entre la productividad y la calidad, de un lado, y del respeto por el medio ambiente y la reciclabilidad, por el otro.

Esta nueva cultura del diseño en relación con el reciclaje y el medio ambiente, implica
la obligación de revisar no sólo el diseño del producto, sino la misma necesidad y
conveniencia de éste. Así, se establecen los tres niveles siguientes, que deben
abordarse simultáneamente (Riba, 94):

– Rediseño ecológico de lo existente. Elementos no contaminantes, materiales
reciclables, etc.
– Nuevos productos ecológicos. Cambio de concepto: por ejemplo, el automóvil
eléctrico.
– Nueva concepción del producto. Reflexionar sobre la necesidad y la conveniencia de un determinado producto. Asimismo, considerar si las necesidades reales de nuestros clientes puedan verse satisfechas mediante los servicios de los productos que ponemos en el mercado y, por tanto, comercializar servicios en lugar de productos.

Dentro de esta nueva "ecocultura" del diseño medioambiental, el diseño para el reciclaje tiene un papel fundamental. Sin embargo, aún está en gran medida en vías de consolidación. En cualquier caso, se están presentando ya algunos puntos de interés que se resumen a continuación:

a) Simplificación y estandarización de materiales

El camino recorrido en el diseño de productos cada vez más baratos y con mayores prestaciones va en la dirección de utilizar piezas y materiales de composiciones más específicas, o componentes con complejas aplicaciones de materiales.

Sin embargo, la reciclabilidad de los productos impone criterios prácticamente contrarios: simplificación y estandarización de materiales. Una mayor concreción de estos criterios serían:

– Reducción del volumen de materiales utilizados. Comportaría una disminución de los costes globales de reciclaje. Este criterio coincidiría con los criterios de productividad.
– Reducción de la variedad de materiales. Condición necesaria para facilitar la creación de mercados de reciclaje con volúmenes suficientes. Este criterio puede colisionar con los de productividad y calidad.
– Reducción de materiales con aleaciones (metales y plásticos) y, en todo caso, simplificar el número de composiciones. Las aleaciones provocan dificultades en el momento del reciclaje, ya que se produce una progresiva degradación de Los materiales por la mezcla de los componentes de la aleación. Los materiales no aleados ofrecen, en general, una mejor reciclabilidad y un mejor mante-nimiento de las cualidades del material reciclado.

b) Reconocimiento de los materiales
Algunos materiales son fácilmente reconocibles y clasificados en el proceso de desguace después de su vida útil, pero otros no son tan fáciles de identificar y clasificar. Este es el caso de la mayoría de los plásticos, que pueden crear confusión si sólo se mira su aspecto. Así, el único camino para un reconocimiento fácil de los tipos de plástico es el marcaje de las piezas con códigos identificativos del tipo de material y composición.
En este sentido, ya existen actualmente normativas que regulan el marcaje de los plásticos que, en el caso del automóvil, es obligatorio para piezas de más de 100 g.
Obviamente, estas medidas no serán efectivas hasta que el producto que hoy en día se fabrica llegue al final de su vida.

c) Facilidad de desmontaje
Para facilitar la tría y la clasificación de materiales, los conjuntos han de ser fácilmente desmontables. Sorprendentemente, cuando muchas de las tecnologías orientadas a la fabricación han ido utilizando cada vez más tipos de uniones no desmontables y de fácil aplicación (adhesivos, inserciones, etc.), las recientes consideraciones sobre el reciclaje al final de la vida útil se orientan en sentido contrario: facilitar el desmontaje. En cualquier caso, existen numerosos ejemplos en que el hecho de tener en cuenta la facilidad de desmontaje ha llevado a una mayor facilidad y eficiencia en el montaje.

d) Diseño para la reutilización

Ésta sería una de las políticas más ahorradoras, ya que permitiría el reciclaje sin tener que pasar por una nueva conformación del material. Esta política conllevaría importantes impactos y condicionantes:

– Fuerte incidencia en el mercado de recambios
– Necesidad de una fuerte estandarización de componentes
– Creación de un mercado de componentes reutilizados

Vemos, pues, que aunque en muchas ocasiones criterios de diseño y productividad colisionan con criterios medioambientales, estas diferentes posturas no tienen que constituir un "juego de suma cero". Por el contrario, las empresas tienen que saber aprovechar estas diferencias y ser capaces de dirigir su estrategia hacia la creación de valor.

6 comentarios - Logística Inversa

@AstralPanda +2
te recomiendo que hagas estos post a una hora en la cual haya mas taringeros dispuestos a leer...
seguro es interesante igual.... si lo hubiese posteado hace 3 horas lo leia
@portu84
muy bueno! tenes algo mas con respecto a logistica? saludos