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El koala o coala (Phascolarctos cinereus) es una especie de marsupial diprotodonto de la familia Phascolarctidae, arborícola cuyo aspecto recuerda al de un oso de peluche, con hábitos tranquilos, parecidos a los de un perezoso.


Características
El koala alcanza una longitud corporal de 76 centímetros; el cuerpo es robusto y está cubierto de pelo suave y de color marrón grisáceo. La cabeza es grande y redonda, y tiene unas orejas peludas, grandes y redondeadas.

La dentadura del koala está adaptada a su dieta herbívora, y es similar a la de otros marsupiales diprotodontos (canguros y wombats). Tienen afilados incisivos para cortar hojas al frente de su boca.

Las extremidades posteriores son cortas, con pies grandes dotados de cinco dedos; cada mano tiene cinco dedos, dos de ellos opuestos a los otros tres; cada dedo posee una garra fuerte y grande. Las patas traseras no tienen garras en el dedo mayor, y el segundo y tercer dedo están fusionados para formar un garfio con el que pueden extirparse las garrapatas, de las que sufren a menudo.

Estas características hacen que el koala esté perfectamente adaptado a su vida arborícola, y es fácil de observar en los bosques de eucaliptos del este de Australia, que constituyen su único hábitat, así como su fuente de alimento, pues este animal solo come las hojas y las yemas de estos árboles. Los koalas que habitan en climas menos cálidos son generalmente más grandes y tienen el pelaje más oscuro y espeso que aquellos que viven en climas más cálidos. A pesar de estas adaptaciones generales, hay también excepciones. En la fértil Victoria (Australia), un macho adulto puede pesar hasta 14 kilogramos, y una hembra hasta 11 kilogramos. El peso medio de estos animales es más bajo: 12 kilogramos en los machos y 8 kilogramos en las hembras. Los koalas de la seca Queensland son generalmente más pequeños, con un peso medio en los machos de 8 kilogramos, y en las hembras, de 6 kilogramos.

Los machos se distinguen de las hembras por la bolsa testicular, así como por la glándula que tienen en el pecho, y que desprende olor. Las hembras, a su vez, se identifican por la bolsa o marsupio. Además, normalmente son más bonitas, lo que se debe a sus facciones y a su menor estatura. La bolsa es como la del wombat (otro marsupial australiano) y, al contrario que en los canguros, la abertura de la bolsa se encuentra en la parte inferior de ésta. Los machos adultos pueden ser hasta un 50% más grandes que las hembras adultas, y, además de tener la curvatura de la nariz más pronunciada, la forma de su cabeza es algo diferente a la de las hembras.

La hembra pare una única cría de 5,5 gramos de peso, que se desplazará hasta la bolsa marsupial de la madre nada más nacer, y permanecerá en ésta durante seis meses, alimentándose de leche; después de este periodo de lactancia, y como paso previo a la alimentación vegetariana propia del adulto, el joven koala se alimenta de una especie de papilla semidigerida que la madre produce por el ano. Este fenómeno parece que explica la posición de la bolsa marsupial en el koala, la cual está abierta hacia atrás, pues de este modo facilita el acceso de la cría al alimento materno. Esta también es una técnica para evitar que el joven Koala muera, ya que carece de las bacterias en su estómago que le ayudan a neutralizar el veneno del eucalipto.


Hábitat
Las poblaciones de koalas sólo pueden extenderse si se encuentran en el hábitat adecuado. Este incluiría los árboles preferidos por los koalas (principalmente eucaliptos, pero también otros), que deben crecer asociados en cierto modo sobre un suelo adecuado, además de suficientes precipitaciones. Además, debe haber otros koalas viviendo en las proximidades.

Un hábitat con espacio limitado tiene, obviamente, una capacidad limitada. Esto quiere decir que muy pocos koalas pueden vivir en estas condiciones. Si una zona se reduce, se hace pedazos o se destruye en su totalidad, disminuye el número de koalas que viven allí. La capacidad de un hábitat depende de la consistencia de los árboles, la densidad del arbolado, las lluvias, el clima, el terreno, las formas del paisaje y el tamaño.


