Un mundo de mercancías

¿Por qué existen las mercancías?

Voy a tratar de ir más allá de una respuesta básica y general, como: "las mercancías existen porque algunos sujetos tienen bienes o servicios que otros desean". Esto es lo que respondería un neoclásico, pero con esta clase de definiciones en el aire, uno no aprende nada sobre las causas reales de porqué existen mercancías en un determinado período histórico, y en cambio no existen en otro momento... Entonces en lugar de seguir este callejón sin salida, voy a tratar de definir a la mercancía a partir de todo el contexto social en el que existe. Las mercancías muchas veces han existido al lado de los sistemas económicos anteriores al actual, pero nunca han tenido, como ahora, un lugar tan absoluto y predominante en la economía y en las relaciones económicas.(1) Veremos porqué.


Un mundo de mercancías

Primero...

Primero veamos si la pregunta tiene alguna importancia... sabemos que las mercancías tienen una presencia abrumadora en nuestras vidas particulares; cada uno de nosotros se la pasa comprando mercancías para satisfacer sus necesidades más básicas y también las más caprichosas, y muchos de nosotros vivimos produciendo esas mercancías en el lugar de trabajo, o transportando o vendiendo esas mercancías. O veámoslo también desde el punto de vista de las empresas: en éstas, el ritmo al que producen las mercancías, es decir la productividad, determina el aumento del margen de ganancias (no la ganancia en sí) que cada empresa puede ganar respecto a las otras, al permitirle producir más unidades en el mismo período de tiempo. También podemos ver lo mismo desde la óptica de los países, y verificar que los países cuyas empresas son relativamente más productivas, tienen una ventaja competitiva sobre los demás (aunque en realidad los países no compiten como tales). Siendo esto así, no hace falta hacer más énfasis sobre la formidable importancia del mundo de las mercancías, aunque antes del final de este artículo, puede que veamos alguna otra cosa más sobre esto.

Vemos entonces que esta relación nuestra con esta multiplicidad de objetos útiles que toman la forma de mercancías, parece tener mucha importancia en la vida económica diaria. De hecho, es tan importante que se usa esta característica para definir a todo el sistema económico actual como de "producción de mercancías para el mercado", diferenciándolo de sistemas económicos previos, en los que las necesidades de sus miembros no se satisfacían mediante la compra en el mercado de mercancías producidas para el mercado, sino de formas más directas.


Esto nos lleva a ver el problema en perspectiva histórica, con lo cual el desarrollo del argumento nos permitirá llegar finalmente a la respuesta que buscábamos con la pregunta inicial, pero no sólo eso, sino que espero que podremos entender mejor algunos rasgos generales y fundamentales del sistema económico capitalista en el que vivimos.

Vamos al asunto...

Pues bien, si repasamos la historia de las sociedades humanas, podemos ver muy claramente que cada sociedad organizó su economía de una forma particular, y esto significa que cada sistema económico, ante la necesidad de producir los medios de subsistencia para la reproducción de sus integrantes, organizó el trabajo de sus miembros de una forma determinada, según las posibilidades histórico-tecnológicas.

Entonces esto implica que los trabajos de la sociedad se distribuyan entre las distintas tareas, para satisfacer así las distintas necesidades; pero para que esto sea efectivo, los trabajos tienen que poder medirse de alguna manera, para poder compararse entre sí, y hacer posible, racional y eficiente la distribución del trabajo social. De hecho esto sucede desde la más primitiva forma social, la familia nuclear, donde los trabajos se distribuían entre los distintos sexos, repartiéndose cantidades de tiempo de trabajo entre los miembros de la unidad familiar A este trabajo social promedio, que es homogéneo y cuantificable en cantidades de tiempo iguales, lo llamamos trabajo abstracto (2).

