A modo de introducción:

“Los poseedores de mercancías jamás intercambian y comparan sus propios artículos con otros diferentes, sin que distintas mercancías resulten intercambiadas y comparadas por sus diferentes dueños con un solo y único tercer tipo de mercancía.”
Si bien oficialmente el “patrón oro” desapareció, en los hechos sigue tan vigente como lo está el sistema capitalista al que le sirve tan eficazmente como antes.

Ya sabemos que los valores de uso naturales son asimilados a mercancías; para ello basta añadirles un valor de cambio soportado por el trabajo que haya costado su prospección, descubrimiento, extracción, recolección, su pesca, su caza, su almacenamiento, caleta y estiba, conservación, transporte y hasta su fabricación en el caso de las llamadas materias primas.

El caso es que, históricamente, el oro asumió la función monetaria por razones físicas: maleabilidad y ductilidad máximas frente al resto de los metales, pero hoy, más que antes, la fulana escasez monopólica lo convierte transitoriamente en un valor de uso con alto valor de cambio especulativo (en las exclusivas manos de la banca internacional, se entiende). Un valor que no suele subir y bajar en armonía con los rendimientos de la minería involucrada ni con nuevos hallazgos porque, hasta donde sabemos, este planeta y sus recursos son ya harto conocidos en calidad y cantidad desde los tiempos mismos del afamado y excelente “espía” internacional, el acreditado científico Alejandro Humboldt. Sus oscilaciones de precio arrojan un valor de mercado sujeto a la conveniencia unilateral del poder financiero internacional, el mismo que suele fijar unos precios para el oro que están ampliamente lejos de corresponderse con su valor intrínseco, como lo poseen todas las demás mercancías frente a las que funge como dinero o equivalente universal. Cuando decimos que una onza de oro vale, digamos, 1.500 dólares, es porque esa onza es el precio de ese puñado de dólares.

Repatriación del Oro:

Sobre la “repatriación” del oro venezolano se ha armado todo un “arroz con mango”, una comida que viene a caracterizar muy bien nuestro propio grado de claridad sobre asuntos de tanta trascendencia e importancia económica, en estos cruciales momentos de comunes convulsiones sociales y mundiales.

Ocurre que mal puede hablarse de nacionalizar lo que ya sea de la nación; no se puede repatriar lo que ya es de la patria, como tan disparatado resulta venezolanizar lo que a Venezuela ya pertenece. El concepto mismo de “repatriar” es un pleonasmo de mal gusto, rayano en la vulgaridad, aunque aparezca en la realísima academia burguesa española.

Patria, por lo demás, es una abstracción atávica que, si a ver vamos, choca y contradice abiertamente contra toda idea de universalidad socialista. Da pena ajena enjuagarse la boca diciendo que somos socialistas si en paralelo ensalzamos la idea de patria, grande, mediana o pequeña, y peor aún, de “repatriación”.

Curiosamente, es el carácter apátrida, su apatridad, la que caracteriza al sistema capitalista, como un salto social hacia adelante (nada que ver con “pa’lante”) que dio la burguesía siglos atrás. Es esa apatridad lo que nos ha permitido concebir la idea de una sociedad de iguales, sin fronteras, sin barreras de ninguna índole, salvo las aplicaciones tecnocientíficas que obviamente se nos presentan y presentarán siempre como combinadas y desiguales según la mayor, mediana o menor participación en el PTB de sus trabajadores. Sólo el proyectado Comunismo saltaría todas las diferencias concebidas hasta ahora.

Repatriación sólo se aplicaría cuando yo diga, por ejemplo: El gobierno repatría el oro saqueado por España, Irak repatría sus obras de arte y las invalorables antigüedades saqueadas por EE UU, hace poquitos años. Egipto repatría sus antigüedades saqueadas por Napoleón Bonaparte, exhibidas hoy en famosos museos burgueses e inventarios de anticuarios de conocida intencionalidad lucrativa .

El oro “venezolano” que está fuera del país- a nombre de Venezuela, y debidamente registrado como tal- no es repatriable. Lo que cabría sería la palabra depositar en otro banco o transferirlo a otra depositaria, connotaciones contables de elemental y popular uso. Pero, además, como dije antes, el oro, ni el petróleo ni el mineral de hierro ni ningún otro recurso natural es susceptible de ser “producido”, en el duro concepto de la palabra, cuando lo que con ellos se hace es recogerlos, pescarlos, cazarlos. Que la pesca se haya ido desarrollando, eso es otra cosa.

