El crecimiento demográfico como problema para el desarrollo

El Crecimiento demográfico


El rápido crecimiento demográfico crea nuevos problemas, al mismo tiempo que contrarresta el desarrollo económico y el progreso social de esos países.
El aumento de la población en los países subdesarrollados es más rápido que en los países desarrollados, con lo que se acrecientan los desniveles del mundo actual entre países ricos y países pobres.

El crecimiento demográfico como problema para el desarrollo


Los países de Tercer Mundo, ¿son pobres porque crecen a un ritmo demográfico muy elevado, o crecen demográficamente mucho porque son pobres?
Cabe destacar dos constataciones que admiten la mayoría de los demógrafos: la población en los países pobres crece más rápidamente que en los países ricos; y a medida que mejora el nivel educativo, que existe una mayor participación en la vida social, que se eleva el nivel de vida y se mejora la distribución del ingreso, disminuyen los ritmos de crecimiento demográfico.

Afirmar que “la alta tasa de natalidad es causa del subdesarrollo” o que la causa de los problemas de los países del Tercer Mundo es un rápido ritmo de crecimiento demográfico”, no es más que una falacia que encubre los hechos radicales: la concentración del poder económico y político, el régimen de propiedad de la tierra, la situación de privación y saqueo que sufren los países subdesarrollados, y todo aquello que configura la situación de dependencia y subdesarrollo. El rápido aumento demográfico no es la única ni la principal causa del subdesarrollo, pero constituye un obstáculo para el mismo.

El problema demográfico, hoy, en los países del Tercer Mundo se presenta con caracteres diferentes al de los países que tuvieron un proceso de expansión económica acompañado por un rápido crecimiento demográfico, como ocurrió en casi toda Europa a partir de la revolución industrial. Sin embargo, no puede negarse que un crecimiento demográfico demasiado rápido constituye un grave obstáculo para el desarrollo de un país. Este elevado ritmo de crecimiento de la población conduce a la paradoja de que junto a un cierto desarrollo económico y progreso social que se está produciendo en los países subdesarrollados, disminuyan al mismo tiempo las posibilidades de alimento, de vivienda, de trabajo, de escuelas, de vestido, con todas las secuelas que produce esta situación (marginalidad, crimen, desocupación, etc.).

El hecho se explica fácilmente: el crecimiento económico se da, en términos generales, en función del aumento del producto nacional por habitante (PBI per cápita); para ello es necesario que la economía del país crezca en gorma progresiva y permanente a un ritmo superior que la población. El problema se agrava cuando los frutos del crecimiento económico son aprovechados principalmente por una minoría, lo que desemboca en la miseria de muchos y la “pobreza promedio” propia de los países subdesarrollados.

Otra repercusión de esta explosión demográfica se da en la estructura de edades. Casi todos los países en vías de desarrollo tienen un elevado “coeficiente medio de dependencia”, entendiéndose por tal el número de habitantes menores de 15 años y mayores de 65 años, por cada 100 personas. Esto aumenta las cargas sociales de la población económicamente activa (PEA). Esto influye de dos maneras: por un lado el recién nombrado aumento de la carga social de la PEA y por otro (para la población joven) elevando el número de nuevos empleos que cada año son necesarios para absorber la fuerza laboral que se incorpora en el mercado de trabajo en número siempre creciente. Si no logramos esto, esta disparidad entre el número de personas que ingresan al mercado de trabajo y las oportunidades de empleo, incrementarán el desempleo del país.

El problema que estamos analizando adquiere caracteres más graves si tenemos en cuenta que la tecnología actual se caracteriza por el alto uso de capital y por lo tanto, una menor absorción de la mano de obra por unidad de capital.

La explosión demográfica se hace sentir también sobre el incremento de la demanda de servicios, con la necesidad de inversiones en otros sectores como por ejemplo escuelas que podrían tener un efecto multiplicador más inmediato y generalizado. El déficit de viviendas se hace cada vez más agudo y en algunas grandes ciudades parece insoluble. Estos datos son importantes para nuestro país ya que la pobreza en Argentina se mide por necesidades básicas insatisfechas (NBI), las cuales son:
• Acceso a la vivienda; calidad y hacinamiento
• Acceso a los servicios sanitarios; disponibilidad de agua potable y cloacas
• Acceso a la educación
• Probabilidad de insuficiencia de los ingresos del hogar.

desarrollo


Vemos claramente que una vivienda digna cumpliría los primeros dos requisitos que están claramente relacionados con la vivienda, y el tercero es brindado por parte del Estado.

Además no se puede satisfacer la demanda de transporte, al tiempo que la circulación en algunas grandes ciudades se hace cada vez más lenta y altamente neurotizante. Las necesidades crecientes de hospitales y de otros servicios de salud se atienden con frecuencia de manera muy deficitaria.

A todos estos problemas que acarrea el crecimiento demográfico, se añaden otros hechos que se dan simultáneamente: las escasas posibilidades de que el trabajo agrícola cree puestos de trabajo de manera significativa, y la concentración de la población en las principales ciudades a un ritmo que desborda la capacidad de absorción de los centros urbanos.