Por ejemplo, un señor feudal que tuviera cien familias campesinas bajo servidumbre, no le exigía un tributo diferente a cada una, según lo simpáticas que le cayeran... o mejor dicho, sí podía pedirles tributos cualitativamente diferentes, como por ejemplo exigirle a Pedro una tonelada de trigo y a Juan media tonelada de cebada, y a Carlos cien kilos de leña... si las tierras de cada campesino producían cosas concretas diferentes. Pero la clave del asunto está en que a todos les exigía productos que les llevaran una misma cantidad de horas de trabajo en un período dado. Suponiendo que cada familia tuviera la misma cantidad de tierras, el mismo nivel de fertilidad y tecnología y la misma cantidad de mano de obra a su disposición, el tributo exigido era exactamente el mismo, en cantidad de horas trabajadas en las tierras del señor, o en productos fruto del trabajo campesino llevado a cabo en las tierras que ocupaban los campesinos. Una vez obtenido este tributo, el señor feudal podía cambiarlo por otros trabajos que no estaban bajo su mando, como por ejemplo, el trabajo de un herrero materializado en armas de todo tipo, o el trabajo de los artesanos de las ciudades -materializado en manufacturas-, o el trabajo de los cosechadores de las especias de oriente -materializado en especias varias-, etc, etc...

Es decir que tras las brillantes armaduras de cada uno de los caballeros que cruzaban el Mediterráneo para conquistar la sagrada Jerusalén (y saquear un poco, ya que estamos), tenemos que imaginarnos a cientos de campesinos que trabajaban desde antes de la salida del sol hasta después de su puesta, regularmente, y que entregaban el fruto de su trabajo (salvo lo necesario para subsistir) en cantidades regulares, a su señor (lo notable de todo este asunto es que los campesinos sabían que estaban siendo explotados, y los nobles y la Iglesia sabían que estaban explotando a los campesinos, y no sólo eso, sino que lo admitían abiertamente. Es que era un proceso de extracción del excedente (3) explícito, no se podía ocultar, igual que con el esclavismo).

Algo equivalente pero con distinta forma podemos ver en el esclavismo de la Grecia clásica y del imperio romano, y algo equivalente pero con otra forma de manifestarse ocurría con el trabajo de las comunidades campesinas en los despotismos orientales...

Por fin, llegamos al capitalismo.

Y así llegamos, por fin, a nuestro conocido capitalismo actual, que vino a surgir de una sociedad feudal, y que tiene en común con las sociedades anteriores, el que su producción es, por supuesto, social, sucede sólo mediante la asociación de los hombres, pero como cada sociedad tiene su forma específica de manifestar esta producción, así también el capitalismo se diferencia cualitativamente de cualquier sistema económico anterior, y su forma específica surge de que la producción capitalista, a la vez que es social, es también al mismo tiempo privada.
Esto suena contradictorio, pero no es una contradicción lógica, sino real (4). Si lo explicamos en otras palabras, quedará más claro:

La producción capitalista tiene como condición una división social del trabajo mayor que nunca (5): entonces la producción de mercancías se realiza mediante unidades productivas independientes (empresas cuya lógica está determinada por la ganancia) cuyos productos no tienen un destino de consumo predeterminado e inmediato. En cambio, estas mercancías deben acudir al mercado como única forma de distribuirse y llegar al consumidor.
Entonces vemos que hay una separación de la producción de cada mercancía particular, del resto del sistema económico: por un lado, cada empresa trabaja independientemente de todas las demás, y por el otro, cada mercancía se produce para ningún consumidor en especial: este consumidor será sólo eventual, separado en el espacio y el tiempo, de la producción (tanto es así que puede que ese consumidor no exista, con lo que esas mercancías pierden su valor de cambio (6), que es el reconocimiento social del trabajo invertido en ellas). Por eso es que las relaciones entre las partes privadas (los productos de las empresas) entre sí, y las relaciones de sus productos con los consumidores, tienen que verse mediadas por una instancia intermedia. Esta instancia es, por supuesto, el mercado, al que concurren todas las mercancías sin excepción, y se relacionan entre sí como cosas, por eso se dice que en el capitalismo las relaciones sociales están "cosificadas". También se llama a esto el "fetichismo" de las mercancías, ya que ocultan algo, que es las relaciones sociales que las producen y que relacionan a los individuos a pesar de su separación.
A su vez, para que la intermediación del mercado sea efectiva, es necesario que cada mercancía pueda encontrar un equivalente que tenga valor, igual que ella, pero que a la vez sea el mismo equivalente para todas las mercancías, es decir que todas las mercancías puedan reflejar su valor en este equivalente, y así poder compararse a través de este medio, con todas las demás mercancías (en tanto valores). Este equivalente es nada menos que el dinero, y es llamado equivalente universal por lo que dijimos anteriormente. Se trata de una mercancía que por algunas cualidades particulares suyas, puede cumplir mejor con ese rol, y pasa a ser el dinero por excelencia. El oro y la plata han cumplido con este rol en el capitalismo y antes (hoy representados por el papel moneda). (7)