Modo de vida
Los koalas viven en los árboles y realizan la mayoría de sus actividades de noche. No se encuentran cómodos en el suelo, donde caminan a gatas. Para ahorrar energía, duermen 20 horas al día, más que los perezosos, que duermen unas 18 horas diarias. Sus depredadores naturales son los dingos, las lechuzas, las águilas, los varanos y las serpientes pitón. Las épocas de sequía y, sobre todo, los incendios, también pueden resultar peligrosos para ellos.

Sin embargo, la acción del hombre ha provocado la aparición de nuevos peligros, como coches, perros vagabundos, insecticidas, piscinas y un mayor riesgo de contraer gangrena. A menudo, se construyen carreteras que atraviesan territorios de koalas, por lo que el koala debe quedarse en el lado en que se encuentran gramos de hojas al día. Son muy exigentes a la hora de elegir sus alimentos: primero estiran un brazo y cogen con mucho esmero algunas de las hojas elegidas; luego las olisquean con cuidado antes de darles un bocado; y, por último, las mastican hasta hacerlas una papilla y se las tragan.

Los dientes del koala están adaptados para comer hojas de eucalipto. Estos animales recogen las hojas con los incisivos superiores e inferiores. El hueco entre los incisivos y las muelas permite que puedan mover las hojas de un lado para otro con la lengua sin morderse. Las muelas tienen una forma especial que hace que también puedan trocear la comida, en lugar de solo triturarla. De este modo, los dientes quitan la humedad a las hojas y destruyen la fibra de éstas, de modo que facilitan la digestión.

El eucalipto les aporta azúcares, almidón, grasas y proteínas. En un proceso digestivo relativamente largo; se extraen el agua y los alimentos aprovechables. Como sus alimentos son difíciles de digerir, poco energéticos e incluso tóxicos, los koalas tienen un apéndice que es muy largo (hasta 2,5 metros). Aquí las bacterias ayudan a digerir las fibras y permiten que se dé una especie de fermentación. Además, su lento metabolismo hace posible que se almacene el eucalipto durante bastante tiempo, en el que se pierde la mayoría de la energía. Así mismo, les lleva a un bajo consumo de energía, que es inferior al del resto de los animales herbívoros.

Vida en los árboles
Los koalas pasan la mayor parte del tiempo en los eucaliptos. Estos musculosos animales son unos grandes trepadores. Se caracterizan por tener un cuerpo pequeño y regordete y unas extremidades relativamente largas. Sus manos, pies y garras reúnen las cualidades necesarias para agarrarse y balancearse en las ramas. Intuitivamente, los koalas intentan protegerse del peligro en las ramas de los árboles. En las urbanizaciones, trepan por las paredes, vallas, postes de luz y letreros de las calles.

Si los koalas quieren subir a un árbol, brincan desde el suelo, se sujetan a la corteza con sus garras y, seguidamente trepan. Suben y bajan de los árboles siempre con la cabeza hacia arriba. Normalmente, descienden lentamente, ya que sólo utilizan una pata. Generalmente, los koalas solo descienden de un árbol para llegar a otro. Aquí les acecha la mayoría de los peligros. Cuando caminan, adelantan primero la mano derecha, después el pie izquierdo, la mano izquierda y finalmente el pie derecho. Y cuando corren, mueven pies y manos a la vez.

Algunos koalas permanecen más tiempo en el suelo que otros. Este comportamiento depende del tamaño del territorio y de la distancia entre los árboles. A menudo, en las cercanías de las urbanizaciones deben recorrer más distancia por el suelo que en los alrededores más tranquilos.

