La Globalización Política

A lo largo del desarrollo de la sociedad humana, múltiples son los problemas que padece. Cada etapa histórica debe responder a las situaciones propias de su época. Jamás hombres de momento dieron respuestas a circunstancias de otros momentos. Imposible, sería una aberración plantearlo y, menos, sostenerlo. Pueda que algún líder o grupo dirigente se hayan quedado en el pasado y recurran a símbolos e ideas que respondieron a un momento histórico, produciendo atraso a su sociedad o, en todo caso, causándole graves daños que, muchas veces, tardan mucho en reponerlos. En fin, cada sociedad responde a sus necesidades.

En esta etapa de la evolución humana, las sociedades orientan la discusión política e ideológica sobre la dicotomía globalización / antiglobalización. Y, la actitud en cualquiera de las posturas, conduce a una conducta militante, que los lleva a posiciones cuyo accionar conlleva a los bandos a realizar acciones de calle. Cada vez que se celebra una reunión del grupo de los siete, integrado por las principales potencias mundiales, grupos antiglobalistas se trasladan a protestar en contra de la globalización y a favor de un mundo mejor, donde los problemas ambientales, económicos, sociales y políticos encuentren solución de acuerdo a los patrones de los pueblos.

Por su parte, en las reuniones de las corporaciones transnacionales, las potencias mundiales y, en general, toda la integración de la globalización los problemas tratados versan sobre la reducción de aranceles, la aplicación de programas de ajustes macroeconómicos, aumento de las tarifas de los servicios públicos, menos inherencia del Estado, entre otros temas. Claramente, se observa el interés y las posturas ideológico-políticas de los bandos enfrentados.

Por el dominio de los medios de comunicación de masas, los sectores afectos a la globalización pueden generar mayores efectos en las sociedades. En este sentido, el control de los Estados es básico para orientar a los países hacia la participación en el mundo globalizado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que no sólo este dominio permite la consolidación de esta postura política.

También se ha necesitado del avance tecnológico experimentado en los últimos cincuenta años de evolución y de la acumulación de grandes capitales para que el mundo se haya globalizado y con este proceso, también, los problemas políticos de una nación sean comprendidos por las otras, muchas veces, más por el grado en que las afecta que por solidaridad. Esto nos lleva a afirmar, por lo tanto, que en las relaciones internacionales sólo se manejan intereses.


ARTICULOS

El marco político de la globalización
«La necesidad de un 'marco político' para la globalización pasa necesariamente por la democratización de las decisiones globales y la integración de las diferentes expectativas».

MARÍA JOSÉ FARIÑAS DULCE/PROFESORA DE FILOSOFÍA DEL DERECHO DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III

Angela Merkel, en su intervención ante la Asamblea General del Foro Económico Mundial celebrado en Davos del 24 a 28 de enero, pidió «dar forma política a la globalización, más allá de cualquier acto filantrópico». ¿Pero es que, realmente, la globalización no ha tenido hasta ahora una forma política? Olvidamos demasiado rápido el carácter radicalmente político del programa del neoliberalismo que ha impulsado las estrategias de este proceso que seguimos llamando globalización, cuyo objetivo político prioritario ha consistido en la totalización del mercado y en que nada ni nadie pudieran controlar la expansión global del capital.

Tras el término globalización se fue construyendo una ideología política neoconservadora y neoliberal, que ha intentado ocultar o negar la cruda realidad histórica y sus injustas relaciones sociales de desigualdad y exclusión, para así abstenerse de cambiarlas. Como señaló Slavoj Zizek, estamos ante el triunfo de la razón cínica: saben lo que hacen y a pesar de todo lo hacen. Este marco político neoliberal de la globalización se ha legitimado por su pretendida inevitabilidad histórica (no hay otra alternativa posible, se decía), pero se ha convertido en la práctica en un verdadero obstáculo político de carácter antidemocrático para la integración y el desarrollo global de la Humanidad. Ha pretendido afectar al todo, pero sin integrar a todas sus partes. De ahí deriva la distribución actual del mundo: unos pocos superricos, muchos pobres y un amplio número de expulsados del sistema. Por lo tanto, no se trata ahora de buscar simplistamente un marco político a la globalización, sino de poner en marcha otras alternativas políticas e, incluso, otra manera de concebir la política y las relaciones internacionales, que tenga como objetivo primordial la democratización de la gestión de las decisiones internacionales que afectan a todos los ámbitos de la vida humana: social, laboral, cultural, medioambiental, educativo, energético, etcétera. Algo, en definitiva, que ya se ha venido reivindicando reiteradamente desde la celebración en enero de 2001 del primer Foro Social Mundial en Porto Alegre, ciudad simbólica por sus experiencias de democracia participativa, hasta el último celebrado en Nairobi del 20 a 27 de enero pasado.

Qué otra cosa es sino la reivindicación de la condonación de la deuda externa a los países más pobres del planeta, la imposición de una renta básica universal, el control impositivo de los movimientos de capitales, la imposición de la denominada Tasa Tobin sobre las grandes transacciones económicas, la desaparición de los paraísos fiscales, el respeto a la biodiversidad y a los ecosistemas, la protección de los recursos naturales, la soberanía alimentaria, los acuerdos comerciales justos o la reforma política e ideológica de las actuales organizaciones internacionales, especialmente la ONU y los organismos que de ella dependen y gozan de un estatus especial, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Propuestas como éstas representan otro marco político para la actual globalización.