En este punto, parece que ya hemos respondido a la pregunta del artículo. En efecto, podríamos resumir lo anterior así: "la anarquía de la producción capitalista encuentra su orden social en el mercado, y la forma mercancía de los productos es la forma en que se desarrolla la contradicción entre el carácter social de la producción y su simultáneo carácter privado. La forma mercancía permite saltar el abismo que existe entre la producción de objetos útiles para la sociedad, y el consumo de esos mismos objetos por la sociedad."

O podemos citar a Marx (El Capital, capítulo IV):

dijo:"La transformación del producto en mercancía lleva consigo una división
del trabajo dentro de la sociedad
tan desarrollada, que en ella se consuma el divorcio entre el valor de
uso y el valor de cambio
, que en la fase del trueque directo no hace más que iniciarse. Pero esta fase de
progreso se presenta ya en las más diversas formaciones económicas sociales de que nos habla la
historia."[/quote]

¿Porqué las mercancías tienen valores?

Pero hay algo que nos falta explicar todavía, ya que hemos visto cómo es necesario que las mercancías lleguen al mercado para intercambiarse, pero no sabemos aún según qué normas se produce este intercambio, es decir, cómo se rige la distribución de los productos. Sin una distribución racional, no lograríamos restablecer el orden que se pierde en la producción privada, y la sociedad no tendría cómo lograr que los recursos humanos y materiales se asignen a la satisfacción de necesidades reales y cambiantes.

Pues bien, la única manera en que la sociedad puede organizar el trabajo social que se vuelca al mercado, la única manera de distribuir sus cantidades de trabajo entre cada producción, es que cada mercancía que corporiza trabajo abstracto, represente ese trabajo de alguna manera: la solución es que cada mercancía tenga un valor proporcional a la cantidad de trabajo que requiere su producción, para poder así compararse con otras mercancías, y permitir así el intercambio de cualquier mercancía por cualquier otra, a una tasa o proporción determinada por sus valores relativos. Así, si un automóvil requiere 10.000 horas de trabajo y una bicicleta requiere 50 horas de trabajo, entonces en el mercado un automóvil valdrá 200 veces más que una bicicleta, supongamos 10.000 pesos contra 50 pesos.
La anterior es la determinación del valor por la cantidad de trabajo socialmente necesario, sobre la que hay que hacer una aclaración: no se trata de cualquier cantidad de trabajo que le cueste a un productor el terminar su producto, sino de la cantidad de trabajo que le lleve en promedio a todos los productores el terminar ese tipo de producto determinado, "según la tecnología imperante y el ritmo promedio de trabajo" (R. Astarita, Valor, mercado mundial y globalización). Si un productor es menos productivo (le lleva más tiempo producir una mercancía), su producto no valdrá más por eso, sino que valdrá lo mismo que todas las demás mercancías del mismo tipo. A su vez, si un productor es más productivo, su producto no valdrá menos, sino lo mismo que los demás, con lo que puede obtener una ganancia mayor que los demás en el mercado.(8) Esto nos reafirma en el hecho de que el valor es una sustancia social, producto de una relación social, no es una sustancia física.
También hay una segunda determinación del valor, que tiene que ver con la forma-precio que se desarrolla en el mercado, y con el hecho de que cada producto debe encontrar una demanda acorde en el mercado. Los precios de las mercancías no son exactamente iguales a sus valores, ya que en el mercado intervienen irregularidades que hacen fluctuar los precios alrededor del centro de gravedad determinado por el valor. Pero estas variaciones son menores y no afectan al contenido.
Pero hay variaciones en los precios que sí afectan al contenido, es decir al valor. Esto sucede cuando no son meras fluctuaciones de corto plazo, sino que se verifican bajas o subas sostenidas en el tiempo, y que son síntomas de otra cosa. Esto suele suceder cuando la sociedad ya no necesita la misma cantidad de esos productos (o lo que es lo mismo, de trabajo asignado a esos productos), y entonces, mediante la baja en la demanda, bajan los precios, y los capitales se mudan a otras actividades en las que la ganancia no haya caído, y así se producen menos unidades de ese producto (o sucede a la inversa si suben los precios). De esta manera, se reacomodan las cantidades de trabajo que la sociedad asigna a cada sector, según los mandatos de sus necesidades (expresadas en los precios). Así vemos que el valor necesita de la validación social a través del mercado.
"Esto reafirma la concepción social del valor; para que se genere valor, el trabajo debe ser vertido también ene la cantiadd apropiada en cada rama de la producción. El carácter anárquico de la producción capitalista lleva a que constantemente haya ramas en las que se produce demasiado para lo que absorbe el mercado; y ramas en las que se produce demasiado poco. Sólo a través de este lenguaje de los precios las fuerzas del trabajo social total se distribuyen entre las diversas ramas productivas." (R. Astarita, Valor, mercado mundial y globalización)
Y esto es todo, creo haber definido el rol de la mercancía y del valor. Sólo queda desear haber sido claro y haber cometido pocos errores. Si no es el caso, espero que me lo hagan saber para poder corregir todo lo que sea necesario.


