En un lugar de Sudámerica sucede algo fuera de lo común. Un rayo cae en el mismo lugar más de 150 veces al año. Es un rayo enorme y que desprende muchísima luz. Lo llaman el rayo de Catatumbo. Tan especial es el fenómeno que desde hace unos años, los lugareños proponen que la UNESCO lo nombre 'Patrimonio Natural de la Humanidad'.

link: http://www.youtube.com/watch?v=SlERZ5H6bSA

El relámpago del Catatumbo es un extraño fenómeno meteorológico que se solo se puede ver al sur del lago de Maracaibo en Venezuela, en las proximidades del río Catatumbo
Se caracteriza por ser un rayo casi permanente, y se produce en nubes de desarrollo vertical. Forma arcos eléctricos entre 2 y 10 kilómetros de altura (incluso más). Los vientos alisios penetran en la superficie del lago por la tarde, cuando la evaporación es mayor, y se ven forzados a ascender por las montañas de Perijá y la Cordillera de Mérida, el ramal venezolano de los Andes.

El origen de este fenómeno metereologico está en la orografia de estas cordilleras que encierran y frenan a los vientos del noreste. Se puede ver desde cientos de kilómetros de distancia, es decir, desde el propio lago por lo que también se conoce como el Faro de Maracaibo:Antiguamente las embarcaciones en la zona, podían navegar a oscuras sin ningun problema, usando el rayo como referencia geografica. Es muy facil verlo ya que este fenomeno se produce 140 a 160 noches al año!!, y la duración es de hasta 10 horas cada noche, produciendose hasta 280 descargas electricas a la hora.

Recientemente, un grupo de cientificos ha verificado la importancia ecologica de este arco voltaico natural: estas tormentas eléctricas producen un elevado porcentaje de todo el ozono generado a escala mundial, por lo que el relámpago del Catatumbo se considera uno de los mas importante regeneradores de la capa de ozono (O3) del planeta: produce unas 1.200.000 descargas eléctricas atmosféricas, que se ven en gran parte de los andes venezolanos, Colombia y Aruba.

Maracaibo y el rayo de catatumbo.
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El Rayo que no cesa, de Miguel Hernandez
Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.
Rayo de metal crispado
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.
Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.
Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.
Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.
¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.
Descansar de esta labor
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.
Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.
Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.