En los árboles seguros y cómodos, los koalas se muestran tranquilos. Su actitud depende de la condición de las horquillas de las ramas, de las condiciones meteorológicas y de la hora del día. Dado que el tiempo cambia constantemente durante el día en un bosque australiano, los koalas pueden estar en diferentes lugares: al sol, a la sombra, en una zona de viento frío o en lugares protegidos del viento o de la lluvia.

Los koalas pueden estar cómodos sobre una rama durante una hora. Mientras duermen, se sujetan a las horquillas para no caerse. El pelaje del trasero, que es especialmente espeso, les permite apoyarse en las ramas más duras. En los días fríos, húmedos y ventosos, los koalas se enrollan como una bola para ocupar menos espacio y desprender el menor calor posible. Cuando llueve, el agua se desliza por el lomo de los koalas como sucede con los patos. En los días calurosos, secos y bochornosos, los koalas no sufren, ya que el pelaje de su pecho, que es claro y largo, absorbe el calor. Y, cuando hace viento, su pelo se mueve y así se refrescan.

Comportamiento social
La población de los koalas posee un sistema de comunicación y organización complejo, que le garantiza la cohesión social. A pesar de que son solitarios (excepto en la fase de apareamiento), se organizan en poblaciones estables bajo una jerarquía social, en la que se establecen diferentes territorios y, dependiendo de la posición que ocupen, se comportan de una u otra manera. Si el orden se desestabiliza, influye en el grupo.

Territorio
Cada koala establece su propio territorio, cuyo tamaño depende de diversos factores: sexo, edad, posición social y la calidad y resistencia del terreno. En una población socialmente estable, el tamaño del territorio garantiza suficientes árboles adecuados para proveer al koala de alimentos y protección. Los koalas pueden permanecer en su territorio durante toda la vida, excepto en los casos de catástrofes y alteraciones del hábitat. Así mismo, cambian a menudo de árboles dentro de su territorio para comer, buscar refugio o mantener el contacto social. Además, dejan marcas de olor para acotar su terreno.

En una población biológica estable, los territorios de los vecinos se solapan. Los machos prefieren territorios donde se unan con uno o varios territorios de hembras. Si se solapan territorios de machos, se evitará el contacto. El territorio de una hembra puede coincidir con los de ambos sexos. Antes de que los koalas jóvenes emigren, consideran el territorio de su madre como propio. Generalmente, los territorios de los machos son más grandes que los de las hembras.

Algunos de los árboles marcados con excrementos sirven de lugar de encuentro, razón por la que juegan un papel decisivo en la estabilidad de la población. Mientras las koalas hembras marcan su territorio con el olor de sus glándulas mamarias, los koalas machos usan el olor de su orina.

Dentro de un territorio, hay árboles a los que no pueden acceder algunos koalas. Gracias a este comportamiento la población se equilibra. Esto también explica por qué los koalas jóvenes deben abandonar a sus madres. En el caso de que permanecieran junto a sus madres, competirían contra ellas o contra otros animales para obtener alimentos. Los koalas jóvenes deben establecerse en las zonas periféricas de una comunidad.

Si un koala muere, su territorio se le cede a un congénere. Por ello, las fronteras siguen siendo prácticamente las mismas. Antes de establecer un territorio fijo, los koalas jóvenes suelen recorrer las zonas periféricas de una colonia durante un mes. De este modo, toman posesión de numerosos territorios abandonados. En los bosques, tienen lugar las luchas por el territorio, especialmente durante el período de apareamiento.

Emigración y expansión
Durante algún momento, a los koalas jóvenes se les fuerza a abandonar el territorio de sus madres. Normalmente, esto sucede cuando tienen 18 meses. Como no todas las hembras se reproducen cada año, tienen la posibilidad de marcharse después de los dos o tres años. Los koalas que emigran no solo buscan un hábitat desocupado, sino otro periférico cerca de otros koalas.

A veces, los koalas que buscan territorios están obligados a recorrer grandes distancias para encontrar el apropiado. Estas emigraciones proporcionan el intercambio genético entre los grupos de apareamiento limítrofes y, por lo tanto, garantizan la diversidad genética de las poblaciones.