¿Se referiría Angela Merkel realmente a todo esto, aunque sea con varios años de retraso? Ahora bien, para alcanzar esta nueva gestión política de la globalización es necesario que todos los dirigentes políticos y empresariales tomen conciencia de que la defensa de la naturaleza, de su biodiversidad y de sus ecosistemas, la lucha contra el hambre persistente y la desnutrición crónica, la reducción de las enfermedades, la lucha contra el analfabetismo, la defensa de una economía sostenible, la resistencia a la militarización del mundo, la reconstrucción del poder social de las clases desposeídas y excluidas y la defensa de lo humano y sus derechos frente a la especulación capitalista han de ser elementos prioritarios en la economía, la política y el derecho del siglo XXI. De esta manera se podría ir construyendo una nueva estrategia política para la globalización, a partir de la cual se pudiera negociar democráticamente una nueva interdependencia entre todos los pueblos del planeta. La necesidad de un marco político para la globalización, que actualmente reclaman algunos políticos y economistas pasa necesariamente por la democratización de las decisiones globales y la integración de las diferentes expectativas. Gestionar políticamente la globalización no es otra cosa que gestionarla democráticamente. Porque, qué otra cosa es realmente la democracia sino la distribución del poder entre todas las personas. Si no participamos todos, si sigue habiendo excluidos, el mundo global nunca llegará a ser democrático.

(*) María José Fariñas Dulce es autora de 'Mercado sin Ciudadanía. Las falacias de la globalización neoliberal', Biblioteca Nueva, 2005.

¿Que es primero el huevo o la gallina?

La pregunta se enfrasca en el hecho de lo que es primero, es decir, la politica se ajusta a los cambios generados en el mercado, o más bien, es el mercado el que ajusta la forma de hacer politica. Pues bien, la Globalización al ser un hecho que amplia los mercados deja a los gobiernos fuera de muchas esferas de decisión, fortaleciendo a aquellos países que influyen economicamente en el mercado global. No obstante lo anterior, debemos indicar que lo mencionado no adquiere ribetes de debilidad social o economica, sino que más bien entrega distintos flujos de poder, como el permitir el ingreso local de mercados globales de importación.

Es de esta forma como las decisiones economicas necesitan de respaldo político de las grandes naciones industrializadas como lo es EE.UU cuyos gobernantes se encuentran limitados de cierta manera en el flujo de capitales locales y regionales de sus distritos. A raiz de lo anterior, han surgido un cúmulo de grandes entidades internacionales cuyo proposito es velar por intereses comunes frenando de esta forma el avance de las grandes multinacionales. Esto de cierto forma es una clara pantalla, ya que los organismos dichos son manejados y precididos en su mayoría por estas mismas grandes potencias.

La creación de este actual panorama de flujos de capitales en el orden mundial ha tenido alternativos puntos de partida, como lo son las dos grandes guerra mundiales, las que de cierta forma procrearon cierto ordenamiento politico como el impedimento de nuevos escenarios relacionados con el nazismo. La caída del Muro de Berlín es una simbología de la crisis del mundo sovietico.

Otro aspecto a recalcar es el surgimiento de escenarios transversales relacionados con el terrorismo, el cual ha provocado la creación de alianzas estratégicas entre países que de cierta forma impide la avanzada del terrorismo a nivel internacional. Lo anterior evidencia un decaimiento de las formas de gestión que ha llevado la ONU (Organización de Naciones Unidas) para el freno de los incidentes que ocurren en el ambiente global.
Debemos recordar que la ONU nace en 1945 con la adhesión de 50 estados que de cierta forma pretenden salvoaguardar la paz y la colaboración política, economica y gubernamental de los miembros, es así como el tiempo ha llevado a la creación de entidades sectoriales como lo es la UNESCO, la UNICEF, entre otros, que tienen la finalidad de procrear un equilibrio entre las naciones del planeta, siempre recordando su sectorialidad.
Es menester mencionar la G8 (Grupo de los Ocho) que esta constituido por los países más industrializados del mundo, y que tiene el fin de la discusión y la generación de concensos sobre la determinación de los fines yobjetivos que desean ser alcanzados por la mundialización del planeta. Estos Estados miembros del G8 son EEUU, Gran Bretaña, Rusia, Francia, Alemania, Italia, Japón y Cánada. Con el tiempo no solamente se han considerado decisiones economicos, sino que tambi´pen se han añadido algunas discusiones de título cultural como la contaminación medioambiental.

Debemos argumentar que este nivel de control es un hecho tácito que se puede apreciar en latinoamérica como evidente, ya debido a los distintos procesos de intervención politica, cultural y economica que se pueden apreciar en nuestros países.

