El Rodrigazo: 4 de junio de 1975

El 2 de junio de 1975, el Ministro de Economía del gobierno de Isabel Perón, Celestino Rodrigo, llegó en subterráneo a la Casa Rosada, donde asumió su cargo, y tres días después armó lo que entrará en la historia argentina como el “RODRIGAZO”.

El Rodrigazo: 4 de junio de 1975

Celestino Rodrigo hace su discurso, al momento de asumir el cargo de Ministro de Economía (2-6-75)


El 4 de junio de 1975, el entonces Ministro de Economía argentino Celestino Rodrigo, dispuso un brutal ajuste que duplicó los precios y provocó una crisis terminal en el gobierno de Isabel Perón. Rodrigo quería eliminar la distorsión de los precios relativos con una fuerte devaluación de 160% para el cambio comercial y 100% para el cambio financiero. La tasa de inflación llegó hasta tres dígitos anuales y los precios nominales subieron en 183% al finalizar 1975. Se produjo desabastecimiento de gran cantidad de productos de necesidad primaria (alimentos), combustibles y otros insumos para transportes.

“Si no hiciéramos esto, la mejor industria del país sería la importación de máquina para fabricar papel moneda. Mañana me matan o mañana empezamos a hacer las cosas bien’.

Las cosas no le salieron bien a Rodrigo. Duró 51 días como ministro, pero por lo menos salvó su vid
a.

Antecedentes

La economía Argentina hasta 1975, a pesar de sus vaivenes políticos, llevaba 11 años de crecimiento continuo. Sin embargo, no pudo ser ajena a la crisis económica mundial de 1973. Ese año volvía el peronismo al poder con la elección del presidente Cámpora, que tenía en su gobierno un sector simpatizante del peronismo de izquierda.

El ministro de economía era José Gelbard, un inmigrante polaco, empresario, con fuertes vínculos con el Partido Comunista, fundador de la CGE (Organización empresaria que representaba a las pymes) y hombre de confianza de Perón. La situación del país era bastante agitada, Gelbard intentó mantener un Pacto Social entre la CGE, la CGT y la UIA para contener la inflación y por otro lado, intentar una redistribución de la riqueza.

El primer año de su gestión, logró en cierta medida el objetivo, también ayudado inicialmente por los altos precios de los productos agropecuarios. La participación del salario en relación al PBI aumentó un 20% en el período 1973-1974. El objetivo de Gelbard era llegar a 1977, con un salario que represente el 50% del PBI. En ese momento, los aumentos de precios eran autorizados sólo si se comprobaban mayores costos. Para controlarlos, se dispusieron regulaciones complicadísimas con intervención de la Secretaría de Comercio en distintas etapas de elaboración, comercialización y venta; se revisaron costos y se autorizaron los aumentos, lo cual generó costos y situaciones de casi imposible cumplimiento, algo que daba lugar a la corrupción.

El plan de Gelbard era criticado por izquierda (con la excepción del Partido Comunista, ya que lo consideraba "reformista", y por la derecha, que lo consideraba "comunista"). Pero el contexto internacional estaba cada vez más complicado.

La crisis del petróleo golpeaba a todo el mundo y la primera reacción de Europa, fue un mayor proteccionismo comercial, lo que redujo tanto en precios como en cantidad, gran parte de las exportaciones argentinas. Por otra parte, el aumento del costo del petróleo también impactó directamente en la Argentina, un país importador neto de este fundamental producto. Y como si fuera poco, el tipo de cambio artificialmente bajo y un altísimo déficit fiscal (14% del PBI), explica por qué a fines de 1974, Argentina había perdido casi 2/3 de sus reservas internacionales. El control de precios era cada vez más difícil de sostener, había un cada vez mayor desabastecimiento y el mercado en negro aumentaba. Al mismo tiempo, la emisión monetaria se estaba descontrolando. Por otra parte, a nivel regional, la situación era cada vez mas enrarecida. Los gobiernos de centro izquierda o directamente de izquierda habían sido reemplazados por dictaduras militares.

La esperanza de Gelbard para salvar su plan, era la firma de convenios comerciales con los países comunistas de Europa del Este y China, para eso hizo una gira por esa región y firmó algunos convenios. Sin embargo, en un mundo polarizado este intento tenía obstáculos políticos insalvables. Un ejemplo de esto, fue el bloqueo por parte de los Estados Unidos a la venta de autos de fabricación de empresas norteamericanas en Argentina a Cuba. Tras la muerte de Perón, la influencia de José López Rega, un opositor a Gelbard, en el gobierno aumentó considerablemente mientras que la situación económica y política del país empezaba a deteriorase rápidamente.

El consenso buscado en el Pacto Social se termina rompiendo definitivamente y la posición de Gelbard queda muy debilitada. A fines del 74, el ministro de economía renunció y fue reemplazado por Gomez Morales, anterior presidente del Banco Central, y relacionado con el peronismo de derecha ortodoxo, que intentó un ajuste, devaluando el peso y aliviando parcialmente el control de precios. Paralelamente, un economista ultraliberal, conservador y fuertemente antiperonista, pero con muchos contactos con el poder empresario, llamado Ricardo Zinn, empieza a armar un plan para modificar la estructura del salario y las relaciones de poder económico.