Hoy en día, debido a la intervención humana se dificulta la emigración y expansión de los koalas en muchos de los territorios. Los hábitats disponibles son limitados y fragmentados, motivo por el que los koalas jóvenes no pueden encontrar territorios adecuados. Con lo cual, o bien viven en malas condiciones, o deben seguir buscando otro territorio. Esto puede con llevar que se agoten los alimentos, la muerte de los árboles y la decadencia de la población.

Comunicación
Los koalas cuentan con una amplia variedad de sonidos, que les permiten comunicarse a grandes distancias. Tanto las hembras como los machos gritan cuando tienen miedo. Emiten un ruido fuerte, como el de un bebé cuando quiere comer, que se produce en situaciones de estrés y normalmente suele ir acompañado de temblores. Los machos producen una especie de ronquido para manifestar tanto su presencia como para demostrar su posición social. A menudo suena como un ruido lejano, como cuando se pone en marcha una moto o como cuando gruñe un cerdo. Los machos se ahorran el gasto energético que emplearían en una lucha mediante el uso de los sonidos para establecer su posición dominante. Durante el período de apareamiento gritan mucho para que los otros animales perciban la posición del que grita.

Las hembras no aullan tanto como los machos. Sin embargo, sus gritos sirven tanto como aviso de agresión o como parte de su comportamiento sexual. Pueden ser dulces cuando intercambian unos suaves chillidos con sus crías; pero también, amenazadoras cuando gruñen expresando su enfado o su malestar. A veces se les puede escuchar emitir un sonido parecido al canturreo o al susurro de una persona.

Enfermedades
Los koalas tienen un sistema inmunitario muy débil, que les hace propensos a todo tipo de problemas, como enfermedades respiratorias, digestivas y urogenitales, úlcera de estómago, cáncer, deshidratación y atrofia muscular. Asimismo, tienen una gran tendencia a padecer de estrés que, sumado a su gran actividad en la época de apareamiento, provoca que sean más vulnerables a enfermedades en ese período. Además, suelen sufrir infecciones de clamidia. Cuando llueve, a los koalas enfermos se les queda el pelaje húmedo. También las garrapatas se les pegan con gran facilidad. Por si fuera poco, los koalas más viejos pueden llegar a morir de hambre por el desgaste de sus dientes, ya que no son capaces de seguir masticando las hojas.

Época de reproducción
Los koalas alcanzan la madurez sexual a los dos años. Sin embargo, los apareamientos se empiezan a dar normalmente entre uno o dos años después. Por lo general, las hembras están preparadas antes que los machos, ya que los machos dominantes mayores mantienen alejados a los más jóvenes. No está claro si son los machos los que van en busca de las hembras o si ocurre al contrario. Posiblemente esto depende del estatus del animal en la jerarquía social. Los machos dominantes deben mantener su posición frente a otros machos y controlar a sus hembras. No obstante, también se da el caso de hembras en celo que van en busca de un macho dominante.

Apareamiento y fecundación
La época de apareamiento del koala dura aproximadamente desde septiembre hasta marzo, aunque hay diferencias regionales. En esta época, las hembras pueden aparearse en repetidas ocasiones. A las crías de un año que todavía son lactantes, no se les permite aparearse. Sin embargo, hay ocasiones en que estas se encuentran entre un macho en busca de una hembra y su madre, por lo que las que ya han crecido son expulsadas del territorio de su madre y deben buscar otro lugar para vivir.

En esta época los koalas son mucho más activos. Con frecuencia, los machos son muy agresivos durante la época de apareamiento y suelen hacerse daño con sus afiladas garras. Los machos dominantes se aparean con todas las hembras que tengan a su alcance y defienden su posición como sea posible, aunque los otros machos también buscan su oportunidad.