Es así como latinoamérica se asume como un ratón de laboratorio que debe ser adiestrado para un comportamiento proclive a la industrialización de nuestros comercios locales. A modo de ejemplo, vemos como los países iberoamericanos que no comulgan con las decisiones de EEUU se ven afectados de diferentes formas. Así ocurre con Chile en el golpe militar contra Allende, o con Cuba como un estado independiente y no orientado a decisiones autoritarias de globalización, la presión actual sobre Venezuela o la intervención de EEUU en Colombia. Todos los casos anteriores buscan una intervención que ayude al flujo de capitales norteamericanos.
De esta manera no hablemos de poca transparencia ni de escaso poder de gobernabilidad de la repúblicas latinas, sino que más bien centremonos en la idea de intervención economica y politica que impide la realización propia de los países en materias de politicas públicas. Esta intervención es realizada de forma interna y de hecho es vista como el paraíso de las multinacionales que de cierta manera crean oligopolios nacionales en las distintas localidades regionales. Observemos como multinacionales con grandes flujos de liquidez se apoderan de pequeños mercados relegando a aquellos comercios pequeños que eran la fuente de sustento de prácticas fuera de la competencia imperfecta.

Esta claro, estas multinacionales de cierta forma favorecen a los consumidores finales, sin embargo, una vez que destrocen a los distintos comerciantes locales sus precios iran en alza debido a la escaza competencia local que tendran en aquel instante.

Empero seamos más criticos aún, y apreciemos como la intervención no solo se refiere a un ámbito comercialpropio e instantaneo, sino que más bien trasciende a la formación de lideres que son becados por estas grandes potencias con una visión de planificación a largo plazo y con la idea de una doctrina ideologica orientada a los principios del flujo de capitales.
La visión es clara; adoctrinar a los futuros lideres nacionales para que una vez apertrechados a un puesto de poder conserven la idea clara de una modernización proclive a las ideas doctrinales e intereses claros de una potencia económica o burguesía moderna.

La idea de un tendencia radical de répública ha sido dejada de lado y reemplazado por el yugo de la globalización como elemento vital para la supervivencia de los habitantes de los países más pobres.
Es cosa de apreciar e instaurar la interrogante de cual ha sido la evolución real de los países con posibilidad de convertirse en potencia mundial, nuestro parecer es el mismo, las condiciones no han cambiado y los entes de poder siguen siendo iguales.

En la actualidad latinoamerica es un sitio exótico para visitar pero inadecuado para habitar!!! (Los Prisioneros)
Introducción

"La Globalización" ha sido establecida como uno de los conceptos que organizan la discusión económico política contemporánea. El término apunta hacia la idea de que una sociedad cohesiva y aislada y una economía doméstica ya no se sostienen y que somos testigos de la creación de una economía y de una sociedad verdaderamente globales y de la dependencia de la vida cotidiana de fuerzas globales. Y entonces, se hace la aseveración de que la 'globalización' se ha constituído en una transformación cualitativa del capitalismo y que se ha desarrollado una nueva relación de interdependencia más allá de los estados nacionales. El punto de vista de Marx sobre un mercado mundial, y su noción de que la necesidad de un mercado en constante expansión para sus productos persigue a la burguesía sobre toda la superficie del globo, parece enfatizarse en esta "teoría" de la globalización. Y sin embargo no es así. Ya que para los globalizacionistas, no hay tal cosa como la burguesía; más bien el "capitalismo" es visto como una suerte de sistema económico dotado de mecanismos funcionales que están más allá y por encima del individuo social, dejando a un lado tanto a la burguesía como a la clase obrera. Ambas clases parecieran estar sujetas a los riesgos que parece presentarles la globalización.

(Beck,1992)
Los elementos definitorios de la 'globalización' pueden resumirse de la siguiente manera:

1) El significado y la creciente importancia de la estructura financiera y de la creación global de crédito, lleva al dominio de las finanzas sobre la producción: Harvey (1989) ha sostenido que el capital financiero ha llegado a ser una fuerza independiente en el mundo, y Strange (1988;1991) ha enfatizado el creciente poder estructural ejercido por la superestructura financiera;

2) La importancia en aumento de la 'estructura del saber' (Strange 1988, Giddens 1990): se dice que el conocimiento ha llegado a sedr un importante factor de la producción.

3) El aumento en la rapidez de la redundancia de ciertas tecnologías y el crecimiento en la transnacionalización de la tecnología: aquí el énfasis se coloca en las industrias basadas en el conocimiento, la creciente dependencia de la innovación tecnológica, y el riesgo creciente de la obsolescencia tecnológica (Giddens 1991);

4) El ascenso de los oligopolios globales en la forma de corporaciones multinacionales: Se dice que las corporaciones no tienen más alternativa que transformarse en corporaciones globales y transnacionales, junto con --y esto es importante-- los bancos transnacionales, que se han transformado en los poderes más influyentes, mucho más influyentes que los estados nacionales y sus economías nacionales (Strange 1991);

