Países ricos, países pobres

Países ricos, países pobres

Países ricos, países pobres: nueva trama del crecimiento

El economista estrella Dani Rodrik analiza cuánto de temporal y cuánto de frágil tiene el actual proceso en el cual los países en desarrollo crecen a tasas altas y las naciones ricas se debaten en un pantano.

economia

La escena bien podría pertenecer a la serie “Falling Skies”, que muestra las peripecias de los sobrevivientes a una invasión alienígena en un futuro no tan lejano, con ciudades destruidas. Luego de la quiebra y el default de los Estados Unidos, la economía del país comienza a ser manejada por un FMI que tiene sus nuevas oficinas en Singapur.

Las mejores propiedades están en manos de fondos de pensión y multimillonarios chinos, en tanto que una creciente clase de “nuevos pobres”, muchos de ellos asalariados, se ven forzados a vivir en guetos, sin seguro de salud. Los trabajadores más calificados están desesperados por obtener la nacionalidad de países asiáticos. Y hasta las universidades “Ivy League” adoptaron los nombres de sus contrapartes de China e India.

El “apocalipsis” del modo de vida americano está narrado en la exitosa novela “Super Sad True Love Story” (“Una historia real super triste”), de Gary Shteyngart (Random House, 2010), y es usado por Dani Rodrik, el economista estrella en el área de crecimiento y desarrollo en su ultimo estudio, difundido esta semana, en el que trata “El futuro de la convergencia económica”.

Esto es: cuánto de temporal y cuánto de frágil tiene el actual proceso en el cual los países en desarrollo crecen a tasas altas y las naciones ricas se debaten en un pantano. La curva de crecimiento global desde la década del 50 tiene forma de “U”. Arranca alto en la Posguerra, con el motor del gasto de la reconstrucción, cae en los 70 y 80, y vuelve a tomar impulso desde fines de los 90, inclusive a un ritmo mayor al de los 50 y 60. Pero esta performance mundial esconde trayectorias individuales muy diferenciadas, en la que los emergentes son los que traccionan en los últimos años.

“Mucho del optimismo en torno a la ‘convergencia´ entre los países está injustificado; en la práctica, la mayor parte del potencial de convergencia se va a malgastar, tal como sucedió desde que la economía mundial se dividió entre un sur pobre y un norte rico”, afirma Rodrik.

La buena noticia es que el alto crecimiento de los emergentes ya no depende, como en el pasado, de una actividad entonada en Europa y EE.UU. que tire de la demanda de commodities, sino de un diferencial de productividad que continua siendo muy elevado. La mala noticia, dice Rodrik, es que “la convergencia es cualquier cosa menos automática”, y depende de un cambio sostenido en el tiempo hacia una economía basada en transables (fundamentalmente, intensiva en la producción de manufacturas y servicios modernos).

Pero aún: las políticas que utilizaron en el pasado los países que llegaron al alto desarrollo son difíciles -cuando no imposibles- de copiar, y lo serán aún más en el mundo que se viene. “Políticas como la de una moneda devaluada sostenida o medidas industriales proteccionistas encontrarán creciente resistencia de parte de países industrializados que pelearán por salir de su estancamiento con alto desempleo”, dice Rodrik.


NO TE VAYAS SIN COMENTAR

3 comentarios - Países ricos, países pobres