Gestación, nacimiento y cría
La gestación dura solo 35 días. Al nacer, la cría se arrastra por sí misma desde la cloaca hasta la bolsa. Nace ciega y sin pelo, pesa menos de un gramo y mide unos 2 centímetros. En la bolsa hay un músculo que evita que la cría se caiga. Normalmente solo nace una cría al año, en verano. Esta pasa entre seis y siete semanas dentro de la bolsa, donde beberá leche y se hará más grande.

Alrededor de las 22 semanas de vida, abre los ojos y empieza a mirar todo lo que ocurre fuera de la bolsa. Entre las 22 y las 30 semanas empieza a tomar, además de la leche, una especie de papilla que produce su madre. La papilla es un tipo de excremento que facilita a las crías el decisivo cambio de la leche a las hojas y se irá convirtiendo en la alimentación principal de la cría hasta que, cuando sea mayor, abandone la bolsa y empiece a tomar su comida tumbado en la barriga de la madre.

En todo este tiempo aprende a agarrar las hojas con las manos y a olisquearlas con cuidado antes de comérselas. Sin embargo, seguirá alimentándose con leche materna hasta que tenga un año. Debido a su gran tamaño, la cría tiene que sacar la mama por la apertura de la bolsa. Cuando empieza a alimentarse con hojas, la cría se desarrolla a mayor velocidad y su cuerpo se hace más regordete. A partir de entonces, la madre empieza a llevar a la cría a la espalda, aunque esta sigue buscando protección en la bolsa. Cuando se hace mayor, realiza sus primeras excursiones alrededor de su madre.

En torno a los 12 meses, la cría ya es lo suficientemente capaz de valerse por sí misma, por lo que su madre puede volver a quedarse preñada. Si vuelve a tener hijos, la madre deja de amamantar y de llevar a su cría, aunque admite que permanezca cerca, hasta que empiece sus primeras excursiones. Normalmente, la madre ahuyenta a las crías a partir de los 18 meses. No obstante, si la madre no vuelve a quedar preñada, la cría puede seguir bajo la protección materna hasta los tres años. Una vez que la madre la ahuyente, esta debe marcharse.

Las hembras que viven en estado salvaje suelen vivir unos 15 años. Los machos, sin embargo, viven una media de 10 años, ya que a menudo se dañan en sus peleas y normalmente tienen que moverse para vivir en zonas en peores condiciones. Por lo general, los koalas que viven en libertad tienen menor esperanza de vida que los que koalas en cautividad (las hembras alcanzan los 19 años). Especialmente corta es la vida de los koalas que habitan en áreas suburbanas o cerca de una autopista. Aquí la esperanza de vida de un macho se reduce hasta los dos o tres años.


Evolución de los koalas
Los koalas son marsupiales que pertenecen, dentro del orden de los Diprodontia, al suborden de los Vombatoidea, que también incluye a los wombats. Los koalas son, hoy en día, los únicos representantes que quedan de la familia de los Phascolarctidae.

Los primeros fósiles de la familia de los koalas datan de unos 25 millones de años. No obstante, se han encontrado muy pocos y, en su mayoría, consisten solo en dientes y huesos. Se cree que los representantes de los tres géneros (Perikoala, Madakoala, Litokoala) también vivían en árboles y comían hojas, y su aspecto no era muy diferente del de los koalas actuales (Phascolarctos cinereus).

Un motivo por el que se han descubierto tan pocos fósiles sería que los primeros koalas eran muy escasos. Probablemente estos se alimentarían de las hojas los árboles predecesores del eucalipto actual, que estarían muy dispersos por los bosques australianos de aquellos tiempos. Después se produjo una glaciación y una aproximación muy lenta del continente al ecuador, que provocaron que la tierra se secara. A partir de entonces, el eucalipto se extendió y se fue convirtiendo en el árbol principal de los bosques de Australia. A partir de entonces los koalas se pudieron desarrollar mejor. Se cree que el koala y el eucalipto han evolucionado juntos durante millones de años y que, hasta que los aborígenes empezaron a cazarlo, estos animales se habían extendido mucho más que sus antecesores.