5) La globalización de la producción, del conocimiento y de las finanzas. Este desarrollo habría conducido a que, por un lado, se produjera la retirada del estado nacional como poder de regulación (Strange,1996), y por otro, se da lugar a la globalización del poder político en la forma de una estructura de autoridad plural asociada con las Naciones Unidas, el G7 (ahora G8). La erosión del estado nacional se ve como conduciendo a ) una mayor incertidumbre regulatoria institucional global, y b) socavando los sistemas democráticos nacionales de control y de regulación. Se ve al estado nacional transformándose en un 'estado de competencia'. (Cerny,1990)
La llamada nueva libertad del capital, forma de control regulador nacional y de responsabilidad democrática se dice que incrementan la destrucción ecológica, la fragmentación social y la pobreza. Para Hirsch (1995), la globalización se basa en una sociedad de clases sin clases. Globalización viene a significar entonces que los obreros están virtualmente inermes para resistir los dictados económicos (Anderson,1992,p.366). En resumen, la globalización es vista como la realización del sueño imposible del capital: la acumulación sin protestas. La teoría de la globalización, entonces, describe la "la actividad del trabajo intencional" (cf.Marx) nada más que como un factor de la producción.
Resumiendo, desde fines de los 1980s, el mundo burgués orgullosamente se presenta a si mismo como el fin de la historia. El espectro del comunismo ha sido reemplazado por el espectro de la democracia liberal. Sin embargo, mientras realiza esta proclama, el mundo burgués también está diciendo que la democracia ya no existe. Se alega que la capacidad de la democracia liberal para regular la economía ha sido minada por la globalización.
Nos encontramos pues ante la paradoja burguesa de la democracia como fin de la historia y de la democracia como una concha vacía. Ya la Democracia, como gobierno de las mayorías no puede ser, pues la la globalización ha minado una política que reconocía las demandas y aspiraciones de la mayoría, esto es de la clase obrera. Estos puntos de vista sobre la naturaleza limitada de la democracia liberal son, por supuesto tan viejos como la misma democracia liberal. La Globalización, en este sentido, solamente provee una nueva justificación y legitimación para la exclusión de la clase obrera como la mayoría democrática frente a la oligarquía democrática que presenta la democracia liberal.
Hasta aquí henos resumido los principales mandamientos de la ortodoxia de la globalización (1). Las siguientes dos secciones proveen un comentario crítico sobre la 'globalización'. ¿Dónde comienza, donde termina lo global ? El argumento hará referencia al Manifiesto Comunista de Marx, cuyo 150 aniversario estamos celebrando en 1998.

¿Qué es Globalización?

A lo largo de la última década ha habido un aumento en el tráfico de mujeres y de niños, esto es, de prostitución y esclavitud. Han surgido nuevos mercados especializados en órganos humanos e infantes, reduciendo a los propietarios de la fuerza de trabajo no sólo a ser un recurso explotable, sino también un recurso a ser operado y vendido, como los infantes que se producen para la exportación /véase Federici,1977). Hay quienes han sugerido que estamos presenciando la reemergencia de lads condiciones de la acumulación primitiva.(2) Sin detenernos a apreciar si el concepto de 'acumulación primitiva' es apropiado, estos trabajos muestran claramente que la percepción de Marx de acuerdo a la cual ¿una gran extensión del capital que hoy aparece en los EEUU sin un certificado de nacimiento, estaba ayer en Inglaterra, la sangre capitalizada de los niños' (Marx,1983,p.707 ), todavía es un juicio pertinente frente a las condiciones contemporáneas.
Volviendo al resumen de la ortodoxia de la globalización, este sufrimiento humano no es de ninguna manera reconocido por la teoría de la 'globalización'. Ya que para sus proponentes la globalización ha 'resuelto' de algún modo las crisis de la acumulación capitalista, ha dejado atrás 'las relaciones sociales entre la gente' y ,por ende, disuelto la resistencia a la explotación capitalista. Todo lo que podemos es rehacernos de la pérdida de los valores democrático-liberales transnacionalizando el gobierno democrático. Se sugiere que sólo de esta manera se asegurarán los derechos de los ciudadanos del mundo. Sin embargo, el llamado factor humano de la producción ya no es un ciudadano, y a su vez el ciudadano no es nada más que un factor de la producción en tanto mercadería asalariada. Como arguye Elson (1991,pp.29-30) en su trabajo sobre la reestructuración de los llamados países subdesarrollados: "los oprimidos y los grupos privados de ventajas encuentran que el cambio crea condiciones para nuevas formas de lucha.
Tratar de resistir la ola del cambio, muy rara vez funciona. Una aproximación más creativa que trata de influir los términos de la reestructuración , pudiera tener más éxito. (Sin embargo), la gente más pobre, en los márgenes mismos de la sobrevivencia, será incapaz de hacer otra cosa que adaptarse desesperadamente a las condiciones adversas a través de estrategias en existencia, y aún asi fracasarán... Pero para los que sean capaces de sobrevivir habrá posibilidades para estrategias que vayan más allá de la sobrevivencia hacia la transformación de las relaciones sociales existentes de opresión y de desventaja.". Desde el punto de vista de Elson ( p.41'42 ) la sobrevivencia de los más aptos provee la estructura de oportunidades para la creación de "la verdadera" relación de ciudadanos entre hombres y mujeres. Como sugiere Elson ( p.41-42 ), para mitigar los efectos del ajuste estructural sobre las condiciones de la mujer, los privilegios del hombre deben ser reducidos, por ejemplo, mediante la introducción de nuevos impuestos al cigarrillo y al alcohol. Ya que para ella este tipo de consumos drena recursos que podrían estar a disposición de las mujeres. Por último, para Elson algo se podría hacer contra el poder de la globalización: ¡dejar de fumar! En pocas palabras, la ortodoxia de la globalización proclama que el desarrollo capitalista ha llegado a ser demasiado poderoso para ser resistido: todo lo que se puede hacer es acomodarse a los dictados económicos y salvaguardar los derechos de los ciudadanos a través de la reorganización transnacionalizante de los valores liberales democráticos.

