El librero neuquino de Fútbol para Todos, al borde de la quiebra

Para los que no se acuerdan...

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NEUQUÉN
Hace ocho meses Gabriel Barrios decidió no aumentar los precios de su librería. Por esa época fue tapa de los diarios regionales, salió en canales nacionales y hasta la presidenta Cristina Fernández lo mencionó por cadena nacional para ponerlo como ejemplo. Pero el tiempo pasó y hoy está al borde de la quiebra financiera, comercial y sentimental.
“Anoche (por el lunes) entré al Facebook y escribí que estoy con la mochila recargada de obligaciones. No sé cómo seguir con el local, porque al no haber gente, al seguir aumentando todo, da una ecuación que no cierra, ni va a cerrar nunca”, cuenta detrás del mostrador del local ubicado en la Avenida Olascoaga 1165.
Gabriel mira hacia atrás y le parece que lo que pasó fue hace mucho tiempo. Después de haber decidido no aumentar los precios, mucha gente se acercó a la librería, llegaban de diferentes barrios, e incluso de otras ciudades. “Por ejemplo, una pareja de Mendoza que volvía de vacaciones pasó por acá a hacer sus compras”, comenta, pero confiesa que casi a la par de ese inicio de clases abrieron otra librería a dos cuadras de la suya y para ellos fue crucial.
Los faltantes de mercadería hicieron que sus clientes optaran por caminar un poco más, aunque tuvieran que pagar más caro. Por otra parte, al no ser formadores de precios, se empezaron a notar los aumentos y los faltantes. La distribuidora con la que trabajan maneja una política similar, pero se fue haciendo insostenible y disminuyó el stock en unos 150 artículos.
A esto se le sumó que los propietarios, al observar la repercusión que tuvo en los medios y el local lleno, le aumentaron el alquiler. “Pensaron que estábamos llenándonos de plata, cosa que está alejada de la realidad. Aumentaron el alquiler casi al doble y ahora lo vuelven a aumentar”, sostuvo Gabriel, y contó que aprovechando la movida generó un proyecto para llegar a los barrios con mercaderías a bajo precio, pero no encontró respuesta.
Gabriel tiene cinco hijos, está separado y no puede cumplir con ellos. A su vez, en la librería trabajan dos personas más y siente que le está fallando. Al buscar una explicación sobre lo que pasó, dice que es algo que también le pasa a otros negocios de la ciudad y del país y que cree que faltó continuidad. “Fue una Quijotada. En ese momento se empezó a hablar de los precios cuidados a nivel nacional, fue un puntapié que nos tocó dar, y desde diferentes rubros decidían no aumentar. Pero faltó fidelidad de la gente para defender esa idea”.