Los koalas y los hombres
A lo largo de la historia, la relación de los seres humanos con los koalas ha estado sujeta a grandes oscilaciones. Los indígenas australianos no consideraban al koala ni más ni menos “importante” que los demás animales de su entorno, sin embargo los primeros colonos del continente lo veían como una curiosidad y pronto comenzaron a cazarlos por su pelaje. Hoy en día es considerado internacionalmente símbolo australiano.

Aborígenes
Los aborígenes cazaban koalas por su carne y por su pelaje. Existía una leyenda transmitida oralmente sobre el koala en la que se explicaban sus peculiaridades físicas. Era un símbolo totémico usado con frecuencia. Además, quien tuviera al koala como tótem no podía matarlo. El koala fue considerado parte de la creación del Tiempo de los Sueños.

Tras la llegada de los europeos
Los colonos europeos consideraban a los koalas una rareza del continente australiano. Desde 1788 el medio ambiente de Australia fue explotado y destrozado. Poco después de su llegada y tras descubrir como los aborígenes cazaban koalas, los europeos mataron a más de cien mil de estos animales. La piel de koala se convirtió en uno de los artículos más solicitados en el mercado mundial.

En 1919 el gobierno de Australia declaró abierta la temporada de caza de koalas (y canguros arborícolas) por un período de seis meses, en el que se sacrificaron más de un millón de koalas. Esta masacre produjo sin embargo protestas públicas, gracias a las que se creó una veda que protegía a los koalas. No obstante, seguían siendo perseguidos ilegalmente durante todo el año. En 1924 los koalas se habían extinguido en Australia del Sur; la cifra había disminuido drásticamente en Nueva Gales del Sur; y en Victoria (Australia) se había reducido la población de koalas a menos de 500 ejemplares. Por eso el negocio de las pieles se trasladó hacia Queensland.

En agosto de 1927 el gobierno, con la esperanza de captar votos, permitió que la caza de los koalas se reabriera. En tan solo 31 días, murieron aproximadamente 800.000 koalas a manos de cazadores, lo que llevó a un gran levantamiento popular. Por esta época se destruyeron el 80% de sus antiguos hábitats. A finales de 1930 se creó una disposición que allanaba el camino para proteger a los koalas. De esta manera, el koala fue declarado especie protegida en toda Australia en 1937.

Importancia actual
Hoy en día el koala es un animal que llama mucho la atención del público. Es, junto al canguro, símbolo de Australia. Debido a su belleza poco común se ha hecho muy popular en todo el mundo. Sus orejas suaves y su gran nariz le confieren, junto con su carácter amigable, un gran parecido con los ositos de peluche.

En tiempos de los aborígenes australianos, el koala sólo era considerado como portador de piel; sin embargo, a comienzos del siglo XX, en tiempos del nacionalismo, fue considerado símbolo australiano. En pocos años aparecieron varios dibujos de koalas como Blinky Bill y Bunyip Bluegum. Del mismo modo era descrito como un personaje comunicativo y muy divertido. Personajes como Blinky Bill solían mostrar las debilidades y las contradicciones del ser humano. El koala desde entonces pasó a representar la personificación del carácter de los australianos. Muchos de los dibujos y caricaturas de koalas servían para describir todas las características generales como el orgullo nacional, la maternidad, el valor y la humildad. Esto llega hasta nuestros días.

Amenazas actuales
Antiguamente la piel suave y duradera de los koalas era muy popular, por ello la población se redujo considerablemente. Entre tanto permanecían bajo protección, sin embargo casi 4.000 koalas que viven en zonas urbanas mueren a manos del hombre cada año. Así, tres de cada cuatro animales que mueren en accidentes son koalas.