¿Qué ha de entenderse por la noción de democracia liberal y de su estado? Los liberales, desde Adam Smith, han sostenido que el estado es indispensable para la provisión de la exacta administración de justicia para resolver los choques de intereses, la protección de la propiedad, la defensa militar de su territorio, para la provisión de servicios públicos que son esenciales y que no pueden ser provistos por el mercado, y para facilitar las relaciones de igualdad y de libertad, incluyendo el "impulso" de la competencia, y como consecuencia las condiciones para la llamada autoregulación del mercado (3).

¿La globalización ha debilitado estas 'nociones' liberales sobre el papel adecuado del estado? ¿Con la globalización, se ha puesto fin al estado? Los comentaristas ofrecen la noción del estado de competencia como una definición adecuada del estado bajo las condiciones de la globalización. ¿Acerca de qué compiten los estados? ¿Compiten para extender, salvaguardar y explotar sus ventajas comparativas, como lo concebía Ricardo? O es el estado de competencia algo como esto: El estado no trata ni tratará de proteger los empleos interfiriendo con inversiones ya que ' si a un capital no se le permite obtener la mayor parte del ingreso que le pueda permitir el uso de la maquinaria, abandonará el lugar y se irá al extranjero' produciendo serias desventajas en la demanda de trabajo (Ricardo (1921),1995,p.39). Existe entonces una inmensa paradoja: para los globalizacionistas, la democracia liberal ha sido minada justo al mismo tiempo en que 'el estado nacional' se transformaba en un estado liberal!

Con Marx, podemos sostener que 'los misterios teóricos...encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica' ( Marx,1975, p.5 )Sin embargo, para la ortodoxia de la globalización, tal punto de vista es profundamente problemático, sino anacronístico ( Hirsch,1995 ), ya que les otorga dignidad a quienes, para los globalizacionistas, no son otra cosa que factores de la producción. La noción de 'globalización' no sólo asume que 'el capital' ha perdido su piel doméstica al globalizar su existencia, sino también que 'el capital' 'en sí mismo' se ha globalizado, y está ahora más basado en la destreza científica: ha descubierto la acumulación menetaria disociada y más allá de la acumulación productiva, y se ha expandido hacuia un mundo sin fronteras . En breve, los globalizacionistas nos dicen que el capital de un modo repentino, desde los 80s ha descubierto el mercado mundial! ¿Dónde estaba antes el capital? ¿Qué quiere decir eso de que 'el capital' se ha 'desnacionalizado' a sí mismo? ¿En el pasado el capital se constituyó nacionalmente, fue un capital nacional?

Globalización Política

Podría definir la globalización política como la extensión por todo el mundo del sistema político que ha resultado más provechoso en el reconocimiento de la dignidad de la persona, la democracia. Tomando como punto de arranque que todo ser humano tiene derecho a vivir bajo el amparo de un sistema democrático, un sistema global en lo político deberá basarse en un marco jurídico que garantice el estado de derecho, y en una separación de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. La globalización política sólo tiene sentido si es acompañada por la justicia global, con base en un sistema de reglas globalmente vinculantes, la resolución de conflictos y la aplicación colectiva.

Debemos reconocer que la justicia global debe ser justa, y debemos entender que no es necesariamente vista como tal por todas las naciones y toda la gente en la actual fase de globalización. A menudo es percibida como amenazadora para los dictadores, así como para la gente que está siendo oprimida por éstos. Ha ocasionado estragos en Irak, Burundi, Libia y otras partes. Pero no ha lidiado adecuadamente con los Saddam y Milosovich de este mundo. Además, no ha sido aplicada siempre cuando se necesita, ni ha sido aplicada con justicia. Por tanto, causa más bien temor en las personas de las naciones más débiles.
Es importante mantener el principio de subsidiariedad como base de todos los procesos políticos. Pero un número creciente de decisiones debe tomarse en el plano global.
Los países poderosos podrían resistir un sistema internacional basado en la democracia, con tribunales y mecanismos independientes y neutrales para la resolución de conflictos, dado que tal sistema a menudo favorecerá a los países más pequeños y débiles.

Los acontecimientos en la OMC, con respecto a reglas globalmente vinculantes y una función judicial eficaz, pueden servir como ejemplo de cooperación internacional en otras áreas. Sin embargo, no es el único ejemplo positivo:
El protocolo de Montreal sobre la reducción de las sustancias que agotan la capa de ozono, es un acuerdo internacional con reglas vinculantes y una combinación de normas, medidas comerciales y asistencia ambiental.
El protocolo de Kioto es el primer acuerdo global legalmente vinculante sobre la protección del clima de la tierra.
La prohibición del uso de las minas antipersonales ha resultado del impacto global de la sociedad civil.
El caso de Pinochet demuestra que ni los jefes de Estado pueden eludir la justicia.
Además, el establecimiento de tribunales para delitos internacionales -que persiguen y pasan sentencia a los criminales de guerra sin considerar donde se ocultan- es uno de los avances más alentadores hacia un sistema internacional de justicia.