EL FIN



(1) "La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un "enorme cúmulo de mercancías", y la mercancía individual como la forma elemental de esa riqueza. Nuestra investigación, por consiguiente, se inicia con el análisis de la mercancía.
La mercancía es, en primer lugar, un objeto exterior, una cosa que merced a sus propiedades satisface necesidades humanas del tipo que fueran. La naturaleza de esas necesidades, el que se originen, por ejemplo, en el estómago o en la fantasía, en nada modifica el problema. Tampoco se trata aquí de cómo esa cosa satisface la necesidad humana: de si lo hace directamente, como medio de subsistencia, es decir, como objeto de disfrute, o a través de un rodeo, como medio de producción.
" (Marx, El Capital, Capítulo 1)

(2) El concepto de trabajo abstracto hace referencia al "gasto de fuerza de trabajo humano en general, independientemente de su forma concreta". No se tiene en cuenta la especificidad del trabajo, por ejemplo si es el esfuerzo en producir una tela o un zapato, sino la cantidad de esfuerzo, medida en tiempo de trabajo.

(3) El excedente es lo que una sociedad produce por encima de sus necesidades mínimas de subsistencia. La existencia de un excedente hace posible la división del trabajo. En todas las sociedades históricas, este excedente ha sido apropiado por alguna clase o casta que no trabaja.

(4) Estas contradicciones reales son contradicciones dialécticas, en las que los opuestos no se anulan mutuamente, sino que forman parte de una misma entidad, como polos opuestos, y su oposición da lugar al desarrollo de una forma en la que ambos pueden perdurar en el tiempo, a pesar de la contradicción. Un ejemplo es el de un cuerpo que tiende a caer hacia otro y a alejarse al mismo tiempo: la solución real a esta contradicción es la http://es.wikipedia.org/wiki/Elipse#La_elipse_en_mec.C3.A1nica_celeste que se verifica en los cuerpos celestes.

(5) El fundamento jurídico (pero no por esto menos real) de la división del trabajo de tipo capitalista, es, primero: la libertad individual en cuanto a derechos políticos; y segundo: la propiedad privada de los medios de producción. Si a esto le agregamos que sólo una minoría posee los medios de producción, se hace evidente que habrán dos grandes clases de hombres: aquellos que monopolizan los medios de producción e imponen sus condiciones para ponerlos en uso (para emplear trabajadores que no poseen medios de producción), y aquellos que sólo poseen su fuerza de trabajo para venderla, en las condiciones que puedan, o si no pueden, tienen la libertad de morirse de hambre. A partir de la relación económica desigual entre estas clases, es que en la sociedad capitalista se produce el excedente, que es la ganancia del capitalista. Aunque no podemos profundizar esto aquí, el Capítulo I de El Capital está disponible para cualquiera que desee consultarlo.