Causas que originaron estas medidas

Los argumentos oficiales, fueron "sincerar" la economía Argentina, reducir el enorme déficit publico existente y aumentar la productividad de las empresas vía devaluación del dólar. Otros opinan que también se buscaba hacer perder poder a los sindicatos, licuar deudas de empresas y bancos, y sobre todas las cosas, aumentar la tasa de ganancia de las empresas, que en los últimos años venia disminuyendo. El Rodrigazo disparó la disputa por el reparto del ingreso, en medio de vacío de poder y espiral de violencia política. Ricardo Zinn, el verdadero cerebro detrás de este ajuste, sabía perfectamente las consecuencias de las medidas tomadas. Era un hombre profundamente conservador, que luego pasaría a ser funcionario de la dictadura militar. Para Zinn, había una "guerra" por la distribución del ingreso, y eran las empresas las que debían ganar. A los 49 días de asumir, y después de enorme protestas y movilizaciones, cae Lopez Rega y Celestino Rodrigo deja el ministerio de economía junto con todo su equipo.

Un ajuste que dejó su huella en los argentinos

Hacia fines de mayo de 1975, la crisis se precipitaba incontenible con un índice de costo de vida que en términos anuales, en mayo, alcanzaba a 80,5%, y en los precios mayoristas, a 75,4%. No obstante, la intensa expansión producida en el primer año del gobierno justicialista a partir de mayo de 1973 aún hacía rendir sus frutos y el desempleo se ubicaba en abril de 1975 en un insólito —para los índices de las décadas siguientes— 3,2%.

El "Rodrigazo" consistió en devaluar el peso ley llevándolo de 10 a 26 en lo que hacía al dólar comercial; el dólar financiero pasó de 15 a 30 pesos ley, y se creó un nuevo tipo de cambio turístico, en 45 pesos. Ya Gómez Morales, en marzo, había llevado el cambio comercial de 5 a 10 pesos y el financiero de 10 a 15. Las tarifas eléctricas subieron de 50 a 75%. La nafta súper, 172% y la común, 181%.. Igual otras tarifas. Nunca en la Argentina había habido semejante ajuste de precios relativos, ni tanta inflación y devaluación, más una recesión que acabó con 11 años seguidos de crecimiento. Y todo en un contexto de vacío de poder tras la muerte de Perón en 1974 y una espiral de violencia.


libre

Celestino Rodrigo, ministro de Economia de Isabel Peron en 1975. El 4 de junio de 1975 anunció las medidas económicas a implementar, que serían conocidas popularmente con el Rodrigazo.

Rodrigo, un ingeniero que, igual que López Rega, hacía prácticas esotéricas y había sido funcionario en el primer gobierno peronista, tenía la esperanza de quitar expectativas sobre el dólar paralelo, que subía sin pausa.

Sin embargo, ello continuó. Al mes y medio, Rodrigo volvió a devaluar. En tanto, las reservas internacionales se desinflaban y pasaban de 1.400 millones de dólares a fines de 1974, a 700 millones en junio del 75. La perspectiva era una inminente cesación de pagos con una deuda externa de US$ 10.000 millones.

Rodrigo quería adelantar los precios a los salarios para luego estabilizar, en medio de una liberalización al capital extranjero que corporizaba su viceministro, el banquero Ricardo Zinn, autor del eslogan usado tras el golpe de 1976: "Achicar el Estado es agrandar la Nación". Zinn quiso sobre todo licuar las deudas empresarias.

Pero el sindicalismo rechazó los planteos del trío Isabel-López Rega-Rodrigo que limitaban las subas de salarios por paritarias a 38% y luego a 40%. Los gremios lograban en cambio aumentos de 70% o más, pues desde el sector liberal que ganó el gobierno se alentaba una explosión que terminara de una vez con el anterior control de precios, que rigió en 1973/75. Muchas convenciones laborales que rigen hoy fueron suscriptas entonces.

La Presidenta consultó con López Rega, que se mantuvo intransigente. Y la CGT decretó un contundente paro general de 48 horas acompañado por los gremios combativos.

Rodrigo hizo por TV una dramática apelación al país para que aceptara su plan, sin efecto. El 21 de julio renunció, dos días después que López Rega huyera del país. Durante 49 tormentosos días ejerció el Palacio de Hacienda, preparando el terreno de lo que luego sería la política económica del proceso militar y Martínez de Hoz.

Rodrigo estuvo preso casi 4 años por cargos referidos a irregularidades en el gobierno de Isabel, mientras la Presidenta al final fue al exilio y Zinn trabajó para el régimen militar, como en la década de 1990 haría para el menemismo. Rodrigo falleció en 1987 defendiendo su plan pero lamentando que su nombre se asociara a uno de los peores ajustes que recuerden los argentinos.


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FUENTES:

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3 comentarios - El Rodrigazo: 4 de junio de 1975

@OresteV8 +8
Terrible lo que vino después ....
@chauchan +7
peronismo = crimen organizado