La provincia no es ajena al fenómeno mundial de los jóvenes que no estudian ni trabajan, situación en la que se encuentra 23 por ciento de quienes tienen entre 18 y 24 años, según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2010, último dato disponible.

El mundo los ha etiquetado como la “Generación Ni-Ni” y el psicólogo argentino Alejandro Schujman los describe en su texto presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Hay quienes han tendido a considerar la situación de estos jóvenes desde el punto de vista de la autodeterminación, como carentes de proyectos de desarrollo personal, desmotivados, temerosos y desinteresados.

Sin embargo, diferentes especialistas consultados aseguran que se trata de algo complejo que está determinado por la imbricación de diversas causas que involucran lo social y lo psicológico.

Fundamentalmente, se trata de la falta de oportunidades concretas, de seguridad y de buenas condiciones laborales que ofrece el mercado, así como de un sistema educativo no equitativo que no es valorado como proveedor de herramientas para una futura inserción.
“No son chicos que la estén pasando genial a expensas de los padres. Son chicos, chicas, grandotes, grandotas y asustados. Un ‘ni-ni’ es quien pudiendo elegir no elige”, advirtió Schujman en reiteradas oportunidades.

El sistema no logra motivarlos para desarrollar su proyecto personal, para insertarse laboralmente o estudiar más allá del secundario, esto para aquellos que logran terminarlo, ya que 11,8 por ciento tiene primario incompleto y 37,2 secundario incompleto.

“Hay una crisis de valores, en la cual la sociedad y los padres exigen resultados, pero no acompañan el proceso”, explicó Victor Davico, psicólogo que trabaja con jóvenes.

Su colega, el licenciado Alberto Muñoz señaló que “no es un problema sólo del adolescente, sino que no ha sido entrenado en función de un proyecto personal y esto en el pasaje de la adolescencia a la adultez genera un nivel de angustia tal que paraliza”. Agregó además que “el sistema conspira contra la posibilidad de inclusión en la vida adulta”.

Hay que destacar que dentro de la categoría “jóvenes” hay una gran heterogeneidad de personas que comparten un rango de edad.

El mercado laboral

Desde lo social, hay tres variables fundamentales en juego.
El nivel socioeconómico será determinante en cuanto a las características y circunstancias. Así, suele sorprender este statu quo en alguien que supuestamente cuenta con herramientas y pertenece a sectores medios y altos que tienen más oportunidades.

Una socióloga especialista en el tema (que pidió no ser identificada) explicó que esto es parte de un discurso hegemónico que adjudica la responsabilidad al plano individual cuando en realidad se trata de una construcción social, y advirtió que denominar a este grupo como “Generación Ni Ni” es estigmatizante. “Hay evidencia de que se encuentra el primer trabajo a través de las relaciones sociales”, que serán más a mayor nivel socioeconómico.

Otro aspecto son las características del mercado de trabajo local, que no es homogéneo; hay diferentes formas de funcionar, de contratar y poca información al respecto. Según algunas investigaciones mencionadas por la profesional, una de las formas más habituales de obtención del primer trabajo se da cuando el mercado viene a buscarlos, lo cual se da a través de conocidos que lo ofrecen, contactos de los padres ante su inquietud, carteles, anuncios.
En este sentido, es fundamental lograr aceitar los vínculos entre colegios, universidades y jóvenes, así como favorecer su participación en organizaciones.

Otros abordajes concluyeron que este grupo tiene una fuerte valoración del trabajo; sin embargo, la socióloga explicó que los jóvenes ocupan el segmento secundario del mercado, que son puestos de menor calidad, más rotación, menor salario, largas jornadas y con escasas posibilidades de aprender. Esto obedece a que es uno de los grupos más vulnerables, con menor poder dentro de la sociedad.

Ante esto, Davico destacó que “experimentan desesperanza frente al mercado laboral, han sufrido el desempleo de sus padres en el contexto de una crisis e ingresan pensando que van a perder el puesto”.

Pero esta imagen lo dice todo