Estos ejemplos indican que los contornos de un sistema efectivo de globalización política se están haciendo visibles poco a poco. Sin embargo, hay todavía mucho que hacer antes de que las reglas globalmente vinculantes reemplacen la tradición de declaraciones vagas y no vinculantes.
Los llamados "derechos olvidados", como el derecho a la alimentación, a la salud, al abrigo y al trabajo son igualmente importantes que los derechos civiles y políticos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU se adoptó hace 50 años. Pero no fue sino hasta después del fin de la guerra fría entre el Este y el Oeste que los derechos humanos fundamentales se fueron estableciendo, poco a poco, como un conjunto de reglas globales que se aplican sin distinción de nacionalidad, idioma y cultura.

Es un hecho, sin embargo, que los derechos humanos fundamentales siguen siendo violados diariamente en muchos lugares del mundo. Es también un hecho que todavía se analizan en muchas partes del mundo, porque el régimen de derecho en el que se basó la ONU es considerado como un reflejo del desarrollo de la civilización en Occidente. Y mientras se reconoce que los principios medulares son universales, se entiende también que no necesariamente toman en cuenta otros valores civiles que son igualmente válidos.
Los derechos humanos van más allá de los derechos civiles y políticos. Pero es necesario asegurar que la discusión no solamente se enfoque en la definición estrecha de los derechos humanos como siendo derechos civiles y políticos. Esto es necesario porque todos los derechos, colectivamente, forman la base para la creación de una vida decente y digna. Es también necesario poner más énfasis en los derechos relacionados con el trabajo, como salarios y condiciones laborales decentes.

Un desafío mayor debe ser el desarrollo de herramientas y métodos que aseguren que los derechos humanos universales se cumplan en un mayor grado que hasta ahora. Una posibilidad es hacer de la observación de los derechos humanos una condición necesaria para la completa participación en la cooperación económica global. También se deben fortalecer los tribunales internacionales.

Los derechos humanos, sin embargo, no son simplemente una cuestión de derechos individuales del ciudadano con respecto al Estado. La lucha de mujeres, niños y jóvenes por los derechos humanos, la igualdad y mejores condiciones sociales puede frecuentemente ser vista como una lucha dirigida en contra de ciertos mecanismos de represión determinados local, tradicional y culturalmente. La educación, la sensibilización y la movilización deben dirigirse hacia las mujeres, los niños y los jóvenes en particular. A todos ellos se les debe asegurar participación e influencia.

Mientras que los derechos humanos han llegado a ser piedra angular en la definición de la relación entre individuos y sociedad en muchos países occidentales, esto no ocurre en todos lados. La gente indígena del Sur de Asia encuentra difícil contestar a la pregunta "¿cuáles son sus derechos?". Ellos contestan mediante la descripción de sus obligaciones con respecto a sus comunidades. Dichas obligaciones a menudo son olvidadas en un mundo que -cada vez más- enfoca los derechos.

Se requiere desarrollar un conjunto de obligaciones universales que, como los derechos humanos, pueda aportar valores trascendentales para el comportamiento humano. Las obligaciones humanas deberían consagrar los principios de solidaridad, la consideración del uno hacia el otro, la responsabilidad para con la comunidad y los valores comunes, además de enfatizar en la participación activa para el desarrollo de la sociedad.
Así como deberían haber obligaciones personales individuales -del individuo hacia la comunidad-, los principios relativos a las obligaciones internacionales del Estado tendrían que ser considerados como fundamento para la cooperación internacional. La Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, adoptada por la Asamblea General de la ONU en 1986, sostiene que los Estados deben formular políticas apropiadas para su desarrollo, cooperar entre sí y formular políticas internacionales que aseguren el derecho al desarrollo.

La globalización crea riqueza para algunos y se traduce en pobreza y marginación para otros. La promoción delderecho al desarrollo en sus diferentes aspectos requiere la generación de una cultura de solidaridad global, con laasistencia para el desarrollo como una de las expresiones más visibles de solidaridad en un mundo cada vez más interdependiente.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la cooperación para el desarrollo se encontraba vinculada a la dinámica del conflicto estratégico entre Este y Oeste. Las prioridades ideológicas y geopolíticas hicieron que los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de la gente que vive en las regiones marginadas del mundo fueran relegados.


La Globalización Política

A lo largo del desarrollo de la sociedad humana, múltiples son los problemas que padece. Cada etapa histórica debe responder a las situaciones propias de su época. Jamás hombres de momento dieron respuestas a circunstancias de otros momentos. Imposible, sería una aberración plantearlo y, menos, sostenerlo. Pueda que algún líder o grupo dirigente se hayan quedado en el pasado y recurran a símbolos e ideas que respondieron a un momento histórico, produciendo atraso a su sociedad o, en todo caso, causándole graves daños que, muchas veces, tardan mucho en reponerlos. En fin, cada sociedad responde a sus necesidades.

En esta etapa de la evolución humana, las sociedades orientan la discusión política e ideológica sobre la dicotomía globalización / antiglobalización. Y, la actitud en cualquiera de las posturas, conduce a una conducta militante, que los lleva a posiciones cuyo accionar conlleva a los bandos a realizaracciones de calle. Cada vez que se celebra una reunión del grupo de los siete, integrado por las principales potencias mundiales, grupos antiglobalistas se trasladan a protestar en contra de la globalización y a favor de un mundo mejor, donde los problemas ambientales, económicos, sociales y políticos encuentren solución de acuerdo a los patrones de los pueblos.