Repatriar aplicado al oro legalmente depositado en cualquier banco extranjero, o producción aplicada al oro, son términos y expresiones nada profesionales, pero sí nos lucen muy cargadas de demagogia electoral que en nada superan al viejo vocabulario adecopeyano de la IV, contra el cual el chavismo muy curiosamente despotrica, aunque lo aplica.

Sabemos que este gobierno, y el Presidente en lo personal, duda y pone objeciones a la profesionalidad de quienes no calcen botas negras o blancas, o pertenezcan a su entorno confiable e incondicional, y sus muy y respetables buenas razones tendrá porque la experiencia de los tecnócratas de Pdvsa de alto rango gerencial dejaron mucho que desear en lo “patriótico”, en lo político, aunque reunieron una innegable capacidad profesional, pero eso no desvirtúa la profesionalidad de quien la ejerza con la propiedad del caso.

Mal puédese estar desaprobando la reubicación financiera de los lingotes a Venezuela de donde no debieron salir jamás, como no debería “salir” petróleo a futuro para que los vivianes intermediarios, ajenos a esta “patria”, negocien con un petróleo que no es de ellos, los compradores, ni del gobierno de turno que es apenas su Administrador coyuntural y constitucionalmente así considerado.

En todo caso, el Estado bien podría ajustar constantemente los precios preconvenidos en esas ventas a futuro, justo en el momento de la entrega, cuando ella ocurriera y siempre que ese nuevo y cambiante precio resulte favorable a los intereses de la República, y no a los del comprador. Este sería un riesgo más que en poco perjudicaría al comprador intermediario ya que uno de los pivotes esgrimidos por la burguesía y sus nobelados es que la ganancia burguesa compensaría los riegos asumidos por el inversor capitalista.

En este preciso momento el mundo está cambiando. Se está revolucionando. Se siente con fuerza. Sus síntomas afectan la vida del hombre común. Sus amenazas empañan el futuro. Ni siquiera fue tan patente el efecto del cambio como cuando se desmoronó el patrón comunista y se desintegró la vieja URSS. El modelo del capital rampante hace aguas, mellada en su interior maquinaria. Ya no convence a nadie. Ya no rinde la felicidad que un día proyectó engañosamente como el pan de muchos, siendo el verdad el oro de una minoría.

Porque eso de comer uno el lomito y que otros coman las orillas o sus restos, como que la gente no se lo cala más. Porque eso que propone el sistema de que seamos dos o tres ricos y millones los pobres, cual esclavos para la riqueza de un señor feudal, como que ya nadio lo traga. Porque eso de ir a la guerra y morir inciertamente para salvar una patria que realmente no es tuya, sino de una transnacional o ricachón, como que no lo quiere nadie. Como que se cayeron las caretas y empezó a verse la llaga. Porque es evidente que el sistema de la riqueza para unos pocos se despedaza pero se la juega, como dando sus últimas pataletas de ahogado.

Usted mira panorámicamente y se apesadumbra. Nota que la decadencia empieza a totalizar. Que el cinismo empieza a cabalgar, cual jinete apocalíptico. Mira, atónito, cómo se sinceran los humores, las mentiras, las verdades, la cuentas, los cuentos, el alma verdadera del sistema capitalista a quien, en verdad, tú no le importas un coño. Que las instituciones empiezan a comportarse raras, parcializadamente, defendiendo intereses, con desparpajo. Ves a la ONU, institución comunitaria mundial, tomar una bandera en defensa de ciertos intereses y no lo crees. La ves ya guerrear, cual soldado alistado en determinado ejército. Notas con asombro cómo los plutócratas internacionales comienzan a recoger sus macundales, impúdicamente, con la tremenda mezquindad del vil metal que los caracteriza.

Se robaron las reservas internacionales de Libia y preparan ahora el asalto a las de Siria. Así, en vulgar pillaje, como si esa vaina fuera de ellos, como si hubieran sido ellos los que sudaron el culo atesorando. Porque el bicho capitalista no es solamente el que atesora bienes a costa de la sangre de los demás; es, por antonomasia, el ladrón, el pillo, el asesino, el que te deja en la estacada en nombre del progreso y de la salud apenas te descuidas, para recluirte, por el contrario, en la barbarie y la enfermedad.
Grandes loas a Venezuela, que decidió rescatar el oro (11 mil millones de dólares) que se llevó un día el Fondo Monetario Internacional (años ochentas) hacia las arcas de estos bandido y traerlo a la patria, a Suramérica, para proponer crear un fondo de reservas propio, latinoamericano, vía UNASUR, que los resguarde. ¡Carajo!