En el análisis de los efectos y consecuencias hay que tener en cuenta de manera especial la situación de la mujer. Los embarazos repetidos y frecuentes inciden seriamente sobre la salud de la mujer, y un número elevado de hijos la relega la casi totalidad de su vida al solo ámbito del hogar. Por otra parte no se puede dejar de mencionar las consecuencias de los abortos clandestinos, práctica muy extendida y que incide desfavorablemente en la salud de las mujeres que recurren a ello.



Estrategias para abordar el problema demográfico: las diferentes políticas poblacionales

¿Cómo abordar el problema demográfico? ¿Qué hacer ante esta situación de desafío para el futuro de la humanidad?

Como señala la demografía, los movimientos de población están en función de tres factores: la natalidad, la mortalidad y la movilidad espacial (migración). Teóricamente cualquier estrategia demográfica consistirá en actuar sobre algunos de estos factores a fin de modificar las propensiones manifestadas en cada uno de ellos. La disminución de la mortalidad es un esfuerzo de carácter universal y una meta de la política sanitaria de todos los países, cuyos resultados efectivos se pueden lograr prescindiendo del grado de desarrollo económico. En la práctica, para cualquier tipo de estrategia demográfica no queda otra alternativa que actuar sobre la natalidad, ya que sobre la estrategia demográfica casi nunca se orienta a influir sobre los flujos migratorios, salgo en algunos casos aislados.

En los países industrializados, después de un fuerte incremento demográfico a partir de la revolución industrial, se ha producido una estabilización del ritmo de crecimiento demográfico sin que se haya llevado a cabo una política demográfica tendiente a disminuir esos ritmos de crecimiento (R. Lucas lo atribuye a un cambio en las preferencias de utilidad de los individuos, donde luego de la revolución industrial empiezan a preocuparse más por el bienestar futuro de sus hijos). Esto no ocurre en los países del Tercer Mundo, el rápido crecimiento demográfico se produce por delante del proceso de desarrollo económico y social. Pasaremos a analizar algunas de las políticas demográficas.

El planteo malthusiano

En su Ensayo sobre el principio de la población alude a “la tendencia constante de toda vida a aumentar reproduciéndose más allá de lo que permiten los recursos disponibles para la subsistencia… la capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la capacidad de la tierra para producir alimentos para el hombre”. De todo ello Malthus concluye enunciando que la ley según la cual la especie humana aumentaría como la progresión de los números 2,4,8,16,32,64,128 (progresión geométrica) y las subsistencias como la de los números 1,2,3,4,5,6,7,8 (progresión aritmética). Esta formulación pesimista se basaba en la imposibilidad de aumentar considerablemente la producción.

En el siglo siguiente a esta predicción, su país pasó de 9 a 34 millones de habitantes y los medios de subsistencia aumentaron más rápidamente: cada inglés dispuso del doble de carne, del triple de manteca y del cuádruple de azúcar, aunque ello se debiera en gran parte a la explotación que el Reino Unido, como potencia imperialista, hiciera de otros pueblos.

demografía


Este modelo fue perdiendo vigencia a medida que la expansión de la ciencia y de la técnica mostraba que la producción de alimentos y de materias primas podía aumentarse considerablemente, lo que Malthus creía imposible.


Las teorías y prácticas neo-maltushianas

Estas teorías se plantean en términos de control de natalidad. La política del “control de la natalidad” es una propuesta que contiene elementos de verdad y se apoya en hechos ciertos e irrebatibles, pero el enfoque es parcial, científicamente inadecuado e inaceptable en el terreno político.

Es parcial porque considera sólo un aspecto del problema, del crecimiento de la población a un ritmo extremadamente acelerado. Silencia, en cambio, todos los problemas estructurales que son causa del subdesarrollo: la injusta distribución del ingreso, mal uso de los recursos naturales, tecnología depredadora, situaciones de dependencia y marginalidad. Nada de habla de la irracionalidad de un sistema de producción y de consumo.

Es científicamente inadecuada porque se basa en el siguiente supuesto: “la alta tasa de natalidad es causa del subdesarrollo”. Esto nos revela que si no tenemos una cierta cautela en el modo de plantear los problemas demográficos, podemos quedar entrampados en el modo en que han sido formulados; en este caso, la falacia está en el supuesto desde el cual se parte (el crecimiento demográfico es causa de la pobreza).

Una política que enfatiza o da prioridad al control de la natalidad, ataca los efectos y no las causas, por eso la consideramos improcedente, no porque no haya que regular los nacimientos, sino porque la política demográfica debe estar integrada como un aspecto de la política general, destinada a mejorar los niveles de vida de la población.