Por su parte, en las reuniones de las corporaciones transnacionales, las potencias mundiales y, en general, toda la integración de la globalización los problemas tratados versan sobre la reducción de aranceles, la aplicación de programas de ajustes macroeconómicos, aumento de las tarifas de los servicios públicos, menos inherencia del Estado, entre otros temas. Claramente, se observa el interés y las posturas ideológico-políticas de los bandos enfrentados.

Por el dominio de los medios de comunicación de masas, los sectores afectos a la globalización pueden generar mayores efectos en las sociedades. En este sentido, el control de los Estados es básico para orientar a los países hacia la participación en el mundo globalizado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que no sólo este dominio permite la consolidación de esta postura política.

También se ha necesitado del avance tecnológico experimentado en los últimos cincuenta años de evolución y de la acumulación de grandes capitales para que el mundo se haya globalizado y con este proceso, también, los problemas políticos de una nación sean comprendidos por las otras, muchas veces, más por el grado en que las afecta que por solidaridad. Esto nos lleva a afirmar, por lo tanto, que en las relaciones internacionales sólo se manejan intereses.

De ahí, como sostiene Sachs (2003), la globalización ha adoptado una forma de participación de las sociedades, la cual la realiza a través de la política de masa global. Desde luego, él sostiene que las protestas políticas han sido globales durante muchas décadas, como ocurrió durante las marchas y manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam, de la lucha por la paz, contra el uso y proliferación de las armas nucleares, e, igualmente, la protesta permanente en contra de la propia globalización.

Ahora, las protestas contra las guerras de Irak proyectan un nuevo desarrollo en la evolución de la globalización. Se calcula que alrededor de diez millones de personas manifestaron en unos sesenta países, y en más de seiscientas ciudades, a la hora prevista, en el día estipulado, es decir, el día 15 de febrero de 2003, con lo cual quedó demostrado que ya la política, también, se ha globalizado. Todo lo antes expuesto, tiene una razón de ser: el desarrollo de las telecomunicaciones y de los medios informativos.

2.3.1 La Protesta Política

La protesta contra el orden establecido ha sido una constante desde el nacimiento de las relaciones de poder. Unas veces se hacían en secreto y, otras, eran de carácter público; pero, siempre estaban relacionadas a la apertura de los gobernantes.

En este sentido, se recuerda el destronamiento del rey Luis Felipe de Francia, en el año de 1848. Se dice que fue expulsado por el telégrafo recién introducido en Alemania y el cual generó el proceso revolucionario. Igualmente, se recuerdan las imágenes por la televisión de lo ocurrido durante la caída del muro de Berlín. Así, sucesivamente.
En esta evolución de los medios de comunicación social las protestas cada vez se generalizaban más, a favor o en contra de unas decisiones de los factores mundiales de poder. Con relación a la guerra de Vietnam, las gráficas publicadas por los periódicos y las imágenes presentadas a través de la televisión, cada vez más indujeron a sectores de la población de muchos países a protestar contra lo que consideraban, como en efecto lo era, una masacre. Esta actitud se fue generalizando hasta producir grandes concentraciones de masas en contra de dicha guerra. Igualmente, se presentaban estas acciones de calle frente a las embajadas de las potencias que participaban. Las organizaciones políticas asumían posiciones respecto a los hechos.
Así, se ha observado como las protestas han adoptado mayor escala social, política y moral. Se recuerda, como en el mismo corazón estadounidense, es decir, Washington, los conciudadanos norteamericanos realizaban grandes protestas contra la política de belicista de los factores de poder que se mantenían en el sureste asiático. Este fue uno de los factores más importante en la decisión última de suscribir un tratado de paz en esa región.
Igualmente, los grupos ambientalistas luchan contra la contaminación del medio ambiente. Estas acciones, esencialmente, están dirigidas hacia las grandes corporaciones que utilizan o fabrican productos no degradables, con lo cual el deterioro de la naturaleza cada vez es más creciente. Estas luchas han contribuido a que los gobiernos legislen en favor de la conservación y a las empresas a generar tecnologías biodegradables. En todas estas actividades, el desarrollo de las telecomunicaciones ha sido determinante.
Existen muchos más problemas por lo que en el mundo se protesta. Todos los grupos que interactúan en cada una de las áreas donde desempeñan sus actos y desarrollan los programas han implementado y desarrollado asociaciones con los cuales internacionalizan sus protestas, intercambian experiencias y, hasta diseñan estrategias conjuntas para enfrentar los problemas que combaten.
Así, a través del crecimiento de estas asociaciones en sus respectivos países y de las organizaciones internacionales que las agrupa, junto con el desarrollo de valores políticos, los derechos humanos y el avance tecnológico, han venido contribuyendo cada vez más al mundo interconectado. En este sentido, muchas son las organizaciones que reciben apoyo económico para su funcionamiento e, igualmente, se han creado fundaciones con la finalidad de desarrollar, implantar, ampliar o cooperar por la implantación de determinados valores en este mundo, como es, por ejemplo, la implantación de la democracia en países donde aún imperan regímenes autoritarios.

Sin embargo hoy está planteada una crisis entre el Estado y la Democracia, llamada por Manuel García-Pelayo la "Antinomia y Crisis del Estado Democrático Liberal", pero que más adelante se desarrollará.