La evacuación de los koalas hacia Isla Canguro ha llevado a un aumento tan intenso de la población, que ahora el árbol de eucalipto y una gran lista de animales estén amenazados. Esto sucede por sus hábitos alimenticios: los koalas se mueven muy poco y se alimentan directamente de las ramas, sobre las que se sientan. Un programa de traslado de la población fracasó al no tener en cuenta las necesidades de los koalas, por lo que volvió a la situación anterior.

Desde ese momento las poblaciones de koalas no pueden sustentarse por sí mismas. Cada población se ha adaptado a sus hábitats y cada distrito es único. Las zonas previstas deben ser apropiadas y lo suficientemente grandes para las poblaciones de koalas. No obstante esto no se observó durante las muchas pruebas de traslado de la población de koalas. Otro problema adicional es que casi el 80% de los koalas viven en terrenos privados. Esto sucede principalmente en la zona levantina australiana. Una de las causas principales del descenso de los hábitats para los koalas es la desaparición de los bosques. Según cálculos de la Asociación Australiana del Koala, si no se toman medidas eficaces de protección, los koalas podrían extinguirse antes del año 2080.

Los koalas australianos han sufrido un fuerte declive en su población debido al desarrollo humano, los incendios forestales y el calentamiento global, y podrían desaparecer en cuestión de décadas.

La población de koalas salvajes en la isla principal de Australia es de entre 43.000 y 80.000 ejemplares, muy por debajo de estimaciones anteriores de más de 100.000, con la posibilidad de que los animales podrían enfrentar una posible extinción en unos 30 años, dijo la Australian Koala Foundation.

"Los koalas están desapareciendo en todas partes", dijo la presidenta ejecutiva de la fundación, Deborah Tabart. "Realmente no quedan árboles. Si siguen cortando árboles no tendrán koalas", agregó.

Tabart y sus colegas se encuentran en Canberra para instar a funcionarios de Gobierno a que declaren al koala como una especie amenazada y aseguren una mayor protección para su hábitat.

Los científicos sostienen que el árido paisaje australiano está siendo fuertemente afectado por el calentamiento climático.

La Koala Foundation, dijo Tabart, recolectó datos en 1.800 sitios y en 80.000 árboles específicos para llevar un registro de la cantidad de especímenes.

Pero en un área del estado norteño de Queensland, que tenía unos 20.000 koalas hace una década, un equipo de ocho personas no encontró ningún koala después de cuatro días de búsqueda reciente.

Los koalas viven en bosques de eucaliptos en el este y el sur de Australia, y son notoriamente quisquillosos acerca de qué tipo de hoja de eucalipto consumen.

La Comisión Científica de Especies Amenazadas rechazó en 2006 los pedidos para incluir a los koalas en la lista de especies vulnerables, diciendo que posiblemente había cientos de miles en su hogar.

Conducta en cautiverio
En 1920, en el Koala Park en Sídney, fue la primera vez que se mantuvieron koalas en cautiverio para exhibirlos al público. Desde entonces no han dejado de mostrarlos en jaulas.

En contraste con lo que pasaba en Australia, en los parques zoológicos europeos no se exhibieron muchos koalas debido, principalmente, a la dificultad de encontrar el eucalipto suficiente y que además, fuera adecuado para alimentar a los animales. En España, sólo viven tres koalas. Se puede disfrutar de su exotismo y de sus muchas peculiaridades en el Zoológico de Madrid, donde habitan los machos Zoar y Bengero y la hembra Caloundra. El primer koala que se exhibió en España de manera permanente, vivió en Madrid desde mayo de 2001 a junio de 2005, antes de ser trasladado al Zoológico belga de Planckendael.

En los corrales, los koalas pueden demostrar un comportamiento violento, ya que, debido a las condiciones de estrechez y calor, no se encuentran cómodos. También demuestran ciertos comportamientos sociales característicos de los animales salvajes. A estos pertenecen los comportamientos territoriales y la jerarquía de los machos.