Debemos avanzar aún más en el análisis de estrategia demográfica y preguntarnos: ¿qué hay detrás de las políticas controlistas de inspiración neo-malthusianas? Hay una intencionada unilateralidad centrada en el ideal de la sociedad de consumo, los intereses del imperialismo y las preocupaciones geopolíticas de las grandes potencias. Es más fácil ofrecer a los países pobres pastillas anticonceptivas, que contribuir al financiamiento del desarrollo industrial. Las campañas de control de la natalidad son un modo cómodo de soslayar los problemas esenciales (liberación de nuestra dependencia exterior, cambios estructurales, distribución de la riqueza y del poder, etc.)

Si abordamos el problema solamente en términos de control de natalidad, es - en palabras de Nikita Kruschev - como si a un adolecente que crece y los pantalones le quedan cortos, se le cortasen las piernas en vez de alargarle los pantalones. Ninguna política de población -y menos de control de la natalidad - puede sustituir las acciones necesarias que demanda el desarrollo creando fuentes de trabajo, efectuando una auténtica reforma agraria y llevando a cabo una reforma tributaria que conduzca a una mejor distribución de los ingresos. Ahí es donde hay que poner el acento.

Paternidad responsable y regulación de los nacimientos

Esta propuesta plantea el problema en términos fundamentalmente educativos, admitiendo por una parte la imposibilidad de seguir creciendo al ritmo actual y por otro lado, la exigencia ineludible del desarrollo con todo lo que ello conlleva de crecimiento económico y transformaciones sociales. Esta propuesta de política demográfica se basa en el supuesto de que los problemas demográficos son consecuencia de los problemas sociales y no la causa de estos. No se pone el acento en que la pareja tenga más o menos hijos, sino que procreen responsablemente, atendiendo al bien de la familia y de la sociedad en su conjunto. De lo que se trata es que la planificación sea un acto consciente, deseado y responsable.

población


En el caso particular de Argentina, el Estado ha tomado una actitud paternalista sobre el tema demográfico, al implementar la asignación universal por hijo, que consiste en un determinado pago de dinero a desocupados o sub-ocupados informales a cambio de que el hijo cumpla con las asistencias escolares y tenga las vacunas obligatorias.

Políticas pro-natalistas

Las políticas pro-natalistas han sido sostenidas por católicos y comunistas. Dejando de lado las tesis comunistas que sobre este punto no han tenido ninguna influencia significativa en América Latina, algunos afirman que el problema demográfico no se podrá plantear a fondo en el futuro inmediato, hasta tanto la Iglesia Católica no decida cambiar sustancialmente su doctrina sobre el control de la natalidad. Esto es absolutamente falso, pues la mayor parte de la población latinoamericana que tiene muchos hijos no los tiene por razones éticas o religiosas. De ordinario, muchas familias que viven a nivel infrahumano se guían sólo por la reacción instintiva del juego sexual, poco les preocupa que el número de hijos sea compatible con las posibilidades reales de proporcionarles afecto, educación y cuidados que necesitan para su normal desarrollo. Nosotros haríamos la afirmación contraria, aunque ella sea motivo de escándalo para los salames: por no ser cristianos tienen muchos hijos. La alta fecundidad está basada en muchos casos en la irresponsabilidad o la ignorancia.

natalidad


¿Qué significa traer seres al mundo, a quienes no se les dará alimento, educación, vestimenta, habitación… ni afecto suficiente para que vivan humanamente? La función de transmitir la vida y educarla, exige plena responsabilidad, ello presupone una paternidad responsable, o sea, una pareja que tiene un número de hijos acorde a sus posibilidades.

Fuente: La explosión demográfica y el proceso urbano. Ezequiel Ander-Egg

5 comentarios - El crecimiento demográfico como problema para el desarrollo

@emmanescence +2
"Es más fácil ofrecer a los países pobres pastillas anticonceptivas, que contribuir al financiamiento del desarrollo industrial. Las campañas de control de la natalidad son un modo cómodo de soslayar los problemas esenciales (liberación de nuestra dependencia exterior, cambios estructurales, distribución de la riqueza y del poder, etc.) "

Las grandes multinacionales tienen su expectacular fuente de mano de obra barata en los paises subdesarrollados. Les conviene que se reprduzcan cada vez mas .La unica manera de desarrollarte es ser corea del sur, tener una potencia militar comunista de vecina y que eeuu te de todo.
@nico25587 +1
es una manera de mantener el ejercito de reserva para que hayas bajos salarios, abrazo colega y gracias!
@mamiferote +1
mañana te dejo 10, me quedan 5 nomas hoy, buen post!!
@nico25587 +2
muchas gracias es mi segundo post, espero darme maña para seguir aportando a la inteligencia colectiva
@Enzo2110 +1
Hola Nico te dejo 5 puntos que es lo unico que tengo, muy bueno topico que elegiste y me gusto mas aun desde donde lo abordaste, espero que no sea el primero ni el ultimo aporte, espero mas!!! abrazo
@nico25587 +1
muchas gracias enzo por los puntos y los comentarios, espero tu aporte mas adelante, abrazo grande!
@marianobostero87 +1
Buen post pibe... seguí así que vas por buen camino +10
@nico25587
Gracias mostro! por tu comentario y por los puntos!