(6) Valor de cambio es el precio de una mercancía, determinado por su valor, que es la cantidad de trabajo socialmente necesario para producir esa mercancía. El valor de uso es, en cambio la cualidad no cuantificable de una mercancía, su apariencia y su utilidad. Es a lo que nos referíamos con objetos útiles.

(7) Sin este equivalente universal, tendríamos que imaginar un mercado en el que cada poseedor de mercancías intente hacer pasar a la suya como equivalente de todas las demás, para así poder cambiar directamente su producto por otros. Un productor de zapatos tendría que ir al mercado y exigir que se le cambien esos zapatos por un kilo de pan, un libro y un tarro de café, por ejemplo. Pero a su vez, los productores de todas las otras mercancías, incluidas las antedichas, estarían exigiendo que a sus productos se lso cambie por cualquier cosa que ellos deseen. Es imposible, por eso se necesita un equivalente que todos estén dispuestos a aceptar. Para profundizar sobre la teoría del dinero: http://rolandoastarita.com/DIALECTICAYDINEROENMARX.htm

(8) Se puede considerar, según hace Marx en la Sección Primera de El Capital, que la suma del trabajo total invertido en la producción de un tipo de productos, se puede dividir por la cantidad de esos productos, y así se obtiene el promedio de trabajo por unidad, que vendría a ser el trabajo socialmente necesario.


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De yapa, dejo esta carta de Marx a Kugelmann, que me motivó a escribir este artículo, originalmente para mi propio esclarecimiento, pero luego me pareció que podía servir para otros, si lograba la claridad suficiente. Esto último no lo sé, sin embargo.

dijo:
“En cuanto al Zentralblatt, el autor del artículo me hace la máxima concesión al admitir que, quien entienda algo por valor, debe aceptar las conclusiones que yo extraigo. El desgraciado no sabe que, aun cuando en mi libro no hubiera un capítulo sobre el valor, el análisis de las relaciones reales hecho por mí contendría la prueba y la demostración de la relación real de valor. El disparate acerca de que es necesario probar el concepto de valor proviene de una completa ignorancia del tema y del método científico. Hasta un niño sabe que un país que dejase de trabajar, no digo durante un año, sino por unas pocas semanas, se moriría. Cualquier niño sabe también que la cantidad de producto correspondiente a las diversas necesidades requiere masas diferentes y cuantitativamente determinadas del trabajo total de la sociedad. Un hecho evidente es el de que no pueda eliminarse esta necesidad de distribuir el trabajo social en proporciones definidas mediante la forma particular de la producción social, sino que sólo puede cambiar la forma que toma. No se puede eliminar ninguna ley natural. Lo que puede variar con el cambio de las circunstancias históricas, es la forma en que operan esas leyes. Y la forma en que opera esa división del trabajo en una división de la sociedad en que la interconexión del trabajo social se manifiesta en el intercambio privado de cada uno de los productos del trabajo, es precisamente el valor de cambio de esos productos.

La ciencia consiste precisamente en elaborar cómo opera la ley del valor. De modo que si se quisiera ‘explicar’ en el comienzo mismo todos los fenómenos que aparentemente contradicen esa ley, debiera darse la ciencia antes de la ciencia. El error de Ricardo es precisamente que en su primer capítulo sobre el valor toma como dadas todas las posibles categorías que deben todavía desarrollarse, a fin de probar su conformidad con la ley del valor.

En cambio, como usted supuso correctamente, la historia de la teoría demuestra por cierto que el concepto de la relación de valor ha sido siempre el mismo, así fuese más o menos claro y rodeado de ilusiones o científicamente preciso. Puesto que el proceso del pensamiento nace de las condiciones, puesto que es él mismo un proceso natural, el pensamiento que realmente comprende debe ser siempre el mismo y sólo puede variar gradualmente de acuerdo con la madurez del desarrollo, incluyendo la del órgano mediante el cual se piensa. Todo lo demás es cháchara.