Si el proceso de expansión que implica la globalización es un proceso de transición política, las eventuales (y más que probables) resistencias (violentas o no) que aparezcan (tengan la causa aparente que tengan) vendrán determinadas, más allá de cualquier planteamiento retórico al uso, por actitudes y acciones puramente políticas. Por lo que parece conveniente examinar cuáles pueden ser (son, acaso) los pilares que sustentan una determinada política; en general, cualquier política.

Es más que posible que, en el mundo, las columnas que soportan la política sean tres. Y, sorprendentemente, tienen su basamento en teorías muy diferenciadas, cuando no antitéticas. Y, más aún, estas concepciones se han, aparentemente, proyectado (extendido, exportado) al resto del globo, bien por mímesis no siempre acertada, en muchos países que otrora fueron colonias, bien por sutiles (a veces, groseros), cuando no violentos, intentos de imposición que, desde el marco de la globalización, los países occidentales realizan sobre otras áreas.
Veamos, pues, tales pilares. El primero, de corte totalmente marxiano: la economía, como infraestructura que aglutina fuerzas productivas y relaciones de producción; economía que se determina como motor de la historia, arrastrando consigo la superestructura, donde se mueven las esferas sociales e ideológicas, los sistemas políticos, religiosos y filosóficos, etc.

El avance de la historia de la humanidad está en gran medida inducido por influenc ias económicas; el conflicto es uno de los grandes motores del desarrollo histórico y el factor determinante de casi todos los conflictos es el poder económico.

En un mundo en pleno proceso de globalización, no sólo los Estados, sino las grandes alianzas supraestatales y las grandes empresas transnacionales dan sent ido a la nueva visión de la economía: la economía de mercado, creadora del consumo, sustituto, suplemento y proyección (todo a la vez) de la economía basada en el capital.
De otro lado, la concepción foucaultiana del poder. Como decía Foucault el poder no es (según el patrón de riqueza y el intercambio de bienes) algo objetivable que cristalice como una posesión, no es un bien del que uno se adueñe y que se pueda ceder o intercambiar. Pero tampoco es un instrumento más de las relaciones de producción, algo utilizable para conservar o perpetuar tales relaciones en el tiempo y en beneficio del grupo dominante.

El poder no “se da”, no se intercambia, sino que se ejercita; no existe más que en acto y «no es mantenimiento ni reproducción de las relaciones económicas, sino ante todo una relación de fuerzas». El poder es “productor”, en especial, de saber y de “verdad”; es una auténtica fuerza productiva como lo es la ciencia o el potencial de trabajo.

El poder, las relaciones de poder, por tanto, han de situarse en la infraestructura, en paralelo con la economía y en íntima relación con ella. La historia se mueve por la economía y por las relaciones de poder. Pero, además, en las relaciones internacionales (al igual que en la economía internacional), las unidades de relación no son sólo los Estados, sino, también las entidades supranacionales e, incluso, transnacionales.
Como consecuencia inmediata surge un tercer pilar: la definición del enemigo que, en su análisis de las relaciones amigo/enemigo, exige Carl Schmitt. Sabemos que Schmitt establece que el principio del Estado y, por tanto, de lo político, es una pura decisión constitutiva: la decisión de agrupar a un pueblo en torno a un determinado contenido fundamental y de defenderlo frente a los que no compartan esa identidad, procedan del interior o del exterior.

Y esta decisión implica, naturalmente, la distinción entre amigo y enemigo, dicotomía que, en política, tendría el mismo valor conceptual y categorial que bueno/malo, en moral, o bello/feo, en estética. La necesidad de establecer quién es amigo y quién es enemigo implica la eventualidad de un momento de violencia sobre la realidad social (en el interior) y la posibilidad de la realización de la guerra (en el exterior).
Esta necesidad de definir quién es el amigo y quién es el enemigo (extrapolada de la teoría schmittiana), aparecerá cada vez que “nuestros” intereses económicos o el intento de imposición (o exportación) de “nuestra” verdad, producto de las relaciones de poder, choquen con otros intereses u otras verdades y provoquen la reacción (y el enfrentamiento) de aquellos cuyos intereses se vean lesionados o cuya verdad corra el riesgo de ser degradada o anulada; o viceversa.

Es decir, la definición amigo/enemigo aparecerá en cada acto político y se establecerá en función de cómo se resuelva (se quiera o se pueda resolver) el enfrentamiento. Como en un círculo sin fin, no hay (no puede haber) política sin la posibilidad de la guerra o del enfrentamiento violento (cuya negación sería la relación —solución— pacífica), ni hay (puede haber) guerra/paz sin decidir quién es amigo y quién enemigo.
La decisión amigo/enemigo se convierte en el presupuesto previo de la política y el enfrentamiento, la guerra (y con ella, la necesidad de definir al enemigo) es la necesaria condición de posibilidad de la política. No se podrá ejercer (poner en obra, ejecutar) ninguna (ningún tipo de) política si, previamente, no hemos determinado quién es el enemigo.

Por otro lado, las unidades de acción en cualquier enfrentamiento bélico o en cualquier conflicto sobre el que planee el fantasma de la violencia son, además de los Estados, coaliciones de estados, alianzas supraestatales y, es un hecho evidente, determinados grupos transnacionales.

OTRO POST:

Colombia Ante La Globalizacion

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