La banca europea corre el riesgo de "colapsar" en el plazo de dos o tres semanas si los líderes políticos no son incapaces de encontrar soluciones creíbles a la crisis de deuda soberana, lo que, inevitablemente se reflejará también en el resto de bancos y economías del resto del mundo, según auguró el economista estadounidense Robert J. Shapiro, asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien considera "crucial" para evitar este "apocalipsis financiero" estabilizar la deuda soberana de España e Italia.

"En el caso de que los líderes políticos no sean capaces de afrontar de manera creíble esta situación, creo que quizás en el plazo de dos o tres semanas podríamos enfrentarnos al colapso de la deuda soberana, lo que desencadenaría el colapso del sistema bancario europeo", alertó Shapiro en declaraciones al programa Newsnight de la cadena pública británica BBC.

En este sentido, el economista estadounidense, quien también es presidente de la firma de asesoría Sonecon y colaboró en las campañas de Bill Clinton y otros candidatos demócratas, apuntó que el problema no se limitará "a una entidad belga relativamente pequeña", sino "hablo de todos los grandes bancos, incluidos los grandes bancos de Alemania, así como los de Reino Unido, EEUU y Japón", debido al alto grado de interconexión de las finanzas internacionales.

"Esta crisis será peor que la experimentada en 2008", alertó Shapiro quien apuntó que en EEUU no se conoce la exposición de la banca a la deuda soberana europea ni a la de entidades del Viejo Continente, y subrayó que "tampoco nadie sabe el estado de los seguros frente a impago (CDS) de la banca y de la deuda soberana europea". Así, el economista subrayó la necesidad "crucial", incluso por encima de la recapitalización de la banca europea, de "encontrar una plan creíble para preservar la estabilidad de la deuda soberana de España e Italia".

Por su parte, el que fuera responsable de la Secretaría de Servicios Financieros de Reino Unido entre 2008 y 2010 bajo el mandato de Gordon Brown, Paul Myners, advirtió de que el mundo se enfrenta a "una tormenta perfecta" y recomendó a los líderes europeos alcanzar un "acuerdo significativo para recapitalizar la banca".