El economista vulgar no tiene la más leve idea de que las relaciones reales y cotidianas del intercambio no necesitan ser directamente idénticas a las magnitudes del valor. Lo característico de la sociedad burguesa consiste precisamente en esto, en que a priori no hay una regulación consciente, social de la producción. Lo racional y lo necesario se producen en la naturaleza sólo como un término medio que opera ciegamente. Y entonces el economista vulgar cree haber hecho un gran descubrimiento cuando proclama con orgullo, en lugar de revelar la interconexión, que en apariencia las cosas parecen diferentes. En realidad, alardea de que se atiene a la apariencia y la toma por la última palabra. Siendo así, ¿por qué debe haber ciencia? Pero la cuestión tiene también otro fundamento. Cuando se comprende la conexión entre las cosas, toda creencia teórica en la necesidad permanente de las condiciones existentes se derrumba antes de su colapso práctico. En este caso, por consiguiente, está en el interés de las clases dominantes perpetuar esta huera confusión. ¿Y para qué otro fin se les paga a estos charlatanes serviles que no saben proclamar otra cosa científica que la de que en economía política no se debe pensar?

Pero esto es satis supraque [más que suficiente]. De todas maneras esto demuestra en qué se han convertido estos sacerdotes de la burguesía cuando los obreros e incluso los industriales y comerciantes entienden mi libro, mientras que esos ‘escribas’ se quejan de que exijo demasiado de su inteligencia.”[/quote]

(Carta a Kugelmann, 11-VII-1868, en Marx y Engels, pp. 206-207).


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También me ayudó mucho a ordenar mis ideas, el Capítulo II de "Valor, mercado mundial y globalización" de R. Astarita.
Otras fuentes en que se pueden profundizar muchos conceptos, son, por supuesto, "El Capital", "Formaciones sociales precapitalistas" y "Contribución a la crítica de la economía política", de K. Marx, y "El origen de la familia, la propiedad privada y el estado" de F. Engels http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/index.htm.
"Valor, acumulación y crisis" de A. Shaikh.
"La teoría de la historia de Karl Marx: una defensa" de G. Cohen.
La introducción al "Resumen de El Capital" de D. Guerrero. Y del mismo autor: "Manual de Economía Política", "Historia del Pensamiento Económico Heterodoxo" y "¿Es posible demostrar la teoría laboral del valor?"
"Introducción a la Economía" de M. Dobb.

Finalmente, si están interesados en estudios históricos, la bibliografía es infinita, pero el libro de M. Liverani "El Antiguo Oriente: Historia, sociedad y economía" es una especie de Biblia sobre el período antiguo. Sobre la época feudal, las escuelas inglesa y francesa han avanzado muchísmo en el conocimiento, puedo nombrar a Perry Anderson y a Georges Duby, y al "Debate Brenner", o al profesor argentino Carlos Astarita, pero me estoy olvidando de muchos grandes autores, que sin embargo pueden encontrar si los buscan por las escuelas que mencioné.




Pasen por la Comunidad Socialista http://www.taringa.net/comunidades/gsocialistat/

8 comentarios - Un mundo de mercancías

@MeSSi_GTI +1
ser humano = mercancia ?
@LeBruJo -1
Que viva el Anarquismoooooooooooooooooooo!
@opk0de -1
esto es pura dialéctica
@nahu_capo
Marx


MeSSi_GTI dijo:ser humano = mercancia ?

En este sistema capitalista, lamentablemente es así.
@BaxMan
(2) El excedente es lo que una sociedad produce por encima de sus necesidades mínimas de subsistencia. La existencia de un excedente hace posible la división del trabajo. En todas las sociedades históricas, este excedente ha sido apropiado por alguna clase o casta que no trabaja.

Más bien diria yo que el individuo produce por encima de sus necesidades... Ya que en la sociedad el excedente es igual a 0 (si hacemos un análisis que no tenga perturbaciones).
Pero en fin, muy buen post te dejo 5