Las plantas utilizan un "reloj biológico interno", que les sirve para adaptarse al cambio climático, es decir, a los continuos cambios de luz o de temperatura a los que están sometidas en su entorno. En eso se parecen mucho a nosotros.




Esto es objeto de estudio por parte de quienes investigan su influencia en los cambios de la biología vegetal. Lo hacen, sobre todo, para conocer y poder llegar a la influencia que el hombre puede tener sobre la mejora de las cosechas.





Son capaces de reaccionar ante cambios de luminiscencia en cuestión de dias (uno o dos a lo sumo), modificando sus comportamientos. También el nivel de agua del que disponen hace que su reacción sea una u otra. Las condiciones ante la sequía o los aumentos de temperatura hacen "saltar" en las plantas una especie de alarma que las ponen en estado de alerta.





Evidentemente, el aguante que tienen no es infinito, con lo que si los niveles de carencia de agua o las altas temperaturas llegan a un punto determinado, acaban muriendo. Sin embargo, hasta que llega ese extremo, ellas tienen una gran capacidad de adaptarse a los posibles cambios.




Esto nos afianza en la idea de que las plantas tienen su pequeño "corazoncito" como todos los seres vivos; un corazoncito que late imperceptible, en condiciones normales para el ojo humano, pero que no por ello deja de latir, sentir y padecer cualquier agresión que le llegue del exterior que las rodea.




Aquí les dejo un video:


link: http://www.youtube.com/watch?v=fuMRjMQEyWI