Tomado de aporrea.org.ve


La Asamblea Nacional (Parlamento) de Venezuela ha aprobado respaldar la decisión del Gobierno del país para nacionalizar los activos en oro que forman parte de las reservas internacionales del país, según ha informado el canal de televisión panamericano TeleSur.

En el documento hecho público por el Parlamento se ratifica también el respaldo a la decisión de transferir las reservas operativas a instituciones financieras de países con economías emergentes.

Por su parte, el ministro venezolano de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, ha recalcado que "Venezuela no está sola y ha sido una vanguardia en este proceso de integración en América Latina y el Caribe".

Asimismo, ha indicado que las reservas internacionales del país no generan intereses a la nación, pero cuando se requiere de un préstamo se tiene que pagar 13 por ciento o 15 por ciento de interés. "¿Cómo es la cosa?. Nuestras reservas no valen nada y cuando pedimos un crédito si tenemos que pagar hasta un 15 por ciento de interés", ha valorado.

En este sentido, Giordani ha manifestado que la nacionalización de estas reservas es un proceso de corrección de la decisión de los Gobiernos del país en las décadas de los ochenta y los noventa, "cuando las sacaron del país para recibir créditos de organismos internacionales capitalistas".

Las reservas internacionales de Venezuela superaban a comienzos de agosto los 29.000 millones de dólares (20.067 millones de euros), de los que el 63 por ciento están en oro, según un informe del Banco Central de Venezuela.

Las reservas internacionales colocadas en oro han incrementado un 35 por ciento, al pasar de 13.297 millones de dólares (9.202 millones de euros) a 17.914 millones de dólares (12.398 millones de euros), según informa el diario local 'El Universal'.

En cambio el petróleo, la principal fuente de ingresos de Venezuela, no ha tenido la misma suerte y las reservas internacionales derivadas de sus ganancias no han crecido en lo que va de año, por el contrario, registran una caída de 2,5 por ciento, precisa el rotativo.
Las reservas monetarias de Venezuela --29.000 millones de dólares (20.067 millones de euros)-- están depositadas en Reino Unido (17,90 por ciento), Panamá (0,67 por ciento), Estados Unidos (11,31 por ciento), Alemania (0,68 por ciento), Francia (6,48 por ciento) y Suiza (59,17 por ciento). Montoya aseguró que el objetivo es colocar ese dinero en los bancos de los principales socios comerciales de Caracas, es decir, China, Rusia y Brasil.


Europa Press – vie, 19 ago 2011


A modo de comentario final:

Es importante recalcar que el oro venezolano, que representa un 63% de nuestras reservas internacionales fue sacado del pais por la 4ta república, que en otro intento desesperado para garantizar su lucro propio y entregar a manos extranjeras el país, expatriaban toneladas de este metal sin que la patria de Bolívar recibiese ni un solo dolar de interes. Sin embargo y para mantener la desigualdad natural de la balanza hegemonica mundial, Venezuela, patria desangrada por traidores, aportaba grandes sumas de dinero al FMI por concepto de intereses que crecian y crecian cada vez mas, producto de (muchas veces) innecesarios prestamos multimillonarios, que indirectamente beneficiaban a la maquila imperialista.

La decisión de la repatriación del oro es una audaz jugada por parte del ejecutivo nacional y cuenta con el apoyo de la mayoría del pueblo. Lamentablemente el gran poder mediático del imperio ejecuta casi a la perfección su trabajo: 1) minimizando esta importante noticia, evitando de este modo que otros países sigan el gran ejemplo que caracas dio y 2) banalizando este importante suceso y creando matrices de información falsas.

El sistema esta cayendo, se desploma a pedazos mientra países históricamente golpeados por la mano despiadada de trasnacionales y designios monárquicos e imperialistas se preparan para un nuevo y definitivo amanecer...


Repatriacion de reservas de oro a Venezuela

Chavez

Venezuela


PATRIA SOCIALISTA O MUERTE: VENCEREMOS!!!